3 de noviembre de 2012

Sábado, 03 de Noviembre de 2012 
DERECHOS HUMANOS | CAUSAS JUDICIALES 
Los restos que sean hallados en el "Pozo de Vargas" serán llevados a Buenos Aires 
El juez Poviña dispuso que desde ahora el análisis de los huesos se lleve adelante en laboratorios del EAAF . Fadetuc rechazó la medida, al entender que va en contra de los intereses de los familiares de desaparecidos  
EL POZO. El ducto de agua que sirvió de fosa común está protegido por un tinglado y se puede acceder a él sólo mediante un ascensor. LA GACETA / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO
Ese profundo pozo de agua que cobija los vestigios del terror los mantiene en vilo. Todo lo que acontece a su alrededor, también. Un grupo de familiares de desaparecidos durante la última dictadura militar (1976-1983) rechazó un reciente cambio en la forma en la que se trabajaba en la fosa común clandestina conocida como "Pozo de Vargas". Las tareas consisten en recuperar los restos de las personas secuestradas, torturadas y asesinadas que fueron arrojadas allí. 

A partir de una decisión de la Justicia Federal, parte de los pasos para devolver la identidad a los restos cambiarán de manos. De esta manera, se restará participación en el proceso a los peritos locales del Colectivo de Antropología Memoria e Identidad de Tucumán (Camit), cuyos miembros trabajan desde hace 10 años en la fosa común clandestina. Como contrapartida, los miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) sumarán responsabilidades. Hasta el momento, estos últimos sólo intervenían en el cotejo de las muestras de ADN y en la identificación de los huesos.

"Vigorizar" la pesquisa 
La resolución firmada por el juez federal N° 2, Fernando Poviña, el 26 de octubre destaca la compleja labor integral efectuada por el Camit hasta el momento. Advierte, sin embargo, que hubo demoras en los trabajos durante el último año. 

"Se observa que entre los meses de marzo a agosto de 2012 se destinaron sólo 20 días a las tareas de excavación arqueológica", puntualizó en un pasaje del texto. Luego, consideró que, de acuerdo con los registros, la excavación subterránea resultó "lenta". Además, contrastó que durante 2011 se concretaron 10 medidas judiciales de secuestros de huesos y que este año, sólo hubo tres requerimientos. 

Para el magistrado, no resultó "razonable" que el retraso en las tareas de excavación posponga la identificación de las víctimas, debido a que el mismo equipo tenía asignadas todas las instancias. En consecuencia, Poviña determinó medidas para "dinamizar y vigorizar" la investigación, de acuerdo con el escrito al que tuvo acceso LA GACETA. De esta manera, dispuso que sólo los primeros escalones del reconocimiento -la recolección- sean concretados por el Camit. Un grupo de ese organismo se dedicará a las tareas de excavación en el pozo y de secuestro de evidencia, en doble turno. En tanto, los restantes recibirán las muestras y las acondicionarán para enviarlas a Buenos Aires. Es decir, que las etapas de análisis y de reasociación se realizarán en los laboratorios del EAAF. 

El organismo Familiares de Desaparecidos de Tucumán (Fadetuc) reunió firmas en contra de la disposición judicial. Consideró que las medidas van en contra de los intereses de los familiares y de la investigación científica. 

"Se harán los estudios antropológicos y arqueológicos a partir de muestras óseas parciales, contradiciendo así normas de protocolo internacional, que determinan que deben realizarse una vez que la totalidad de los restos mortales sean exhumados. Es decir, les resulta razonable que las tareas periciales de identificación de las víctimas se realicen a medida que se extraiga el material óseo y no al término de la excavación arqueológica", repudió en un comunicado. 

"Nuestros desaparecidos están ahí. Lo que sacan son nuestros familiares, respeten nuestro dolor. Pedimos que los estudios de los restos se hagan aquí. Hace 10 años que estamos trabajando con el mismo equipo, son muy eficientes", reclamó la presidenta de la organización, Virginia Sosa. La mujer tiene cinco familiares desaparecidos y afirma que "nada garantiza" ahora que luego puedan recuperar los restos. Josefina Molina, miembro de Fadetuc, cuestionó el "repentino apuro" por determinar las identidades. "Estamos sin saber si son apuros políticos o judiciales. Seguro no nos devolverán nada. Es inhumano", lamentó la hija del ex vicegobernador desaparecido, Dardo Molina.  

Una década de trabajo
La causa que investiga el funcionamiento de una fosa común clandestina en el "Pozo de Vargas" se inició por una denuncia del dirigente Enrique Romero. Las tareas de los miembros del Camit (ONG que trabaja bajo la tutela del Juzgado Federal Nº 2) comenzaron en 2002. En 2004, un sondeo reveló la presencia de restos humanos. Hasta el momento fueron identificados Guillermo Vargas Aignasse y Nilda Zelarayán. 


Sábado, 03 de Noviembre de 2012 
Vestigios de al menos 20 personas por identificar
Aún resta analizar un tramo final del ducto, de entre ocho y 10 metros, donde habría restos en buen estado Noticias relacionadas Los restos que sean hallados en el "Pozo de Vargas" serán llevados a Buenos Aires

El "Pozo de Vargas" está ubicado en una finca, a la altura de la avenida Francisco de Aguirre al 4.700. Si bien la investigación judicial se inició en 2002, familiares de desaparecidos sospechaban desde mucho antes que allí había funcionado una fosa común clandestina.

Si bien no puede determinarse con exactitud cuántos cadáveres habrían sido arrojados, las versiones de organismos de Derechos Humanos hablan de al menos una centena.

Durante 2011, fueron identificados los primeros restos y se confirmó la hipótesis. Pertenecían al senador provincial Guillermo Vargas Aignasse, por cuya desaparición fue condenado a perpetua el ex gobernador Antonio Bussi. Tras ser secuestrado, había sido visto en el Centro Clandestino de Detención que funcionó en la Jefatura.

Luego, en 2012, se identificó a Nilda Zelarayán. La joven militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) habría estado detenida en el ex Arsenal. Según fuentes judiciales, se recuperaron restos de un grupo de alrededor de 20 personas que esperan ser analizados.

Se cree que aún resta escudriñar entre ocho y 10 metros del ducto, donde estarían los huesos mejor conservados que no habrían sufrido el impacto directo de los escombros con los que se taponó el agujero.

En las excavaciones se recolectaron ladrillos, vigas de madera y bloques de mampostería en los primeros metros. Por ello, los especialistas deducen que se hizo un gran esfuerzo por ocultar lo que se había arrojado en el pozo. 

También se hallaron prendas de vestir, balas y vainas servidas. Los arqueólogos ingresan al lugar, protegido bajo un tinglado, mediante un ascensor. El dispositivo está siendo arreglado tras estar un mes roto.
Fuente:LaGaceta

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