15 de marzo de 2013

Golpe publicitario: Menéndez y Cía. se embanderan con los colores pontificios.

14.03.2013
Golpe publicitario: Menéndez y Cía. se embanderan con los colores pontificios
A los genocidas y torturadores contumaces, ni Jesús puede salvarlos
Genocida Menéndez: intentó pedir asilo político en El Vaticano, pero falló en los tiempos.
Por Juan Salinas
Los asesinos, torturadores y violadores seriales que están siendo juzgados en Córdoba por crímenes de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos de detención y exterminio conocidos como La Ribera y La Perla, se presentaron hoy luciendo en las solapas cintas blancas y amarillas, los colores vaticanos, en señal de alegría por la elevación de monseñor Jorge Bergoglio al papado. Es una mera jugada publicitaria, porque como bien lo sabe el nuevo Papa, su absoluta falta de arrepentimiento hace que ni Jesús podría salvarlos.

Encabezazos por el genocida ex general Luciano Benjamín Menéndez. los acusados proclamaron así su esperanza en que Francisco I interceda de manera de librarlos de lo que parece su suerte cantada: morir en prisión o, como míinimo, en sus camas, si, pero sin poder salir a la calle, más por la repulsa social que por medios de verificación del cumplimiento de las prisiones domiciliarias, que son, todavía e incomprensiblemente, muy deficientes.

Sin embargo, parece bastante obvio que vuelven a hacer una lectura tan maniquea como superficial de las posiciones políticas e ideológicas del nuevo pontífice de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Acaso Bergoglio sea conservador y hasta reaccionario en algunos aspectos, pero en los últimos años se ha destacado por el absoluto respaldo que le ha dado a quienes luchan contra la esclavitud, la superesplotación laboral y el "negreo" en general, por una parte, y contra la trata de personas, en especial de mujeres, y su reducción a servidumbre, particularmente sexual.

Materias todas éstas en las cuales (como puede corroborase nuevamente con las noticias de hoy) La Perla, podría decirse, fue el non plus ultra.

Como destacó hoy Adolfo Përez Esquivel, acaso al nuevo Papa les quepan las generales de la ley de una Iglesia, como la argentina, que fue cómplice a veces activa y casi siempre pasiva del exterminio, pero de ninguna manera fue un promotor del mismo.

Bergoglio era un peronista ortodoxo, de derecha, si se quiere, pero que jamás estuvo de acuerdo con el golpe de marzo de 1976. Del mismo modo, que sea conservador no quiere decir que sea partidario del exterminio de los supuestos infieles, como lo fueron, por ejemplo, los obispos Plaza y Bonamín.

Estos gruesos "matices" se les escapan -o fingen ignorarlos- depravados como Menéndez, Vergez, Barreiro y compañía, gorilas de paladar negro (Menéndez es hijo del general que quiso derrocar a Juan Perón en 1951, cuando se encontraba en el máximo esplendor de su gobierno) que a veces pretenden travestirse de justicialistas.

Más allá del golpe publicitario (que maldita sea la gracia que le ha de haber causado al nuevo Papa) se equivocan groseramente.

Acaso haya desde la perspectiva católica, que valora el arrepentimiento y la redención, algún represor (por ejemplo, Adolfo Scilingo, que se autoacusó cuando nadie lo perseguía) que merezcan mejor suerte, pero no parece que Francisco I vaya a mover un dedo por quienes jamás han manifestado el menor arrepentimieto por su comportamiento demoniaco.

Al contrario, ha de considerarlos como lo que son: cadáveres insepultos.

Y es sin arrepentimiento, no hace falta ser Papa para saberlo, ni Jesús podría salvarlos del infierno.
Fuente:Telam

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