29 de marzo de 2013

EL SALVADOR: ASESINATO DE MONSEÑOR ROMERO.

Derechos Humanos 
Asesinato de monseñor Romero 
El tiempo está a favor de los pequeños
En paralelo a los festejos papales a nivel mundial, las calles de El Salvador se vistieron de procesión para conmemorar la muerte del obispo mártir Oscar Arnulfo Romero en 1980, que aceleró el inicio de la guerra civil en ese país. La ONU y el presidente Funes también realizaron sus homenajes. 
Por la redacción de APAS 
27|03|2013 
La contradicción de una nación con un nombre que rezuma cristiandad y redención mientras su sociedad padece una acostumbrada violencia desde hace más de cuarenta años, encontró ayer un momento de recogimiento, memoria y lucha. 

A 33 años del asesinato del monseñor Oscar Arnulfo Romero en San Salvador, organizaciones cristianas de base, juveniles y sindicales se manifestaron por las calles de la capital, al coro de “Romero vive, la lucha sigue, sigue”. 

Cientos de participantes se concentraron en el lugar del asesinato, en el Hospital de a Divina Providencia, donde el obispo emérito de Santa Rosa de Copán, Honduras, Luis Alonso Santos, celebró un ceremonia religiosa. La marcha siguió hasta la estatua de Romero, emplazada en la Plaza de las Américas. 

En otro acto, un numeroso grupo de personas se congregó en el Parque Cuscatlán, donde hay colocadas placas de mármol con los nombres grabados de más de 30 mil víctimas de la dictadura militar durante el conflicto armado interno. 

El tercer acto se realizó ante la Catedral Metropolitana, en la que se encuentra el mausoleo donde descansan los restos de Romero. 

Declaraciones oficiales 
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) recordó ayer al monseñor Romero, en ocasión de celebrarse el Día Internacional del Derecho a la Verdad contra las Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas, que fuera instaurado por la Asamblea General en diciembre de 2010 para recordar la figura del sacerdote asesinado. 

Al instituir la efeméride, el máximo órgano de la ONU definió al religioso salvadoreño como un humanista consagrado a la defensa de los derechos humanos, la protección de vidas humanas y la promoción de su dignidad. 

El titular de la ONU, Ban Ki-Moon expresó que la fecha es ocasión para preservar la memoria de las víctimas de las violaciones de esas prerrogativas en todo el mundo y para rendir tributo a quienes luchan por su promoción y protección para todos. 

A pesar de que las escaramuzas entre las fragmentadas guerrillas de izquierda y el ejército tenían lugar desde hacía unos años, el asesinato de Romero está considerado como el punto de partida de la guerra civil que sufrió El Salvador entre 1980 y 1992. 

Por su parte, el presidente salvadoreño Mauricio Funes realizó un homenaje el sábado pasado a quien considera el guía espiritual de la nación. “El nombre de Monseñor Romero significa opción preferencial por los pobres, significa la justicia por la que luchamos y, sobre todo, la verdad que nos permitirá alcanzar la paz que todos anhelamos”, afirmó el mandatario. 

El asesinato de Romero 
El 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia, el arzobispo metropolitano de San Salvador recibió un disparo en el corazón de un francotirador que se encontraba entre el público. En los días previos había realizado una serie de llamamientos al ejército por la violenta represión desatada contra la oposición política a la junta de gobierno instaurada por un golpe de Estado en 1979, del que formó parte la Democracia Cristiana.

Romero también había escrito una carta al presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, en contra del intervencionismo de ese país en los asuntos salvadoreños que se encuadraba en la lógica de la Guerra Fría. 

A pesar de que las escaramuzas entre las fragmentadas guerrillas de izquierda y el ejército tenían lugar desde hacía unos años, el hecho está considerado como el punto de partida de la guerra civil que sufrió El Salvador entre 1980 y 1992. Las innumerables y masivas manifestaciones posteriores al crimen, también reprimidas, y la aglutinación de las distintas organizaciones armadas en el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional a lo largo de ese año, dan cuenta de ello.

La comisión para la Verdad de El Salvador acusó a Roberto D’Abuisson, militar fundador del partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y también acusado de implementar los escuadrones de la muerte, de ser el autor intelectual del asesinato de Romero. D’Abuisson también tiene su monumento en las calles de San Salvador, levantado en 2006, durante el anterior gobierno del arenista Antonio Saca. 

En tanto el candidato a presidente por el FMLN, Salvador Sánchez Cerén, manifestó hace pocos meses que, de ser elegido en 2014, impulsará la revocación de los indultos que beneficiaron a militares acusados de crímenes de lesa humanidad durante la guerra civil. 

KAROL WOJSTILA - Juan Pablo II - se negó a recibir al Obispo 
En la primavera de 1979, el arzobispo de El Salvador, Oscar Arnulfo Romero, viajó al Vaticano. Pidió, rogó, mendigó una audiencia con el Papa Juan Pablo II, pero en vano. 

Por fin, poniéndose en la fila de los fieles que esperaban la bendición, Romero sorprendió a Su Santidad para robarle pocos minutos. 

Intentó entregarle un voluminoso informe, fotos, testimonios, pero el Papa no lo aceptó. "No tengo tiempo para leer tanta cosa" le respondió. 

Romero balbuceó que miles de salvadoreños habían sido torturados y asesinados por el poder militar. Que ayer no más, el ejército había acribillado a 25 ante las puertas de la catedral. 

El Santo Padre lo paró en seco: "No exagere, señor arzobispo!" Y luego exigió, mandó, ordenó: "Ustedes deben entenderse con el gobierno! Un buen cristiano no crea problemas a la autoridad! La Iglesia quiere paz y armonía" 

Diez meses después el arzobispo Romero cayó fulminado en una parroquia de El Salvador. Las balas lo alzaron en plena misa, cuando estaba alzando la ostia. 

Juan Pablo II , no hace mucho, fue declarado beato.
Envío:IEPPES.

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