JUEVES, 9 DE AGOSTO DE 2012
Nuevo conflicto por tierra enfrenta productores y gobierno paraguayo
PL
Un conflicto por la posesión de mil hectáreas de tierra llevó hoy a miles de pequeños y medianos productores a acusar al gobierno de favorecer a una empresa fantasma para apoderarse de sus terrenos.
Más de 200 tractores fueron colocados en plena carretera por los residentes en la colonia Tape Pora, situada a unos 90 kilómetros de Ciudad del Este, mientras anunciaron que asentamientos agrícolas cercanos se incorporarán a la protesta en las próximas horas.
Los afectados señalan que hace más de 20 años residen y trabajan esas tierras pero apareció reclamándolas la empresa denominada Benita S.A., la cual tiene vínculos con Federico Franco, presidente de la República tras la destitución del mandatario Fernando Lugo.
El autor de esa acusación fue el abogado Rolando Cáceres, representante legal de los protestantes, quien aseguró que el propietario de la empresa es Gustavo Bogado, vinculado a Franco desde que el actual Presidente era jefe comunal en el municipio de Fernando de la Mora.
El enojo de los productores alcanza a la Corte Suprema de Justicia, instancia que no ha respondido al reclamo de los verdaderos propietarios de las tierras y por ello pasaron a la acción directa, colocando los tractores en un costado de la Supercarretera Itaipú y amenazando con interrumpirla hoy.
Por su parte, Rubén Sanabria, de la Coordinadora Agrícola del Paraguay, reclamó la retirada de los efectivos policiales situados ya en el lugar para evitar un enfrentamiento, el cual sería provocado por la senadora Zulema Gómez, supuestamente socia de la Benita S.A.
La novel situación se une a los numerosos conflictos registrados, aunque con otras características, en el campo paraguayo, por los reclamos de miles de familias campesinas que viven en carpas sin acceso a las tierras.
JUEVES, 9 DE AGOSTO DE 2012
Paraguay insinúa cesar compromiso energético con Brasil y Argentina
PL
El aislado gobierno paraguayo, en plena discrepancia con el Mercosur por las sanciones impuestas ante la destitución del presidente Fernando Lugo, insinuó avanzar hacia un posible cese de sus compromisos energéticos con Brasil y Argentina.
El marco para tal planteamiento fue el anuncio de que la hidroeléctrica binacional de Itaipú, administrada junto con Brasil, estableció un record de producción de energía eléctrica y alcanzó los dos millones de millones de MWh desde 1984, fecha de su entrada en funcionamiento.
En el caso de Argentina, los tratados suscritos permiten la operación en forma también binacional de la hidroeléctrica de Yaciretá, situada en los límites de la provincia argentina de Corrientes y el departamento paraguayo de Misiones.
Al acto asistió Francisco Franco, quien ocupa la presidencia de la República tras el desalojo de Lugo del cargo para el cual fue electo, y quien señaló que Paraguay no puede seguir cediendo energía a Argentina y Brasil.
Nosotros no podemos seguir cediendo nuestra energía a Argentina y Brasil, y uso la palabra ceder, porque estamos cediendo, ni siquiera vendiendo, afirmó, en una clara referencia a la inconformidad paraguaya por el precio pagado por el suministro de energía por sus dos países vecinos.
Paraguay utiliza apenas el 14 por ciento de la energía producida, algo relacionado, evidentemente, con el escaso nivel de industrialización de la nación, su histórica preferencia por una economía exportadora de su producción agrícola y falta de adecuadas redes de transmisión.
El lanzamiento de la cuasi amenaza a Brasil y Argentina por parte de Franco incluye, evidentemente, el trasfondo político y pretende ser una suerte de contragolpe por la delicada situación en que se colocó la nación al interrumpir su proceso democrático, acción condenada internacionalmente.
Sin embargo, análisis de sectores de izquierda apuntan también al interés en suministrar grandes cantidades de energía reclamadas como subsidio estatal por el gigante productor canadiense de aluminio Río Tinto Alcan, operación señalada como una entrega de la soberanía energética.
Igualmente, plantean que coincide con el anuncio de la amplia concesión a la transnacional estadounidense Dahava Petróleos para explotar el crudo en el Chaco, lo cual iniciaría de la proliferación de consorcios extranjeros a quienes beneficiaría con la energía compartida ahora con Brasil y Argentina.
Fuente:Argenpress
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