21 de diciembre de 2012

ROSARIO - DIFUSIÓN.

Viviendas cooperativas
Construir, cooperativamente

El norte del proyecto es trabajar en forma cooperativa la problemática de la vivienda propia. Lejos de las especulaciones y de los abusivos negocios inmobiliarios, dos jóvenes, Fernando Petronio y Laura Toledo, están impulsando esta propuesta basada en una experiencia uruguaya. Ya realizaron varios encuentros para dar a conocer en la región distintas experiencias de construcción cooperativa, buscando poner en agenda una alternativa comunitaria frente al boom inmobiliario. “Con las viviendas cooperativas se pueden reforzar cuestiones de identidad, de pertenencia, la fuerza de lo comunitario”, explican, en diálogo con enREDando.
Hace algunas semanas, en un matutino de Rosario, se revelaban cifras que estremecían a quienes están detrás de conseguir su casa propia. De cada diez inmuebles que se venden, siete son adquiridos por inversores, o sea, gente que lo utiliza para depositar sus ahorros y especular. Sólo un 30 por ciento termina en manos de consumidores finales. Unas 79.978 unidades, incluyendo las de la región, están vacías. Esto no pasa desapercibido en una ciudad donde el boom inmobiliario que se dio en el último tiempo aparece como signo de progreso y de movimiento económico, desconociendo las verdaderas necesidades de la mayoría de los habitantes. 

Sobre este punto se basó Laura Toledo y Fernando Petronio para presentar un proyecto de experiencias de viviendas cooperativas en el Presupuesto Participativo de la Municipalidad. A decir verdad, la llama se encendió cuando ambos jóvenes viajaron a Uruguay y conocieron a la gente de la FUCVAM. 

FUCVAM es la más amplia y activa organización de acción en el campo de la vivienda popular y el desarrollo urbano del país vecino. Nació en 1970 y en la actualidad está integrada por más de 25.000 familias cooperativistas de ingresos bajos y medios. Se formaron más de 550 cooperativas de base que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo. Fernando destaca, como el punto de mayor importancia, el sentido de pertenencia que adquieren las personas al hacerse cargo de construir y ayudar en la construcción de su propia vivienda. Junto a esto se suma la situación real que se vive en Rosario con respecto a esta problemática, sin dejar de lado los altos costos de alquiler y compra de vivienda, que generalmente se cotizan en dólares. 

Estas aristas rondaban en la cabeza de los jóvenes, trabajadores con hijos, cuando decidieron emprender un proyecto para comenzar a cambiar esta realidad. 

¿De qué se trata?

Laura y Fernando presentaron un plan para habilitar encuentros en donde se comience a compartir y hacer pública esta experiencia uruguaya, y otras de diferentes movimientos que trabajan en la misma temática en distintas ciudades. Si bien el proyecto es incipiente, tiene objetivos puntuales y claros: busca lograr campañas de promoción de las cooperativas como alternativa posible para el acceso a la vivienda digna; la creación de asambleas como lugar para poder debatir sobre la problemática y conocer más sobre las organizaciones que realizan estas experiencias. 

Fernando cuenta que, por ejemplo en Uruguay, los trabajadores aportan un uno por ciento de su sueldo que se destina a un fondo de cooperativas. En nuestro país, los créditos que son otorgados para las viviendas, como así también los alquileres, se basan y varían según el índice de inflación, en el país vecino toman como referencia el salario del trabajador. A su vez, los jóvenes reconocen la necesidad de asesorarse en la temática: “Es esencial el aporte de expertos en vivienda y urbanismo, ambientalismo. El tema es que no hay legislación para este tipo de cooperativas, sí para las de trabajo”, explica Fernando. 

De esta forma, buscan alejarse de los negocios de las empresas constructoras y de las inmobiliarias que a su vez tienen grandes intereses en común con el Estado. También se busca relacionarlo con un plan de planeamiento urbano, y de esta forma recuperar los espacios. Sin dejar de lado ni desconocer las diferentes realidades que golpean a cada persona en particular, Fernando piensa que este proyecto es totalmente factible. “Cada modelo es libre, no hay algo predeterminado. Cada una va tomando sus gustos y necesidades. La mirada cooperativa se plantea desde el inicio, al momento de comprar el terreno”. 

Tanto Laura como Fernando saben que la lucha que se aproxima es dura y es mucha, y es principalmente contra las empresas constructoras que están detrás de la especulación inmobiliaria. Por esto, decidieron difundir el proyecto a distintas organizaciones o grupos que luchan cada uno desde su espacio, para que comience a ser un tema de agenda.“Es algo que va a llevar un proceso largo, pero asumimos el compromiso”, aseguran. Ellos insisten en que lo más importante es comenzar desde la base, enseñando los principios de lo que es una cooperativa, cómo se trabaja, además de que la gente pueda elegir donde quiere vivir. De esta forma, buscan hacerle frente a la incredulidad. Que sea posible y factible la autoconstrucción. “Lo fundamental es tener una mirada crítica a la situación actual y tener ganas de participar. Queremos que participen personas que tengan la problemática”, explican los autores. 

A su vez el proyecto tiene una mirada de futuro. “También apuntamos a lograr formar un marco normativo, porque eso queda y sirve para los que vendrán. Sabes que es una herramienta que puede llegar a romper estructuras”, cuenta Laura, y agrega: “¿Porqué no pensar en una vivienda que te dignifique?.” 

Este proyecto se pondrá en marcha el próximo año. “Esto es el inicio de algo y para empezar hay que darle visibilidad. La idea es ir contactándose con gente que esté interesada y no dejarnos llevar para cualquier lado. Un proyecto firme que te haga tener espíritu. Esto está planteado para que todos, ganen lo que ganen, puedan acceder”, asegura Fernando. 

“Para mi una casa no es poca cosa, es el lugar donde uno llega cuando esta cansado. El lugar que te cobija. Esta bueno poder construir algo que sea mas representativo de lo que uno quiere y que refuerce las cuestiones que uno quiere reforzar no solo para uno, sino para quienes viven con uno”. De esta forma explica Laura su concepto de lo que es una vivienda, en este tiempo y con las experiencias que ella lleva encima. “Con las viviendas cooperativas se puede reforzar cuestiones de identidad, de pertenencia, la fuerza de lo comunitario”, agrega. 

Por su lado, Fernando expone su visión. “Tiene que ver con ponerse a pensar de una forma casi primitiva, qué son nuestras necesidades y como las podemos solucionar con nuestras herramientas. Nuestra manera de ver el mundo a partir de nuestras necesidades y no por la de otros, ni por el negocio de otro. Nuestra ciudad tiene la capacidad de crear ese espacio que nos dignifique”.
Publicado el: 20/12/2012Por Estefanía Giménez. 
Fuente:enREDando

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