20 de mayo de 2012

SANTA FE: EN PRIMERA PERSONA por Jorge Pedraza.

EN PRIMERA PERSONA
"Había un sistema de aniquilamiento físico y síquico"
Llegué detenido a la cárcel de Coronda poco antes del golpe, el 27 de noviembre de 1975. En el traslado íbamos unos pocos presos políticos. En el portón de acceso nos dieron las primeras trompadas y patadas para marcar el sello del “Instituto Modelo”: “Acá no son más personas, son números … y los huevos quedan colgados afuera”.
19.05.2012
Autor: Jorge Pedraza 
De cabeza al pabellón 5, del que me sacarían a principios de enero de 1979 para embarcarme a la cárcel de Sierra Chica. Me tocó el número 1855.

Esta “cálida recepción” anunciaba el progresivo endurecimiento del régimen que durante el “Proceso” estuvo a cargo de Gendarmería, con el estricto monitoreo del Ejército Argentino. Había que implementar, intramuros también, el terrorismo de estado.

Los comandantes Zirone y Kushidonchi, como así los gendarmes a su cargo, pusieron en práctica un sistema de aniquilamiento físico y síquico, buscando aislarnos por completo y quebrarnos. Tuvieron, lamentablemente, la complicidad de algunos penitenciarios.

Al poco tiempo comienzan a quitar la asistencia médica y la provisión de medicamentos y así fallece en su celda del pabellón 5 el 15 de agosto de 1976 el “Gringo” Juan Carlos Voisard, oriundo de Esperanza, trabajador de Meiners y militante de la JTP. Cayó sano a la cárcel pero enfermó al poco tiempo sin poder disponer de la medicación necesaria para los problemas de presión arterial que sufría.

La falta de recreos y visitas comenzó a producir alteraciones graves en la salud mental de varios compañeros. Recuerdo el caso puntual de Claudio Daniel Sdrigotti, de la JUP de Rosario, o el caso de Eduardo Foti, que cayó detenido con una grave dolencia cerebral y jamás le dieron la medicación adecuada.

El 19 de diciembre de 1977 fallece el “Negro” Luis Alberto Hormaeche, integrante de Musicantropus, también por falta de atención médica, en el pabellón 6. Luego, el 8 de abril de 1979 fallece Raúl Manuel San Martín, oriundo de Rosario, por la misma razón.

La lucha de nuestros familiares y presiones de organismos internacionales (Cruz Roja, CIDH, la subsecretaria de estado norteamericana Patricia Derian, etc) lograron que la cárcel de Coronda se vaciara de presos políticos en mayo de 1979, trasladándonos a las penitenciarías de La Plata, Caseros, Sierra Chica y Rawson.

Con las detenciones de Zirone y Kushidonchi comienza a hacerse Justicia … aunque nadie nos devolverá las vidas de los compañeros muertos … o tanta salud mental perdida en el camino …
Fuente:Notife

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