15 de noviembre de 2012

JUICIO POR NIETO RECUPERADO: Un testigo complicó a los apropiadores de Tasca.

15.11.2012 
el juicio por el caso de un nieto recuperado 
Un testigo complicó a los apropiadores de Tasca 
Estas viejas a mi me van a romper el c…", le escuchó decir una testigo al dueño del supermercado West Point, en Capital Federal. Corría 1983 y una denuncia de Abuelas de Plaza de Mayo se cernía sobre Ángel Capitolino, acusado por la apropiación de un menor. La frase emergió ayer de la memoria de una empleada del apropiador del nieto recuperado Sebastián Casado Tasca, quien además confirmó que entre sus compañeros de trabajo se sabía que el chico era hijo de desaparecidos. 
Por: Pablo Roesler
El testimonio comprometió a la esposa del apropiador, que asegura que nunca supo el origen del chico. Beatríz Cancino declaró como testigo en una nueva audiencia del juicio que lleva adelante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de La Plata contra Silvia Beatriz Molina, quien había anotado al hijo de los desaparecidos Adriana Leonor Tasca y Gaspar Casado como hijo biológico, y Nora Raquel Manacorda, la médica policial que falsificó la partida de nacimiento. 

Capitolino murió en 2004, poco antes de que la prueba de ADN confirmara que Sebastián era en un 99,99% hijo del matrimonio secuestrado durante la última dictadura. La testigo recordó, además, que a Capitolino lo visitaban militares, entre ellos el coronel del Destacamento de Inteligencia 101 del Ejército en La Plata, Ricardo Von Kiaw, quien se encuentra prófugo de la justicia en esta y otras causas.

"Con Ricardo Von Kiaw eran amigos. Se conocieron en la colimba", explicó. Ante los jueces Carlos Rozanski, Pablo Jantus y Pablo Vega, Cancino relató que comenzó a trabajar en el supermercado en 1982, y que rápidamente descubrió que su jefe era muy violento y que a la imputada Molina (su esposa) "la maltrataba física y psicológicamente. 

Le pegó delante de los empleados". Recordó que la primera vez que supo sobre el origen de los hijos de Capitolino, que además de Sebastián tenía a una hija adoptada de manera irregular, fue a través de la mujer que le consiguió el trabajo de cajera: "Me dijo que a la nena se la entregó un capitán del Ejército de Santiago del Estero. Y que el nene era de desaparecidos." La verdad era vox populi en su trabajo. 

"José, que era el cajero de la noche, me dijo en el '84 o '85 que se comentaba que los chicos eran de desaparecidos", contó Cancino. La testigo agregó que en 1983 escuchó una conversación entre Capitolino y Molina en la que el hombre le decía que debía negar todo. Era la época en que Abuelas había querellado a su jefe por apropiación, aunque a finales de los ochenta fue sobreseído.
Fuente:TiempoArgentino

No hay comentarios: