Por Raúl Kollmann
A las 9.53 empezará frente a la AMIA el recordatorio central por los 18 años del atentado que causó 85 muertos. En esta oportunidad no podrán hablar los familiares de las víctimas, desplazados por las autoridades comunitarias. Anoche, Memoria Activa condenó el encubrimiento y reclamó justicia.
SE CUMPLE HOY UN NUEVO ANIVERSARIO DEL ATENTADO A LA MUTUAL DE LA COMUNIDAD JUDIA
Un acto sin las palabras de los familiares
El único orador del acto central convocado para las 9.30, cuando se cumplan exactamente 18 años del atentado, será el presidente de AMIA, Guillermo Borger. Se repartirá un Pan de la Memoria. La consigna es “Recordar también es una necesidad básica. Alimentemos la memoria”.
Por Raúl Kollmann
El 18 de julio de 1994 a las 9.53 una bomba destruyó la AMIA, mató a 85 personas y dejó más de 300 heridos.Imagen: Télam
Hoy a la mañana, cuando el reloj marque las 9.53, se cumplirán 18 años del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), sede central de la comunidad judía en Buenos Aires. Como todos los años, frente al predio de Pasteur 633 se concretará, a la hora del ataque, el acto central en recuerdo de las 85 víctimas y a la vez de exigencia de justicia, ya que el caso está lejos del esclarecimiento. Por primera vez desde el atentado no habrá ningún familiar de las víctimas en la lista de oradores. Las autoridades de la AMIA vetaron a Olga Degtiar, de Familiares y Amigos de las Víctimas, porque en el discurso del año pasado hubo duras acusaciones contra Jorge “el Fino” Palacios, quien fuera jefe de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal y hoy está procesado por el desvío de la investigación del ataque. En 2011 pretendía ser designado jefe de la Metropolitana por el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, quien también fue cuestionado por los familiares. En el acto de hoy, seguramente los reclamos apuntarán a Irán, ya que funcionarios de ese país son considerados los autores intelectuales por la investigación oficial. La agrupación Memoria Activa realizó su homenaje a las víctimas ayer con fuertes críticas a la dirigencia institucional de la comunidad judía (ver aparte).El único orador del acto convocado para las 9.30 será el presidente de AMIA, Guillermo Borger. Previamente, un grupo de 18 jóvenes de 18 años leerán mensajes alusivos. Lo llamativo de la concentración de hoy es que se repartirá un Pan de la Memoria, elaborado por el chef Tomás Kalika, con ingredientes que ayudan a la memoria como el jengibre y las almendras. La consigna es “Recordar también es una necesidad básica. Alimentemos la memoria”. También se distribuyeron pelotitas antiestrés con la frase No contengas la bronca, exigí justicia. Casi todas las agrupaciones de familiares de las víctimas cuestionaron estas iniciativas considerándolas marketineras y tendientes a realizar un acto light, no de protesta.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner no estará presente porque viajó a Bolivia, pero estará representada por el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el ministro de Justicia, Julio Alak; la ministra de Seguridad, Nilda Garré, y el ministro de Educación, Alberto Sileoni. Por parte del Gobierno de la Ciudad, estará la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, y el vicepresidente de la Legislatura, Cristian Ritondo.
El hecho inédito será la ausencia de un orador en representación de los familiares y amigos de las víctimas. Ayer, a 24 horas del acto, la agrupación Familiares emitió un comunicado con el título “Hoy nos censuran ¿ustedes saben por qué?” (ver aparte). El rabino Samuel Levin, líder ortodoxo del sector que hoy encabeza la AMIA, fue contundente hace unos días cuando dijo; “Este año, el acto será sin familiares institucionalizados, porque no queremos conflictos y no queremos discursos que tengan razones particulares”. La represalia tiene que ver con las frases pronunciadas el año pasado por Sergio Burstein, de Familiares, quien criticó al Fino Palacios, a Macri y al rabino Sergio Bergman.
Lo asombroso es que hace 60 días la propia AMIA convocó a un encuentro de familiares en el que hubo algunos que no integran ninguna agrupación y otros que revistan en Familiares. Allí se les pidió que lograran consenso sobre un texto, algo que efectivamente consiguieron. Luego se acordó una oradora, Olga Degtiar, que sí integra Familiares. Pero la mujer –que nunca habló en los actos de estos 18 años y que perdió a su hijo en el atentado–, fue vetada por la dirigencia, pese a que sólo leería un discurso ya consensuado entre los familiares convocados por la propia AMIA.
El resto de las agrupaciones de familiares ya hace años que no participa de los actos convocados por la dirigencia. Memoria Activa realizó anoche su convocatoria y Apemia convocó para hoy a las 18 una conferencia de prensa en el Hotel Bauen junto al Encuentro Memoria Verdad y Justicia.
En el plano judicial, el caso AMIA se ventila actualmente por tres andariveles distintos:
- Habrá un juicio con el ex armador de autos truchos, Carlos Telleldín, como acusado. El cargo sería cómplice del atentado. Es que la Corte Suprema anuló la absolución que le dictaron en el anterior juicio oral y será juzgado nuevamente.
- El juicio por desviar la investigación, en el que están imputados el ex presidente Carlos Menem, el ex juez Juan José Galeano, los fiscales, varios integrantes de la SIDE, el Fino Palacios y el ex titular de la DAIA, Rubén Beraja.
- El proceso contra los funcionarios iraníes a los que la Justicia argentina considera autores intelectuales de los atentados. Cinco de ellos están con alerta roja de detención de Interpol.
Por último, circula la versión de que el fiscal especial del caso AMIA, Alberto Nisman, daría a conocer nuevas evidencias en los próximos meses.
EL ACTO DE MEMORIA ACTIVA POR LOS 18 AñOS DEL ATENTADO A LA AMIA
“El silencio es el crimen”
A casi dos décadas de la bomba del 18 de julio de 1994, el tema fue el deber de recordar a los 85 muertos que todavía no recibieron justicia. Duras acusaciones al encubrimiento y esperanzas por el juicio oral.
Por Sergio Kiernan
Diana Malamud, de Memoria Activa, y el escritor uruguayo Mauricio Rosencof hablaron en el acto.Imagen: Luciana Granovsky
Una idea fue el centro del acto de Memoria Activa a 18 años del atentado a la AMIA, la idea de que simplemente no es posible olvidar. Las primeras palabras escuchadas fueron para recordar que pasaron 6569 días desde el 18 de julio de 1994, que ese lunes murieron en la calle Pasteur 85 personas y fueron heridas más de 300, que absolutamente nadie fue detenido por el más grave atentado en nuestra historia. Con esta carga encima, no extraña que las palabras más repetidas en la hora y media del acto que arrancó pasadas las seis fueran “impunidad”, “encubrimiento” y “justicia”.La convocatoria de la ONG Memoria Activa reunió a varios cientos de personas en la cuadra donde se alzaba el viejo edificio de la mutual judía destruido en una explosión todavía no del todo explicada. En el muro de seguridad del nuevo edificio, como fondo del acto, se veían las chapas negras con los nombres de las víctimas pintados en aerosol, los mismos nombres que fueron leídos, acompañados por un “presente” y una foto en una pequeña pantalla de protección. Luego sonó el shofar, el cuerno ceremonial que llama al recogimiento, y hubo un minuto de silencio.
El primer orador fue el periodista y columnista de Página/12 Mario Wainfeld, que se presentó como “judío y porteño” agradecido por poder dar su testimonio en recuerdo “de los que murieron aquí hace 18 años”. Wainfeld también tomó la idea de la memoria, para reflexionar sobre por qué a tantos años de la muerte todavía “se insiste en pedir justicia”. Lo primero que subrayó es que el tejido de encubrimiento que impidió toda investigación seria es “de un cinismo tan aplastante que cuesta salir de eso”. Fue “un crimen de encubrimiento del Estado argentino y del Estado israelí que involucró a tantos fiscales, funcionarios, secretarios de Estado... ¿qué puede agregar uno?”.
Lo que agregó Wainfeld fue “una reflexión sobre estos espacios ejemplares de memoria y activismo, como Memoria Activa. Son espacios que hablan de víctimas y de aquellos que sobrevivieron”. Y también de los que fueron directamente afectados: “Una víctima deja un gran conjunto de víctimas en su familia y de estas víctimas salieron muchos de estos movimientos”, como las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Citando a Goya, Wainfeld explicó que los verdugos no tienen rostro, como en el célebre cuadro de los fusilamientos del 3 de mayo, en el que los soldados franceses tienen un borrón por cara. “Pero las víctimas son personas, cada uno es distinto.”
Justamente esto es lo que buscan cambiar los terroristas, reflexionó el periodista, “que las víctimas pierdan la identidad. Por eso la memoria como deber”. Wainfeld señaló que “siendo judíos y argentinos” el activismo de la memoria participa “de una gran tradición argentina de recordar, de decir los nombres de las víctimas y decir ¡presente!”. Tantas tragedias, tantas injusticias y “siempre la memoria”.
Wainfeld tuvo una nota de optimismo al señalar que, pese a las dificultades, “nunca hubo una palabra de venganza, aunque todo esto parece tan interminable y terrible como una tragedia griega”. El periodista recordó los tiempos duros de 2001, cuando los desempleados jóvenes “usados y sin trabajo, pobres y desesperados, sin respuestas de la clase política”, no eligieron el camino de “la radicalización, como yo temía”. El espectro de la “disolución del país” fue evitado por “esta rica tradición solidaria, de memoria y construcción de espacios. Estamos mejor como país”.
El poeta, dramaturgo y ensayista uruguayo Mauricio Rosencof retomó esta idea de la memoria a largo plazo recordando su infancia en Montevideo y las cartas que llegaban de la familia en la lejana Polonia. Eran cartas “que traían un poco de la vida de una aldea cerca de Lubin” y que su padre guardaba para leer el domingo, “día de gefilte fisch y puchero de gallina, día especial”.
Las hojas, que iban de la aldea a la ciudad, de ahí a la capital, de ahí a Génova y luego al lejano Uruguay, traían noticias “chicas” de gallinas ponedoras y campos arados, de noviazgos y fiestas.
Hasta que en 1940 las cartas cesaron. La siguiente llegó en 1945, al terminar la guerra, avisando que apenas una tía había sobrevivido y escribía después de Auschwitz. Rosencof se dedicó a juntar historias de sobrevivientes para “transmitir las cartas que no se escribieron por la guerra, por la masacre”.
“¿Por qué hablar de esto ahora? Porque venimos de las docenas de levantamientos en los ghettos, venimos de los que combatieron en las Brigadas Internacionales, que uno en cinco eran judíos.” Y porque hay una construcción de memoria “de desaparecidos a atentados, que se suman a esas víctimas y a su resistencia”.
“Y porque el silencio es el verdadero crimen de lesa humanidad.”
Diana Malamud, de Memoria Activa, cerró el acto recordando “que nunca hubo una investigación seria, apenas una investigación que puso en serio peligro la posibilidad de que alguna vez se sepa qué pasó”. “Es que vino Menem”, dijo Malamud, despertando una rechifla. “Menem que dio la orden de que no se siguiera la pista siria. Anzorreguy, Galeano, El Fino Palacios, fueron los primeros ejecutantes de la orden. Pero como el mundo los miraba, necesitaron un culpable y allí entraron los fiscales Mullen y Barbaccia, Rubén Beraja, Telleldín, Ruckauf, Corach”.
Malamud recordó que la denuncia de Memoria Activa por encubrimiento contra muchos de esos personajes llega ahora al juicio oral, y que falta cumplir “los compromisos de Argentina ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos” sobre investigar la verdad. El párrafo final fue para destacar la diferencia entre la militancia por la memoria del acto de anoche y el programa preparado para hoy en el acto oficial de la AMIA y la DAIA. “Van a dar pelotitas antiestrés...”, dijo, en referencia al merchandising a repartir en el acto. “¿Se estresan por pedir justicia? A nosotros no nos estresa recordar y reclamar.”
Y sobre el “pan de la memoria” que se compartirá hoy en la calle Pasteur, Malamud señaló que “la memoria se alimenta con justicia, no con panes”.
“Hoy nos censuran”
“Han pasado 18 años y seguimos persiguiendo Justicia y Memoria. Hoy volvemos al lugar de nuestro máximo dolor, a Pasteur 633, al lugar manchado por la censura cómplice ejercida por las instituciones centrales de la comunidad judía: La AMIA y la DAIA. Se han complotado y nos han excluido del palco para evitar que denunciemos a sus amigos”, señalaron en un comunicado los Familiares y Amigos de la Víctimas del atentado a la AMIA. “Si un empleado de DAIA va a la embajada de EE.UU. a pedir que paren la investigación por las irregularidades en la causa AMIA. ¿No les parece que hay que denunciarlo? Palacios fue uno de los máximos culpables para que pasen 18 años sin justicia. ¿No les parece que hay que denunciarlo? Nos metieron en una causa de homicidio y piratería del asfalto en Misiones para lograr imponer a Palacios. ¿No les parece que hay que denunciarlo? Un ex rabino (hoy político) nos ataca y defiende a su jefe Macri, desestimando los delitos cometidos por Palacios. ¿No les parece que hay que denunciarlo?”, afirmaron los familiares que hoy realizarán un acto en la Legislatura porteña.
Repudio al terrorismo
Fuente:Pagina12
Al cumplirse 18 años del atentado a la AMIA, el vicepresidente Amado Boudou expresó ayer su apoyo a “toda reunión que se pueda hacer en términos del acompañamiento a un repudio al terrorismo y a los atentados que existieron en la Argentina”. El titular del Senado formuló estos conceptos al participar de la sexta edición del Foro de Parlamentarios Latinoamericanos, realizada en el Congreso de la Nación por iniciativa del Congreso Judío Latinoamericano, con el objetivo de trabajar en la prevención del terrorismo en la región.
OPINION
“La banalización del magnicidio”
Por José Adaszko*
Una parte de la comunidad judía está transitando el camino hacia la banalización del magnicidio. Abundan las frases hechas, como los slogans de marketing, las agencias y los cerebros de la publicidad no paran de crear nuevas consignas (hoy es el pan de la memoria). La actual dirigencia de AMIA expulsa a un grupo que representa uno de los sectores de los familiares y amigos de las víctimas por temor a lo que puedan decir, esto por decisión de una sola persona, según las públicas declaraciones del rabino que ostenta hoy por hoy el verdadero poder político de AMIA. El acto en sí se está convirtiendo más en un ritual mecánico que en una real tribuna de protesta y reclamo, pero protesta y reclamo en serio, no con discursos que son un cliché que se reitera porque no hay nada nuevo para anunciar o reclamar. De este modo, el acto, valga la redundancia, se convierte en parte de una obra teatral con una puesta en escena trágica y lamentable.
* Ex vicepresidente de la AMIA.Fuente:Pagina12



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