Es hoy a las 9 en el Cine Teatro de Rawson. Hay tres imputados por delitos de lesa humanidad. Durará hasta mayo.
Hoy a las 9, en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson, comenzará el juicio oral y público por el secuestro, torturas y muerte del abogado radical Mario Abel Amaya y las vejaciones que sufrió el dirigente radical Hipólito Solari Yrigoyen en la Unidad Penitenciaria 6 de la capital. Se trata de dos causas distintas que se unificaron.
Por el primer caso están imputados Osvaldo Jorge Fano, exdirector de la U-6, y Jorge Osvaldo Steding, exguardiacárcel de ese penal. Ambos están acusados de haber sido cómplices necesarios del delito de torturas, agravadas por haber sido Amaya un perseguido político. El tercer imputado es Luis García, médico de Trelew, por presunto encubrimiento al no haber denunciado las vejaciones que sufrió el abogado radical.
Por el caso de Solari sólo está imputado Fano. Pese a que se trata de delitos de lesa humanidad, ninguno de los tres enfrenta penas de prisión perpetua. Otros dos involucrados murieron antes de llegar al proceso: Carlos Barbot, exjefe militar en el Valle, y el médico Juan Saleg, exjefe del servicio sanitario de la U-6. El primero, acusado del secuestro y el segundo, de encubrimiento.
Hoy se leerá la acusación y si lo desean, los imputados podrán declarar, aunque es poco probable. Además, las defensas podrán hacer sus planteos. Los testimonios se iniciarán mañana a las 9 con el propio Solari; a las 16.30 lo hará su esposa Teresa Hansen y otros dos testigos y el jueves hablará su hijo, Hipólito. Las sesiones se reiniciarán la segunda semana de abril.
A García lo defenderán el actual diputado por la Unión Cívica Radical, Roberto Risso, y el letrado Eduardo Zabaleta. Steding será asistido por el defensor público Sergio Oribones, y a Fano lo patrocinarán los conocidos penalistas locales Fabián Gabalachis y Gustavo Latorre.
Al tribunal lo integran Nora Cabrera de Monella como presidente, Luis Alberto Giménez y Ana María D´Alessio como vocales, y Alejandro Ruggero, en su calidad de juez sustituto. Los fiscales serán Fernando Gélvez y Horacio Arranz. Se calcula que el proceso durará al menos hasta mayo y que declararán cerca de 40 testigos.
En diálogo con A Tiempo, que emite FM Tiempo 91.5 de Trelew, una pieza clave de la investigación, el fiscal Gélvez, explicó que esta semana será la única de marzo en la que se sesionará. “Los integrantes del Tribunal Federal Oral están en la zona y el fiscal que compartirá la acusación pública conmigo está viajando desde Comodoro Rivadavia”.
“Contamos con diversas pruebas –añadió-. En la audiencia declararán diversos testigos acerca de lo que percibieron. Y otros que estuvieron en la U-6 y que vieron cómo se produjeron los hechos. La prueba testimonial es abundante y también hay prueba documental que avala lo que se dijo por escrito. Estamos convencidos de que tenemos muchos elementos de prueba.”.
Por el primer caso están imputados Osvaldo Jorge Fano, exdirector de la U-6, y Jorge Osvaldo Steding, exguardiacárcel de ese penal. Ambos están acusados de haber sido cómplices necesarios del delito de torturas, agravadas por haber sido Amaya un perseguido político. El tercer imputado es Luis García, médico de Trelew, por presunto encubrimiento al no haber denunciado las vejaciones que sufrió el abogado radical.
Por el caso de Solari sólo está imputado Fano. Pese a que se trata de delitos de lesa humanidad, ninguno de los tres enfrenta penas de prisión perpetua. Otros dos involucrados murieron antes de llegar al proceso: Carlos Barbot, exjefe militar en el Valle, y el médico Juan Saleg, exjefe del servicio sanitario de la U-6. El primero, acusado del secuestro y el segundo, de encubrimiento.
Hoy se leerá la acusación y si lo desean, los imputados podrán declarar, aunque es poco probable. Además, las defensas podrán hacer sus planteos. Los testimonios se iniciarán mañana a las 9 con el propio Solari; a las 16.30 lo hará su esposa Teresa Hansen y otros dos testigos y el jueves hablará su hijo, Hipólito. Las sesiones se reiniciarán la segunda semana de abril.
A García lo defenderán el actual diputado por la Unión Cívica Radical, Roberto Risso, y el letrado Eduardo Zabaleta. Steding será asistido por el defensor público Sergio Oribones, y a Fano lo patrocinarán los conocidos penalistas locales Fabián Gabalachis y Gustavo Latorre.
Al tribunal lo integran Nora Cabrera de Monella como presidente, Luis Alberto Giménez y Ana María D´Alessio como vocales, y Alejandro Ruggero, en su calidad de juez sustituto. Los fiscales serán Fernando Gélvez y Horacio Arranz. Se calcula que el proceso durará al menos hasta mayo y que declararán cerca de 40 testigos.
En diálogo con A Tiempo, que emite FM Tiempo 91.5 de Trelew, una pieza clave de la investigación, el fiscal Gélvez, explicó que esta semana será la única de marzo en la que se sesionará. “Los integrantes del Tribunal Federal Oral están en la zona y el fiscal que compartirá la acusación pública conmigo está viajando desde Comodoro Rivadavia”.
“Contamos con diversas pruebas –añadió-. En la audiencia declararán diversos testigos acerca de lo que percibieron. Y otros que estuvieron en la U-6 y que vieron cómo se produjeron los hechos. La prueba testimonial es abundante y también hay prueba documental que avala lo que se dijo por escrito. Estamos convencidos de que tenemos muchos elementos de prueba.”.
Fuente: la Jornada - Envío:Agnddhh
POR LAS TORTURAS A AMAYA Y SOLARI YRIGOYENPrimer día de juicio en Chubut
Por Ailín Bullentini
El juicio por las torturas que durante los primeros meses de la última dictadura cívico militar sufrieron en la unidad penitenciaria número 6 de Rawson los dirigentes radicales Hipólito Solari Yrigoyen y Mario Abel Amaya comenzó ayer con la lectura de las acusaciones de los tres imputados. Sólo uno de ellos, el ex funcionario provincial Luis García, habló ante el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia y dijo ser inocente. Entre hoy y mañana declararán ocho testigos, entre los que figura el propio Solari Yrigoyen. Amaya falleció poco después de haber recibido los tormentos, producto de las heridas, en la cárcel de Devoto.
El TOF, presidido por Nora Cabrera de Monella e integrado por Luis Alberto Giménez, Ana María D’Alessio y Joaquín Carlos Ruggero, en calidad de juez sustituto, inició el debate pasadas las 9.30 de ayer en el cine teatro municipal, el mismo espacio en el que se llevó a cabo el juicio por la Masacre de Trelew –y el mismo tribunal–. También comparte con aquel proceso oral a los representantes del Ministerio Público Fiscal, Fernando Gélvez y Horacio Arranz. Luego de la lectura de la elevación a juicio de ambas causas, la defensa de García –quien fue ministro de Gobierno durante la última gestión radical que administró Chubut–, pidió la nulidad de su acusación. El TOF decidió definir la cuestión al momento de la sentencia.
De los tres imputados, sólo García –los otros son el ex titular de la UP 6 Osvaldo Jorge Fano y el ex guardiacárcel Jorge Osvaldo Steding– quiso declarar. Reconoció haber atendido a Amaya en su paso por esa unidad penitenciaria, pero “sólo lo referido a su cuadro asmático”. Hacia el final de la audiencia se incorporó la indagatoria que Fano ofreció durante la instrucción en la causa por los tormentos a Solari Yrigoyen. García afronta una pena máxima de tres años –está acusado de encubrir las torturas–, Fano y Steding, probables condenas de 15 años de cárcel.
El juicio unificó las investigaciones por las torturas sufridas por dos de los más importantes referentes radicales en el ámbito jurídico relacionado a los derechos humanos de la década del ’70 por haberse producido en la misma cárcel, pocos meses después del inicio del último golpe militar argentino. El secuestro de ambos quedó fuera de las causas, ya que fue incluido por la Conadep en los casos juzgados en 1985.
El gobernador de Chubut, Martín Buzzi, presenció la jornada inaugural del primer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura en la provincia. En diálogo con la prensa, calificó a las víctimas –Solari Yrigoyen vive, declarará hoy; Amaya falleció producto de las torturas en 1976 en el penal de Devoto– como “personas emblemáticas que están en la historia pero también en el presente del pueblo chubutense, así que el hecho de poder hacer este juicio en nuestra propia tierra no hace más que seguir profundizando la política de derechos humanos y de justicia”.
Fuente: Pagina 12 - Envío:Agnddhh
"No vi a Amaya torturado"
Mirada. Luis García brindó su testimonio en el juicio y hasta contestó algunas preguntas, en una intervención inesperada. Detrás, Osvaldo Fano, exjefe de la penitenciaria de Rawson.
Por Rolando Tobarez
El médico de Trelew, Luis Eduardo García, rompió el silencio y ante el tribunal que lo juzga aseguró que no sólo no encubrió las torturas sino que hizo lo posible para aliviar el asma que sufría el abogado radical Mario Abel Amaya. Además reunió información de la salud su correligionario, habló con la familia y recomendó su traslado a un centro de alta complejidad para evitar su muerte.
Estos datos fueron la sorpresa del primer día del juicio por la tortura y muerte de Amaya y las vejaciones en perjuicio de Hipólito Solari Yrigoyen, en la Unidad Penitenciaria 6 de Rawson, en setiembre de 1976. La audiencia duró cerca de tres horas en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson.
El exministro radical también reveló que nunca vio signos de vejámenes en el cuerpo de Amaya ni el tajo profundo en su cabeza que en cambio, varios testigos dijeron haber observado. Más aún: García advirtió que aún si hubiese verificado esta herida u otro rastro de tortura, no lo hubiese denunciado porque era poner la vida de Amaya bajo un riesgo todavía mayor. Al médico lo acusan de haber sabido de la existencia de tormentos y no haberlos denunciado en su carácter de funcionario público, integrante del servicio sanitario.
Ni Osvaldo Fano, exjefe de la U-6, ni Jorge Steding, exguardiacárcel, quisieron declarar. Es la costumbre de los acusados en juicios de lesa humanidad. García prefirió otra cosa y en media hora contó su versión de los hechos.
Afiliado a la Unión Cívica Radical desde los 18 años, García explicó que aceptó el cargo en la U-6 porque faltaban médicos. Todavía gobernaba Isabel Perón. Pero cuando llegó el golpe militar “dudé en seguir o no con la dictadura”.
Consultó con Edgar Rhys, pastor adventista y colega en la U-6, y con Atilio Viglione, dueño del Sanatorio Trelew y futuro gobernador. “Me dijeron que había que quedarse y atender a los presos políticos”. Rhys hasta le advirtió que si dejaba el trabajo “toda la vida me iba a reprochar haber sido un cobarde”.
El 15 de setiembre de 1976 llegó Amaya a la sala de internación. Llevaba más de 12 horas de crisis asmática y ya no respondía a los medicamentos tradicionales. La enfermería del penal era básica pero según García, aún así logró recuperarlo en 48 horas. “Era hipertenso y el asma que tenía no se podía controlar”, explicó.
El médico aseguró que le preguntó al abogado si tenia algo que contarle. “Amaya me dijo que no y yo quería que cualquier información saliera voluntariamente de él porque se sabía lo que pasaba y que había estado desaparecido”.
“No le vi absolutamente nada –añadió-. Ninguna lesión y jamás lo atendí en su celda. La primera vez que lo vi fue en la sala de internación y a simple vista no se le veía nada y tampoco él me contaba nada”.
García se contactó con la familia del abogado preso y les informó de su estado. “Les di la idea de que fuera derivado y hasta Viglione, delante mío, habló con (Raúl) Alfonsín, que estaba preocupado por Amaya, y le dijo que lo atendía un profesional de confianza del partido”. García revisó al preso político durante 6 días seguidos.
Los fiscales Fernando Gélvez y Horacio Arranz escucharon sin preguntar. Sabían que García hablaría pero para ellos no cambia nada. Igual que Sergio Oribones, defensor de Steding. Sólo Fabián Gabalachis, defensor de Fano, evacuó alguna duda. El resto de las preguntas fueron de Nora Monella, presidente del tribunal, y Alejandro Ruggero, juez suplente.
El médico dijo sentir “orgullo” por haber sacado de su crisis asmática al abogado. Y ensayó lo que llamó un “ejercicio imaginario”: ¿qué debió haber hecho si detectaba rastros de tortura? “Como médico no podía exponerlo a posibles represalias, porque yo me iba pero él se quedaba. ¿Tenía que denunciar y poner en peligro la vida del paciente? En un caso así el médico debe incumplir la ley porque se privilegia la vida. Además se habla mucho de esa lesión pero nunca se demostró ni su ubicación exacta ni cómo se produjo”.
García, especialista en afecciones respiratorias, graficó que en 40 años de ejercicio nunca revisó la cabeza de un paciente. “Amaya tenía antecedentes y era candidato a un evento coronario o respiratorio que en el penal no íbamos a poder atender, por la poca complejidad que teníamos. No era un paciente para estar preso ni para estar en la zona”.
Rozando el plano político, explicó que estudió Medicina a los 17 años. “Jamás tuve intenciones de dañar a nadie ni tuve reproches éticos. Una vez fui elegido concejal y tres veces diputado y en los debates legislativos, que son muy duros, nunca nadie me objetó nada”. Según García, hasta hubo conferencias de prensa de presos políticos que lo desvincularon de toda acusación. “En el caso de Amaya nunca vi ninguna lesión ni tuve la sensación de tener nada que denunciar”.
El médico de Trelew, Luis Eduardo García, rompió el silencio y ante el tribunal que lo juzga aseguró que no sólo no encubrió las torturas sino que hizo lo posible para aliviar el asma que sufría el abogado radical Mario Abel Amaya. Además reunió información de la salud su correligionario, habló con la familia y recomendó su traslado a un centro de alta complejidad para evitar su muerte.
Estos datos fueron la sorpresa del primer día del juicio por la tortura y muerte de Amaya y las vejaciones en perjuicio de Hipólito Solari Yrigoyen, en la Unidad Penitenciaria 6 de Rawson, en setiembre de 1976. La audiencia duró cerca de tres horas en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson.
El exministro radical también reveló que nunca vio signos de vejámenes en el cuerpo de Amaya ni el tajo profundo en su cabeza que en cambio, varios testigos dijeron haber observado. Más aún: García advirtió que aún si hubiese verificado esta herida u otro rastro de tortura, no lo hubiese denunciado porque era poner la vida de Amaya bajo un riesgo todavía mayor. Al médico lo acusan de haber sabido de la existencia de tormentos y no haberlos denunciado en su carácter de funcionario público, integrante del servicio sanitario.
Ni Osvaldo Fano, exjefe de la U-6, ni Jorge Steding, exguardiacárcel, quisieron declarar. Es la costumbre de los acusados en juicios de lesa humanidad. García prefirió otra cosa y en media hora contó su versión de los hechos.
Afiliado a la Unión Cívica Radical desde los 18 años, García explicó que aceptó el cargo en la U-6 porque faltaban médicos. Todavía gobernaba Isabel Perón. Pero cuando llegó el golpe militar “dudé en seguir o no con la dictadura”.
Consultó con Edgar Rhys, pastor adventista y colega en la U-6, y con Atilio Viglione, dueño del Sanatorio Trelew y futuro gobernador. “Me dijeron que había que quedarse y atender a los presos políticos”. Rhys hasta le advirtió que si dejaba el trabajo “toda la vida me iba a reprochar haber sido un cobarde”.
El 15 de setiembre de 1976 llegó Amaya a la sala de internación. Llevaba más de 12 horas de crisis asmática y ya no respondía a los medicamentos tradicionales. La enfermería del penal era básica pero según García, aún así logró recuperarlo en 48 horas. “Era hipertenso y el asma que tenía no se podía controlar”, explicó.
El médico aseguró que le preguntó al abogado si tenia algo que contarle. “Amaya me dijo que no y yo quería que cualquier información saliera voluntariamente de él porque se sabía lo que pasaba y que había estado desaparecido”.
“No le vi absolutamente nada –añadió-. Ninguna lesión y jamás lo atendí en su celda. La primera vez que lo vi fue en la sala de internación y a simple vista no se le veía nada y tampoco él me contaba nada”.
García se contactó con la familia del abogado preso y les informó de su estado. “Les di la idea de que fuera derivado y hasta Viglione, delante mío, habló con (Raúl) Alfonsín, que estaba preocupado por Amaya, y le dijo que lo atendía un profesional de confianza del partido”. García revisó al preso político durante 6 días seguidos.
Los fiscales Fernando Gélvez y Horacio Arranz escucharon sin preguntar. Sabían que García hablaría pero para ellos no cambia nada. Igual que Sergio Oribones, defensor de Steding. Sólo Fabián Gabalachis, defensor de Fano, evacuó alguna duda. El resto de las preguntas fueron de Nora Monella, presidente del tribunal, y Alejandro Ruggero, juez suplente.
El médico dijo sentir “orgullo” por haber sacado de su crisis asmática al abogado. Y ensayó lo que llamó un “ejercicio imaginario”: ¿qué debió haber hecho si detectaba rastros de tortura? “Como médico no podía exponerlo a posibles represalias, porque yo me iba pero él se quedaba. ¿Tenía que denunciar y poner en peligro la vida del paciente? En un caso así el médico debe incumplir la ley porque se privilegia la vida. Además se habla mucho de esa lesión pero nunca se demostró ni su ubicación exacta ni cómo se produjo”.
García, especialista en afecciones respiratorias, graficó que en 40 años de ejercicio nunca revisó la cabeza de un paciente. “Amaya tenía antecedentes y era candidato a un evento coronario o respiratorio que en el penal no íbamos a poder atender, por la poca complejidad que teníamos. No era un paciente para estar preso ni para estar en la zona”.
Rozando el plano político, explicó que estudió Medicina a los 17 años. “Jamás tuve intenciones de dañar a nadie ni tuve reproches éticos. Una vez fui elegido concejal y tres veces diputado y en los debates legislativos, que son muy duros, nunca nadie me objetó nada”. Según García, hasta hubo conferencias de prensa de presos políticos que lo desvincularon de toda acusación. “En el caso de Amaya nunca vi ninguna lesión ni tuve la sensación de tener nada que denunciar”.
Envío:Agnddhh
Las penas trepan hasta los 15 años de prisión
Fiscales. En primer plano, Arranz; más atrás, Gélvez, en un tramo de la audiencia en el Cine de Rawson.
De ser hallados culpables, Osvaldo Fano y Jorge Steding enfrentan una pena de hasta 15 años de prisión. Es que el exjefe y el exguardiacárcel de la U-6 de Rawson están imputados de ser cómplices del delito de tortura, agravado por ser Amaya y Solari perseguidos políticos. Para Luis García, exmédico del penal, el escenario es más leve: acusado de encubrimiento, una posible condena no superaría los 3 años, pena excarcelable.
El fiscal general Horacio Arranz adelantó: “Supongo que son las penas que pediremos pero aún no hemos elaborado ese tema. Seguro que no serán mínimas”. En cuanto a los dichos del diputado radical Roberto Risso, que aseguró que su defendido García era un perseguido político, Arranz explicó que “hace más de 30 años que estoy en el Ministerio Público Fiscal en la zona; desde 1993 soy fiscal general y nunca tuve ni siquiera algún desvío por razones políticas en mi actuar. Cada uno se tendrá que hacer cargo de lo que dice”.
Los tres acusados escucharon en silencio el relato de las imputaciones en su contra. Según la versión fiscal, desde su llegada el 11 de setiembre de 1976 a la Base Almirante Zar de Trelew, encadenados y vendados desde el penal de Bahía Blanca, Mario Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen fueron torturados física y psicológicamente apenas bajaron del avión. Hasta los perros policía les mordían los tobillos. La bienvenida fue del Servicio Penitenciario Federal, que había cambiado sus métodos al ritmo del golpe militar. Los presos llegaban en el pico represivo.
Patadas y trompadas en todo el cuerpo, poco y nada de comida, amenazas a sus familias, humillaciones, interrogatorios al peor estilo militar para arrancar confesiones, celdas de aislamiento, baños de agua helada. Varios testigos dieron cuenta de los aullidos de dolor de ambos presos políticos, noche y día, en el pabellón 8 de los presos políticos. Les dejaron la cara negra de moretones.
Solari aseguró que lo obligaban a quedarse de pie hasta 8 horas seguidas en su celda y que los guardias se quedaban con sus lentes para leer, casi jugueteando con su desesperación. Al abogado Amaya le fue peor: suplicaba a los gritos su inhalador y sus medicinas para el asma bronquial. Sólo cuando lo atacó una crisis imparable que lo ahogó fue llevado a la enfermería de la cárcel. Ya había tenido un infarto años antes y muchos le observaron la cabeza partida en dos por una herida profunda. Cuando se cruzó con Solari en un pasillo apenas susurró: “Estoy mal, muy mal”.
Los dos sufrieron el paso por “Los chanchos”, el sector de la cárcel de Rawson dedicado a castigar detenidos desobedientes. Se cruzaron con muchos otros que los vieron “duramente golpeados”. Se supone que el pabellón 8 era de los recuperables, pero según la acusación “les pegaban todos los días”. Para los fiscales, Fano y Steding conocían las vejaciones y las avalaron; García habría constatado las torturas médicamente, sin denunciarlas.
Amaya no resistió y pese a que fue trasladado al Hospital Penitenciario de Devoto, lo mató un infarto el 19 de octubre del ´76. Solari sobrevivió para contarlo
El fiscal general Horacio Arranz adelantó: “Supongo que son las penas que pediremos pero aún no hemos elaborado ese tema. Seguro que no serán mínimas”. En cuanto a los dichos del diputado radical Roberto Risso, que aseguró que su defendido García era un perseguido político, Arranz explicó que “hace más de 30 años que estoy en el Ministerio Público Fiscal en la zona; desde 1993 soy fiscal general y nunca tuve ni siquiera algún desvío por razones políticas en mi actuar. Cada uno se tendrá que hacer cargo de lo que dice”.
Los tres acusados escucharon en silencio el relato de las imputaciones en su contra. Según la versión fiscal, desde su llegada el 11 de setiembre de 1976 a la Base Almirante Zar de Trelew, encadenados y vendados desde el penal de Bahía Blanca, Mario Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen fueron torturados física y psicológicamente apenas bajaron del avión. Hasta los perros policía les mordían los tobillos. La bienvenida fue del Servicio Penitenciario Federal, que había cambiado sus métodos al ritmo del golpe militar. Los presos llegaban en el pico represivo.
Patadas y trompadas en todo el cuerpo, poco y nada de comida, amenazas a sus familias, humillaciones, interrogatorios al peor estilo militar para arrancar confesiones, celdas de aislamiento, baños de agua helada. Varios testigos dieron cuenta de los aullidos de dolor de ambos presos políticos, noche y día, en el pabellón 8 de los presos políticos. Les dejaron la cara negra de moretones.
Solari aseguró que lo obligaban a quedarse de pie hasta 8 horas seguidas en su celda y que los guardias se quedaban con sus lentes para leer, casi jugueteando con su desesperación. Al abogado Amaya le fue peor: suplicaba a los gritos su inhalador y sus medicinas para el asma bronquial. Sólo cuando lo atacó una crisis imparable que lo ahogó fue llevado a la enfermería de la cárcel. Ya había tenido un infarto años antes y muchos le observaron la cabeza partida en dos por una herida profunda. Cuando se cruzó con Solari en un pasillo apenas susurró: “Estoy mal, muy mal”.
Los dos sufrieron el paso por “Los chanchos”, el sector de la cárcel de Rawson dedicado a castigar detenidos desobedientes. Se cruzaron con muchos otros que los vieron “duramente golpeados”. Se supone que el pabellón 8 era de los recuperables, pero según la acusación “les pegaban todos los días”. Para los fiscales, Fano y Steding conocían las vejaciones y las avalaron; García habría constatado las torturas médicamente, sin denunciarlas.
Amaya no resistió y pese a que fue trasladado al Hospital Penitenciario de Devoto, lo mató un infarto el 19 de octubre del ´76. Solari sobrevivió para contarlo
El diputado radical será el abogado del médico de Trelew y exministro Luis García, acusado de delitos de lesa humanidad.
Risso deberá compartir sus responsabilidades en la Legislatura para defender a un acusado de un crimen de lesa humanidad.
El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia confirmó que para el juicio por violaciones a los Derechos Humanos y presuntos delitos de lesa humanidad que se le iniciará el martes, el exdiputado y exministro radical Luis Eduardo García contará con la asistencia legal del actual diputado por la Unión Cívica Radical, Roberto Risso, además del letrado Eduardo Zabaleta.
Además de García, en las audiencias se juzgará a otros imputados: Jorge Osvaldo Steding, asistido por el defensor público Sergio Bribones, y a Osvaldo Jorge Fano, que será patrocinado por los defensores particulares Fabián Gabalachis y Gustavo Latorre.
Fano está acusado por los tormentos que sufrió el dirigente radical Hipólito Solari Yrigoyen en la Unidad 6 de Rawson y por las torturas y muerte del abogado Mario Abel Amaya en el mismo penal. García y Steding, en cambio, están involucrados solo por el segundo caso.
El Tribunal se encuentra integrado por Nora Cabrera de Monella como presidente, Luis Alberto Giménez y Ana María D´Alessio como vocales, y Alejandro Ruggero, en su calidad de juez sustituto. Los fiscales serán Fernando Gélvez y Horacio Arranz.
Las primeras audiencias del juicio se realizarán en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson, avenida Galina s/Nº, durante los días 19, 20 y 21 de marzo a partir de las 9. Se calcula que el proceso durará al menos hasta mayo y que declararán cerca de 40 testigos
Además de García, en las audiencias se juzgará a otros imputados: Jorge Osvaldo Steding, asistido por el defensor público Sergio Bribones, y a Osvaldo Jorge Fano, que será patrocinado por los defensores particulares Fabián Gabalachis y Gustavo Latorre.
Fano está acusado por los tormentos que sufrió el dirigente radical Hipólito Solari Yrigoyen en la Unidad 6 de Rawson y por las torturas y muerte del abogado Mario Abel Amaya en el mismo penal. García y Steding, en cambio, están involucrados solo por el segundo caso.
El Tribunal se encuentra integrado por Nora Cabrera de Monella como presidente, Luis Alberto Giménez y Ana María D´Alessio como vocales, y Alejandro Ruggero, en su calidad de juez sustituto. Los fiscales serán Fernando Gélvez y Horacio Arranz.
Las primeras audiencias del juicio se realizarán en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson, avenida Galina s/Nº, durante los días 19, 20 y 21 de marzo a partir de las 9. Se calcula que el proceso durará al menos hasta mayo y que declararán cerca de 40 testigos
Fuente: la Jornada-Envío:Agnddhh
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