29 de septiembre de 2012

Forster y Tenembaum debaten sobre la clase media en Veintitrés.

28.09.2012
Forster y Tenembaum debaten sobre la clase media en Veintitrés 
El intelectual de Carta Abierta y el periodista firmaron sendas columnas en las que analizan las últimas protestas de un sector de la sclase media. Dos miradas sobre el antikirchnerismo furioso. 

Las recientes manifestaciones que un sector de la clase media protagonizó en protesta contra el gobierno de Cristina Fernández generaron debates y discusiones en distintos ámbitos, entre ellos, fundamentalmente, el de los medios de comunicación. Esta semana, dos opiniones divergentes se reúnen en la revista Veintitrés: la del intelectual y miembro de Carta Abierta Ricardo Forster, por un lado, y el periodista Ernesto Tenembaum. 

En su columna, titulada "La clase media: la historia y sus repeticiones", Forster afirma que "la reiteración cacerolera, la convocatoria -esta vez muchísimo más amplia que la anterior- de los vecinos de algunas esquinas emblemáticas de la opulencia porteña sumada al repiqueteo obsesivo de los medios de comunicación hegemónicos, expresó fundamentalmente, salvando quizá algunos imprecisos reclamos toscamente firmulados, la persistencia dek qualunquismo sobrante de sectores de la clase media que siguen comprendiendo el mundo desde las alturas de su ombliguismo. Pero también pùso de manifiesto una debilidad no menor por parte del Gobierno a la hora de buscar interpretar a esos sectores. Sin sobredimensionar la protesta pero tampoco sin subestimarla, se vuelve imperioso tomar nota de ella para, como se hizo en anteriores circunstancias mucho más difíciles, implementar aquellas políticas que sigan desplegando el rumbo transformador sosteniéndose en la decisiva diferencia que existe entre el proyecto del kirchnerismo y las fuerzas regresivas que se entrelazan con el ruido de las cacerolas".

Por su lado, Tenembaum, desde la vereda de enfrente, opina que "es difícil entender por qué algunos sectores de la clase media odian a la clase media. Es un fenómeno, realmente, extraño. Pero uno lo percibe, cíclicamente, periódicamente. Parece que los sectores medios son gorilas –salvo aquellos que se dan cuenta de cómo son las cosas–. O son egoístas. O apoyaron a la dictadura militar. O no se dan cuenta de que hay personas que necesitan más que ellos y por lo tanto no valoran a los gobiernos que están a favor de la justicia social y la inclusión". 

Y continúa: "La clase media también compra dólares, si puede, si le alcanza, si la dejan, y sueña con viajar al exterior y vota a veces a Macri y otras veces exige seguridad al límite de la violación a los derechos humanos. Eso es cierto. Pero también lo contrario". 

"No se trata de escuchar el canto de sirena de quienes, incluso desde el interior del oficialismo, sugieren la ya conocida lógica del repliegue y la política de las concesiones como camino seguro a la clausura del ímpetu profundamente renovador de la vida nacional que, de modo imprevisto, emergió en en el 2003", dice Ricardo Forster, "se trata, en todo caso, de tomar nota de la densidad de la protesta, de su movilización saturada de prejuicio y odio pero también de la confluencia problemática de diferentes actitudes y posicionamientos que van desde francas actitudes golpistas hasta el creciente temor frente a una vida cotidiana atravesada por la disolvente presencia de lo delincuencial". 

En tanto, Tenembaum sostiene que "desde ciertos sectores de la así llamada izquierda nacional, siempre hubo una especie de incorregible auto-odio. Son todos de clase media, pero la desprecian. Las chicanas son tan previsibles: les molesta que no haya té de Ceilán, dicen, citando al célebre Mordisquito. Puede ser que algo de eso ocurra. La clase media muchas veces es frívola, o no pasa las necesidades de otros sectores sociales, y por lo tanto no valora en su entera dimensión la satisfacción de esas carencias. Pero otras veces es una reserva contra muchos atropellos, justamente por eso: porque no depende del Estado, porque su relativo bienestar económico le permite tener parámetros más exigentes, porque sus valores históricos le hacen reaccionar –al menos a algunos de sus sectores, al menos a veces– frente a la falta de libertad o a violaciones a los derechos humanos". 

"La clase media, en su diversidad, se suele alimentar con un poco de cada uno de los condimentos que se vieron el jueves 21, todos juntos la transforman en una abigarrada masa que busca embestir contra lo que identifica como causante principal de todos sus “males”. Entre el dólar, fetiche de los fetiches, la inseguridad –matriz de todos los miedos–, la inflación, el machaque permanente de los medios hegemónicos y la trama de prejuicios que mezclan el gorilismo con el racismo se cocinó el odio visceral hacia un gobierno que, aunque no lo puedan siquiera pensar ni decir, sacó al país de la catástrofe de los noventa. Y principalmente recompuso la estabilidad de la propia clase media", esgrime el profesor Forster, casi respondiendo a Tenembaum, que a su vez retruca:. "Porque Eladia Blázquez y León Gieco, Bernardo Houssay y Luis Federico Leloir, Fangio y el Beto Alonso, Quino, Caloi y Rep, Fito Páez, Cacho Castaña y Sandra Mihanovich, Adolfo Castelo, Jorge Lanata y Adrián Paenza, Felipe Pigna y María Sáenz Quesada, Estela de Carlotto y Adolfo Pérez Esquivel, CFK, Amado Boudou y Pino Solanas, entre tantos otros, son miembros de la clase media. Algunos, gracias a lo que erróneamente la Presidenta llamó esta semana “american way of life”, ya son de clase recontra alta". 

Por su parte, a modo de resumen de su posición, Forster concluye: "Hasta ahora el Gobierno ha sabido encontrar los caminos adecuados en momentos de encrucijadas. Y lo ha hecho doblando la apuesta transformadora. Tal vez ahí radique su fuerza para seguir desactivando la lógica del resentimiento, esa misma que se vio en Callao y Santa Fe cuando una patota de “buenos vecinos” pasó de la violencia retórica a la violencia física en la primera y esperpéntica caceroleada de junio, y las últimas expresiones, ahora con un flujo más masivo de "ciudadanos alarmados ante tanto autoritarismo gubernamental", de una extrema violencia retórica que desnuda lo que algunos "republicanos" sueñan con hacer si alcanzan, de nuevo, el poder en el país. Incluso en beneficio de la propia clase media que, aunque lo haya olvidado sistemáticamente, suele ser dolorosamente sacudida y perjudicada por los eternos cultores de la "República verdadera". 

El debate está planteado.
Fuente:InfoNews

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