LA FINCA DE LALIN
EL MAPA DEL TERROR
El jueves 4 de octubre pasado se cumplieron en las primeras horas de la tarde, 15.30 hs. las últimas diligencias dispuestas por el Tribunal Oral Federal que tiene a su cargo el desarrollo del llamado Juicio de la Megacausa que juzga a los responsables de 44 hechos considerados crímenes de lesa humanidad por la Justicia Argentina.
En efecto a la hora fijada partió en la tórrida siesta santiagueña, una comitiva compuesta por los integrantes del TOF, el Fiscal de la causa Dr. Gimena, uno de los imputados el ex – comisario Francisco Laitán dueño del inmueble rural a inspeccionar acompañado de su abogado defensor el Dr. Saín, el testigo- víctima Roberto Zamudio, quien denunció haber permanecido secuestrado en dicho lugar, representantes de las querellas y periodistas.
La larga caravana partió hacia La Dársena, localidad ubicada en el departamento Banda a unos pocos quilómetros de la ciudad capital. Tras de un recorrido serpenteante, por caminos de tierra, angostos, abandonados, no sin cierta dificultad se llegó al lugar. Rodeado de monte y campos de cultivados, al fondo de un oscuro callejón, un portón coronado por un arco metálico del que cuelga un cartel prohibiendo el ingreso a personas extrañas a la propiedad, da paso a un largo camino de entrada a la propiedad. Después de un breve recorrido llegamos a lo que sería el casco del establecimiento constituido por un grupo de tres construcciones sencillas, rodeadas por un jardín donde elevada sobre un montículo se encuentra una pequeña pileta, más allá un galpón, un tractor viejo, no hay nada que no haga pensar en un lugar de trabajo, o de escape de la cotidianeidad urbana, al silencio y la naturaleza. Pero es imposible no asociar cada rincón con los horrores relatados por Roberto Zamudio en su testimonio, la incertidumbre, el silencio sólo alterado por los gritos de la tortura, los disparos de arma de fuego, la muerte. La finca de Laitán no era el paraíso, sino el infierno. El infierno de la represión clandestina que monto centros de tortura y exterminio. Esta es la razón por la que 28 años atrás fuera allanada por la Justicia Provincial y fueran secuestrados elementos de tortura y otros objetos que probaban las actividades ilegales ligadas a la represión que durante la vigencia del Terrorismo de Estado se llevaban allí. Luego en 1987 vinieron las leyes de impunidad de Obediencia Debida y Punto Final y con ello el olvido, los sobreseimientos y la “pérdida” de las pruebas acumuladas. En efecto hoy no se encuentra la vieja acta del allanamiento, donde constaban los elementos secuestrados, un viejo elástico de cama que aún conservaba los dispositivos para amarrar a los detenidos, gran cantidad de vainas servidas entre otras cosas. Y queda la memoria en el cuerpo y en la voz de los sobrevivientes, en este caso Roberto Zamudio que reconoció con precisión, a pesar del tiempo y las modificaciones, el lugar como el de su cautiverio y el de Zárate Maldonado que nunca más apareció. Zamudio una vez instalado en el interior de lo que sería la casa principal reconoció ante los jueces la habitación en la que hacía 34 años había permanecido, la ventana que le permitía ver desde un ángulo un pedazo de patio en el se encontraba una vieja bomba manual para extraer agua, hoy reemplazada por una bomba eléctrica, el pequeño baño y también la habitación donde según su testimonio permanecía y era torturado Zárate Maldonado.
Un punto más en el mapa de la memoria del terror, que une este sitio clandestino de detención a uno de los casos más resonantes como el de la desaparición del Dr. Abdala Auad, abogado defensor de pequeños ahorristas de un banco santiagueño quien e estaba a punto de denunciar su vaciamiento a través de maniobras dolosas por parte de algunos los integrantes de su directorio. La causa de índole eminentemente económica de este caso muestra a las claras que la “subversión” para la que se había montado la feroz represión no estaba formada sólo por aquellos a los que consideraban “comunistas, zurdos, marxistas” sino por todos aquellos que intentaran obstaculizar sus planes.
Corresponsalia Agencia de Noticias DDHH
Reveladora declaración de un compañero de celda
Testimonio clave de ex preso que fue torturado junto con “Rudy” Miguel
Se trata del doctor Carlos Gallardo, quien aportó datos a la investigación sobre la desaparición del ex diputado provincial.
El abogado Gallardo y Eduardo, hijo del desaparecido “Rudy”.
El doctor Carlos Gallardo fue uno de los testigos claves en torno a la causa sobre la desaparición de “Rudy” Miguel. El abogado contó ayer que estuvo preso junto al ex diputado santiagueño en las celdas de la Jefatura de Policía de la provincia de Tucumán.
Gallardo resaltó los valores humanos de Miguel, al decir: “Un tipo valiente, con coraje, que se interesaba por los demás”. Luego recordó que “en varias oportunidades, cuando estuvimos detenidos, me preguntaba cómo estaba”.
Ante el Tribunal Oral Federal, el doctor Gallardo reveló que “Rudy” Miguel le contó que había sido detenido el 23 de noviembre del año 1976 en Las Termas, pero que no había visto las caras de sus secuestradores.
“En la noche del 5 de enero de 1977, nos sacaron de las celdas del centro clandestino de detención que funcionaba en la Jefatura de Policía de Tucumán, nos hicieron hacer un trencito y muchos de los que no volvieron, como el caso de ‘Rudy’ Miguel, están hoy desaparecidos”, reveló el doctor Gallardo.
Pedido
Uno de los momentos más emotivos y fuerte que se vivió tras la declaración de Gallardo fue cuando recordó que “poco antes de desaparecer, ‘Rudy’ me pidió que si lograba zafar de ésta, le contara a su familia de todo lo sucedido”.
“Lo único que se escuchaba en ese centro clandestino de detención eran los golpes y los gritos de las torturas”, precisó.
El doctor Gallardo dijo que venía a declarar en la Megacausa porque siente que de esa manera está haciendo honor a los lazos de amistad que se formaron mientras estuvo detenido en la Jefatura de Policía de Tucumán junto a “Rudy” Miguel.
Al salir del recinto, Gallardo se estrechó en un fuerte abrazo con el hijo de “Rudy”, Eduardo Miguel.
Las lágrimas del hijo del ex diputado desaparecido, brotaron. Ante la prensa, Gallardo remarcó que no es la primera vez que mantiene contacto con la familia Miguel, sino que lo hizo en varias oportunidades.
“Abdala fue quemado...”
Isabel del Valle Leiva fue una empleada doméstica de la familia Abdala Auat.
En el testimonio de ayer, dijo que, “por comentarios, supe que el doctor fue quemado en los hornos de la FACA”, una fábrica de carbón activado de la localidad de La Banda.
“Por comentarios de la familia, se supo que el cuerpo de Abdala Auat fue quemado en los hornos de la FACA, aunque sus restos nunca fueron encontrados”, dijo Isabel del Valle Leiva.
Leiva recordó que días previos a su desaparición, el abogado “recibió amenazas y le pedían que dejara el caso del Nuevo Banco”.
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"Lo mataron por defender a daminificados por quiebra del Nuevo Banco", agregó
"Me comentaron que Abdala Auad fue quemado en los hornos de la FACA", dijo una empleada doméstica
Abdala Auad, abogado y defensor de ahorristas que fue secuestrado y asesinado.
Santiago del Estero.- Una empleada doméstica que durante años trabajó en la casa del abogado Abdala Auad, secuestrado y desaparecido en 1977, indicó hoy que supo por comentarios que el letrado "fue quemado en los hornos de FACA", una fábrica de carbón activado de la localidad de La Banda, a 8 kilómetros de la capital santiagueña.
"Por comentarios de la familia, se supo que el cuerpo de Abdala Auad fue quemado en los hornos de la FACA, pero sus restos nunca fueron encontrandos", dijo Isabel del Valle Leiva al dcelarar en la "megacausa" por delitos de lesa humanidad cometidos en Santiago del Estero.
La mujer, de 62 años, que en sus horas libres realizaba tareas en el estudio jurídico de Abdala Auad, recordó que días previos a su desaparición el abogado "recibió amenazas y le pedían que dejara el caso del Nuevo Banco".
Abdala Auad había asumido la defensa de los accionistas minoritarios de dicho banco, perjudicados por la venta de la entidad que realizaron los accionistas mayoritarios, "Amado Alegre y el ingeniero Etchegaray", explicó.
La testigo recordó que el abogado "estaba muy molesto por la injusticia cometida y pese a las amenazas recibidas, quiso continuar con la defensa".
"El auto en el que se conducía mi patrón al momento del secuestro, un Peugeot color gris, fue encontrado chocado en su parte delantera, en la estación de servicios Saavedra", añadió.
A distintas preguntas de los abogados querellantes, la mujer descartó el móvil político y estimó que el secuestro y la desaparición de Abdala Auad "fue por una cuestión económica".
En la misma audiencia, que se inició con demoras por fallas en el sistema de videoconferencias, también prestó declaración la testigo Carmen Robles, que vio a Abdala Auad la mañana en que fue secuestrado "cuando iba en su automóvil, acompañado por otras dos personas".
Por su parte, Juan Carlos Montes de Oca, que desde 1974 realiza tareas de agricultura en el ex campo de adiestramiento del Ejército, en la localidad de Santo Domingo, dijo no haber visto nada raro durante la dictadura militar, a excepción de huellas de autos.
La ronda de testigos prosiguió por la tarde en la sede del Juzgado Federal de Santiago del Estero, en el marco del juicio oral por el secuestro y la desaparición forzada de 44 personas, antes y durante la última dictadura militar.
El trencito y los que no volvían
Un ex preso político, de profesión abogado, recordó hoy ante el TOF santiagueño que en la última dictadura militar los obligaban a realizar un trencito en las galerías de la Jefatura de Policía de Tucumán y los detenidos que no retornaban a las celdas permanecen desaparecidos, como el caso del santiagueño Guillermo “Rudy” Miguel.
“En la noche del 5 de enero de 1977, nos sacaron de las celdas del centro clandestino de detención que funcionaba en la Jefatura de Policía de Tucumán, nos hicieron hacer un trencito y muchos de los que no volvieron, como el caso de “Rudy” Miguel, están hoy desaparecidos”, dijo Carlos María Gallardo.
El letrado recordó que Miguel, secuestrado en la ciudad de Las Termas el 23 de noviembre de 1976, permanecía detenido “en una celda contigua a la mía, esposado de pies y manos y con una venda en los ojos”.
“Tenía una incomparable hombría de bien, recuerdo que una vez la patota de represores nos sorprendió hablando y él se hizo cargo diciendo que era su culpa y recibió una feroz golpiza”, añadió.
En otro pasaje de la audiencia por el juicio de la denominada “Megacausa”, Gallardo relató que “poco antes de desaparecer, Rudy me pidió que si lograba zafar de esta, le contara a su familia de todo lo sucedido”.
Lo único que se escuchaba en ese centro clandestino de detención eran los golpes y los gritos de las torturas”, precisó.
Al finalizar sus declaraciones, Gallardo se estrechó en un fuerte abrazo y rompió en llanto con el hijo del desaparecido de idéntico nombre.
Musa Azar sigue en rebeldía
Tal como ocurrió la semana pasada, el represor Musa Azar, que a raíz de una afección cardiaca mantuvo interrumpido el juicio por más de 40 días, volvió hoy a negarse a asistir a la audiencia mediante el sistema de videoconferencias instalado en el Hospital Regional “Ramón Carrillo” en el que permanece internado.
El proceso judicial por el secuestro y desaparición forzada de 44 personas, antes y durante la última dictadura militar, proseguirá mañana miércoles en el Juzgado Federal de Santiago del Estero.
FuentedeOrigen:Telam
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