7 de septiembre de 2012

LA RIOJA: Dos testigos coincidieron en que hubo un “silencio cómplice” de la jerarquía eclesial.

Juicio por los homicidios de Carlos y Gabriel
Dos testigos coincidieron en que hubo un “silencio cómplice” de la jerarquía eclesial
El Tribunal tuvo una activa participación en la jornada de ayer. Realizó preguntar de relevancia que no hicieron los abogados querellantes.

Guzmán es contenido por su amigo, Délfor Brizuela, diputado y ex sacerdote.
Estrella, presenció toda la audiencia.

Después de los homicidios de los sacerdotes Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y del obispo Enrique Angelelli la jerarquía eclesial de la época enmudeció. Para el sacerdote Carlos González y el ex religioso, Julio Guzmán, esa actitud fue como un “silencio cómplice”.

A diferencia de otros juicios, el debate sobre los homicidios de Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville no sólo busca una aproximación a la verdad real de lo que pasó sino que es también un recorrido o viaje por parte de la historia de esta Provincia que tiene como medida 36 años, o sea, el tiempo que tardó en concretarse este juicio.

Algunos testigo, recuerdan con exactitud lo que saben del caso pero otros tienen dificultad para traer a la mente recuerdos que fueron perdiendo vigencia con el paso de los años. Ayer, en una nueva audiencia por los homicidios de Carlos y Gabriel, dos testigos recordaron los momentos compartidos con Angelelli antes y después de los homicidios de los sacerdotes.

El primero en declarar fue Julio Guzmán, un ex cura que trabajó en la diócesis de La Rioja. Aunque ya no ejerce el ministerio, Guzmán resaltó que es “sacerdote para siempre”.

En la década del 70, Guzmán era un religioso reconocido en La Rioja; su pastoral tuvo lugar en Chilecito. Fue, uno de los tantos amigos que tuvo Enrique Angelelli cuando comenzó a implementar una evangelización muy vinculada a las recomendaciones que surgieron en el Concilio Vaticano II.

“SILENCIO CÓMPLICE”

El fue testigo de aquel espiral que dibujó Angelelli cuando explicó que todo lo que sucedía, en ese momento, terminaría en él. En efecto, después de los homicidios de Carlos y Gabriel aquel espiral se cerró con el asesinato de Angelelli.

Cristina Murias, hermana de Carlos, mencionó varias veces en su relato (al declarar el lunes pasado) que Angelelli utilizaba una frase muy significativa: “estamos solos”. Precisamente, Guzmán contextualizó aún más aquel momento posterior a los crímenes y dijo que hubo un silencio cómplice por parte de la cúpula eclesial.

“La cúpula se desentendió, pensé que el Episcopado iba a ayudar, se desentendieron… insistían en que fue un accidente, Me duele más que lo otro, fue un silencio cómplice, sus hermanos no salieron”, dijo Guzmán.

El testigo, aportó pocos datos sobre los autores de los homicidios pero ayudó a comprender cómo era la situación antes y después de las cuatro muertes de personas activas dentro de la comunidad católica en La Rioja: Wenceslao Pedernera, Murias, Longueville y Angelelli.

En aquellos años, Guzmán expresó que eran controlados en todo momento y que hasta les grababan las homilías. Mencionó, la existencia de una lista de sacerdotes que estaban seleccionados para que sean atacados pero no aportó precisiones sobre lo que pasó con ese escrito y dónde estaría (si es que aún existe).

Guzmán, se enteró por EL INDEPENDIENTE que el imputado Luciano Benjamín Menéndez había dicho que no conocía a Angelelli. El testigo, recordó que el obispo de La Rioja fue a visitar a Menéndez para darle las condolencias por la muerte de una de sus hijas.

Según Guzmán, en aquel tiempo “no se respiraba vida sino muerte”. Sostuvo, que “había un ambiente de persecución” y que molestaba “mucho” cuando se denunciaba en las homilías. Recordó, un episodio en el que Lázaro Aguirre, jefe de la Base Aérea de Chamical, se retiró enojado de una misa porque había ido a escuchar la Palabra de Dios y no de política.

El testigo, afirmó que no vio los cuerpos de Carlos y Gabriel pero agregó que su colega, Alilo Ortiz, le comentó datos porque él si los había observado. Ortiz, podría ser un testigo más de este juicio ya que los abogados querellantes de la Secretaría de Derechos Humanos pidieron que sea citado a declarar.

“HABLAR DE COOPERATIVAS ERA HABLAR DE COMUNISMO”.

Guzmán, también mencionó el trabajo que hacía Wenceslao Pedernera en la localidad de Sañogasta, en Chilecito. Expresó, que era un trabajador rural que fue asesinado. Wenceslao, pretendía conformar una cooperativa rural pero el testigo dijo que esa palabra era “maldita” porque “hablar de cooperativas era hablar de comunismo”.

Los comentarios que aportó el sacerdote Carlos González no distan demasiado de la información de contexto de Guzmán. González, era seminarista cuando fueron asesinados Carlos y Gabriel. Ese día, se encontraba en Córdoba pero sus estudios los cursó en Buenos Aires.

Al empezar con su ministerio, González fue enviado a Chamical pero son pocos los datos que conoce sobre las personas que atentaron contra la vida de sus colegas. Por comentarios, supo que la responsabilidad recaía “en los de la Base”, en referencia a la Base Aérea de Chamical, o en grupo de tareas que tenían como trabajo “secuestrar y matar gente”.

González, también explicó que la Iglesia era perseguida: “Nos revisaban hasta las pestañas, la Iglesia era perseguida por el poder militar, teníamos miedo pero no un miedo que nos inmovilizara”.

El testigo, recordó que el sacerdote Estéban Inestal recibió una carta firmada por la Triple A en la que fue amenazado de muerte. “Por estar con Angelelli, éramos comunistas. Era pegarle al obispo y pegarle donde más le duele, en los sacerdotes”, agregó.

El sacerdote, que cumplió 27 años como capellán de la Policía de la Provincia, sostuvo que la jerarquía eclesial tuvo un silencio cómplice, con las muertes de los sacerdotes, pero destacó como valiente la actitud de colegas que se jugaron por la Iglesia y sus miembros. “Hubo obispos que se jugaron y estuvieron con la gente… como dijo Carlitos una vez, pueden callar la voz de Murias pero no la del Evangelio”, expresó.

González, conoció a Murias en el seminario y también en Córdoba porque fueron vecinos durante un tiempo.

El debate, continuará la próxima semana pero esta vez las audiencias se concretarán jueves y viernes. 
FuentedeOrigen:ElIndependiente
Fuente:Agnddhh

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