Neuquén- Juicio "La Escuelita II"
Conmovedor relato de ex delegado gremial que sobrevivió a torturas
08/06/2012
Imágenes Rubén Ríos, ex delegado gremial, declaró ante el Tribunal Oral Federal (foto Leo Petricio).
Rubén Ríos estuvo detenido 22 días, fue torturado con picana eléctrica y golpeado violentamente. Cuando recuperó la libertad, fue hostigado con amenazas anónimas, e intentó suicidase.
Notas Asociadas
"Eran mapuches"
"No creo que mis hijos estén muertos"
No se conoció el destino
"Me interrogaba con mi hija en brazos"
Rubén Ríos, ex delegado gremial del Sindicato de Luz y Fuerza de Río Negro y Neuquén, conmovió hoy a la sala en la que el Tribunal Oral Federal 1 enjuicia a 23 represores acusados de violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura.
Ríos fue secuestrado en agosto de 1976 en su vivienda de General Roca, Río Negro, por un grupo de tareas de civil que lo trasladó al Centro Clandestino de Detención "La Escuelita", en el batallón militar de Neuquén.
Permaneció detenido en forma clandestina 22 días, fue torturado con picana eléctrica y golpeado violentamente; recuperó la libertad y fue hostigado con amenazas anónimas durante dos años, intentó suicidase y pudo sobrevivir a toda esa odisea.
"Cuando me fueron a buscar a mi casa me golpearon con una pistola en la boca y me voltearon dos dientes", recordó al declarar en la audiencia de hoy.
Intentó escaparse arrojándose del baúl del automóvil donde lo llevaban escondido, aunque de manera increíble cayó frente a la garita de la policía de Neuquén del puente carretero de acceso a la ciudad.
"En la "Escuelita" estuve 22 días. Estaba esposado a una cama de pies y manos y me torturaban con picana eléctrica con los pies dentro de un balde con agua", dijo.
No pudo identificar a sus captores porque siempre lo mantuvieron vendado y el que hablaba y lo interrogaba se hacía llamar "Pedro", pero nunca supo quién era.
Mencionó que en las sesiones de tortura había un médico en el lugar que le controlaba el pulso.
Ríos relató que "un día Pedro me dijo que iban a dejarme libre y así lo hicieron dejándome frente a mi casa".
"Estaba dolorido, casi no podía caminar, los ojos pegados por las vendas que tenía y el olor que tenía ni yo lo podía aguantar".
Recordó que poco después comenzaron a llegar anónimos a su casa, llamadas telefónicas con citas en diferentes lugares de la zona como una forma de hostigarlo permanentemente.
"En una de las llamadas que recibí en mi trabajo me dijeron que tenía 24 horas para suicidarme o de lo contrario secuestraban a mis tres hijos", señaló.
"Tenía que elegir entre mis hijos o yo y decidí pegarme un tiro en la cabeza", relató conmovido.
La rápida atención que recibió de un vecino que escuchó el disparo y lo trasladó a un centro de salud donde lo operaron "le salvó la vida".
La ex esposa de Ríos, Elsa Rivas describió crudamente el estado en el que se encontraba cuando fue liberado.
"Tenía mucha barba, los ojos sin cejas y pestañas, sucio, las piernas abiertas y entendí en ese momento que había estado en una situación terrible", dijo.
"Mi vida cambió porque no tenía tres hijos sino cuatro, porque él pasó a ser como un hijo por lo mal que estaba".
La mujer identificó a los ex jefes militares Oscar Reinhold y Luis Alberto Farías Barrera, imputados en la causa, como las personas que le informaban acerca de la situación de su esposo.
Incluso le hicieron un certificado por escrito con firma y sello del Ejército donde constaba que Ríos había estado detenido e incomunicado por averiguación de antecedentes a disposición de la fuerza para presentar en su trabajo y evitar que lo despidieran.
"Eran mapuches"
08/06/2012
NEUQUÉN (ACE).- La sala se vio desbordada ayer de público, en tanto representantes de la Confederación Mapuche participaron ayer de las audiencias por considerar los secuestros de Pichulman y Aigo como "los desaparecidos del pueblo mapuche" durante la dictadura.
"Lo que sufrió el pueblo mapuche y la sociedad no mapuche fue un segundo genocidio que se produce en el territorio, y estamos para traer mucho newen, mucha fuerza espiritual a los testigos mapuche hoy para que tengan la fortaleza necesaria para este momento de represión y de tanta brutalidad", dijo Peti Pichuiñan, de la Confederación Mapuche.
El representantes de la Confederación Mapuche abogó por que haya para los culpables "juicio y castigo como lo que son, como genocidas".
"No creo que mis hijos estén muertos"
08/06/2012
NEUQUÉN (AN).- "No creo que mis hijos estén muertos. Con vida se los llevaron y con vida han de volver". Feliciana Alcapán de Pichulmán tiene ahora 84 años y desde la madrugada del 12 de 1976, cuando un grupo de uniformados con los rostros cubiertos y armados irrumpió en su casa del barrio Sapere, no volvió a ver a José Francisco, cuyo caso se ventila en el juicio.
En enero del año siguiente, en J.J.Gómez fue secuestrado otro de sus hijos, Juan Raúl Pichulman, a quien tampoco volvió a ver. Este caso se ventilará en un próximo juicio. De ambos la familia no sólo que nos los vio más sino que tampoco recibió noticia alguna, de ninguna fuente.
Ayer en la tarde al cerrar su testimonio agradeció al tribunal por haber escuchado su relato, porque "ahora tengo más esperanzas por mis hijos".
Conmovió a la nutrido público que había en la sala -en la mañana estuvo colmada-, cuando dijo: "Es terrible tener dos hijos desaparecidos...".
Aludió a sus creencias religiosas y ese sentido dijo que "yo oro por mis hijos desaparecidos, pero también por los otros, de ellos también me hago madre". Y destacó que las prácticas religiosas la han ayudado a afrontar el drama de la pérdida de sus seres queridos.
"Me ha fortalecido, me dio consuelo y ya no yo lloro, pero sigo cada día pidiendo por ellos", remarcó.
La mujer relató que durante meses peregrinó hacia la sede del Comando del Ejército, donde la recibía el ahora imputado, el mayor Luis Alberto Farías Barrera, quien le negaba que los militares tuvieran alguna responsabilidad en el secuestro de su hijo.
"Yo no le tenía miedo, iba a pedir por mi hijo porque ellos se lo habían llevado, hasta que un día me dijo que mi hijo no había salido culpable", relató, pero que continuó desaparecido.
También declaró Juan Alberto Manque Ñanculef, cuñado de Celestino Aigo, cuyo caso se debatió el miércoles y es otro de los desaparecidos en este tramo de casos en debate. Reiteró datos dados por otros familiares de Aigo al momento de su secuestro y ante la requisitoria del defensor Hernán Corigliano desconoció haber dado su testimonio en la instrucción, incluso desconociendo como suya la firma registrada en documento que obra en el expediente.
causa "la escuelita" II
"Me interrogaba con mi hija en brazos"
08/06/2012
Nelly Curimán identificó al mayor Farías Barrera.
Testimonió sobre la detención de dos desaparecidos.
Curimán dijo que los vecinos se resistían a ser reubicados.
NEUQUÉN (AN).- Nelly Curimán fue detenida con ocho meses de embarazo en 1975 y para cuando salió en libertad, había ocurrido el golpe militar, ya tenía una bebé de ocho meses en brazos y su casilla de Sapere había sido destruida.
En el portón de la alcaidía, el teniente coronel Osvaldo Laurella Crippa -interventor militar de la Policía neuquina- le dijo que su detención, "fue una equivocación que éramos unas perejilas".
Curimán testimonió ayer sobre la detención de Orlando Cancio y Javier Seminario -desaparecidos- en el juicio por delitos de lesa humanidad que llevan adelante los jueces Orlando Coscia, Eugenio Krom y Mariano Lozano. Laurella Crippa es el único de los 22 imputados que siguen las audiencias, en su caso desde Bahía Blanca, por videoteleconferencia.
Curimán explicó que en 1975, 11 vecinos del barrio fueron llevados a la policía Federal luego de un operativo de detención masiva en el barrio y que luego debieron ser liberados porque "no había méritos" para la detención.
"A los pocos días, de a poco nos fueron recapturando a todos.
A mí me detuvo el comisario (Alejandro) Rojas, que estaba vestido de civil; yo tenía 19 años y ocho meses de embarazo y fui a dar a la celda de contraventores masculinos", dijo Curimán al tiempo que detalló que el jefe policial "era conocido como el terror de la militancia, porque integraba la brigada de informaciones y tenía mucho poder para hacer inteligencia a la militancia neuquina"; describió.
Rojas declaró el miércoles como testigo y no aportó datos a los jueces, negó tener conocimiento de detenciones en Sapere aunque estuvo en ambos operativos, le endilgó la responsabilidad de los procedimientos a los jefes policiales fallecidos y hasta desconoció sus propias declaraciones en el juicio anterior, lo que le valió un pedido de la querella del Ceprodh como testigo falso.
Curimán dijo que las detenciones en Sapere se produjeron porque los vecinos se resistían a ser reubicados, se habían organizado como asentamiento, demandaban casas y opinó que el motivo de las detenciones fue el homenaje que habían hecho el 22 de agosto a los "asesinados de Trelew", tras lo cual "hubo llamados anónimos de que algo estábamos haciendo".
Se reconoció como "adherente" al PRT -Partido Revolucionario de los Trabajadores- y explicó que luego de tener a su hija durante la detención en U9, "vino el mayor Farías Barrera dos o tres días después del golpe, porque dijo que quería conocer a las presas políticas.
Agarró a mi hija en brazos y me preguntaba dónde estaba mi compañero de entonces, yo lo sentí como una amenaza, me hostigaba para que dijera dónde estaba el fugado del padre; no nos informaron que a Cancio y a Seminario no los íbamos a volver a ver", dijo.
Fuente:RioNegro.com.ar


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