16-07-2012
Leguizamón: “Se deben hallar los cuerpos de los desaparecidos para cerrar esa etapa”
El doctor Ramón Leguizamón representó desde 1957 a los perseguidos en Corrientes por la dictadura militar. “Lo hice por vocación democrática”, dice.
POR AGUSTIN GOMEZ
agomez@ellitoral.com.ar
Hace 55 años decidió de-fender a los perseguidos por la dictadura militar. Lo hizo por vocación democrática, dice y asegura que pocas ve-ces coincidió con las ideas que profesaban sus defendidos, pero que ante todo sólo le importaba una cosa: alzarse en contra del cercenamiento de las libertades. No olvida el dolor que sintió al comprobar que un amigo fue ultimado por los militares y con ese mismo sentimiento a cuestas, confía en que se halle el cuerpo de todos los que desaparecieron durante esa negra épo-ca de la historia provincial y nacional.
Ramón Leguizamón tiene 77 años y es abogado hace 55. Ad-mira a Lisandro de la Torre y dedicó toda su vida a defender la democracia y pese a la satisfacción de haber logrado que se haga justicia en los casos de de-litos de lesa humanidad juzgados en Corrientes, no duda al afirmar: "Hubiera preferido no vivir los momentos que originaron esa satisfacción".
Con una firmeza envidiable, pero sin lograr ocultar ese dolor por la pérdida de amigos en manos de los militares, el letrado dice: "Abrigo esperanzas de que se puedan encontrar o localizar el lugar donde estén enterrados los cuerpos de los desaparecidos. Creo que sería la culminación de una etapa trágica que todavía tiene abierta ex-pectativas".
Aún recuerda con lujos de de-talles el día en que secuestraron a su amigo: Víctor Ayala. "Lo secuestraron el 16 de febrero de 1976. Estaba junto a otros compañeros, fue en las proximidades del Club San Martín, por calle Moreno", detalla.
"Lo más doloroso fue tener paulatinamente la sensación de que lo habían matado, como fi-nalmente se comprobó", agrega y el brillo de sus ojos claros re-fleja el sentimiento que se mantiene vigente con una lágrima.
"Se hizo un juicio en el que fui querellante y se produjo la condena de uno de los intervinientes en ese episodio, el comisario general Uribarri", explica con algo de alivio.
Consultado acerca de las consecuencias del rol protagónico que asumió en la defensa de los perseguidos, Leguizamón asegura que sintió "miedo" de que le pudiera pasar lo mismo. "Pe-ro lo importante es no ceder an-te el miedo, saber controlarlo y saber manejarse dentro de la si-tuación y mantener la dignidad", dice orgulloso.
Justifica el "silencio" de la so-ciedad correntina en esos ne-gros años. "No se advertía en la sociedad ninguna reacción de enfrentamiento a la dictadura. Hubo un silencio muy intenso y hay veces que el silencio se debe a muchas factores, motivaciones personales y muchas veces actúa el miedo", argumenta.
Insiste en que defendió a cada perseguido militar por su "vocación democrática" y más allá de que pudiera discrepar con las ideas de sus defendidos.
"Siem-pre pensé que todos tienen derecho a expresar sus ideas y si se excedían debían responder ante los jueces y tribunales de justicia. Los acompañe todas las ve-ces que fueron necesarias", relata.
"Muchísimas veces no compartí las ideas de quienes representé, fueron más las veces que discrepé. Pues si bien tengo una formación originariamente con tendencia izquierdista, mi posición finalmente fue desarrollista, asumí esa posición en mis es-casos años en política.
Creí que el desarrollismo era la posibilidad de una salida dentro del sistema democrático para hacer que el país creciera en los cortos 4 años que duró el gobierno de (Arturo) Frondizi", agrega.
El silencio le pone un punto final a la primera etapa de la charla e inmediatamente le consulto sobre sus inicios en la política. Entre sonrisas dice que prácticamente se le esfumaron los recuerdos de equella época, que califica de muy breve.
"Fue en los 60", apunta.
"Ahora tengo muchas preocupaciones: el funcionamiento de las instituciones, el sistema presidencial y los otros estados. Hay baja intensidad democrática", alerta. Sin embargo, destaca a la Corte Suprema y la Jus-ticia en general. "Funciona con un nivel que merece aprobación", califica.
A nivel local, opina que la Justicia tiene matices, pero confía en que las cosas se afianzarán paulatinamente cuando "los jueces asuman sus responsabilidades".
Se alza a favor del nuevo Có-digo Procesal Penal y considera que su aprobación mejorará la administración judicial.
En cuanto a la política local considera que "el Gobierno, den-tro de sus posibilidades, hace lo que puede".
Aunque no baja la guardia y asegura que "se po-dría exigir una mayor preocupación por los temas sociales".
"Corrientes sigue entre las provincias más pobres.
Habría que tratar de hacer un gran es-fuerzo para atacar la pobreza y que dejen de haber indigentes, que desaparezcan las villas mi-serias", asevera.
"Hace falta mayor dedicación y planificación para que esto cambie", teoriza.
Bebe un vaso de agua y re-cuerda que hasta hace unas ho-ras estuvo en cama por una gri-pe que lo tuvo a mal traer.
El es-tado gripal dejó secuelas en su voz, pero no resulta un impedimento para continuar con el diálogo.
Insisto entonces en conocer sobre sus inicios en el Derecho. "Fue circunstancial que haya estudiado Derecho. Un problema de documentación me obligó a hacerlo, yo quería estudiar medicina", puntualiza.
Pero no hay rastros de lamento en su relato y como un buen alumno revela: "En el ejercicio profesional me di cuenta de la importancia del Derecho para la convivencia; sin Derecho no es posible. Todos los sistemas, aún en el que se niega la democracia, tiene un mínimo de De-recho y la intensificación en su aplicación hace a la calidad de vida, de las instituciones y particularmente a la vigencia de la democracia".
Ahondo en su persona y cuenta que tiene 4 hijos. Inmedia-tamente la voz le cambia y menciona a su primera hija, de su primer matrimonio, que siguió sus pasos y fue abogada, pero murió.
"Se suicidó", dice y baja la mirada.
El silencio invade la charla. Luego revela su ferviente deseo por seguir viviendo, leyendo, trabajando, estudiando y charlando con amigos.
"Si volviera a nacer sería en Corrientes y ojalá sea en un par de años", concluye sonriente.
Fuente:ElLitoral

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