Viernes, 30 de noviembre de 2012
Juicio de lesa humanidad: “Pido a Dios que paguen por lo que hicieron”
Fue el clamor de la hermana de un desaparecido en 1976. Lo hizo en el tercer juicio de lesa humanidad en Mendoza.
Por Gustavo De Marinis
gdemarinis@diariouno.net.ar
El sentido testimonio de la hermana de un desaparecido le dio un matiz emotivo, ayer, a una nueva jornada del tercer juicio por crímenes de lesa humanidad que se realiza en Mendoza.
Además declaró un policía retirado que se desempeñó en Motorizada, cuerpo de la fuerza de seguridad que participó en la detención de esa persona que engrosa la lista de víctimas del terrorismo de Estado.
Gladys Elisabet Iturgay es la hermana de Oscar Iturgay, cuyo secuestro y desaparición ocurrieron, junto con las de Oscar Julio Ramos, en noviembre de 1976. Se desconoce el paradero final de ambos, pero hay indicios certeros de que pasaron por sedes policiales, incluyendo el temible D2.
La testigo recordó que su hermano tenía 21 años cuando cayó en manos de la represión ilegal. Que era militante de la Juventud Peronista y tenía afinidad con Montoneros. Y que era empleado de la Municipalidad de Guaymallén y había desertado del servicio militar por los castigos que sufría. “Lo fuimos a visitar con mi mamá dos veces y lo encontramos flaco y lastimado. Le preguntamos por qué estaba así y nos respondió: Porque soy negro y de la JP. Me hacen rodar por las espinas y a la noche me hacen dormir afuera. Tampoco me dan de comer”.
Al poco tiempo de esas visitas, el Ejército concurrió a la casa de los Iturgay para buscar a Oscar, que había desertado. “Revisaron toda la casa y robaron lo que pudieron”, contó la testigo. Y agregó: “Pusieron una bomba en mi casa. Fuimos a hacer la denuncia mientras un policía se quedó en nuestro domicilio. Nos tuvieron en la Comisaría 25ª hasta las 2 de la mañana y cuando volvimos encontramos toda la casa revuelta y el agente seguía allí, por lo que seguramente fue la misma policía la que hizo eso. Lo único comprometedor que teníamos era una foto de Perón”.
Luego describió a Oscar como “un hombre trabajador, generoso y muy buen hermano. Sé que hubo torturas, sé que hubo personas que le hicieron mucho mal a otras, que las hicieron desaparecer. Le pido a Dios que paguen por lo que hicieron”.
El escribienteRodolfo Morales trabajó en la Policía y estuvo en Motorizada en 1976 para la fecha en que Iturgay y Ramos fueron detenidos con nombres falsos. El hombre aclaró que, por dos operaciones de corazón que le realizaron, tiene la memoria algo afectada. También expresó que su médico le recomendó “no someterse a situaciones estresantes o de emociones violentas”.
Morales fue ofrecido como testigo por Fernando Morellatto, acusado por los casos Iturgay y Ramos. Se desempeñaba como escribiente y fue quien consignó los datos en el libro de novedades aquellos días. Allí se indica que Morellatto no estuvo cuando fueron detenidos los mencionados ni cuando los retiró personal del D2. Aunque aseguró no recordar mucho, Morales admitió falencias y errores en ese registro.
gdemarinis@diariouno.net.ar
El sentido testimonio de la hermana de un desaparecido le dio un matiz emotivo, ayer, a una nueva jornada del tercer juicio por crímenes de lesa humanidad que se realiza en Mendoza.
Además declaró un policía retirado que se desempeñó en Motorizada, cuerpo de la fuerza de seguridad que participó en la detención de esa persona que engrosa la lista de víctimas del terrorismo de Estado.
Gladys Elisabet Iturgay es la hermana de Oscar Iturgay, cuyo secuestro y desaparición ocurrieron, junto con las de Oscar Julio Ramos, en noviembre de 1976. Se desconoce el paradero final de ambos, pero hay indicios certeros de que pasaron por sedes policiales, incluyendo el temible D2.
La testigo recordó que su hermano tenía 21 años cuando cayó en manos de la represión ilegal. Que era militante de la Juventud Peronista y tenía afinidad con Montoneros. Y que era empleado de la Municipalidad de Guaymallén y había desertado del servicio militar por los castigos que sufría. “Lo fuimos a visitar con mi mamá dos veces y lo encontramos flaco y lastimado. Le preguntamos por qué estaba así y nos respondió: Porque soy negro y de la JP. Me hacen rodar por las espinas y a la noche me hacen dormir afuera. Tampoco me dan de comer”.
Al poco tiempo de esas visitas, el Ejército concurrió a la casa de los Iturgay para buscar a Oscar, que había desertado. “Revisaron toda la casa y robaron lo que pudieron”, contó la testigo. Y agregó: “Pusieron una bomba en mi casa. Fuimos a hacer la denuncia mientras un policía se quedó en nuestro domicilio. Nos tuvieron en la Comisaría 25ª hasta las 2 de la mañana y cuando volvimos encontramos toda la casa revuelta y el agente seguía allí, por lo que seguramente fue la misma policía la que hizo eso. Lo único comprometedor que teníamos era una foto de Perón”.
Luego describió a Oscar como “un hombre trabajador, generoso y muy buen hermano. Sé que hubo torturas, sé que hubo personas que le hicieron mucho mal a otras, que las hicieron desaparecer. Le pido a Dios que paguen por lo que hicieron”.
El escribienteRodolfo Morales trabajó en la Policía y estuvo en Motorizada en 1976 para la fecha en que Iturgay y Ramos fueron detenidos con nombres falsos. El hombre aclaró que, por dos operaciones de corazón que le realizaron, tiene la memoria algo afectada. También expresó que su médico le recomendó “no someterse a situaciones estresantes o de emociones violentas”.
Morales fue ofrecido como testigo por Fernando Morellatto, acusado por los casos Iturgay y Ramos. Se desempeñaba como escribiente y fue quien consignó los datos en el libro de novedades aquellos días. Allí se indica que Morellatto no estuvo cuando fueron detenidos los mencionados ni cuando los retiró personal del D2. Aunque aseguró no recordar mucho, Morales admitió falencias y errores en ese registro.
Fuente:DiarioUnoMdza.
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