14 de noviembre de 2012

ENTREVISTA: Ignacio Rico de la JP rosarina-Ese fuego que creció.

Ignacio Rico de la JP rosarina
Ese fuego que creció
13/11/2012  
Por Santiago Garat

En una entrevista con el periódico El Eslabón, Ignacio Rico, representante de la Juventud en la Departamental de Partido Justicialista de Rosario, habló de los desafíos y esperanzas de las nuevas generaciones de militantes kirchneristas.

Ignacio Rico, joven de 22 años que tiene la camiseta del Movimiento Evita pintada en la piel y que hace unos meses pasó a integrar las filas del Partido Justicialista, le aseguró a el eslabón que la militancia le da sentido a su vida y que el arribo de los Kirchner al poder fue lo que posibilitó que pudiera darle rienda a esa pasión que, en realidad, lleva en la sangre desde la cuna misma.

Este año, por primera vez en la historia de la provincia, la Juventud Peronista participó de las internas del PJ y pasó a ocupar cargos importantes en el seno del partido. Nacho, que así es como le gusta que lo llamen a este pibe que nació en Rosario unos días antes del inicio de la primavera de 1990 “y justo cuando Menem le bajaba los pantalones a la Patria con el verso de ingresar al primer mundo”, según el mismo se encarga de sostener, se transformó en el secretario general de la JP Departamental Rosario. Al asumir, ante un repleto salón de actos del Sindicato de Luz y Fuerza, remarcó que “después de la batalla que hubo que dar para escapar del infierno neoliberal, la conducción del partido en Rosario está absolutamente encolumnada y comprometida con el proyecto nacional y dejó de ser un rejunte de jetones de los noventa”, y hasta se dio el gusto de parafrasear al Indio Solari, afirmando: “Sabemos perfectamente de qué lado de la mecha nos encontramos”.

Es un buen tipo mi viejo
Ignacio es hijo del diputado provincial Gerardo Rico, hecho que le genera un torrente de sensaciones ambiguas. “Siempre tuve la imagen de mi viejo asociada a la militancia y a la política, pero los recuerdos que tengo de chiquito tienen más que ver con las charlas en la mesa, antes y después de comer”, rememora, ”pero también me acuerdo muy bien cuando me llevaba a las reuniones de Montoneros, que aunque ya no tenían organización le metían huevo igual a pesar de todo”, y tras confesar entre risas que “no hacía otra cosa que romperle las pelotas para irnos porque me aburría mucho”, reconoce que “en aquellos encuentros, a los que mi viejo me llevaba porque no tenía donde dejarme, empecé a valorar la militancia”.

Ignacio señala que el hecho de tener un padre político, funcionario y mediático, le trae algunos beneficios “quizás no merecidos”, como “el gran respeto y cariño que muchos de sus viejos compañeros trasladan hacia mí”, y que lo que en algún sentido lo perjudica es “eso de ser siempre el hijo de”, algo que “también genera que alguna gente con mala leche diga que estoy donde estoy por mi viejo o que no tengo opinión propia, golpes bajos a los que no puedo responder porque no reniego de mis orígenes y porque siempre le voy a agradecer a mi viejo el haberme formado en la trinchera del Pueblo”. 

Tras remarcar que “así como coincidimos en la mayoría de las cosas, también tenemos muchas y grandes discusiones”, confiesa que “pensándolo bien, el primer y gran garrón que siempre me tengo que comer es que me relacionen con el carapintada Aldo Rico”.

Aunque su infancia, pese al momento que atravesaba el país, fue “divertida y traviesa”, Nacho manifiesta que “entre el 2000 y el 2002, mas por una cuestión familiar y económica que estrictamente política, sentí que tenía que militar en algún espacio para poder transformar la realidad que me tocaba vivir”, y enumera “las primeras asambleas en la plaza López con mi vieja, el 20 de diciembre en el Monumento con mi viejo puteando a De la Rúa con las cacerolas sonando de fondo, el día que se anunció el estado de sitio, las peleas de mis viejos porque la guita no alcanzaba ni para comprar los útiles para el colegio y la imagen de ese chino llorando en la tele después de que le saquearan el Súper”, como los hechos que soplaron las brasas en su corazón y encendieron la llama de la militancia. “Como siempre fui muy curioso de las cuestiones políticas, porque vengo de una familia militante que carga con todo el rollo de los 70’ y el exilio de mi viejo, cuando vi eso que llamaron el Argentinazo, aunque era muy chico, me sacudió”.

Néstor, mi buen amigo
Aunque sus primeras manifestaciones políticas “tenían que ver exclusivamente con rebelarme contra mi viejo”, y reconoce que “vivía despotricando contra el peronismo y me la daba de anarquista o de ateo militante”, el desembarco en las arenas del PJ era inexorable. “El peronismo me cayó sobre la cabeza”, sentencia Rico, ya que “después de ver su componente obrero y popular, de conocer la obra de Perón y Evita en favor de los laburantes, y de saber que la generación que dio la vida por la liberación nacional era en su mayoría peronista, al igual que los que formaron la organización revolucionaria más grande de la historia argentina, para uno que se posiciona del lado del Pueblo y de los trabajadores, no te queda otra que ser peronista”, y agrega: “Y el Movimiento Evita de alguna forma es heredera de toda esa historia y es el espacio en el que encontré las mismas pasiones y convicciones que tanto buscaba con nostalgia”.
“En Néstor vimos identificada nuestra propia rebeldía contra los poderes que hicieron mierda el país y con el recuperamos el verdadero peronismo”, admite este pibe que –a diferencia de Charly García que lo hizo con Videla–, creció con los Kirchner. “Néstor y Cristina tuvieron mucho que ver con todo lo que soy”, confiesa con orgullo, y añade: “Ellos le volvieron a dar sentido a la política, reavivaron la militancia como algo transformador, escucharon las reivindicaciones del Pueblo argentino y fueron más allá de lo que cualquiera hubiera imaginado hace 10 años”.

“Sabemos que este gobierno avanzo mucho pero también sabemos que no vivimos en un país color de rosa, que todavía hay pobreza y compañeros que no tienen la posibilidad de acceder a una vivienda propia y son deudas pendientes que tenemos que resolver”, reconoce sin problemas Rico, y señala que la consigna «Cristina, cuente con el Movimiento Evita para lo que falta», “tiene que ver justamente con eso”.

Es la gloriosa Jota Pe
“La decisión de participar en las internas del PJ y de integrar una lista fue de la organización”, aclara el flamante Secretario de la JP rosarina, “y además es el arribo del Movimiento Evita al Partido y tiene que ver con la batalla política que estamos dando para profundizar el proyecto nacional y seguir empoderando a Cristina para darle continuidad al proceso de transformación que se inicio en mayo de 2003”, y concluye: “El papel que nos toca asumir a los jóvenes es el de hacer trascender este proyecto político, tomar la posta y seguir transformando la Patria en favor de los humildes profundizando todo lo bueno que se hizo hasta ahora”.

“La militancia es una manera de vivir”, sostiene sin dudar, y fundamenta: “Es la expresión organizada de una parte del pueblo que prefiere luchar ante las injusticias antes que quedarse en sus casas viendo la tele para ver lo que pasa. Es asumir un rol y dejar todo. Ser militante implica, como mínimo, ser buena persona, ser solidario y formarse a diario en la práctica política que nos toque, ya sea en los barrios, en una universidad o en un sindicato”.

Rico asegura no tener “aspiraciones individuales de ningún tipo, más que ser feliz y libre”, pero aclara que “en términos políticos” el compromiso es “defender a muerte la democracia, que tanto nos costó recuperar, y apuntalar el proyecto nacional y popular”, y concluye: “Los integrantes de la Juventud vinimos a hacernos cargo del papel que nos toca, sin careteos ni chamuyo, y sabiendo que para poder cantar Victoria tenemos que ser muchos más y que no debe quedar ni un solo pobre en la Argentina. Estamos convencidos que el único camino posible es la militancia y seguir peleando para que la cana no mate mas a los pibes pobres, para que los jóvenes dejen de ser mano de obra barata y descartable de las grandes empresas y para que los pibes puedan terminar la escuela y tengan la posibilidad de ir a una facultad o aprender un oficio. Ese es el lugar que nos dio la historia y esperemos poder estar a la altura”.
Fuente:RedaccionRosario

No hay comentarios: