PATRICIA WALSH DECLARO EN EL JUICIO POR LOS CRIMENES EN LA ESMA
“Fue su testamento político”
La hija de Rodolfo Walsh habló de la Carta Abierta de su padre a la Junta Militar. También se refirió al campo de deportes de la ESMA, donde cree que pudo ser cremado el escritor y periodista. Mostró que allí se hacen campeonatos de fútbol llamados Copa Cablevisión.
Por Alejandra Dandan

Patricia Walsh mostró con fotos que en el campo de deportes de la ESMA se realizan torneos de fútbol.
Patricia Walsh declaró después de Carlos Lordkipanidse. Ninguno contó todo lo que ya contó en otros juicios porque esos testimonios se dan por sabidos. En ese contexto, lo que aparece son otros huecos de memoria, nombres que disparan imágenes hasta ahora no revisadas y acusados recreados en nuevas escenas porque ahora sí son “acusados” en un juicio. Esto mismo dijo Lordkipanidse ante preguntas en ocasiones molestas y chicaneras de la defensa oficial; y despiadadas de los abogados privados: “¿Le quedaron marcas a su hijo después de la tortura?”, preguntó el defensor Guillermo Jesús Fanego, voz cantante de los marinos.
Los fiscales le preguntaron a Patricia Walsh sobre las fuentes en que su padre se basó para escribir la carta a la Junta Militar. “La Carta Abierta en mi opinión es el texto más brillante y lúcido de mi padre Rodolfo Jorge Walsh”, dijo. “Estuvo trabajando los tres últimos meses de su vida, lo supe porque él mismo me lo contó. Mi padre, que había hecho la investigación de los fusilamientos clandestinos en José León Suárez en los años ’50, llamó a esa investigación Operación Masacre y cuando ocurrió lo que fue pasando en 1976, nos decía y me decía a mí que lo que estaba ocurriendo era una gran masacre. Cuando escribe sabía que era posible que le costara la vida, pero si lo hacía lo que no iban a poder quitarle era dar testimonio de ese momento.” Da las primeras cifras de muertos, de presos, desaparecidos, dijo. “Y si bien esas cifras se incrementaron luego, lo cierto es que en marzo del ’77 sentía la obligación moral de escribir esa carta y siempre entendí que era su testamento político.”
Un eje del testimonio fue el campo de deportes de la ESMA, todavía ocupado por la Marina. Patricia llevó fotos para mostrar que se juegan campeonatos de fútbol llamados Copa Cablevisión. En ese lugar cree que pudo haber sido cremado su padre y otros desaparecidos. En ese sentido, recordó que su hija María Eva Fuentes le habló del rol de un ex teniente de la ESMA al que los marinos pedían combustible cuando moría un secuestrado en un momento de la semana en el que no estaban previstos los vuelos de la muerte. “Si había alguna víctima que llegaba herida y moría en la ESMA –dijo– hacían lo que ellos llamaban como ‘el asadito’: solicitaban al teniente Vaca (el civil Gonzalo Torres de Tolosa), encargado de los automotores, combustible, cubiertas en desuso, para llevarlas a ese lugar llamado Campo de Deportes de la ESMA y se deshacían de los cuerpos porque no tenían, digamos, una tecnología alternativa.”
Con las fotos en la pantalla dijo dos cosas. Mostró una cruz al costado del predio. Explicó que la cruz antes estaba en la ESMA y alguien la trasladó en el contexto de la expropiación. Se preguntó quién y qué significa el lugar donde está ahora. Y pidió al tribunal lo que viene pidiendo hace tiempo: una medida de no innovar en un lugar “que ni siquiera está señalizado”. La fiscalía acompañó el pedido.
Fuente:Pagina12
13 03 2013
TESTIMONIOS
Día 29. "La Carta Abierta es su testamento
político", sostuvo Patricia, hija de Rodolfo Walsh
Fue en la audiencia de hoy, en la que amplió su testimonio por el caso de su
padre, detenido-desaparecido en la ESMA. Antes, concluyó su declaración el
sobreviviente Carlos Losdkipanidse.
Tras el cuarto intermedio tomado el lunes pasado, se retomó el juicio con
preguntas por parte del Ministerio Público Fiscal, las querellas y las defensas
para el testigo y sobreviviente.
El fiscal Guillermo Friele le preguntó al testigo sobre algunas víctimas de la ESMA, para saber si tenía alguna información sobre las mismas. Lordkipanidse reconoció al matrimonio de Manuel Fernando Franco y Marisa Sadi, sobre quienes supo que estuvieron poco tiempo en cautiverio en aquel centro clandestino de detención, tortura y exterminio. Además de la preguntas, se le expusieron fotografías presentadas en la causa judicial, a fin de que pudiera hacer reconocimientos. El testigo pudo mencionar a María Elsa Martínez, esposa de Raimundo Villaflor, y a Josefina Villaflor, hermana de Raimundo. Las dos mujeres siguen desaparecidas.
Además, el sobreviviente pudo precisar que los imputados al momento de estar en la ESMA tenían asignados automóviles personales y relató que el de Alfredo Astiz era un Ford coupe amarillo y el de Jorge Manuel Díaz Smith un Ford Falcon rojo.
Nuevas pruebas judiciales
Posteriormente, se le exhibieron fotografías que una amiga del testigo pudo tomar en la isla a la que fueron trasladados en el Tigre ante la visita de la CIDH en 1979. Entre esas imágenes, Lordkipanidse reconoció la casa en la que estuvieron en cautiverio “en condición de capucha”, es decir que todavía tenían los ojos tapados y continuaban aislados. Asimismo, el testigo señaló la antena que comunicaba a la isla del Tigre con la ESMA. El fiscal pidió que las fotos sean incorporadas como nuevas pruebas, ya que demuestran “la continuidad delictiva desde la ESMA, donde continuó la privación ilegal de la libertad y la imposición de tormentos”.
Más sobre el trabajo esclavo en la ESMA: “Usted va a colaborar con nosotros”, dijo el imputado Scheller
Ante la pregunta del abogado defensor Guillermo Fanego, el sobreviviente relató que aproximadamente cinco meses después de su secuestro fue obligado a realizar tareas de fotografía. Contó que allí estuvo poco tiempo con el matrimonio Pisarello-MIlesi. La hija de ambos, de 4 meses de edad, también estuvo secuestrada en la ESMA, tras haber sido capturada en Uruguay. Los tres fueron liberados por la gestión del cura de la Capilla Stella Maris y pudieron salir del país.
Luego, Fanego marcó una supuesta contradicción con respecto a un testimonio que Lordkipanidse dio en 1987 sobre otro sobreviviente, Miguel Ángel Lauletta, por lo que el testigo tuvo que aclarar que cuando en su momento usó el término “colaborar” se refería al lenguaje que se utilizaba en el centro clandestino. Incluso, explicó que cuando el imputado Raúl Enrique Scheller lo baja a él del sector de Capucha para mostrarle las actividades que debía cumplir, le dijo: “Usted va a colaborar con nosotros”, en relación a las tareas en el laboratorio fotográfico y el área de documentación. Lordkipanidse declaró que ahí todos fueron “sometidos a situaciones de esclavitud”.
El abogado defensor Sebastián Olmedo Barrios le preguntó al testigo sobre la cantidad de gente que fue llevada a la isla y sobre cuál era el método para evitar la fuga. Lordkipanidse le respondió que serían entre 25 y 30 personas y que “había personal armado”, por eso no podían escapar: seguían detenidos-desaparecidos, mientras la CIDH visitaba el país.
“Yo fui detenido por razones políticas”, dijo Carlos Lordkipanidse, ante la pregunta de un abogado defensor sobre su militancia. “Al momento de mi detención, yo militaba en la Juventud Peronista y estoy orgulloso de eso. Pude evitar mi captura hasta noviembre de 1978”.
Sobre el trabajo esclavo en la ESMA, le preguntaron si recibió alguna recompensa económica, pero el sobreviviente dijo que no.
Un Secretario de Hacienda en la ESMA
Sobre la visita de Juan Alemann, ex Secretario de Hacienda entre 1976 y 1981, Lordkipanidse dijo que pudo determinar que era él quien fue a la ESMA, porque Rolando Ruíz le manifestó “que lo iban a llevar ante Juan Alemann, quien había sido víctima de un atentado el que querían inculparlo”.
El testigo pidió sanciones para un defensor
Tras un cuarto intermedio, Lordkipanidse solicitó a los jueces que sancionaran al abogado defensor Guillermo Fanego, quien antes te retirarse al intervalo se acercó al estrado para pasarle el saludo de una tercera persona, situación con la que el testigo se sintió intimidado. El Tribunal sostuvo que hablaría con los involucrados.
Sobre el final de su testimonio, se le pidieron algunas aclaraciones sobre el asesinato de Raimundo Villaflor, quien murió a causas de la golpiza que le dieron los guardias de la ESMA. Lordkipanidse sostuvo que uno de los responsables fue el imputado Víctor Roberto Olivera, alias “Lindoro”. Relató que los detenidos-desaparecidos escucharon “la golpiza y sabemos que se trataba de Raimundo”, dado que esto “sucedió durante la noche, cuando se nos permitía sacarnos las vendas para dormir”. Además, agregó que “la golpiza le fue propinada por Lindoro, porque él mismo se lo dijo a la hermana (de Raimundo), y eso fue lo que nos contó la propia hermana”.
30.000 desaparecidos presentes
Al finalizar, el testigo dijo: “aspiro a haber contribuido a que se haga justicia. Quería recordar a Adriana Calvo y a Gladstein, y a todos mis compañeros caídos durante la lucha contra la impunidad, y a los 30.000 compañeros desaparecidos, que están presentes”.
El testimonio de Patricia, hija de Rodolfo Walsh
Patricia Walsh amplió tu testimonio en la causa, después de que el viernes pasado se presentara en el juicio su testimonio anterior. Esta medida se realiza en el marco de las reglas dictadas por Casación para abreviar los juicios por delitos de lesa humanidad.
La hija del periodista, militante y escritor declaró en el juicio anterior, que culminó con la condena de los imputados por el caso de Rodolfo: Jorge Eduardo Acosta, Antonio Pernías, Alfredo Ignacio Astiz, Jorge Carlos Rádice, Ricardo Miguel Cavallo, Ernesto Frimón Weber y Juan Carlos Fotea.
La Carta Abierta: “un testamento político”
Patricia Walsh definió la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar como “el texto más brillante, lúcido y coherente de mi padre, Rodolfo Walsh. Trabajó en ella los últimos tres meses de su vida” y “en absoluta soledad”. Agregó que “él creía que esa Carta debía ser escrita para denunciar lo que ocurría”.
La testigo también contó que en una de las conversaciones con su padre, él le dijo que “sabía que los tiempos se acortaban, que podía ser una víctima más y sentía la obligación moral de escribirla”. Y agregó: “siempre sostuve que la Carta es su testamento político”.
Las fuentes de la Carta Abierta
“La información la tenía a través de su archivo periodístico. Él lograba descifrar aquellas informaciones trastocadas que daban los medios”, contó Patricia Walsh. A su vez, dijo que él tenía una red de periodistas que colaboraban y que dieron inicio a la Agencia de Noticias Clandestinas, ANCLA, y a la Cadena Informativa”.
La censura
Patricia Walsh aludió a la primera frase de la Carta y aclaró que “la censura de prensa a la que él refiere, responde a responsabilidades concretas, a la tremenda dificultad de hacer conocer los hechos”. En esta línea, contó que en los días posteriores a la desaparición de Rodolfo Walsh ella se contactó con su padrino, Carlos Washington Walsh, quien le aseguró que se iba a comunicar con el Capitán de Navío Pablo Carpintero. Luego, Patricia supo que fue “uno de los principales responsables de la censura de la prensa”.
Carpintero fue designado por la última dictadura cívico-militar como Secretario de Información Pública de la Presidencia de la Nación, y le aseguró a la familia que “Walsh había sido víctima de algo de lo que la Marina no era responsable, sino que lo era el Ejército”.
Walsh y Montoneros
“Mi padre era oficial primero de la organización Montoneros, y si bien había escrito documentos críticos, seguía perteneciendo a la organización, y no estaba dispuesto a irse del país. Quería seguir luchando contra la dictadura”, contó Patricia sobre su padre. Y agregó: “para él, ellos (los represores) no eran personas enloquecidas ni desbocadas: creía que quienes estaban haciendo eso tenían un plan genocida”.
El hábeas corpus por Rodolfo Walsh
Si bien su tío le dijo a Patricia que “los hábeas corpus no servían para nada”, ella decidió presentarlo igual. El recurso fue recibido por el esposo de su prima, en el Juzgado del ya fallecido juez Eduardo Francisco Marquardt, quien antes de su muerte fue investigado por su actuación durante la última dictadura cívico-militar.
Los vuelos de la muerte
“Tomé conocimiento de los vuelos de la muerte por mi hija, María Eva Fuentes, quien a mediados de los `90 trabajaba con Horacio Verbitsky en Página 12”, contó Patricia. “Ella recibió a (Adolfo) Scilingo varias veces y se quedaba con la mujer en su oficina. Ella le contó sobre estas cosas y luego todo lo conversado con Scilingo requería una investigación propia”.
La testigo dijo, además, que está “convencida de que en el campo de la ESMA quemaron los restos de mi padre”, y a raíz de esto pidió que se realicen búsquedas y que el lugar se preserve como prueba. El campo de deportes sigue perteneciendo a la Armada y está ubicado detrás del predio del Espacio Memoria y Derechos Humanos, ex ESMA.
La Marina y la persecución a periodistas
Patricia Walsh relató que “la Marina tenía el rol de ocuparse de los medios de comunicación, tal vez no es casualidad que tantas víctimas de la ESMA fueran periodistas”. Hizo referencia a varios compañeros de su padre, quienes estuvieron secuestrados en ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio, como la sobreviviente Lila Pastoriza y dos desaparecidos: Eduardo “El Negro” Suárez y Patricia Villa.
La testigo también contó sobre lo que le relató Horacio Peralta, hijo de un dirigente de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (APBA). Peralta fue secuestrado junto con su esposa, Hebe Lorenzo, con quien “se ensañaron porque ella era hija de un militar. Algunos integrantes del Grupo de Tareas decidieron hostilizarla por esta situación”. Además, contó que Peralta compartió cautiverio en la ESMA con Ángela María Aieta de Gullo, quien continúa desaparecida.
El testimonio de Rodolfo Walsh
“La casa de San Vicente sigue usurpada por la hermana del comisario Rubén Salas El cuento `Juan se iba por el río` sigue robado; ese cuento inédito no representa ningún daño para nadie, pero encontrarlo sería un aporte a la cultura nacional. Digo esto con la convicción de que no lo destruyeron. Sin embargo, no pudieron evitar que Rodolfo Walsh siguiera dando testimonio”. Así concluyó su declaración Patricia, la hija de Rodolfo.
Próxima audiencia
El juicio continuará mañana desde las 9:00 horas con más declaraciones testimoniales.
Fuente:MergacausaEsma
El fiscal Guillermo Friele le preguntó al testigo sobre algunas víctimas de la ESMA, para saber si tenía alguna información sobre las mismas. Lordkipanidse reconoció al matrimonio de Manuel Fernando Franco y Marisa Sadi, sobre quienes supo que estuvieron poco tiempo en cautiverio en aquel centro clandestino de detención, tortura y exterminio. Además de la preguntas, se le expusieron fotografías presentadas en la causa judicial, a fin de que pudiera hacer reconocimientos. El testigo pudo mencionar a María Elsa Martínez, esposa de Raimundo Villaflor, y a Josefina Villaflor, hermana de Raimundo. Las dos mujeres siguen desaparecidas.
Además, el sobreviviente pudo precisar que los imputados al momento de estar en la ESMA tenían asignados automóviles personales y relató que el de Alfredo Astiz era un Ford coupe amarillo y el de Jorge Manuel Díaz Smith un Ford Falcon rojo.
Nuevas pruebas judiciales
Posteriormente, se le exhibieron fotografías que una amiga del testigo pudo tomar en la isla a la que fueron trasladados en el Tigre ante la visita de la CIDH en 1979. Entre esas imágenes, Lordkipanidse reconoció la casa en la que estuvieron en cautiverio “en condición de capucha”, es decir que todavía tenían los ojos tapados y continuaban aislados. Asimismo, el testigo señaló la antena que comunicaba a la isla del Tigre con la ESMA. El fiscal pidió que las fotos sean incorporadas como nuevas pruebas, ya que demuestran “la continuidad delictiva desde la ESMA, donde continuó la privación ilegal de la libertad y la imposición de tormentos”.
Más sobre el trabajo esclavo en la ESMA: “Usted va a colaborar con nosotros”, dijo el imputado Scheller
Ante la pregunta del abogado defensor Guillermo Fanego, el sobreviviente relató que aproximadamente cinco meses después de su secuestro fue obligado a realizar tareas de fotografía. Contó que allí estuvo poco tiempo con el matrimonio Pisarello-MIlesi. La hija de ambos, de 4 meses de edad, también estuvo secuestrada en la ESMA, tras haber sido capturada en Uruguay. Los tres fueron liberados por la gestión del cura de la Capilla Stella Maris y pudieron salir del país.
Luego, Fanego marcó una supuesta contradicción con respecto a un testimonio que Lordkipanidse dio en 1987 sobre otro sobreviviente, Miguel Ángel Lauletta, por lo que el testigo tuvo que aclarar que cuando en su momento usó el término “colaborar” se refería al lenguaje que se utilizaba en el centro clandestino. Incluso, explicó que cuando el imputado Raúl Enrique Scheller lo baja a él del sector de Capucha para mostrarle las actividades que debía cumplir, le dijo: “Usted va a colaborar con nosotros”, en relación a las tareas en el laboratorio fotográfico y el área de documentación. Lordkipanidse declaró que ahí todos fueron “sometidos a situaciones de esclavitud”.
El abogado defensor Sebastián Olmedo Barrios le preguntó al testigo sobre la cantidad de gente que fue llevada a la isla y sobre cuál era el método para evitar la fuga. Lordkipanidse le respondió que serían entre 25 y 30 personas y que “había personal armado”, por eso no podían escapar: seguían detenidos-desaparecidos, mientras la CIDH visitaba el país.
“Yo fui detenido por razones políticas”, dijo Carlos Lordkipanidse, ante la pregunta de un abogado defensor sobre su militancia. “Al momento de mi detención, yo militaba en la Juventud Peronista y estoy orgulloso de eso. Pude evitar mi captura hasta noviembre de 1978”.
Sobre el trabajo esclavo en la ESMA, le preguntaron si recibió alguna recompensa económica, pero el sobreviviente dijo que no.
Un Secretario de Hacienda en la ESMA
Sobre la visita de Juan Alemann, ex Secretario de Hacienda entre 1976 y 1981, Lordkipanidse dijo que pudo determinar que era él quien fue a la ESMA, porque Rolando Ruíz le manifestó “que lo iban a llevar ante Juan Alemann, quien había sido víctima de un atentado el que querían inculparlo”.
El testigo pidió sanciones para un defensor
Tras un cuarto intermedio, Lordkipanidse solicitó a los jueces que sancionaran al abogado defensor Guillermo Fanego, quien antes te retirarse al intervalo se acercó al estrado para pasarle el saludo de una tercera persona, situación con la que el testigo se sintió intimidado. El Tribunal sostuvo que hablaría con los involucrados.
Sobre el final de su testimonio, se le pidieron algunas aclaraciones sobre el asesinato de Raimundo Villaflor, quien murió a causas de la golpiza que le dieron los guardias de la ESMA. Lordkipanidse sostuvo que uno de los responsables fue el imputado Víctor Roberto Olivera, alias “Lindoro”. Relató que los detenidos-desaparecidos escucharon “la golpiza y sabemos que se trataba de Raimundo”, dado que esto “sucedió durante la noche, cuando se nos permitía sacarnos las vendas para dormir”. Además, agregó que “la golpiza le fue propinada por Lindoro, porque él mismo se lo dijo a la hermana (de Raimundo), y eso fue lo que nos contó la propia hermana”.
30.000 desaparecidos presentes
Al finalizar, el testigo dijo: “aspiro a haber contribuido a que se haga justicia. Quería recordar a Adriana Calvo y a Gladstein, y a todos mis compañeros caídos durante la lucha contra la impunidad, y a los 30.000 compañeros desaparecidos, que están presentes”.
El testimonio de Patricia, hija de Rodolfo Walsh
Patricia Walsh amplió tu testimonio en la causa, después de que el viernes pasado se presentara en el juicio su testimonio anterior. Esta medida se realiza en el marco de las reglas dictadas por Casación para abreviar los juicios por delitos de lesa humanidad.
La hija del periodista, militante y escritor declaró en el juicio anterior, que culminó con la condena de los imputados por el caso de Rodolfo: Jorge Eduardo Acosta, Antonio Pernías, Alfredo Ignacio Astiz, Jorge Carlos Rádice, Ricardo Miguel Cavallo, Ernesto Frimón Weber y Juan Carlos Fotea.
La Carta Abierta: “un testamento político”
Patricia Walsh definió la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar como “el texto más brillante, lúcido y coherente de mi padre, Rodolfo Walsh. Trabajó en ella los últimos tres meses de su vida” y “en absoluta soledad”. Agregó que “él creía que esa Carta debía ser escrita para denunciar lo que ocurría”.
La testigo también contó que en una de las conversaciones con su padre, él le dijo que “sabía que los tiempos se acortaban, que podía ser una víctima más y sentía la obligación moral de escribirla”. Y agregó: “siempre sostuve que la Carta es su testamento político”.
Las fuentes de la Carta Abierta
“La información la tenía a través de su archivo periodístico. Él lograba descifrar aquellas informaciones trastocadas que daban los medios”, contó Patricia Walsh. A su vez, dijo que él tenía una red de periodistas que colaboraban y que dieron inicio a la Agencia de Noticias Clandestinas, ANCLA, y a la Cadena Informativa”.
La censura
Patricia Walsh aludió a la primera frase de la Carta y aclaró que “la censura de prensa a la que él refiere, responde a responsabilidades concretas, a la tremenda dificultad de hacer conocer los hechos”. En esta línea, contó que en los días posteriores a la desaparición de Rodolfo Walsh ella se contactó con su padrino, Carlos Washington Walsh, quien le aseguró que se iba a comunicar con el Capitán de Navío Pablo Carpintero. Luego, Patricia supo que fue “uno de los principales responsables de la censura de la prensa”.
Carpintero fue designado por la última dictadura cívico-militar como Secretario de Información Pública de la Presidencia de la Nación, y le aseguró a la familia que “Walsh había sido víctima de algo de lo que la Marina no era responsable, sino que lo era el Ejército”.
Walsh y Montoneros
“Mi padre era oficial primero de la organización Montoneros, y si bien había escrito documentos críticos, seguía perteneciendo a la organización, y no estaba dispuesto a irse del país. Quería seguir luchando contra la dictadura”, contó Patricia sobre su padre. Y agregó: “para él, ellos (los represores) no eran personas enloquecidas ni desbocadas: creía que quienes estaban haciendo eso tenían un plan genocida”.
El hábeas corpus por Rodolfo Walsh
Si bien su tío le dijo a Patricia que “los hábeas corpus no servían para nada”, ella decidió presentarlo igual. El recurso fue recibido por el esposo de su prima, en el Juzgado del ya fallecido juez Eduardo Francisco Marquardt, quien antes de su muerte fue investigado por su actuación durante la última dictadura cívico-militar.
Los vuelos de la muerte
“Tomé conocimiento de los vuelos de la muerte por mi hija, María Eva Fuentes, quien a mediados de los `90 trabajaba con Horacio Verbitsky en Página 12”, contó Patricia. “Ella recibió a (Adolfo) Scilingo varias veces y se quedaba con la mujer en su oficina. Ella le contó sobre estas cosas y luego todo lo conversado con Scilingo requería una investigación propia”.
La testigo dijo, además, que está “convencida de que en el campo de la ESMA quemaron los restos de mi padre”, y a raíz de esto pidió que se realicen búsquedas y que el lugar se preserve como prueba. El campo de deportes sigue perteneciendo a la Armada y está ubicado detrás del predio del Espacio Memoria y Derechos Humanos, ex ESMA.
La Marina y la persecución a periodistas
Patricia Walsh relató que “la Marina tenía el rol de ocuparse de los medios de comunicación, tal vez no es casualidad que tantas víctimas de la ESMA fueran periodistas”. Hizo referencia a varios compañeros de su padre, quienes estuvieron secuestrados en ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio, como la sobreviviente Lila Pastoriza y dos desaparecidos: Eduardo “El Negro” Suárez y Patricia Villa.
La testigo también contó sobre lo que le relató Horacio Peralta, hijo de un dirigente de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (APBA). Peralta fue secuestrado junto con su esposa, Hebe Lorenzo, con quien “se ensañaron porque ella era hija de un militar. Algunos integrantes del Grupo de Tareas decidieron hostilizarla por esta situación”. Además, contó que Peralta compartió cautiverio en la ESMA con Ángela María Aieta de Gullo, quien continúa desaparecida.
El testimonio de Rodolfo Walsh
“La casa de San Vicente sigue usurpada por la hermana del comisario Rubén Salas El cuento `Juan se iba por el río` sigue robado; ese cuento inédito no representa ningún daño para nadie, pero encontrarlo sería un aporte a la cultura nacional. Digo esto con la convicción de que no lo destruyeron. Sin embargo, no pudieron evitar que Rodolfo Walsh siguiera dando testimonio”. Así concluyó su declaración Patricia, la hija de Rodolfo.
Próxima audiencia
El juicio continuará mañana desde las 9:00 horas con más declaraciones testimoniales.
Fuente:MergacausaEsma
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