“Le pido un poco de humanidad, para al menos tener el derecho al duelo”, reclamó la hermana del detenido-desaparecido Jorge Emilio Papetti
Nuevos testigos confirmaron que la represión ilegal en Concordia se realizó bajo órdenes del teniente coronel Dasso
El juicio se sigue ante el Tribunal Oral Federal de Paraná.
En el reinicio del juicio por la Causa Harguindeguy, otra testigo instó a quien fuera jefe del Ejército en Concordia, Naldo Miguel Dasso, a que diga dónde están los cuerpos de los desaparecidos. “Le pido un poco de humanidad, para al menos tener el derecho al duelo”, exhortó María Ema Papetti. Con documentación en mano, refirió a la búsqueda de su hermano Jorge Emilio Papetti, tras su secuestro en marzo de 1977. Estaba cumpliendo el servicio militar obligatorio cuando lo detuvieron y, según el testimonio de ex presos políticos, a los pocos días falleció en la cárcel de Paraná producto de las torturas que sufrió. Sin embargo, el jefe del Área de Defensa 225 les dijo a sus padres que se había fugado en el traslado desde el Regimiento concordiense hasta la capital provincial. En la audiencia de este miércoles también declaró el hermano del detenido-desaparecido Mario Valerio Sánchez y ex un militante de la Federación Universitaria. También compareció otro ex policía que prefirió mantener el silencio cómplice con los genocidas.
Por Betiana Spadillero Gaioli
Continuaron este miércoles las testimoniales en el juicio oral y público por delitos de lesa humanidad cometidos durante el Terrorismo de Estado. En ese marco, María Ema Papetti refirió a la detención ilegal de su hermano Jorge Emilio, en 1977.
A pedido del Ministerio Público Fiscal, la declaración será incorporada al expediente que se sigue en los tribunales federales de la capital provincial. Sucede que este caso quedó fuera del Área Concordia -que comprende las desapariciones forzadas de Sixto Zalasar y Julio Solaga- y por una cuestión de competencia pasó al Juzgado Federal de Paraná.
Por la causa vinculada a los crímenes ocurridos en Concordia -que se agrega a las de Concepción de Uruguay y Gualeguaychú- están imputados el teniente coronel Naldo Miguel Dasso, quien estaba a cargo del Regimiento de Caballería de Tanques 6 Blandengues; y el ministro del Interior de la última dictadura cívico-militar, Albano Harguindeguy.
“Mis padres fueron todas las semanas al Regimiento”
Jorge Emilio Papetti pertenecía a la Juventud Universitaria Peronista, fue secuestrado en marzo de 1977, cuando realizaba el servicio militar obligatorio en Concordia. Fue llevado al Regimiento de Caballería, en el cual fue brutalmente golpeado, y luego trasladado al centro clandestino que funcionó en el Escuadrón de Comunicaciones de Paraná.
Ex presos políticos señalaron que lo vieron por última vez en la Unidad Penal Nº 1 de la capital entrerriana, donde habría fallecido entre el 22 y 23 de marzo a causa de las torturas que sufrió. Sin embargo, el teniente coronel Dasso les aseguró a sus padres que el joven estaba prófugo.
“Supimos que lo sacaron de formación y lo entregaron a la guardia de prevención. Cuando mis padres se enteraron fueron a hablar con Dasso, que les dijo que fue detenido por sospecha de subversión y que se fugó cuando lo trasladaban a Paraná”, relató María Ema Papetti, ante el Tribunal Federal.
La hermana del detenido-desaparecido contó que el entonces jefe del Área de Defensa 225 les indicó a sus padres que Jorge se había fugado a la altura de Villaguay, después de haber obtenido permiso para ir al baño en una estación de servicio. No obstante, no le creyeron y llevaron el caso al Juzgado de Instrucción Nº 1 de Concordia, a cargo de Oscar Satalía Méndez.
“Mis padres fueron todas las semanas al Regimiento, hasta el retorno de la democracia. Ellos sostenían que le habían entregado su hijo al Ejército, y el Ejército tenía la obligación de devolvérselo”, remarcó. De hecho, con el paso del tiempo llegaron a la conclusión de que Dasso “sabía que lo habían matado e inventó lo de la fuga” para ocultar los delitos.
Si bien la búsqueda inició en forma individual, con el paso de los meses se contactaron con familiares de otros presos políticos. “En el ‘77 el señor Orduna, que tenía un hijo detenido, nos informó que había un grupo de familiares que buscaba a sus hijos. Juntarnos implicó contención, apoyo y, sobre todo, creatividad. Pensar cosas juntos para hacer reclamos”, señaló.
Las acciones se llevaban a cabo en tres direcciones. “Discusión y decisión de acciones en forma individual, por cada caso. Otras acciones conjuntas, como la conformación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Y una tercera era traer gente de afuera para que diera charlas sobre lo que estaba ocurriendo”.
Es así que en 1977 fueron recibidos en Paraná por el general Juan Carlos Ricardo Trimarco, quien no les dio información. En consecuencia, en el ‘78 decidieron presentar un habeas corpus, además de dirigirse a las autoridades militares y a organismos internacionales, entre ellos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
También publicaron una solicitada en el diario concordiense El Heraldo, con la lista de los desparecidos y los detenidos sin proceso. De todos modos, no lograron sacar nuevas solicitadas, ya que “los medios de prensa eran adversos de publicar y hacer conocer a la gente lo que estaba pasando”.
“Sabíamos las condiciones inhumanas en la que estaban los presos políticos y pensábamos que seguían vivos”, confió conmovida.
Luego refirió a las misivas que sus padres le enviaron al teniente coronel Dasso, exigiéndole que les diga dónde estaba el joven. En una de las cartas de 1981-82, el jefe del Ejército en Concordia les respondió que trató “por todos los medios” de encontrar a Jorge, pero que “nadie pudo dar noticia alguna”.
La testigo puso especial énfasis en las declaraciones de ex presos, que compartieron el cautiverio con su hermano. “Quiero reconocer a todos los que fueron torturados, que hoy cuentan lo que pasó, porque fue monstruoso, fue bestial lo que les han hecho”, resaltó. Y mencionó una nota periodística en la que Jorge Ramírez relató que Papetti estuvo detenido en el Regimiento de Concordia, junto a Ramón Rogelio Ayala.
Ramírez aludió a las entrevistas de sus familiares con Dasso, quien también les reprochaba “el hijo que habían tenido”. A su vez, señaló que Papetti murió producto de las torturas que sufrió en la unidad penal de Paraná, descartando de este modo la versión de la fuga.
Por último, comentó que las acciones siguieron con el retorno democrático. Indicó que durante la intendencia de Jorge Busti en Concordia exhumaron a tres NN que había en el cementerio local, pero que no hubo novedades al respecto.
Igualmente, habló de las manifestaciones populares llevadas a cabo cuando ascendieron a Dasso al grado de general y cuando Héctor Febres fue designado al frente de Prefectura, en 1988.
“Cuando tengamos justicia vamos a poder estar en paz. Por eso, le pido a Dasso un poco de humanidad y que nos diga dónde están los cuerpos, para al menos tener el derecho al duelo. Es tan poco lo que se pide…Tienen que saberlo”, exhortó.
Declaró el hermano de un detenido-desaparecido
Ante el Tribunal Oral Federal, Juan Florencio Sánchez aludió a la detención de su hermano Mario Valerio Sánchez en abril de 1977. Tenía 27 años cuando fue secuestrado en Concordia, junto a su compañera embarazada de ocho meses.
Desde allí fue trasladado a la base aérea de Moreno, Buenos Aires. Luego a la Comisaría de Francisco Álvarez, a la Comisaría Primera de Moreno y por último a Mansión Seré; donde ambos hermanos compartieron el cautiverio durante unos días. Según indicó, lo llevaron al centro clandestino “vendado, con capucha y esposado”, para preguntarle sobre las actividades de su hermano.
El testigo aseguró que no estaba al tanto de la participación política de Mario en Montoneros, pero que durante una conversación que mantuvieron le expresó: “Si vos vas a dedicarte a esto, yo me ocupo de lo que necesita mamá y los hermanos más chicos”. Además, señaló que supo las circunstancias de la detención por medio de su hermana Antonia, quien realizó la denuncia ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep).
“Me dijo que el Ejército llegó en un camión y se llevó a Mario y su compañera. Sólo mencionó el nombre de Dasso”, manifestó, aunque no supo si su hermana se entrevistó con el jefe del Área 225.
También apuntó que la denuncia ante la fuerza de seguridad fue realizada por el suegro de su hermano, como una forma de venganza personal. “Me puso como correo de la organización, para implicarme…Todos teníamos miedo, porque no sabíamos cómo seguir. A quién iban a llevar después”, confió.
El silencio de otro ex policía
Aníbal Palacios evitó brindar datos sobre la represión ilegal en Concordia. Sí admitió que se realizaban operativos conjuntos con el Ejército, en los que se buscaban armas y documentos: “A mí me mandaba el jefe de la Policía, Ramón Campbell, aunque las órdenes venían del jefe del Área 225 (Naldo Dasso)”, aclaró.
El ex policía negó participar en privaciones de la libertad, “excepto en el caso de un señor Sánchez” y su esposa, sobre el que no abundó. Incluso afirmó que tomó conocimiento de los procedimientos ilegales de la fuerza por los medios de comunicación. “Yo creo que todo lo que hacía era legal”, insistió.
Respecto a la detención del ex gobernador Jorge Busti, dijo que lo convocaron después del procedimiento, para labrar el acta. También manifestó que dialogó en varias oportunidades con el ex mandatario provincial, mientras permaneció en la comisaría.
El deponente reconoció que en la delegación había un Renault 12 blanco y un 4L beige -ambos mencionados por testigos en las detenciones- y nombró a un oficial de apellido Castaño entre los que conducían los vehículos. No obstante, negó conocer a Solaga y Zalasar, y sólo saber de oídas de sus detenciones.
Por otra parte, refirió al traslado de presos hasta Paraná. “Se comentaba que las detenciones eran por actividad terrorista o subversiva”, deslizó. No pudo sin embargo dar presiones sobre el traslado de Papetti, sólo se limitó a repetir la versión oficial sobre la fuga. Tampoco agregó datos sobre su conversación con Miguel Ángel Pitura, quien participó del procedimiento.
Sobre el hallazgo de un NN en el Puente Alvear, señaló que realizó las actas correspondientes y no supo más de la cuestión.
“Fuimos conociendo una verdad profunda”
La jornada cerró con el testimonio Néstor Darío Loggio, quien trabajó en la recuperación de los centros de estudiantes de la provincia y participó de la conformación de la Federación Universitaria en 1983. En su rol de secretario de Derechos Humanos, realizó actividades conjuntas con la Asamblea Permanente y Madres de Plaza de Mayo.
“En ese entorno de participación ciudadana fuimos conociendo una verdad profunda, porque muy pocos medios se animaban a contar lo que estaba ocurriendo”, realzó, y contó que entonces conoció a Jorge Ramírez.
“Nos acercó un testimonio, que presentamos al Senado de la Nación y a los medios locales, donde relataba cómo fue su detención, que compartió momentos con Jorge Papetti. Y, claramente, denunciaba a Naldo Miguel Dasso como responsable de ese circuito represivo que existía en Concordia”, describió.
También dijo que conoció por esa época a Juan José Durantini, quien también fue víctima del Terrorismo de Estado.
Foto: El Diario
FuentedeOrigen:AnalisisDigital
Fuente:Agndh

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