miércoles, 23 de mayo de 2012
"Se llevaban el libro de Caperucita Roja"
Con su testimonio de una hora y media, Elena Margarita Meraviglia volvió a poner ayer a la comisaría de Cipolletti en escena como centro de detenciones ilegales tras el golpe del 24 de marzo del 76.
La testigo resaltó la arbitrariedad de sus funcionarios, incluido los militares que actuaron en ese lugar, para llevar a cabo las privaciones de libertad y ocultarle a los familiares de las víctimas noticias de sus paraderos.
Meraviglia habló particularmente respecto de dos detenidos: Luis Genga, quien había sido su esposo y fue detenido junto a las hermanas María Cristina y Silvia Beatriz Bottinelli y Jorge Villafañe, y de Norberto Osvaldo Blanco, quien era su vecino en el complejo de las 432 Viviendas en la vecina ciudad.
Cuando la defensora Paola Rubianes le preguntó si Blanco o su esposa Silvia Barcos (que declararán hoy) le habían dicho por qué habrían detenido al primero, dijo que "él militaba en el sindicato municipal y creo que venía por ahí.
Pero cualquier cosa era motivo para poner en duda a una persona, se llevaban el libro de Caperucita Roja porque era roja".
En cuanto a Blanco dijo que cuando lo fueron a buscar los uniformados, policías y militares, "se metieron hasta por la ventana y como no estaba se quedaron como una semana" para obligar a que se entregara.
miércoles, 23 de mayo de 2012
El cautiverio marcó una bisagra en la vida
Emiliano Cantillana Marchant aseguró que fue un hombre antes y otro después de haber pasado por la tortura . "Antes éramos jóvenes que pensaban en el futuro, en una patria libre, soberana, igualitaria; y pasamos a ser seres silentes; porque si te llevaron, por algo fue (le decían), entonces la sociedad y la justicia estaba ausente ", aseguró.
Cantillana Marchant reconoció a un hombre alto, rubio, de unos 35 años y de tez rosada como la voz que estuvo presente cuando lo picaneaban en Cutral Co en la U-9 de Neuquén. "Sabemos todo de vos, cuidate", le dijo al dejarlo en libertad uno de los interrogadores después de un mes de cautiverio, que incluyó las torturas en la comisaría y los golpes en la U-9.
Sin dudarlo, aseguró que el jefe de la comisaría de Cutral Co, Héctor Mendoza, estuvo en la comisaría la noche de secuestros y tormentos. "No sé si el torturaba, estaba con los militares que me torturaron. El estaba ahí", dijo Cantillana Marchant, quien fue secuestrado de Cutral Co.
Mendoza no integró el grupo de imputados en este juicio debido a que estuvo prófugo hasta el 2010, cuando fue hallado en Paraguay, en una comunidad religiosa donde se hacía llamar "hermano Héctor". Su procesamiento fue confirmado y está en la U-9 a la espera de un nuevo juicio.
¿Porqué no dio el nombre en el 85?, le preguntó la defensa oficial al comparar la declaración de ayer, con una realizada ante la Conadep y la instrucción judicial realizada por el juez federal Rodolfo Rivarola.
"Porque Mendoza estaba en funciones y no estaban dadas las condiciones en el país", contestó
miércoles, 23 de mayo de 2012
Dramático relato sobre las secuelas de la tortura
Cuando lo secuestraron en 1976, Luis Almarza recibió 57 golpes desde la nuca hasta al coxis en el traslado en avión desde Neuquén a Rawson. Su columna quedó destrozada.
"Las consecuencias físicas están a la vista, son los 57 golpes del traslado" dijo ayer Luis Guillermo Almarza para ilustrar cómo quedó destrozada su columna tras los golpes y picana eléctrica aplicados en su cuerpo en sesiones de tortura que sufrió desde que fue secuestrado en Cutral Co el 14 de junio de 1976.
"57 bastonazos recibí desde la nuca hasta el coxis", dijo Almarza que contó en el trayecto por avión en el que fue trasladado desde la U-9 neuquina hasta Rawson -en septiembre de ese año-, cuando estaba vendado con las manos esposadas en los pies.
Cuando lo bajaron a las patadas al penal del sur "no podía caminar". En 1978 y por gestión del obispo neuquino, Jaime De Nevares, sus padres lograron que luego de dos años de estar encarcelado tras el secuestro, pudiera usar sus anteojos, sin los cuales no veía.
Almarza fue picaneado desde su secuestro en Cutral Co, el 14 de junio de 1976, cuando tenía 26 años. "La persona que estaba con Mendoza (ex comisario de Cutral Co en 1976) era la que llevaba a cabo los tormentos", dijo al recordar a quiénes pudo ver entre sus victimarios.
En la comisaría los tormentos comenzaron con trompadas, militares parados sobre sus extremidades durante la paliza y luego la picana hasta el desmayo.
Almarza fue uno de los testigos centrales en la jornada del juicio por delitos cometidos en la región en la última dictadura militar.
Aunque estuvo vendado, el excomisario neuquino Héctor Mendoza le hizo firmar una declaración que no pudo ver. "Vivía en Huincul desde niño, conocía a mucha gente, me preguntaban por Oscar Hodola, que era mi amigo y yo sabía que era del PRT -Partido Revolucionario de los Trabajadores-, y por otros que militaban en movimientos sociales y en el PJ. Yo no estaba afiliado a ningún partido político, pero adhería al PRT, y muchos los que queríamos otro futuro, eran mis amigos", dijo.
Después de los tormentos en Cutral Co fue trasladado hasta la U-9, de donde lo sacaban casi a diario desde el penal la primera semana. "La picana era inamovible, las trompadas y también el falso teléfono, la mano ahuecada en los oídos" en la Federal o en el ex Distrito Militar, ubicado en 1976 en Olascoaga y la ruta, que luego se vendió a una cadena de supermercados.
"Periódicamente me sacaban para interrogarme en la Federal y en el Distrito", sostuvo Almarza quien dijo que reconoció el lugar cuando, de regreso del exilio en Bélgica, como técnico gráfico ingresó a ese edificio cuando funcionó allí la escuela de Bellas Artes. "Cuando hice un recorrido por las aulas, me situé que allí había estado", dijo. A pesar del cruento trato a los presos en Rawson, Almarza denunció ante la Cruz Roja internacional cómo había sido torturado y los vejámenes carcelarios, y luego ante la comisión de la OEA -a fines de septiembre de 1979-, ya en la U-9 de La Plata, atestiguó conocer de la desaparición de los José Méndez, Javier Seminario, Juan Manuel Pincheira y Orlando Cancio, una tarde de siesta de 1976 cuando fueron sacados de Rawson "y en el diario salió que les habían dado la libertad, pero hasta hoy no están".
Fuente:CasaPueblos
Envío:Andrea Benites-Dumont
23-05-2012
LA ESCUELITA II - JUICIO HISTóRICO
"El uso de la picana era constante"
Luis Guillermo Almarza, sobreviviente del Operativo Cutral Co, describió las torturas sufridas en la Policía Federal y reveló que el sistema carcelario en la U6 de Rawson "fue de los más crueles".
El testigo fue detenido el 14 de junio de 1976 y llevado a la Comisaría 14 de Cutral Co donde fue torturado.
Neuquén-Caminando con gran esfuerzo y apoyado en un bastón como consecuencia de las torturas sufridas en la zona cervical y lumbar, se presentó ayer ante el Tribunal Oral Federal de Neuquén Luis Guillermo Almarza, uno de los sobrevivientes del Operativo Cutral Co en el que fuerzas militares y policiales secuestraron a 17 personas en junio de 1976.
El hombre de 62 años declaró en el juicio que se sigue contra 24 represores que actuaron en la región durante la última dictadura militar.
Almarza fue detenido en su casa de Plaza Huincul el 14 de junio de 1976 cuando regresaba del colegio donde cursaba sus estudios secundarios, y permaneció más de tres años en pabellones de distintas cárceles del país. En 1979 se exilió en Bruselas hasta fines de 1984 cuando retornó a la Argentina.
El procedimiento de su detención fue ejecutado por militares y soldados que rodearon su vivienda. “Fui sacado a patadas y me llevaron vendado y esposado a la comisaría de Cutral Co”, relató Almarza. En esa dependencia policial, donde se encontraba el comisario Héctor Mendoza (que el año pasado fue extraditado de Paraguay), al testigo lo tiraron al piso, boca abajo y le pisaron la espalda, le saltaron encima y por último lo dieron vuelta para continuar golpeándolo en la parte frontal de su cuerpo, mientras lo interrogaban sobre varias personas que estaban buscando. “Era un militante social, no estaba afiliado a ningún partido polìtico”, explicó.
Contó que uno de los interrogadores intentó colocarle la picana dentro de la boca, pero “cuando se dieron cuenta de que tenía prótesis, me la aplicaron en otros lados. Los tormentos no cesaron”.
Precisó que “vendado y esposado” fue trasladado al distrito militar que funcionaba en la esquina de Perito Moreno y Olascoaga, donde hoy funciona un supermercado. De allí a la U9 y también fue movilizado al Comando de la VI Brigada de Infantería de Montaña, y en varias oportunidades a la Policía Federal. “El uso de la picana eléctrica y los golpes con las palmas ahuecadas en los oídos -conocido como ‘teléfono-, eran constantes”, afirmó.
Precisó que en septiembre de 1976 fue llevado al aeropuerto de Neuquén. "Esposado, engrillado a la altura de los tobillos y vendado, nos subieron a patadas al avión” y trasladadon a la U6 de Rawson. El viaje fue "una pesadilla", aseguró. “Me ataron de pies y manos a una butaca. Quedé como una bolita. Fui golpeado con brutalidad, conté 57 bastonazos en la espalda y en la nuca. Cuando me bajé del avión no podía moverme”, relató.
Afirmó que el sistema carcelario en la U6 de Rawson "fue de los más crueles". “Por las noches salían las 'Brigadas Fantasmas' que desplegaban métodos atroces. Se encargaban de marcar a un preso, para luego golpearlo", contó.
Recordó que un día de noviembre de 1976, los detenidos Osvaldo Cancio, Javier Seminario, Miguel Pincheira y Sergio Méndez fueron sacados de sus celdas en medio de un gran movimiento. Después le avisan que los diarios hablaban de que habían salido en libertad.
Audiencia
Hoy declararán Amador Luengo, policía de Neuquén quien en 1976 era agente en la Comisaría 14 de Cutral Co, y Jorge Cassolini, oficial principal del Departamento de Informaciones de la Policía de Neuquén. También Raúl Lagos y Sergio Larenas Bascuñán, por el caso de Hugo Inostroza. Los abogados analizaban la posibilidad de postergar estos testimonios ante cambios en la grilla.
Por la tarde, lo harán las víctimas Norberto Blanco y Silvia Barco, quien estuvo una semana detenida en su casa por personal policial y militar, quienes buscaban a su marido.
Fuente:LaMañanaNeuquen




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