30 de mayo de 2012

SANTIAGO DEL ESTERO: Testigos pidieron declarar sin la presencia de los imputados por el temor que les ocasionan

DESGARRADOR 
Testigos pidieron declarar sin la presencia de los imputados por el temor que les ocasionan
Una de las víctimas contó que la amenazaban “con matar a mis hijos, decían que los iba a ver colgando sus cabezas, brazos y piernas de los árboles”.
VÍCTIMAS. Reconocieron a Musa Azar Curi como uno de los responsables de la desaparición de sus maridos. 
Publicado el 30/05/2012
Dos testigos de la Megacausa del segundo juicio que se realiza en la provincia por delitos de lesa humanidad, solicitaron al Tribunal Oral Federal declarar sin la presencia de los imputados debido al temor que les ocasionan, en particular, las figuras de Muza Azar Curi y Miguel Tomás Garbi, 36 años después de haber sufrido torturas físicas y psicológicas.

Se trata de María Rosa Ruiz de Álvarez y Rosa Dora Silva, esposas de los desaparecidos Rafael Belindo Álvarez y Carmen Santiago Bustos, respectivamente.

Tanto Álvarez como Bustos, fueron detenidos el 19 de marzo de 1976 en operativos realizados, alrededor de las dos de la madrugada, en cada uno de sus domicilios. El primero era propietario de una fábrica de baterías, mientras que el segundo se desempeñaba como empleado.

En su desgarrador relato, la señora Ruiz de Álvarez recordó que en el operativo “participaron 50 personas, todas con pelucas, barba y bigotes postizos; al único que pude reconocer fue a (Tomás Miguel) Garbi”.

“Esa noche, mi marido dormía en un pasillo y al momento que me obligaron a abrir la puerta para el allanamiento, él desapareció y nunca volví a verlo”, detalló.

En su relato, entrecortado por el llanto, la mujer indicó que a los pocos días los represores “desmantelaron la fábrica de baterías y se llevaron máquinas embaladas que fueron compradas para instalar un lavadero”.

“Viví un tormento, nos dejaron en la calle, no tenía para darles de comer a mis hijos”, agregó la mujer, que entre los represores reconoció también a Musa Azar y al ex mayor del Ejército, Jorge D’Amico.

Asimismo, la víctima relató que “también fue detenida y torturada física y psicológicamente, querían saber dónde se encontraba mi marido y la verdad que la noche del allanamiento fue la última vez que estuve con él”.

“Llegaron a amenazarme con matar a mis hijos, me decían que los iba a ver colgando sus cabezas, brazos y piernas de los árboles, fue terrible”, acotó entre llantos. Luego de declararse como una “ferviente cristiana” y manifestar creer “en la justicia de Dios”, la víctima pidió que los represores “vivan 50 años más para pagar todo lo que hicieron”.

La noche del horror Por su parte, Rosa Silva describió “los horrores” que vivió la noche en la que fue detenido su marido en su vivienda del barrio 8 de Abril. “Vivíamos en un rancho y la noche en que vinieron a llevarse a mi marido, fueron a buscarlo directamente en la cama en que dormía, lo golpearon a culatazos y sangraba mucho de la boca y oído”, recordó la mujer.

Rosa admitió que no pudo ver la cara de los represores porque “nos alumbrábamos con un mechero, no teníamos luz eléctrica, éramos muy pobres”. “Nos dejaron en la calle, la casa tenía plásticos de paredes, destruyeron todo, hasta las mamaderas de los niños; el mayor lloraba y Garbi, para hacerlo callar, le ofrecía plata”, recordó.

En la misma audiencia, también prestaron declararon sus hijas Rosa Angélica y Mónica Bustos, que durante la detención de su padre, Carmen Santiago Bustos, tenían 9 meses y 2 años, respectivamente.

A pesar de no recordar nada de aquella noche, dieron a conocer todo lo que conocían del hecho a partir de los relatos que recopilaron en estos 36 años, al tiempo que describieron las secuelas psicológicas que les dejó el hecho que “marcó a fuego nuestras vidas”.

Por último, la menor de las hijas se dirigió a Musa Azar para “pedirle por favor que nos digan dónde está nuestro padre, dónde lo tiraron, por qué los trataron así, como a perros; nosotros necesitamos tener un lugar a dónde ir a visitarlo o prenderle una vela”.

JORNADA
Una audiencia corta, con la ausencia de testimonios 
Publicado el 30/05/2012 
La audiencia de ayer fue la más corta de lo que va de la Megacausa, ya que se extendió desde las 9.45 hasta poco más de las 12 por la ausencia de tres testigos que no declararon. Se trata de Jesús María Aliendro y Carlos López, quienes desde el TOF no pudieron determinar si fueron debidamente notificados. Además, uno de las querellas desestimó del testimonio de Rina Farías de More, porque “abundaría” en detalles que fueron aportados por otros testigos. Por último, una de las particularidades que se dio fue “una urgencia familiar” de la defensora de Ramiro López Veloso, Nelly Llado, quien posiblemente no concurra al resto de las audiencias de esta semana. Aunque su defendido pretendía no continuar, el TOF resolvió que lo haga con una defensora oficial.
Fuente:ElLiberal



Declaración en Santiago
María Rosa Ruiz de Alvarez, esposa de un comerciante santiagueño desaparecido en 1976, declaró en el juicio que se realiza en la provincia a ex policías y un militar por delitos de lesa humanidad. La testigo dijo que deseaba que los represores “no se mueran, sino que vivan 50 años más para pagar todo lo que hicieron”. Su marido, Rafael Belindo Alvarez, fue secuestrado el 19 de marzo de 1976. La mujer recordó que en el operativo “participaron 50 personas, todas con pelucas, barba y bigotes postizos; al único que pude reconocer fue a (Tomás Miguel) Garbiú”. “Viví un tormento, nos dejaron en la calle, no tenía para darles de comer a mis hijos”, agregó Ruiz de Alvarez, que entre los represores reconoció también a Musa Azar y al ex mayor del Ejército Jorge D’Amico.
Fuente:Pagina12

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