MIÉRCOLES, 29 DE AGOSTO DE 2012
La invasión imperial a México continúa; ni armada ni ejército pueden tocarla, por orden superior
Por Pedro Echeverría
1. El pasado viernes 24 fue perseguida y balaceada por fuerzas de la Policía Federal, una camioneta con placas de la embajada de los Estados Unidos en México; en ella iban dos agentes yanquis y un oficial de la marina que al parecer se dirigían a un campo de entrenamiento en una población cercana a ciudad de Cuernavaca, es decir, a unos 50 kilómetros de la ciudad de México. Causó mucha alarma en los gobiernos de México y de los Estados Unidos y, como era de esperarse, el gobierno de Felipe Calderón -con su calidad de lacayo- intervino inmediatamente para explicar la situación “de confusión” y prometer castigar con la mayor energía a los responsables del suceso. ¿Cómo pudo pasar esa “desgracia” si México ha demostrado mil un veces que es el país donde con mayor resguardo y seguridad pueden pasear y vivir los yanquis?.
2. ¿Importará mucho saber si los dos sujetos heridos en la camioneta blindada de la embajada de los Estados Unidos eran de la CIA, el FBI, la DEA u otra organización policíaca yanqui? Me parece que es un asunto intrascendente porque lo importante es saber que esos dos policías o militares -así como el chofer del auto de la embajada- son agentes del gobierno yanqui cuya historia es de sobra conocida en el mundo: un gobierno que desde 1821 -apenas México se liberó del imperio español- comenzó a adueñarse del territorio del país, para luego controlar su economía, su ideología y política. ¿Qué diferencia habría entre una institución policíaca u otra si ambas pertenecen al Pentágono, al Departamento de Estado, si son fuerzas destacadas en México -como otros 10 mil- que están a cargo de la embajada?
3. Diez mil agentes es sólo un cálculo muy conservador que habla de instituciones penetradas y controladas como teléfonos, petróleo, electricidad, bancos y transporte aéreo; pero no puede olvidarse las organizaciones campesinas, los sindicatos, los partidos políticos, los medios de información, las universidades, las organizaciones de oposición que siempre traen pegadas en la cola a acompañantes invisibles. ¿Quiénes se encargan de escuchar las conversaciones telefónicas, de revisar los comunicados de Internet y de organizar los expedientes de quienes son “peligrosos” por sus posiciones políticas? Las embajadas de los Estados Unidos en el mundo -apuntaladas por decenas de consulados en cada país- son los ojos, los oídos, la policía del gobierno imperial norteamericano urgido de información directa.
4. Cuando se ha dicho que México sólo es el patio trasero de los Estados Unidos, se habla por experiencia y con justa razón, sobre todos desde que hace 30 años se instaló el neoliberalismo y la privatización abierta. Cuándo los estudiosos se han puestos a revisar los períodos gubernamentales de cuatro o seis años a partir del México de la Constitución de 1917 y la Revolución Mexicana, difícilmente se pueden encontrar confrontaciones con el gobierno de los Estados Unidos; quizá algunas diferencias durante los Tratados de Bucareli en el obregonismo; frente al anticlericalismo y la Guerra Cristera durante el callismo; por la creación de ejidos, la expropiación petrolera y el derecho de asilo, en el cardenismo; por problemas devaluatorios o de comercio exterior o por asuntos de apoyo a revoluciones como Cuba, Nicaragua, El Salvador.
5. De manera clara nuestra dependencia hacia los Estados Unidos ha sido casi total y mucha más a partir de 1982 cuando los problemas del país -obedecen a políticas globales- primero se discuten con los gobiernos de Estados Unidos. ¿Qué son los cientos de acuerdos comerciales, educativos, de salud, de venta de armas, de guerra, de escuelas militares, de asesoría, etcétera, sino tratados con los países más poderosos de la región? Si México al lograr liberarse de España en 1821 no logró su independencia porque Inglaterra, Francia y los Estados Unidos se lo disputaron; al tener una frontera de 3000 kilómetros con los Estados Unidos -el país más poderoso de la tierra en los últimos 200 años- el asunto de la autonomía como nación se volvió imposible. Sólo podremos liberarnos como país cuando ese imperio se desplome como tal y otros países caminen hacia su liberación.
6. Entre tanto los agentes de las diferentes policías y milicias yanquis seguirán recorriendo México como “Pablo en su casa”, es decir, con la mayor libertad y con un gobierno lacayo a su servicio. Con la experiencia de la “confusión” del vehículo de la embajada, seguramente se decretará el establecimiento de miles de escoltas para los 10 mil miembros de la embajada que no son más que agentes militares del Pentágono. Los policías federales entre tanto recibirán el castigo ejemplar por haber confundido y haber osado perseguir a un vehículo que debe contar con pase libre por todas las carreteras de México. ¿Qué más puede esperarse de estos gobiernos que en vez de luchar por la autonomía de México se congracian cada vez más con el imperio que desde hace más de 200 años nos domina?.
MIÉRCOLES, 29 DE AGOSTO DE 2012
Anuncios triunfalistas y terca realidad
Por Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)
Los anuncios televisivos y radiofónicos para promocionar el VI Informe de Gobierno con los “extraordinarios éxitos” obtenidos en la guerra que en forma autocrática decretó Felipe Calderón, el 12 de diciembre de 2006, contrastan como la noche respecto del día con dos hechos del pasado fin de semana.
Me refiero a la balacera en Tres Marías, Morelos, el viernes 24, en la que participaron ocho vehículos y 20 integrantes de la Policía Federal en contra de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y su chofer (¡un capitán de la Armada de México!) que se transportaban en una camioneta de Relaciones Exteriores y con placas alusivas a ella.
Patricia Espinosa permanece calladita respecto al suceso y el número de agentes estadunidenses que trabajan en nuestro territorio.
Por si el hecho de alto impacto mediático y consecuencias bilaterales no fuera suficiente, el sábado 25 el cártel Nueva Generación desquició con 22 bloqueos las principales arterias de la zona metropolitana de Guadalajara, y los reeditó al día siguiente en varias carreteras de Jalisco, probablemente para demostrar que permanece intacta su infraestructura humana y material con todo y que su capo fue detenido antes. Se repite la misma historia tras la detención y/o asesinato de los capos: los corporativos criminales reproducen liderazgos y capacidades operativas.
En tanto, el que cobra como gobernador, un dipsómano exhibicionista con estrechos vínculos con Juan Sandoval Íñiguez, sólo atina a enviar un mensaje digital para decir que todo “está en orden”. Emilio González Márquez se inspira quizá en Fausto Vallejo y su “oasis michoacano” cuando sus paisanos están angustiados, aterrados, por La Familia y sus competidores.
Ambos sucesos y sus consecuencias parecen suficientes para que el abogado, economista y administrador público que dentro de 94 días tendrá que vivir del ejercicio de una de las tres profesiones, amén del espléndido sueldo y prestaciones a cargo de nuestros bolsillos por ejercer desde Los Pinos, modifique el contenido triunfalista de los anuncios, aunque permanezca el extraordinario amor propio que ostenta al colocar su figura en el centro de los comerciales.
Nada más al cruzar el Suchiate, le recuerdan al comandante supremo mexicano que “su guerra es un virtual fracaso”. Se lo dice el general retirado Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala, quien no sólo propone la despenalización las drogas sino demanda a Estados Unidos que “todos los cargamentos que hemos encontrado recientemente para la fabricación de drogas sintéticas, deberían ser compensados por Estados Unidos”. El precio que debe pagar EUA “es el que les representaría a ellos si esos cargamentos llegaran a su mercado”.
Qué lección de dignidad y de realismo frente a un Calderón Hinojosa que le hace el trabajo sucio a Washington a costa de la vida de 120 mil compatriotas.
La espeluznante cifra de muertos es la proyección que editorialmente hace el parisino Le Monde, para cuando concluya el gobierno de quien hizo de sus valores espirituales respecto a las drogas prohibidas, el eje de su política sexenal que, por fortuna, fracasó también en el afán de mutarla a de Estado.
El genocida baño de sangre, los cientos de miles de desplazados de sus casas y ciudades, los miles de huérfanos y desaparecidos, la vulneración sistémica de los derechos humanos, entre otras gravísimas herencias de la fundamentalista guerra de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús, es sintetizada con precisión por el periódico parisino: “Esa auténtica hecatombe constituye, y de lejos, el conflicto más mortífero del planeta en los últimos años”.
Fuente:Argenpress
No hay comentarios:
Publicar un comentario