VIERNES, 13 DE JULIO DE 2012
LA PRENGUNTA DE ORO Y PREGNTAS SIN RESPUESTAS
Por Sergio Camargo
A propósito de los últimos acontecimientos, y que no son nuevos, el mayor criminal que existe en la genocida Colombia Álvaro Uribe Vélez, vuelve a preguntar… ¿Soy yo el hijo de puta, compatriotas? Es pues, la pregunta de oro y que desde luego posee una respuesta rotunda y conocida por todos los colombianos y colombianas de bien. Si.
Este criminal que fungió como presidente del régimen genocida colombiano durante ochos años (2002 - 2010) y quien por medios ilícitos llego a la máxima magistratura, vuelve con su negativa sobre su vieja relación con el narcotráfico y su autoria en la creación de escuadrones de la muerte, que la gran prensa y la lumpen oligarquía llaman dulcemente autodefensas unidas de Colombia (auc).
Para este terrorista de corbata, posición y dinero mal habido, todos los testigos victimas de su locura fascista mienten y sus antiguos compinches de toda la vida, los narcoparamilitares también mienten por que se quieren vengar, por que lo odian y por que no le perdonan que los haya extraditado, según su acostumbrada retórica.
Este cáncer que corroe la sociedad colombiana de bien, miente y vuelve a mentir cuando afirma que nunca tuvo relación con el genocidio paramilitar que padeció y padece el país y que jamás estuvo asociado con los narcotraficantes comenzando con el tristemente recordado Pablo Escobar. Y sigue mintiendo cuando sale en defensa de su padre Alberto y sus hermanos Jaime y Santiago; el primero y segundo socios y amigos de Escobar por allá en los años ochenta (los procesos que se debieron haber abierto contra estos dos delincuentes fueron ignorados por la justicia) y el tercero también ligado al narcotráfico pero mas activo en el quehacer criminal liderando un escuadrón de la muerte llamado “Los Doce Apóstoles”.
Ahora nos sale el criminal Uribe con su nueva telenovela, que disque va a pedir a la Fiscalía General que investigue todas sus actuaciones como gobernador de Antioquia, sin olvidar que el Fiscal General fue su subalterno y es su amigo. De todos modos una gran parte de altos y medios funcionarios de todo pelaje pertenecen a la mafia y al crimen organizado y no moverán un solo dedo para enjuiciarlo y menos condenarlo por sus crímenes.
Y hablando de Fiscalía, me permito anexar al presente artículo, la carta recomendada que le dirigí al Fiscal General Señor Eduardo Montealegre.
La misiva hace preguntas que quedaran sin respuesta cuando se clama justicia, como ocurre en cualquier dictadura que se respete.
10 de julio de 2012
Paris, 12 abril de 2012
Señor
Eduardo Montealegre
Fiscal General de la Nación
E S M
Señor Fiscal:
La presente misiva es con el fin de solicitarle urgentemente, en que estado se encuentran los expedientes sobre crímenes y trafico de drogas cometidos por la familia Uribe Vélez por allá en los años 1980 a 1998.
En efecto, a partir del año 1980 los señores Álvaro, Jaime (ya fallecido) y Santiago Uribe Vélez, hijos del señor Alberto Uribe Sierra, incluido (ya fallecido), hicieron parte del cerrado grupo de colaboradores del cartel de Medellín y de su principal cabecilla, el criminal Pablo Escobar Gaviria, que tanto daño han ocasionado al pueblo colombiano.
Los señores Alberto y Jaime, el primero muerto en un arreglo de cuentas con la mafia y el segundo fallecido debido a un cáncer de la garganta, no pudieron continuar con su carrera criminal y trafico de cocaína, pero los dos restantes, los señores Álvaro y Santiago no se privaron en honorar a su padre y hermano mayor, invirtiendo todas sus fuerzas en los proyectos criminales como el trafico de cocaína y la creación de escuadrones de la muerte, que tanta sangre y dolor ha causado en nuestra patria colombiana.
El señor Álvaro Uribe Vélez, siendo director de la Aeronáutica Civil, utilizó su cargo para ayudar y participar en el tráfico de cocaína con el cartel de Medellín. Su estrecha amistad con el cabecilla de esta temible organización esta más que comprobado, al igual que la participación activa de su familia en el comercio de las drogas.
Continuando con su ya trazada trayectoria de acumular poder y dinero con el trafico de drogas, Álvaro Uribe en unión de varios ganaderos y terratenientes del departamento de Antioquia, se dieron a la tarea de crear grupos de mercenarios o matones a sueldo y a los cuales hicieron llamar ‘grupos de seguridad privada’ dizque para, defenderse de delincuentes y ladrones de ganado, así como de la subversión. Pero rápidamente estos grupos devienen asesinos por encargo para acallar a sindicalistas y defensores de derechos humanos opuestos a la creación de una ‘policía’ privada y también para desterrar poblaciones enteras y robar sus tierras. Fue el punto de partida de los escuadrones de la muerte, versión moderna.
Los grupos creados por Álvaro Uribe y sus compinches, ocasionaron cientos de muertes en todo el departamento y luego se extendieron a otros departamentos como el de Córdoba y Bolívar, donde las masacres de humildes colombianos no se hicieron esperar.
En lo que respecta a Santiago Uribe Vélez, hizo parte de un tenebroso grupo de criminales que durante varios años azotaron varios pueblos de Antioquia, con el horrible saldo de casi un centenar de asesinatos y varias masacres. Este criminal no contento con su accionar armado, participaba también con varios de sus primos en la fabricación y comercio de cocaína.
Santiago Uribe, como lo demuestran las pruebas y varios testigos directos, fue el creador del escuadrón de la muerte, el mismo que aterrorizo una parte de Antioquia y que testigos directos denominaron “Los Doce Apóstoles”, nombre tal vez ligado al hecho que dentro de este grupo se encontraba el cura Alfonso Palacios, quien no contento con promulgar amenazas contra todo lo que él consideraban comunista o guerrillero, tomó las armas para asesinar impunemente a ciudadanos inermes e inocentes, por allá en los años 1993.
Como lo puede ver usted señor Fiscal, estas dos lumbreras del lumpen han hecho parte de los violentos privilegiados y quienes por obra de la magia colombiana -pues Colombia es pasión-, jamás han sido llamados a rendir cuentas por sus fechorías y el terror que han diseminado en gran parte del país, hace ya más de 30 años.
En mi calidad de ciudadano colombiano, en apego a la Constitución y en derecho, le solicito a usted muy comedidamente, informarme en que situación se encuentran los expedientes de estos dos criminales, y sí no existen los expedientes o acciones penales en curso, que medidas piensa usted tomar con urgencia para que estos dos terroristas sean acusados por los delitos y crimines que cometieron, sin perjuicio de otros delitos o crímenes que estarían por conocerse.
No esta por demás recordarle señor Fiscal, que una parte de los acontecimientos antes narrados, son de pleno conocimiento de la gran mayoría del pueblo colombiano, que sólo espera que un Fiscal serio, responsable y ajustado a la ley, se apersone de estos dos casos y le de el curso adecuado para que justicia sea hecha en beneficio de las victimas y para la salud de nuestra patria.
Deseo comunicarle señor Fiscal para su entero conocimiento, que hace mas de dos décadas, cualquier ciudadano acusado de pertenecer al movimiento insurgente o con el simple hecho de una sospecha, es inmediatamente apresado sin delicadeza alguna, puesto en la palestra publica, mismo si es inocente, y tratado por los cuerpos de seguridad y la prensa empresarial como un condenado, mucho antes de su proceso. Esto lo traigo a cuento, por cuanto no entiendo como los Uribe Vélez, quienes tienen graves acusaciones en su contra desde hace mas de quince años y con pruebas al igual que testimonios serios y detallados, y quienes representan un peligro mayor para la sociedad, se encuentran en libertad y gozando de todas las bondades que la Constitución y las leyes otorgan a los ciudadanos honestos y de buena voluntad.
¿Es la ley en Colombia, Señor Fiscal, igual para todas y todos?
En espera de su respuesta, sírvase Señor Fiscal, recibir mi más sincero y respetuoso saludo.
Cordialmente,
Sergio Camargo
Periodista.
VIERNES, 13 DE JULIO DE 2012
Colombianidad o imperio
Nos liberamos del colonialismo español, para seguir siendo neocolonia. Dejamos de estar dominados por un imperio, para enseguida estar bajo el yugo de otro, pero tal destino no puede ser eterno.
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Ahora con la declinación del imperialismo norteamericano, aparece la oportunidad de romper tal destino y para lograrlo se requiere, tanto del debilitamiento de las pretensiones dominadoras de las potencias mundiales, como que los dominados superemos la mentalidad de subalternos, hasta que los imperios no puedan ya imponer su voluntad y los colonizados rechacemos tal dominación, para ser por fin nosotros mismos.
En consecuencia, la identidad colombiana se podrá constituir, cuando el poder nacional se guíe por el interés de la mayoría de la sociedad colombiana y no, por los intereses del imperio de turno.
Los ‘bárbaros’ crecen adentro
Los resultados del censo 2011 de población de los Estados Unidos, dicen que el 51,4 por ciento de los recién nacidos provienen de las minorías de hispanos, afro americanos, asiáticos y aborígenes. Ahora, los hispanos representan el 16 por ciento de la población y los afroamericanos el 15, en un total de 310 millones de habitantes.
Como en su momento, el imperio romano fue cercado y sepultado por los bárbaros, hoy, el imperio norteamericano sufre la misma amenaza, con la diferencia que los llamados bárbaros están instalados adentro de sus fronteras, pese a los esfuerzos de sus gobernantes, para frenar a los inmigrantes.
Esta tendencia de crecimiento de las minorías, pone en riesgo el centenario yugo que la minoría súper rica, mantiene sobre la mayoría de la sociedad. El historiador estadounidense Howard Zinn, autor de La otra historia de Estados Unidos, registra tal dominación desde el mismo surgimiento de esa nación:
“Los Padres Fundadores estadounidenses no fueron solamente ingeniosos organizadores de una nueva nación (aunque fueron eso por cierto), además eran hombres blancos que poseían riqueza y esclavos, comerciantes, poseedores de acciones y bonos, temerosos de una rebelión de las clases más bajas, o como lo expresó James Madison, de ‘una división equitativa de la propiedad’. Nuestros héroes militares –Andrew Jackson, Theodore Roosevelt– eran racistas, asesinos de aborígenes, amantes de la guerra, imperialistas. Nuestros presidentes más liberales –Jefferson, Lincoln, Wilson, Roosevelt, Kennedy– estaban más interesados en el poder político y el engrandecimiento nacional que en los derechos de las personas que no pertenecen a la raza blanca”.
Si tal orden de dominación doméstico da muestras de tener fin, también se debilita el plan imperialista de la elite gobernante en Norte América.
Lo que sigue
El historiador Eric Hobsbawm resume en cinco, los cambios históricos que hoy atraviesa la civilización humana:
1. El centro económico mundial se desplaza al sur y al oriente de Asia,
2. La crisis global del capitalismo,
3. La crisis de la hegemonía solitaria de Estados Unidos,
4. El surgimiento de las nuevas potencias del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) y
5. El debilitamiento de la autoridad estatal.
La ocurrencia simultánea de la crisis general del capitalismo, con la crisis de dominación imperialista, explican la quiebra del centro del imperio, el surgimiento de nuevos bloques de poder mundial y el debilitamiento acelerado de toda autoridad estatal.
El capitalismo busca una salida de corto plazo a la crisis, recobrando al estado nación, como herramienta de salvación para sus negocios.
Sin embargo, el economista Paul Krugman, desde abril de este año anunció “el fin del cuento de hadas”, porque ha sido inútil los dos años de severo ajuste fiscal, que no ha impedido que la crisis se siga profundizando.
Por su parte, Stigliz, otro premio Nobel de economía, este junio, con ocasión de la operación de rescate europeo de los bancos españoles, denunció “el abrazo mortal del que se está ahogando”, en que el estado se lanza al rescate de los bancos, para enseguida los bancos intentar salvar al estado, lo que no evita el hundimiento de ambos.
Los vanos intentos de rescate inmediato y la ausencia de soluciones de largo plazo, empujan hacia la declinación tanto al sistema capitalista, como a la hegemonía imperialista, dando lugar a que avancen las búsquedas de una forma superior de civilización humana, en que se preserve la vida, dentro de un orden mundial más justo.
La declinación definitiva del imperialismo norteamericano y que no surja un nuevo imperio que lo reemplace, depende del desarrollo de las fuerzas por la vida y la justicia.
Pretextos de duran siglos
Las maquinarias imperialistas se han desarrollado desde el origen de la humanidad por la expansión de potencias, que someten a otros pueblos.
El viejo y el actual imperialismo coinciden en los pretextos a que recurren, para intentar justificar la agresión y el despojo. Desde Maquiavelo (1469-1527), dicen que el imperialismo es una expresión de la ley de la selva, de la lucha por la supervivencia del más fuerte. Después con Hitler (1889-1945), tomó fuerza el argumento de un espacio vital o esfera de influencia necesaria para la seguridad nacional de una potencia. Mucho antes y hasta hoy, se justifica la supuesta necesidad del imperialismo, para llevar una forma ‘superior’ de vida a pueblos disque atrasados; así justifican la invasión de América, el reparto de África e intentan resolver el conflicto con la cultura árabe.
El imperialismo de los dos últimos siglos, crece como forma superior de capitalismo, en la que hegemonizan los monopolios bajo la forma de corporaciones multinacionales, que acuden a todas las formas de guerra, para imponer su dominio mundial.
La fiebre imperialista del siglo 19, estuvo nutrida por el nacionalismo religioso europeo y norteamericano, de donde surge la doctrina del Destino manifiesto (1845) inventada en Estados Unidos, según la cual la ocupación y anexión de todo el continente americano, es un derecho otorgado a los Estados Unidos por parte de Dios.
El Modelo Norteamericano de Guerra hace parte del Nacionalismo Religioso Norteamericano, en el que, el combate es un rito que conduce a la victoria, que demanda el sacrificio de los más puros, fortaleciendo así la identidad imperialista. Hoy, la ausencia de victorias desinfla al Modelo Norteamericano de Guerra y esto a su vez, debilita al Nacionalismo Religioso Norteamericano y a la identidad imperialista estadounidense.
Piezas de un modelo para desarmar
El propósito de lograr un mundo sin imperios, exige conocer las partes integrantes de las maquinarias imperialistas, para que nosotros los pueblos del Sur del planeta, desmontemos una a una, tales piezas. De tal manera, que cada vez que una potencia quiera armar un imperio, haya pueblos que desarmen tal pretensión. Para aportar a la lista de las piezas, aquí se estudian seis.
1. Pala retrógrada.
La descolonización que siguió a la segunda guerra mundial, trajo una oleada de revoluciones nacionalistas, que en el mundo árabe encabezó el líder egipcio Gamal Abdel Nasser (1918-1970), las que fueron enfrentadas por el imperialismo, mediante el apoyo a los sectores más reaccionarios, como los Hermanos Musulmanes de Egipto y otros fundamentalistas, como los de Al Qaeda en Arabia.
Cincuenta años después el nacionalismo árabe persiste, así los Estados Unidos sigan manteniendo en el poder a sus aliados, ahora camuflados como impulsores de la democracia en sus países. Otra parte de sus aliados, se voltearon en su contra, como lo observa la opinión mundial.
Mientras tanto, el petróleo, que es el botín de guerra más codiciado, cambió de mano, al pasar de las ‘Siete hermanas’ -como se llamaba a las más grandes multinacionales petroleras estadounidenses- para ser propiedad ahora de los países productores.
Una estrategia similar siguió el imperialismo norteamericano en América Latina y El Caribe, en donde cada asomo de reforma progresista, fue respondido con una invasión y regímenes militares. Noam Chomsky (1928- ) resume el resultado de esta estrategia, al comparar al Brasil de hace 50 años con el de ahora: hoy Estados Unidos debe apoyar las reformas del partido de Lula, porque no les queda otra opción, cuando en los años 60, las combatió con golpes de estado y dictaduras militares.
2. Oruga todo vale.
Para eliminar a la izquierda de Estados Unidos, la agencia de inteligencia estatal (FBI) se concentra en la persecución de todos los que se oponen al poder de las grandes corporaciones norteamericanas y para lograrlo, se alía con las mafias, las que prosperan a su sombra, a cambio de realizar las misiones sucias, que se les encomienda desde cuando E. Hoover (1895-1972), fue director del FBI, durante 48 años.
Otro ideólogo del ‘todo vale’ mafioso, fue A. W. Dulles (1893-1969) uno de los creadores de la Central de Inteligencia Americana (CIA) y su Director por 8 años. En su libro El arte de la inteligencia, describe en qué consiste la estrategia de degradación usada contra los países socialistas:
“Sembrando el caos en la Unión Soviética sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social.
Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos.
Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas [como] innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo [y] la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.
Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos (…)”.
No solamente la izquierda y los socialistas son objeto de estas pervertidas estrategias, también lo son los afroamericanos de Los Ángeles, en cuyos barrios, la CIA volvió masivo el consumo de drogas para apagar sus reclamos de justicia social. La juventud norteamericana que se opuso a la guerra de Vietnam, también fue degradada, por medio de la distribución gratuita de centenares de miles de dosis de drogas, como el LSD, por parte de estas agencias estatales de inteligencia.
En este orden de ideas, queda visible el origen estadounidense de la idea de usar las bandas de narcotraficantes, como arma de guerra contra la izquierda en Colombia; y la promoción de cultivos de uso ilícito y de la narco cultura, como mecanismos para degradar a la población colombiana y desgastar su voluntad de lucha por una vida digna.
3. Freno disolvente.
Como imperio, los Estados Unidos se caracterizan por esquivar la suscripción de acuerdos mundiales, en los que se puedan delimitar el logro de sus intereses y cuando firma alguno, es experto en burlarlo y romperlo cuando quiere. La larga lista de acuerdos que no suscriben, la encabezan los de la Corte Penal Internacional, para juzgar crímenes de guerra y el de Kioto, para reducir la emisión de gases venenosos para la atmósfera.
Desde la creación de la OEA en 1948, los Estados Unidos en vez de promover el acuerdo multilateral para resolver los problemas del continente, privilegian el acuerdo bilateral con el propósito de manipular la correlación de fuerzas a su favor.
Con la OEA nació el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), para auxiliar a cualquier país, que fuera agredido desde fuera del continente, pero los Estados Unidos no pensaron dos veces, para aplicar el TIAR al revés, colocándose del lado del agresor de Argentina, en 1982, cuando la guerra de Las Malvinas. Turbay Ayala era el gobernante de Colombia y Pinochet el de Chile, ambos, fueron los únicos regímenes que respaldaron al imperio en esta agresión.
En 2011, cuando la agencia de la ONU para la educación y la cultura, UNESCO, dio cabida al estado Palestino, los Estados Unidos suspendieron de inmediato sus aportes económicos, como represalia por tal decisión. El régimen de Bogotá se hizo notar esta vez, por respaldar de nuevo al imperio, desde el puesto que transitoriamente ocupaba en el Consejo de Seguridad.
Como se puede ver, el líquido de frenos que usa el imperio, persigue disolver la asociación de los pueblos y su accionar mancomunado, tras el logro de intereses comunes.
4. Motor de repartija.
Al imperio se le está desordenando la distribución de áreas de influencia, que hicieron las potencias triunfantes de la segunda guerra mundial, en la que América se declaró zona exclusiva de Estados Unidos, para hacer sus negocios e imponer regímenes que los favorezcan. Lo que era exclusivo de cada potencia, no se podía tocar por las otras y lo que no entró en la repartición, quedó como zona de disputa.
Este reparto se deshizo porque Europa se mete en América Latina, Estados Unidos y la OTAN intervienen en Asia, todos quieren seguir sacando tajada de África, mientras Rusia y China también llegan a América Latina y El Caribe.
Hasta que logren una nueva repartición del mundo, crecerá la repartija. Lo que interesa al capitalista y por tanto al imperialista, es conseguir un flujo de caja favorable, sin importar cómo… no cuenta el daño a la gente ni al planeta, tampoco se reprueba el pago de sobornos ni la manipulación de la sociedad, menos se objeta echar mano de medios ilícitos e ilegales, como los Paraísos fiscales.
Contra los pueblos del Sur del planeta, las potencias resiembran el neocolonialismo, como forma de colonialismo que tiende al dominio económico de los países, por medio de la explotación financiera y la expoliación de materias primas.
Cerca del 15 por ciento del Producto Interno Bruto de Colombia se destina al pago de la deuda externa, que equivale a 3 veces lo que el régimen gasta en la guerra interna. A principios de junio, el Banco central informó que esta deuda había crecido el 10,5 por ciento, hasta llegar a los 43.973 millones de dólares. Riqueza que a va a parar al FMI, sobre todo a los Estados Unidos, que allí acaparan el 16 por ciento de las decisiones.
El despojo de materias primas a Colombia es igual de escandaloso. El régimen se desvela por rebajar impuestos a las multinacionales, costea obras de infraestructura y destina un tercio del ejército a cuidarlas, mientras que las corporaciones petroleras y mineras extranjeras son especialistas en hacerle trampas a la Dirección de impuestos (DIAN), para evadir el pago de regalías e impuestos, según investigación realizada por la DIAN en 2011. Sin embargo, los extranjeros se quejan por ‘las excesivas trabas ambientales’, que les colocan a sus explotaciones mineras y petroleras; les parece poca cosa, que sólo en el departamento de Boyacá, durante el gobierno de Uribe, les entregaron en concesión ilegal 39 mil hectáreas de páramos, con lo que envenenan las fuentes de agua de los municipios, que de allí se nutren.
5. Fuerza bruta.
La guerra para desmembrar a Yugoeslavia, la desataron los Estados Unidos y la OTAN, cuando sus gobernantes se negaron a ceder soberanía, ante las ‘reformas económicas’ que pretendieron imponer el FMI, el Banco Mundial y la Unión Europea. El periodista Neil Clark especialista en Los Balcanes, escribió que:
“En aquel momento, más de 700 mil empresas yugoslavas permanecían bajo propiedad social, y la mayoría aún era controlada por comités mixtos de directivos y trabajadores, con sólo un 5 por ciento de capital en manos privadas”.
Esta guerra hizo parte de su estrategia de Fase final y a las que siguieron, Estados Unidos les colocó la etiqueta de Guerra global contra el terror, nombre que fue insuficiente para darles la victoria, porque ni siquiera lograron obtener un empate.
El Secretario de guerra de Bush, R Gates, en noviembre de 2007, dejó sentada la estrategia que el imperio aplica desde la administración de Obama:
“Una de las lecciones más importantes de las guerras en Irak y Afganistán establece que el logro de éxito militar no es suficiente para vencer… Tenemos la expectativa de que la guerra asimétrica será el principal sostén del campo de batalla contemporáneo por mucho tiempo. Los conflictos serán fundamentalmente políticos en naturaleza y requerirán la aplicación de todos los elementos de poderío nacional. El éxito tendrá menos que ver con una cuestión de la imposición.”
Lo que significa, usar la misma fuerza bruta para imponer la voluntad imperialista, pero escondiendo y camuflando los medios y los propósitos, bajo un barniz de formalidad legal. La propaganda norteamericana lo llama poder flexible o poder suave.
Una aplicación de esta doctrina, son los ‘golpes de estado parlamentarios’, como los que derrocaron a presidentes legítimos en Honduras en 2009 y ahora en junio de 2012, en Paraguay.
El mismo día del golpe contra el presidente Lugo, el régimen de Bogotá, por boca de Santos, se pronunció lamentando el hecho, pero valorando que el Congreso ‘no había roto’ la institucionalidad democrática de Paraguay, con el golpe que dio.
La cara sanguinaria de la fuerza bruta imperialista, son las denominadas operaciones encubiertas y negables para derrocar a quienes se les oponen, las que gradualmente van convirtiendo en guerras civiles, como las de Libia, Siria y Somalia.
Viejos aliados de los Estados Unidos, como Japón, son atacados de forma encubierta, para obligarlos a modificar políticas soberanas, como la decisión que tiene la sociedad japonesa de sacar las bases militares estadounidenses de su territorio.
El proyecto HAARP lo usa Estados Unidos para calentar la atmosfera con ondas de radio de altísima potencia, con lo que dan origen a grandes huracanes sobre los océanos, los que a su vez desencadenan oleajes gigantescos tipo Tsunami, con olas de 20 metros de altura, que al golpear las costas producen desastres, como los de Fukushima, Japón, en marzo de 2011.
6. Piloto autómata.
En la reciente Cumbre del Grupo de los veinte en México, Barroso, el Comisario de la UE, acusó a los Estados Unidos de ser los responsables de la crisis sistémica que azota a Europa, originada en las prácticas no ortodoxas de sus bancos. Una semana antes, el Congreso de Estados Unidos había llevado al director de J P Morgan, a una audiencia de siete horas, para que explicara las pérdidas que presenta ese banco, en la que tuvo que reconocer que los operadores bancarios no tuvieron en cuenta el sentido común para tomar decisiones.
Este episodio muestra la relación existente entre el imperio, los estados, el mercado capitalista, los bancos y sus gerentes; que muestra a los pilotos del sistema, como autómatas sin sentido común y por fuera de la realidad, falla que es más notoria, al ocurrir en la nación que ha demostrado tener un gran sentido práctico.
La codicia es una evidencia de la adicción al dinero y es sabido que toda adicción es tanto colocarse por fuera de la realidad, como falta de fuerza de voluntad para actuar normalmente. Lo que comenzó siendo una simple aplicación de un sistema de incentivos basado en el enriquecimiento material, termina en trastorno personal.
Identidad propia latinoamericana
El imperialista clasifica a los pueblos que domina, dentro de una especie de sub humanidad o de minoría de edad, con lo que persigue que requieran de él como ser ‘superior’, para que los guíe y administre. En esta doble medida de humanidad, nacen el doble estándar o doble rasero, en que, lo que es permitido para los dominadores, no lo es para los dominados. Dicho en otras palabras, el imperialismo se enraíza en el racismo crudo.
La pretendida superioridad del imperialista se sostiene sobre la supuesta inferioridad, que inculcan a los pueblos dominados. Durante el siglo 19, en todas las naciones latinoamericanas se introdujeron numerosas prácticas neocoloniales a su sistema legal, político y educativo. Por esto, la generalización entre los dominados de los sentimientos de sumisión, envidia y de imitar al dominador.
Arrinconar al imperialismo demanda tanto de la fuerza política organizada del pueblo Latinoamericano, como de transformaciones culturales profundas que erradiquen de los aparatos ideológicos del sistema, los mecanismos de perpetuación de la mentalidad de subalterno.
Un pensamiento propio basado en las realidades latinoamericanas y del Caribe, hace parte de la identidad latinoamericana que está por cultivar, como una nueva cultura para una nueva sociedad, que se desarrolla en la lucha emancipadora del pueblo trabajador de América Latina, acompañada por intelectuales orgánicos, que luchan hombro a hombro junto a él.
En América Latina y El Caribe la conformación de identidad parte de la literatura, acompañada de economía del Buen Vivir, una ética no religiosa, la recreación de la democracia y el derecho, la pedagogía crítica y la comunicación social participativa, entre otros desarrollos.
La identidad propia latinoamericana y la colombianidad, como parte de ella, se desarrollan con vigor en la lucha emancipatoria contra la cultura imperialista y colonialista.
Comandante Pablo Beltrán, COCE
REVISTA INSURRECCIÓN
Fuente:Argenpress
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