VIERNES, 24 DE AGOSTO DE 2012
Entre Assange, el fraude electoral y la japonesa Oshín
Por Yurién Portelles (PL)
Los ecuatorianos viven días de tensión tras la amenaza del Reino Unido de agredir su Embajada en Londres para arrestar a Julian Assange, en medio de denuncias de un fraude electoral frente a los comicios presidenciales de 2013.
En esta jornada, la Organización de Estados Americanos (OEA) deberá pronunciarse, a petición de Quito, en torno al comunicado británico con la advertencia de una incursión en el recinto diplomático si el fundador de WikiLeaks no es entregado para su extradición a Suecia.
Aunque las autoridades locales esperan un apoyo contundente en ese foro, similar al registrado el fin de semana pasado en Guayaquil, Canadá y Estados Unidos adelantaron cuál será su posición al señalar que ese es un asunto bilateral de Ecuador y Reino Unido.
Sin embargo, las declaraciones del canciller peruano, Rafael Roncagliolo, de que los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) cerrarán filas en torno a este país hacen vislumbrar el triunfo de la condena a la diplomacia del Reino Unido por su torpeza.
La opinión pública nacional e internacional ha dado mayoritariamente al gobierno de Rafael Correa la razón en este caso, al considerar que desde esta nación se ha actuado de acuerdo con las normas que rigen el derecho internacional y su propia Constitución.
Analistas, académicos, líderes políticos ecuatorianos coinciden en que desde las grandes potencias se ignoran lo que Correa ha calificado en no pocas oportunidades de un cambio de época en este hemisferio y persisten en sus pretensiones colonialistas.
Los expertos aseguran, además, que la política de defensa de la soberanía ha sido una bandera de la Revolución Ciudadana al frente de los destinos de esta nación suramericana en los últimos cinco años y ya quedó en el pasado la subordinación a los poderes hegemónicos.
El mandatario insiste en que se no aceptarán presiones de ningún tipo como la amenaza del Reino Unido tras la concesión del asilo al periodista australiano, ante los temores de que este sea juzgado sin el debido proceso en Estados Unidos por filtrar cables diplomáticos comprometedores para esa potencia.
"No saben con quién están tratando, pensaron nos iban a amedrentar", dijo Correa en una intervención radiotelevisada a la nación, mientras el canciller Ricardo Patiño, quien preside la delegación ecuatoriana al diálogo en Washington, calificó de torpeza la comunicación desde Londres.
El secretario del Presidente, Gustavo Jalkh, expuso que el Reino Unido distorsiona el sentido de su propia ley interna sobre la cual argumentó su facultad para ingresar a la legación diplomática, pues se trataría de proteger al gobierno representado allí.
Por otra parte, en esta jornada debe comenzar en Quito la verificación del ciento por ciento de las nóminas presentadas por los movimientos y partidos políticos para poder inscribirse a fin de contender en las urnas en las elecciones del 17 de febrero del próximo año.
Unas 70 mil denuncias, fundamentalmente presentadas en la provincia ecuatoriana de Guayas, revelan oscuras maniobras de las agrupaciones para procurarse el apoyo de al menos el 1,5 por ciento del electorado y poder elegir candidatos a la presidencia, la vicepresidencia o a la Asamblea Nacional.
El presidente del Consejo Nacional Electoral, Domingo Paredes, negó hace pocas horas que pese a este descalabro, en detrimento de la democracia, los comicios presidenciales vayan a ser aplazados o mucho menos suspendidos, por lo que ratificó la fecha del ejercicio democrático.
Pero a los ecuatorianos de a pie les ha quedado el sabor amargo de la persistencia en el seno de la sociedad de un mal de la llamada partidocracia tradicional que no parece tener cura hasta que no sean puestos al descubierto los culpables del robo de la identidad de los electores.
Y mientras esto sucede, la televisión pública transmite por estos días la novela japonesa Oshín, que habla de los esfuerzos denodados de los individuos para salir adelante aún en las peores adversidades.
El personaje protagónico, Oshín, deja una lección que los ecuatorianos no deberían desaprovechar para asumir, resolver y superar las actuales circunstancias en un país que se levanta para todos.
VIERNES, 24 DE AGOSTO DE 2012
Assange: Defensor de la libertad de expresión o potencial espía
Por Ricardo Zedano (RIA NOVOSTI)
El presidente del Ecuador, Rafael Correa, afirmó el miércoles que su gobierno está dispuesto a dialogar con el Reino Unidos para conseguir que Julian Assange obtenga garantías de que no será extraditado a un tercer país.
Esta disposición al diálogo, es una señal de que la parte ecuatoriana analiza los pro y los contra que derivarán de la posible permanencia del fundador de Wikileaks en el país suramericano.
Seguramente, el deseo manifestado por Assange de continuar “su misión de libertad de expresión sin límites” en Ecuador, para él, “territorio de paz comprometido con la verdad y la justicia”, indujo a las autoridades ecuatorianas a reflexionar sobre el asunto.
“Continuar su misión de libertad de expresión sin límites” es un interrogante qué Ecuador y los demás países latinoamericanos deben responder, ya que el fundador de Wikileaks, por lo que representa, es un riesgo que se extendería en toda la región latinoamericana.
Al parecer, Julian Assange se encuentra entre la espada y la pared. Dice el escritor ruso, Danila Estulin en su obra “Desmontando Wikileaks”, al afirmar que Assange tuvo como fuentes de información a medios de comunicación, empresas y organizaciones que tenían vínculos con la CIA.
Asumamos que Assange no lo sabía, pero de algo sí podemos estar seguros, donde esté presente la CIA las cosas no son nada limpias y la persona que de una manera u otra tenga una relación con dicha institución no podrá desvincularse jamás, como en el narcotráfico, el que milita sus filas, solo puede salir muerto.
Tras la publicación de información clasificada de Estados Unidos, el fundador de Wikileaks contribuyó a que la opinión pública internacional se convenciera del cinismo de la política que este país aplica en varias partes del mundo, convirtiéndose para ella en un Robin Hood contemporáneo, en el defensor de la “libertad de expresión”.
Desde que estalló el escándalo en torno a Estados Unidos en julio de 2010 a consecuencia de la publicación, ocurrieron hechos concretos que generan recelos y podrían ser elementos de esa caza de brujas que Assange ha denunciado.
La historia de Anna Ardin, ciudadana sueca de origen cubano, una de las mujeres que acusaron a Assange de violación y acoso sexual, que supuestamente es uno de los motivos por lo que quieren encarcelarlo, es uno de esos hechos.
Resulta que Ardin trabajó para la asociación disidente Las Damas de Blanco, como colaboradora de la revista Misceláneas Cubanas, en la que publicaba diatribas contra el gobierno caribeño y trabajó para la embajada de Suecia en Argentina.
Al parecer, las relaciones entre el fundador de Wikileaks y la ciudadana cubano-sueca no son un suceso ocasional.
En este contexto, cabe también la probabilidad de que Ardin sedujera a Assange, con segundas intenciones, es decir tenderle una trampa para dejarlo en un callejón sin salida. Reclutarlo, o en caso contrario lograr su encarcelación en el país nórdico, para luego extraditarlo a Estados Unidos y ser juzgado.
El silencio de la Unión Europea con respecto a la crisis diplomática entre el Reino Unido y el Ecuador, es otro de esos hechos que intrigan. ¡Qué curioso!
A estos se suma el mutismo de Estados Unidos, cuyo Departamento de Estado rechazó hace unos días las acusaciones del fundador de Wikileaks argumentando que el caso de Assange no tiene nada que ver con su Gobierno y que es un asunto que incumbe al Reino Unido, Suecia y Ecuador. Algo difícil de creer.
Estados Unidos sabe sacar provecho de cualquier situación por más adversa que parezca para este país. Y el caso de Assange, no será una excepción. Al disponer del retrato psicológico del presidente ecuatoriano, y de los demás presidentes latinoamericanos, la Casa Blanca puede estar más segura de cuál será la reacción de Rafael Correa con respecto al desarrollo de la situación en torno al fundador de Wikileaks.
Es evidente que Washington aprovechará dicha situación para obligar a Assange convertirse en uno de sus espías (si todavía no lo es) e infiltrarlo en la región latinoamericana, donde, sin que lo note el presidente ecuatoriano, Assange ya está adquiriendo cierta confianza en el gobierno de la nación andina.
Fuente:Argenpress
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