13.11.2012
Ricardo Ragendorfer declaró en el juicio contra el jefe de La Perla
"Vergez me contó cómo quebró a Coccoz despues de un mes"
El periodista entrevistó al represor en su casa en 2004. En esa ocasión le dio detalles del secuestro de Coccoz, todavía desaparecido.
Por:
Gerardo Aranguren
En un encuentro de ocho años atrás, cuando recién comenzaba a tomar forma la posibilidad de juzgar los delitos del Terrorismo de Estado, el capitán retirado Héctor Pedro Vergez le confesó al periodista Ricardo Ragendorfer como había "quebrado"a Javier Coccoz, responsable de inteligencia del ERP, quien permanece desaparecido.
Ante el Tribunal Oral Federal 5, Ragendorfer relató ayer esa entrevista de dos horas con Vergez en el juicio oral que se le sigue al ex jefe del centro clandestino de detención cordobés La Perla y ex agente del Batallón 601 por la desaparición de Coccoz, el secuestro de su esposa, Cristina Zamponi, y la desaparición de dos informantes del ERP.
El periodista fue citado como testigo de la fiscalía, a cargo de Gabriela Sosti, a partir de una nota publicada en Tiempo Argentino en la que recordó ese encuentro de 2004, cuando todavía estaban vigentes las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
La entrevista formó parte de una investigación acerca de cómo el Ejército había infiltrado las organizaciones armadas. La conversación fue por esos rumbos hasta que el propio Vergez sacó el caso Coccoz.
"Me contó cómo lo había interrogado por un mes hasta que llegó a un acuerdo para que, a cambio de información, su mujer e hijo viajaran al exterior y él fuera liberado. Esa segunda mitad del acuerdo no se cumplió y me confesó que estaba casi desaparecido", detalló el periodista.
Durante la entrevista se refirió además a los casos conexos al de Coccoz, como la desaparición de Gallego Soto y del entonces dueño del diario El Cronista Comercial Rafael Perrota, también informante del ERP.
"En ese encuentro, ¿le ofreció información a cambio de dinero?", preguntó la fiscal. "Sí, después de mencionar algunas personalidades del ámbito político que habían integrado el Batallón 601 como personal civil de inteligencia, como Gerardo Martínez de la UOCRA, Vergez deslizó la posibilidad de proporcionar papeles clasificados sobre el Terrorismo de Estado a cambio de dinero y a continuación hizo el gesto de frotarse las yemas de los dedos", contestó.
Ragendorfer relacionó ese ofrecimiento con una situación similar que vivió en 2000, cuando recibió, en un programa televisivo donde trabajaba, copias de los interrogatorios de Gallego Soto y Perrota y un informe de inteligencia sobre la redacción de la revista Confirmado.
Los documentos los habría acercado el periodista Fabián Doman, pero la fuente habría sido una sociedad entre el ex jefe de la SIDE menemista Juan Bautista Yofre y Vergez, según reveló María Seoane cuando declaró en el mismo juicio y quien recibió las mismas copias.
Durante la mayor parte del testimonio, el acusado permaneció inmutable. Sentado al final de la sala, esperó al momento de las preguntas de su defensa: "El señor Ragendorfer miente descaradamente", dijo con un tono estudiado.
"¿Por qué dice que me conoció en un departamento de Rodríguez Peña si lo recibí en un departamento de la calle Riobamba, de 280 metros cuadrados?", preguntó Vergez.
"No medí el departamento, pero fui a la calle Rodríguez Peña 279, donde me recibió en una habitación muy pequeña", contestó.
"¿Recuerda que me dijo que quería escribir un libro sobre infiltrados en organizaciones terroristas? ¿Y que le di los nombres de 'Capita', 'Darienzo' y 'el Tano'?
Esa fue toda la conversación, no hubo más", señaló Vergez en un intento por desacreditar el testimonio y se quejó: "Jamás pude haber hablado con usted porque jamás le tuve confianza."
La respuesta de Ragendorfer fue pensada y calma. "Ocurrió todo lo que dije y más. Estaba preocupado por la decisión que fuera a tomar la Corte sobre la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y me preguntó si la decisión era inminente", indicó el testigo y recordó que, antes de despedirlo, Vergez cerró la conversación alterado: "¡Yo sabía que no podía confiar en usted. Estos hijos de puta tardaron más de 20 años. Pero al final nos están metiendo presos a todos."
Fuente:TiempoArgentino

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