Los centros estaban en lugares estratégicos
Cómo funcionaban las instalaciones secretas
Había de dos tipos: Lugar de Reunión de Detenidos (LRD), preparado para alojar, y Lugar Transitorio (LT), con infraestructura precaria.
lunes, 28 de mayo de 2012
Acceso a otro de los predios de Santo Domingo.
Los Centros Clandestinos de Detención (CCD) fueron instalaciones secretas empleadas por las fuerzas armadas y de seguridad para ejecutar el plan sistemático de desaparición de personas, implementado por la dictadura militar que ocupó el poder en la Argentina entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983. Las Fuerzas Armadas clasificaban los Centro Clandestinos de Detención en dos tipos:
“Lugar de Reunión de Detenidos (LRD)”: Tenían una organización más estable y estaban preparados para alojar, torturar y asesinar a grandes cantidades de detenidos.
“Lugar Transitorio (LT)”: Tenían una infraestructura precaria y estaban destinados a funcionar como un primer lugar de alojamiento de los detenidos-desaparecidos. Precisamente, el predio de Santo Domingo cumplía esta función, ya que posteriormente los detenidos eran trasladados al Batallón 141 de Santiago o 142 de Tucumán.
Cómo operaban
En primer lugar, se procedía a la “detección del blanco”, término utilizado por las fuerzas para describir el proceso de investigación sobre una persona en particular, considerada como un oponente al gobierno de turno. La información reunida sobre la persona era enviada en nuestra provincia a la Sección de Inteligencia 142, aquí se corroboraba toda la información acerca de la persona con las otras sedes.
En segundo lugar, la Sección de Inteligencia 142 recibía la información de cada sede sobre la persona, chequeaba la información y enviaba las órdenes de quien se encargaría de la persona y lo que se haría con ella.
En tercer lugar, se procedía a la detención o secuestro de la persona, quien permanecía en un Centro Transitorio de Detención.
En Santiago del Estero funcionaron dos: En el mismo Batallón 142 y en la localidad de Santo Domingo, donde Nuevo Diario recorrió sus instalaciones. Allí se daba paso al interrogatorio, el mismo incluía largas sesiones de torturas y maltratos. Una vez obtenida la información, se la enviaba a la Comunidad Informativa.
La Comunidad Informativa procesaba esos datos y enviaba las órdenes sobre el destino del detenido/a, éste podía ser puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional o de la Justicia Federal o puesto en libertad o trasladado a un Campo de Concentración y, en el peor de los casos, se decidía la muerte y desaparición (destino final).
En Santiago
La Policía poseía centros en Avellaneda 440, Libertad Nº 732 y Nº 1.069, Sáenz Peña 568, Escuela de Policía (Lavalle y Colón) y la SIDE en Belgrano 1162.
El Ejército, en el Batallón 141 (Capital) y Campo Militar Coronel Lugones en Santo Domingo, departamento Banda.
INFORME ESPECIAL DE NUEVO DIARIO, LV11 Y FM 88.1
Escalofriante recorrido por centro clandestino de tortura
Está ubicado en el departamento Banda y existen múltiples denuncias de que allí se realizaban torturas y se alojaban a presos políticos en la última dictadura. Dos estructuras edilicias derruidas por el paso del tiempo, insertas en un campo de 1.400 hectáreas, poseen habitaciones de 4 metros cuadrados de superficie y un túnel.
lunes, 28 de mayo de 2012
El predio encierra un sinfín de historias.
En medio de crueles y conmovedores relatos, después de 37 años, en el marco de la “Megacausa”, varios testimonios hicieron mención a que en un predio ubicado en la localidad de Santo Domingo, el Ejército tenía a algunos santiagueños que fueron torturados. Incluso se habló sobre la posible existencia de enterramientos clandestinos. Un equipo periodístico de Nuevo Diario se dirigió al lugar para recorrerlo y bucear un poco más en la historia y el misterio que encierran las 1.400 hectáreas.
Pobladores de la zona contaron sus vivencias y algunos recuerdan que en las hectáreas, los militares solían sembrar y cosechar repollo, maíz, calabazas y choclo.
Todo lo recolectado era trasladado para la alimentación de los conscriptos, como así también de los altos jefes.
Para llegar a destino, hay que recorrer un importante tramo por Ruta Provincial 1, que parte desde La Banda, hasta llegar a un cartel que indica “Localidad Santo Domingo”. Hacia la izquierda hay un camino enripiado y luego de caminar un poco más de 8 kilómetros se llega hasta el predio.
El lugar fue el campo de entrenamiento militar utilizado por el Batallón de Ingenieros de Combate 142. Existen numerosas denuncias (algunas anónimas, otras de ex conscriptos y, hace poco días, testimonios que desfilaron por el debate del juicio oral por delitos de lesa humanidad), acerca de su utilización por parte de las fuerzas represivas, de la Policía y el ejército como centro de detención y de enterramientos clandestinos, lugar por el que pasaron muchos ciudadanos santiagueños, algunos con suerte todavía incierta, ya que permanecen en calidad de desaparecidos. Con más de mil cuatrocientas hectáreas, sus vetustas instalaciones guardan el secreto de la muerte y el horror.
El lugar cuenta con dos grandes instalaciones, separadas una de otra por cien metros. En una de ellas, la que está en el acceso al campo, se puede apreciar piezas pequeñas de cuatro metros cuadrados en donde, según las denuncias, eran alojados algunos presos políticos. Dentro de esa infraestructura hay un sótano y, de acuerdo a los datos que manejan los organismos de derechos humanos, allí se llevaban a cabo las torturas.
El lugar cuenta con un edificio que estaba destinado a algunas camas y tiene incluso un tanque australiano y otro para almacenar agua. En ese lugar también solía haber práctica de tiros. Muchos creen que todo eso era sólo una “pantalla” para ocultar lo que verdaderamente ocurría dentro de las instalaciones: violentos interrogatorios y torturas.
Actualmente, el lugar es cuidado por un hombre de aproximadamente 60 años. Los pobladores suelen verlo, a veces con el uniforme de militar, y lo consideran una persona buena y amable.
“Campo de instrucción”
Don Pedro Santillán tiene 74 años y conoce la historia de la zona. “Se habló de que existe un sótano y que el lugar era utilizado como campo de instrucción”, afirmó. Dijo también que solían enterrar bombas de aproximadamente una tonelada en pozos de cinco metros y que años después solían explotar. La última explotó hace una década.
Explosión de bombas
Marta de Reinoso llegó a Santo Domingo en 1971, cuando contrajo matrimonio con su esposo, Juan. Su casa estaba al costado del camino que conduce hasta el predio del Ejército, pero nunca vio nada, salvo explosión de bombas. “Un día vino un sargento tucumano, sacó una y al colocarla en una caja, explotó. El hombre murió”, dijo.
Cuerpos enterrados
“Santo Domingo fue un centro clandestino en donde se torturaba a gente y sostenemos que hay enterramientos clandestinos”, afirmó Luis Garay, ex preso político. Contó que presentaron una medida de no innovar para que en el terreno no se siembre, pero aún no fue resuelto. De acuerdo al testimonio y denuncias, en el lugar “habrían 6 cuerpos enterrados e incluso podría haber de la provincia de Tucumán”.
Fuente:NuevoDiarioSgo.delEstero


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