12 de junio de 2012

PERÚ.

lunes, 11 de junio de 2012
¿Que es el agua contaminada? 
Por William Palomino 
Todos sabemos que la vida depende del agua y que el agua existe en la naturaleza de diversas formas: nubes, lluvia, hielo, granizo y humedad. Sin embargo, estrictamente hablando, el agua químicamente pura no existe por un tiempo largo en su estado natural. Por ejemplo, las nubes ya pueden contener aguas acidas y al llover absorbe pequeñas cantidades de gases, iones, polvo y materia particulada de la atmósfera.

Luego fluye sobre o a través de las capas de la tierra, se disuelve y transporta casi todo lo que toca, incluyendo lo que el hombre y la industria descarga al agua. En el caso del Perú, principalmente la gran minería trasnacional. Las descargas al agua, aun dentro de límites permisibles por los reguladores como la Organización Mundial de la Salud (OMS), contienen impurezas biológicas, químicas (inorgánicas y orgánicas), físicas y radiológicas. Específicamente, las aguas contienen solventes comerciales e industriales, metales, sales acidas, sedimentos, pesticidas, herbicidas, materiales radiactivos, sales de las carreteras, animales y vegetales descompuestos, microorganismos vivientes (algas, bacterias, virus).

Esas impurezas le dan al agua mal gusto, color, odor, y turbiedad que no solo causan corrosión y manchas sino trasmiten o causan enfermedades. Muchas de esas impurezas son removidas o limpiadas en las plantas de tratamiento de aguas antes de su consumo. Pero en las comunidades alto andinas del Perú, esas aguas contaminadas son directamente consumidas por los pobladores porque la mayoría de aguas superficiales (ríos, lagos y puquios) son aguas de consumo directo que no han sido previamente tratadas.

La manera de establecer y asegurar la pureza y seguridad del agua es estableciendo estándares para los contaminantes. Ese estándar o concentración química al cual el contaminante tiene impactos sobre la salud humana es establecida por la OMS a nivel internacional y la autoridad ambiental (MINAM) en nuestro país. Es una medida rígida, oficial y legal establecida sobre bases científicas (gran parte de estos niveles máximos permisibles han sido establecidos en los laboratorios de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos).

En Perú debido a la inmensa explotación de los minerales, la contaminación del agua es uno de los problemas más graves que afronta el país en casi la totalidad de los enclaves mineros de la minería trasnacional. En la mina Tintaya de Xstrata donde actualmente el pueblo se está movilizando, por ejemplo, existe una seria crisis ambiental. El reporte por el ingeniero ambiental de Alemania Eike Sophie Humpel, "Monitoreo ambiental participativo-elaboración de una base en el ámbito del proyecto Xstrata Tintaya", incluye muestras representativas de 5 ríos en la vecindad de Xstrata de agosto-setiembre del 2011 en 50 puntos, concluye que las aguas que consumen la comunidad están contaminadas con metales tóxicos. Previamente la empresa solo reporto los resultados de 8 monitoreos en el periodo de 8 años desde el 2002 (5 de ellos fueron "participativos" es decir que las muestras se sacaron con la observación de la comunidad pero se desconoce el control de calidad y el protocolo usado para las muestras y el laboratorio.) A partir del 2010 el Ministerio de Salud también saco muestras y verificaron la contaminación del agua pero no actuaron ni aplicaron acciones correctivas por presiones políticas del gobierno de turno.

Los metales tóxicos encontrados están varias veces por encima de los niveles permisibles son el arsénico (<0.05 mg/l), cadmio (>0.010 mg/l), mercurio (<0.002 mg/l), plomo (<0.05 mg/l), cromo (<>0.05 mg/l) entre otros. Estas contaminantes tóxicos en al agua que se consume afecta la salud huma en forma aguda o crónica. Los efectos agudos inmediatos non son comunes (nauseas, irritación del pulmón, problemas de la piel vómitos y muerte) lo que viene ocurriendo efectos crónicos de la salud después d ella ingestión de cantidades pequeñas de contaminante por largos periodos de tiempo. En Espinar y otras zonas mineras los efectos crónicos de la salud de la población están generalizados como el caos de Cajamarca, Ancash, Puno y Apurímac. Los efectos de los efectos crónicos de los contaminantes al agua de la minería incluyen el cáncer, defectos de nacimiento, daño de los órganos, desordenes del sistema nervioso y daños al sistema inmune (de resistencia a las enfermedades). Las evidencias de los daños a la salud humana de la contaminación del agua están establecidas por estudios científicos en laboratorio, datos humanos y de animales, reportes clínicos y estudios epidiomologicos. Los efectos a la salud de la contaminación del agua de consumo dependen si la persona consume al agua por breves o largos periodos de tiempo o en forma intermitente.

En Estados Unidos que tiene una Agencia de Protección Ambiental independiente de la presión política a favor de las corporaciones nativas y extranjeras como el caso peruano, la manera de establecer "culpabilidad" es por el monitoreo directo de sacar muestras de las emisiones que se descargan a las aguas superficiales o en forma indirecta ligando los contaminantes generadas por la fuentes de una industria especifica (por ejemplo la industria del petróleo genera contaminantes orgánicos como el benceno, metales como el plomo, etc.) con los contaminantes presentes en el sedimento y el agua. En el caso de los ríos de Espina, la única mina en operación y descargando efluentes es la mina de Xstrata Tintaya y los contaminantes encontrados en el agua son las mismas que caracterizan al mineral producido y sus impurezas. Xstrata en Cusco esta casi al mismo ritmo de expansión productiva como la Newmont en Cajamarca, buscan doblar la producción para el fines del 2013. Y al incrementar la producción se incrementa la contaminación. Existen cinco proyectos mineros en Espinar, tres de ellos de Xstrata (Tintaya, Antapaccay y Coroccohuayco). De todos ellos, solo Tintaya está en explotación. Son los únicos que actualmente vienen descargando efluentes con contaminantes. La contaminación de los ríos de Espinar tiene un culpable, Xstrata, y un cómplice el gobierno de turno.
Fuente:Argenpress

lunes, 11 de junio de 2012 
"Cajamarca dijo 'Conga no va' y Humala dijo 'Conga sí va'"
Por Mónica Bruckmann (BRECHA)
Cajamarca se ha convertido, en los últimos meses, en el centro del conflicto por la defensa de la soberanía de los recursos naturales y el ambiente en Perú y, ciertamente, por la dimensión de los intereses que están en disputa, se ha convertido también en el centro del conflicto a nivel continental.

El proyecto minero Conga, impulsado por la estadounidense Newmont, que ha sido declarado inviable por el gobierno regional, amenaza con acabar con las reservas de agua dulce de la región. Según indican los estudios de impacto ambiental realizados por el propio Ministerio del Ambiente, el proyecto produciría daños irreversibles al ecosistema de la región y contaminaría la cuenca hidrográfica del río Marañón, el principal afluente de la cuenca superior del Amazonas.

Por otro lado, los intereses económicos de Conga no son menores, pues se trata de un proyecto en manos de la segunda mayor empresa de extracción de oro del mundo en un país que ocupa el primer lugar en producción de oro en América Latina y el sexto a nivel mundial.


-¿Cuáles son los intereses más concretos que están en juego en relación con el proyecto minero Conga? 
-Históricamente Cajamarca siempre marcó un hito en la vida latinoamericana. Lo marcó en 1532, cuando los europeos arribaron a Perú y empezó la gran desestructuración del Tahuantinsuyo. Posteriormente, con la captura de Atahualpa por los españoles y el apropiamiento del oro y la plata que habían pedido como rescate, para luego terminar ahorcando al propio Atahualpa. Luego, marcó el "reflotamiento" de la economía nacional con la intensificación de la minería después del golpe de Estado de Fujimori, cuando en 1993 la minera Yanacocha inicia sus operaciones, y con ella se da inicio al proyecto minero más grande de Sudamérica, con participación accionaria de la empresa estadounidense Newmont, del Banco Mundial y de la familia Benavides de la Quintana. Otro momento especial se vivió cuando los intereses de Yanacocha se expandían hacia Cajamarca ciudad y el pueblo reaccionó y frenó la explotación del cerro Quilish, que en ese momento significaba la explotación de 6 millones de onzas de oro. Yanacocha ha continuado sus operaciones y ha hecho que las seis mineras más grandes del mundo se ubiquen en Cajamarca. Estamos hablando de Newmont, de Río Tinto, de La Granja, que según se dice tendría una producción de 4 mil millones de toneladas de roca mineralizada de cobre, y hablamos también del proyecto Galeno, de inversión china, del proyecto Michiquillay, de la empresa Anglo American. El gran interés es aprovechar la coyuntura de los precios elevados de los minerales y ganar tiempo para promover grandes cambios en la estructura legal y constitucional del país, que es lo que están exigiendo las trasnacionales. Al movimiento social peruano se le estaría acortando el tiempo en la lucha por la defensa de la soberanía de los recursos naturales. No olvidemos que Ollanta Humala gana las elecciones presidenciales porque propone un cambio constitucional: acabar con los privilegios tributarios y revisar los contratos con las grandes trasnacionales, y muchas de ellas, que tienen privilegios tributarios como la empresa Newmont, son las que en este momento resisten y neutralizan las luchas populares. Estas trasnacionales dominan la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), que ha cerrado filas y ha puesto como tema emblemático el caso del proyecto Conga.

-¿Qué beneficios tendría Yanacocha a través del proyecto minero Conga? 
-El gran beneficiado de Conga es que toda la maquinaria que tiene Yanacocha operando se trasladaría directamente a Conga, a través de un camino que lo une por un cordón umbilical de pocos quilómetros. Yanacocha tiene la enorme ventaja de que su proyecto minero es barato y muy rentable, porque toda la infraestructura de los casi 20 años de explotación minera en Cajamarca pasaría inmediatamente a tener nuevo valor con el proyecto Conga. El problema es que Yanacocha, con los privilegios tributarios que tiene, ha encontrado el agua gratis, ha encontrado los recursos naturales gratis y esto le significa enormes ventajas en relación con otros lugares del mundo donde tiene operaciones.


-¿Cuál sería el impacto ambiental del proyecto Conga si se aprueba en las condiciones que se plantean actualmente? 
-Es un proyecto altamente depredador. Choca profundamente con el discurso del presidente Ollanta Humala en las plazas de Cajamarca, Bambamarca y Celendín, cuando nos dijo "¿qué cosa quieren ustedes, el oro o el agua?" y el pueblo dijo "el agua". Y nos dijo: "¿quieren vender la laguna?", la gente dijo "no". Entonces, respondió, "yo me comprometo a defender los recursos hídricos de Cajamarca". El impacto más grande de Conga es la desaparición de todos los humedales de todas las cabeceras de cuenca, de las principales cuencas de tres provincias de Cajamarca: Celendín, Cutervo y Bambamarca. En el informe de impacto ambiental del Ministerio del Ambiente (Minam) se sostiene que la operación en Conga produciría daños irreversibles y que al estudio de impacto ambiental del proyecto le falta un enfoque de cuenca. Otro aspecto es el de¬sequilibrio del paisaje, porque se trata de hacer desaparecer más de 100 mil hectáreas que terminarían sumándose al enorme desierto andino que ya se ha ampliado dramáticamente en los últimos 20 años. Esto sin contar todo el resto de consecuencias, todo lo que tiene que ver con el impacto social, por ejemplo. El estudio del impacto ambiental no tiene como información de base la salud de la gente antes de iniciar la operación del proyecto minero. El otro tema grave es la subvaloración de los recursos naturales. El mismo Minam señala que se han subvalorado los recursos, tanto el agua como el propio uso del suelo para afirmar carreteras. Estos son problemas que ya ha vivido Cajamarca con la influencia de Yanacocha. La gente no sabe si la enfermedad que tiene es por el impacto de la minería o si es que siempre tuvo ese tipo de enfermedades, cada vez más desconocidas.

-El principal argumento que está siendo colocado por la gran prensa a favor del proyecto Conga es el volumen de la inversión que traería al país. ¿De qué estamos hablando realmente? 
-Las grandes trasnacionales, los grupos de poder económico del mundo y las grandes potencias como Estados Unidos hicieron cambiar de opinión a Humala. Cuando en Cajamarca se dijo "Conga no va", él dijo "Conga sí va", que la inversión que había para ese proyecto era muy útil y necesaria para el país, y dijo que con eso financiaría programas sociales como Beca 18 y Pensión 65. En Perú los programas sociales no son más que el vergonzoso asistencialismo que el neoliberalismo ha venido sosteniendo y aplicando. Se habla de 4.800 millones de dólares de inversión, y que a lo largo de los próximos 20 años podría haber alrededor de 15 mil millones de dólares en ingresos para Perú. Sin embargo, cuando se analizan los 4.800 millones, vemos que se gastarían en la instalación de la minera. Aproximadamente 1.800 millones estarían destinados a la infraestructura de la empresa, a un molino que sería el transportador de piedra y el resto lo tendría la Odebrecht, que sería la empresa que instalaría todos los campamentos y realizaría el movimiento de suelos. De tal manera que la inversión no se sentiría, como no se sintió todos estos años, en el desarrollo de Cajamarca. Perú, como economía primario-exportadora, no tiene la fuerza, no tiene la capacidad para fortalecer su gestión de los recursos naturales. Van a entregar todo eso a las empresas. Para nosotros, esos 4.800 millones de dólares serían importantes si los cambiáramos por inversión en energía limpia. Por ejemplo, en el río Marañón se podrían construir 20 hidroeléctricas. Pero sólo se construyeron dos. Con esas centrales hidroeléctricas podríamos empezar a generar una nueva matriz energética, la matriz hidroenergética y también dar paso al cambio del modelo económico, de primario-exportador a un modelo con valor agregado, de industrialización.

-Cajamarca ya tiene casi 20 años de minería intensiva. ¿Cuál es el balance de todo este tiempo de explotación minera? 
-Cajamarca, con Yanacocha, tiene 18 años de extracción de minerales a tajo abierto, con enormes lagunas de oxidación. El impacto más grande es el cambio radical del clima y el agua. Yanacocha ha tenido que construir dos plantas de tratamiento de agua, que abastecen de agua a Cajamarca, donde los ríos que antes nacían de fuentes naturales ahora nacen de cuatro tubos. La empresa prestadora de servicio de agua potable está quebrada, porque tiene que convertir el agua de tipo tres en agua para el consumo humano, para lo cual debe gastar millones de soles. ¿Y por qué? Porque la legislación peruana es tan permisiva que ha tolerado que estas empresas hagan lo que les da la gana. El otro gran problema que tenemos con Newmont es que en Cajamarca somos el campamento de Yanacocha. Somos, en este momento, el campamento de seis mineras, de las cuales cuatro ya están operando plenamente, y dos en proceso de iniciar sus operaciones. Estas empresas nunca han construido un campamento, no han construido sus carreteras ni sus áreas de instalación. Esto ha hecho colapsar el sistema de salud pública, la educación pública y el crecimiento y expansión urbana de la cuidad. El enorme impacto ambiental, el impacto social y el impacto poblacional no están medidos, cuantificados ni valorizados.

-¿Cuál es la propuesta del gobierno regional de Cajamarca con relación al uso de los minerales estratégicos que el territorio de Cajamarca posee? 
-En primer lugar, que se apliquen los principios de racionalidad, de equidad y de justicia en el gobierno y en la visión del país. Que prevalezca la visión de Estado unitario, que los recursos naturales son de todos los peruanos y que, por lo tanto, Cajamarca, que tiene cuatro proyectos mineros en operación, no puede ser irracionalmente aniquilada para satisfacer la voracidad del gran capital o de las trasnacionales, especialmente estadounidenses. De ahí que nosotros planteamos que los cuatro proyectos mineros son los suficientes para los próximos 30 años, si se revisa la legislación, si hay una reforma tributaria para poder apalancar el desarrollo sostenible de la región y generar las bases de un modelo de desarrollo transformador, productivo e inclusivo. Un proyecto que pase a utilizar y reforestar 5 millones de hectáreas, que ponga énfasis en la energía eólica, en la energía alternativa y energía con el recurso agua de la cuenca del Marañón, y que ahí centremos las grandes inversiones. Pero que no sea más la expansión irracional de la minería, y esto va acompañado de la necesidad de elaborar una nueva Constitución que recupere la soberanía sobre los recursos naturales de Cajamarca y del Perú. Es decir, la soberanía sobre el gas natural, el petróleo y los minerales, especialmente los más importantes, como el cobre. No se puede ceder fácilmente, como ocurre en este momento, con una normatividad que privilegia al gran capital. Tenemos un modelo de desarrollo que consistiría en invertir 300 millones de soles en agricultura. La recuperación de soberanía de los recursos hídricos es imprescindible porque las mineras pueden obtener el uso de agua de por vida, mientras que los campesinos no pueden hacerlo para regar sus cultivos. Las empresas mineras ganaron, por puesta en mano, en solicitar el uso del agua. Por eso la lucha por el agua en Cajamarca, y en el Perú, va ser el tema de los conflictos y la gran confrontación que algunos podrán ver como antinversión, antiminera o antiextractivista. Pero en el fondo es la confrontación de un modelo económico neoliberal, primario-exportador extractivista, irracional, y, de otro lado, un modelo de desarrollo que privilegie la racionalidad que debe existir en un Estado con visión estratégica, que pueda ser capaz de generar las bases de un desarrollo más sostenible y de una economía más solidaria.
Fuente:Argenpress

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