21 de mayo de 2012

SANTIAGO DEL ESTERO: La justicia confirmó el suicidio de Ramírez, un represor que actuó con Musa Azar.

La justicia confirmó el suicidio de Ramírez, un represor que actuó con Musa Azar 
El teniente coronel formó parte de un grupo de tareas que operó en Santiago del Estero. Estaba prófugo y se suicidó cuando iba a ser detenido por la Policía Federal por secuestros, torturas, homicidio calificado y encubrimiento. Por: Gimena Fuertes 
Esta semana se terminó de cerrar una de las historias más oscuras de la represión ilegal en Santiago del Estero. El viernes se confirmó la identidad del cuerpo de Juan José Ramírez, un teniente coronel que en diciembre del año pasado se enteró que había caído preso Ramón Warfi Herrera, jefe del grupo de tareas que operaba en Santiago, del que también participaba Antonio Musa Azar, y decidió tirarse debajo de un tren en San Isidro, provincia de Buenos Aires.

El 16 de diciembre de 2011, Ramírez sabía que había sido localizado por la Policía Federal en la dirección de la calle San Lorenzo 2123, de la localidad bonaerense de Acassuso. El día anterior habían detenido al jefe policial provincial de la dictadura, Ramón Warfi Herrera, en un operativo realizado en Funes, una ciudad cercana a Rosario. Entonces Ramírez se arrojó a las vías y lo pisó un tren.

Al día siguiente, su hijo llegó a la morgue, aseguró que se trataba de su padre y pidió “la cremación inmediata del cuerpo”. Sin embargo, desde el Juzgado Federal de San Isidro que preside Sandra Arroyo Salgado se negaron y se pidió un examen de ADN. No era apropiado dar por muerto a un represor sin tener la seguridad sobre su identidad, ya que el cuerpo podía ser de otro hombre y así posibilitar que Ramírez siguiera vivo, pero sin papeles.

Ramírez pertenecía junto al ex jefe de inteligencia santiagueño Musa Azar y el ex policía Roberto Díaz, al grupo de tareas que, secuestró, torturó y asesinó bajo las órdenes de Warfi Herrera. Ramírez está imputado en el expediente caratulado como “Secretaría de Derechos Humanos s/denuncia c/Musa Azar y otros (Desapariciones forzadas de personas a partir del 24 de marzo de 1976)”, que tramita en el Juzgado Federal de la ciudad de Santiago del Estero.

A Ramírez se le imputó ser jefe de la asociación ilícita, autor material de los delitos de privación ilegítima de la libertad, torturas, homicidio calificado, encubrimiento. Las víctimas por las que se lo juzga son Hugo Milciades Concha, Dichiara Vázquez, Daniel Enrique, Julio Cesar Salomón, a los que se les suman sobrevivientes ex presos políticos.

De este grupo de tareas, Díaz sigue vivo y prófugo. Prestó servicios en el Departamento de Informaciones Policiales y gozaba del beneficio de la excarcelación. A mediados de 2011, decidió huir de la justicia con la excusa de haber sido amenazado por Ramírez a través de una carta. De hecho, todos los integrantes de ese grupo de tareas habían sido identificados y habían logrado huir, incluso Warfi Herrera, hasta que la justicia lo volvió a encontrar para también beneficiarlo con la prisión domiciliaria (ver aparte).

El círculo se cerraba cada vez más sobre Ramírez, y no lo soportó. Su cuerpo sirvió como prueba para el examen de ADN que se llevó a cabo en abril en el Banco Nacional de Datos Genéticos que funciona en el Hospital Durand, cuyo resultado quedó inscripto esta semana en el expediente, según confirmó a Tiempo Argentino el coordinador del Programa Verdad y Justicia, Guillermo Valera. “Se están convenciendo de que serán juzgados y condenados y que su único futuro que les espera es la prisión efectiva”, señaló a este diario Valera.

Warfi Herrera 
Ramón Warfi Herrera vive en la ciudad de Funes, Santa Fe, donde permaneció prófugo durante dos años, ya que había dado una dirección falsa a la justicia de Santiago del Estero. Está acusado de privación ilegal de la libertad, torturas, homicidio calificado y desaparición forzada de personas en diez casos. A finales de diciembre, el juez Guillermo Molinari lo procesó, y el 17 de febrero, un Tribunal integrado por Pedro Ibáñez, Gabriel Casas y Carlos Jiménez Montilla le otorgó la prisión domiciliaria por cuestiones de salud. El fiscal Gustavo Gimena se opuso al beneficio, pero en febrero el represor volvió a su casa de Funes, donde los vecinos lo declararon “persona no grata”. “Semejante individuo debería estar alojado con los otros represores de la dictadura”, dice el comunicado que emitió una organización vecinal. “Lamentamos la decisión del tribunal y no compartimos semejante privilegio para alguien que no lo merece”, agregaron.
FuentedeOrigen:TiempoArgentino
Fuente:Agndh

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