10 de septiembre de 2012

ENTREVISTA A JORGE LUIS FERNÁNDEZ: "Quise darle un giro creativo al dolor por los desaparecidos".

10.09.2012
Entrevista a Jorge Luis Fernández
"Quise darle un giro creativo al dolor por los desaparecidos" 
El periodista especializado en música acaba de publicar su primera novela, titulada Cupol, en la que combina la ciencia ficción y el humor con la política de los '70. En diálogo con Tiempo Argentino contó el origen de su relato. 
Por: Sergio Di Nucci 
Jorge Luis Fernández fue periodista, pero sobre todo periodista de rock. Junto a Luis Chitarroni, colaboró en los '90 en la célebre Esculpiendo Milagros, revista de "música en todas las direcciones" que dirigía Norberto Cambiasso. 

Fernández acaba de publicar Cupol, su primera novela, por la editorial Milena Caserola. Tal como adelanta la solapa, "Cupol es un relato que avanza como un ensueño hechizante, un encuentro de realidades paralelas donde todo está poco claro. Pero es, además, una historia personal que invita a recorrer el pasado argentino reciente de manera novedosa." 

Cupol trata sobre un grupo de guerrilleros que se impone como misión combatir a seres de una cuarta dimensión. Pero estos invasores cuentan con poderes muy importantes para lograr aniquilar a la raza humana: tienen drogas, las venden, y sobre todo las aplican a los seres humanos para que estos entren en delirios cósmicos, fatales. 

Merced a diarios de combatientes, cartas y documentos que enseñan que los invasores llegaron en realidad en tiempos de Copérnico, el protagonista, de nombre Orquiard, decide enfrentarlos, porque los villanos hicieron desaparecer a su amigo Esteban. Jorge Luis Fernández dialogó con Tiempo Argentino en el barrio de Colegiales, lejos del Banfield donde se crió este autor del Conurbano Bonaerense. 

–Tu nuevo libro Cupol evita las marcas específicas de tiempo y lugar, aunque no falten referencias explícitas a la militancia y la guerrilla argentinas de los años setenta. ¿Cómo se te ocurrió este fondo histórico para la acción de una novela de ciencia ficción clásica?
–Mi mamá tiene un primo desaparecido a quien conocí siendo yo muy chico, mientras estuvo preso en Coordinación Federal. Cuando se cumplieron los 30 años del golpe de 1976, se me movieron algunas cosas, me conecté más con mi recuerdo de él. Al mismo tiempo, siempre me apasionaron la ciencia ficción y la literatura fantástica, y creo que, inconscientemente, busqué darle un giro creativo a algo tan doloroso. 
El folklore de las abducciones puede parecer un tema burdo, agotado, pero sirvió de plataforma para trabajar cuestiones que me interesan más, como los efectos de las drogas y el terror cósmico. 

–En el texto, el ludismo es constante con el nombre de la novela, incluso –o especialmente–, en clave de humor. ¿Por qué te decidiste por el título Cupol? 
–En algún punto, todo se lo debo al grupo Wire. Tras la primera separación de Wire, dos de sus integrantes formaron Cupol, que sólo editó un single de larga duración. Antes de escribir la novela, yo no había escuchado ese single, pero el nombre se me había quedado pegado. Es muy críptico. Me pareció un título maleable, que podía ajustarse a mi idea de narrar algo misterioso pero también metafísico. Después, mientras escribía, se me ocurrió que el título no debía ser arbitrario, y encontré el modo de volverlo pertinente a la historia, haciéndola al mismo tiempo, para mi gusto, más interesante. 

–¿Por qué preferiste darle una estructura epistolar a tu novela de ciencia ficción? 
–Inicialmente había escrito un cuento, "Mesías leproso", y después un par más donde aparecía el personaje de Florián. Yo creo que no quería hacer cuentos, y además vi que esas historias breves, aparentemente inconexas, tenían elementos en común. Pensé que si mantenía una idea central todo podía unirse y tener más sentido que la suma de las partes. Después, la estructura epistolar me permitió hacer cosas que disfruté mucho; como los diarios de visiones, o la "Carta de Estela", donde percibí gozosamente, mientras iba escribiendo, cómo me poseía la influencia de H. P. Lovecraft. 

–La relación entre los mayores protagonistas se modifica a medida que avanza la narración. ¿Hay alguna proyección en ellos? ¿Por qué asignás ese valor al homoerotismo? 
–Yo creo que la proyección es inevitable, porque uno escribe a partir de algo personal. Lo que nunca creí, al principio, es que había algo ambiguo. Me lo hizo notar un amigo, tras leer el borrador; dijo que le recordaba a Kidnapped, de R. L. Stevenson, lo cual fue para mí un halago y decidí trabajar eso que estaba camuflado, digamos. Entre los protagonistas hay un vínculo de fascinación, de admiración, que no busca necesariamente la homosexualidad. Nos gusta creer en el blanco o negro y en que todo tiene valor intrínseco, mientras somos nosotros quienes le damos sentido a las cosas. Por eso me gusta la ciencia ficción, porque desdibuja lo que tomamos como real. 
Fuente:TiempoArgentina

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