JUEVES, 21 DE MARZO DE 2013
Turismo mexicano cuesta abajo
Por Silvia Martínez Puentes (PL)
Más allá de la percepción de una caída de la "industria sin humo" mexicana, las cifras y posicionamientos en el ranking de la Organización Mundial de Turismo (OMT) así lo corroboran.
De 2000 a 2009 esta nación pasó del séptimo al décimo lugar en recepción de turistas según la OMT y este año datos preliminares apuntan a que pudiera caer en dos posiciones más, es decir, al peldaño 12, acorde con la titular federal de ese sector, Claudia Ruiz.
El declive en el número de visitantes y de ingresos en divisa de la industria sin humo se le atribuyen a la anterior administración de Felipe Calderón y al gobernante Partido Acción Nacional (PAN).
En la inauguración del 38 Tianguis Turístico, realizado del 17 al 20 de marzo en el estado de Puebla, Ruiz reconoció que a México "cinco países se nos han adelantado y cada vez parecemos estar más lejos de los primeros lugares".
Razones del desplome
Poco se habla acá de los motivos de la caída del turismo mexicano, que en términos de divisas representa la tercera fuente de ingresos de la nación.
La crisis mundial ha hecho que descienda el turismo internacional en todos los países; pero la inseguridad apunta a ser la primera causa de la caída en el número de visitantes en México.
Las más recientes referencias sobre el tema describen las seis españolas violadas en el balneario de Acapulco, el asesinato de un belga en el mismo puerto y el homicidio de seis personas en Cancún.
Empero, todos esos hechos ocurrieron hace apenas un mes, mientras los reportes de bajas en el turismo se remiten al sexenio anterior, aunque sin duda tales incidentes pueden pesar en las previsiones también cuesta abajo a corto plazo.
Sobre la imagen negativa de la violencia, en una reciente entrevista la embajadora de la Unión Europea en México, Marie-Anne Coninsx, dijo que pudiera parecer que esta no incide en las inversiones de esa agrupación, porque las negociaciones crecen, pero sí existe preocupación.
Añadió que "la imagen de México en Europa por los recientes hechos (homicidios y violaciones) es negativa, pero al mismo tiempo estamos convencidos que el país hace todos los esfuerzos para mejorar la situación".
Por su parte, el presidente de la Asociación Mexicana de Empresas para la Atención a Cruceros Turísticos, Arturo Mussi, advirtió que los puertos y destinos del país ubicados en el Pacífico no recibirán cruceros estadounidenses ni canadienses en el verano.
Desde hacía 35 años una situación similar no ocurría, según el empresario, y atribuyó el hecho a la mala percepción de inseguridad reportada sobre México en el extranjero, así como a los elevados costos del combustible que han dañado considerablemente la industria de cruceros.
Tampoco puede parecer un elemento aislado el hecho de que solo 17 playas mexicanas están certificadas como limpias por su calidad bacteriológica, es decir, sin espuma visible, grasa, material fecal o residuos sólidos.
De 248 destinos turísticos monitoreados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios de la Secretaría de Salud, solo se pudo certificar ese reducido número de playas.
Tal acreditación, que se otorga desde 2006, está dirigida a conceder "competitividad turística y certeza sanitaria" a las playas de México.
Según un informe, del cual se hizo eco el periódico El Universal, el gobierno de Calderón pretendió llegar a 30 lugares con categoría de reconocimiento nacional, y apenas ocho estados, de 17 con costas, tienen destinos con estándares internacionales de calidad en sus playas.
Un límite de 100 enterococcus por cada 100 mililitros como prueba bacteriológica del agua, que debe ubicarse dentro del tope, la negativa conservación de condiciones naturales, la deficiente preservación de fauna silvestre y otros elementos dirigidos a la protección del medio ambiente, conspiran contra una calificación satisfactoria y la validación de buen destino turístico.
Durante el encuentro de Playas Limpias 2012, organizado por la Comisión Nacional del Agua, hubo un llamado a fortalecer la certificación de las instalaciones de importancia turística y de las piscinas de los hoteles, para "elevar los niveles de competitividad".
Revertir la situación
La Secretaría de Turismo mexicano llamó a tomar como referencia los actuales niveles negativos de competencia y fijar metas "precisas, medibles y viables rompiendo inercias" para diversificar la oferta y consolidar los destinos.
Todo ello para revertir tan adversa situación y aumentar el número de viajeros, que hoy ronda los 23 millones anuales, y la captación de divisas en el orden de los 12 mil millones de dólares.
Reubicarse en los lugares cimeros significaría también dos millones de empleos directos y más de cinco millones indirectos, para lo cual en este 2013 la iniciativa privada hará inversiones por más de cuatro mil 600 millones de dólares, anunció en Puebla el presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), Pablo Azcárraga.
La suma será destinada a 47 proyectos que involucrarían a 30 grupos empresariales en todos los destinos del país con inversiones de México, Estados Unidos, España y de otros países de Europa, y Asia.
Las proyecciones planteadas por Azcárraga prevén para 2018 aumentar en más de tres millones el número de empleos directos e ingresos superiores a los 21 mil millones de dólares por concepto visitantes extranjeros.
Más allá de una percepción negativa desde afuera
El gobierno mexicano ha asegurado que dará al traste con la inseguridad provocada por el crimen organizado, pero ha reconocido también que este no será un tema fácil de resolver y mucho menos a corto plazo.
El principal problema está en la existencia en Estados Unidos del mayor y más seguro mercado del mundo para la droga, que pasa por territorio mexicano desde Sudamérica, y desde ese vecino del norte se abastece de forma ilegal con armas a los grupos del narcotráfico.
En el sexenio anterior, que se enmarca una buena parte del descenso del turismo, hubo más de 60 mil muertos asociados a la lucha contra el crimen organizado.
Sin embargo, en los primeros 100 días de la actual administración el panorama no es menos grave y la violencia llegó incluso al asesinato a balazo en plena calle del secretario de Turismo del estado de Jalisco, Jesús Gallegos, ocurrido en los primeros días de marzo.
Hechos tan violentos eran un fenómeno de cierta forma concentrado en el norte del país, pero poco a poco se ha ido diseminando.
Durante una gira internacional en octubre pasado, Peña Nieto dijo que "la inseguridad no es problema nacional en México no es una condición general, sino particular a algunas regiones del país, lo cual ha proyectado al mundo una percepción de un problema nacional, mayor y agudo, cuando realmente no lo es. Es más la percepción que el problema real".
Peña Nieto lamentó la imagen y la proyección que sobre la nación existe "quizás peor de la que realmente se vive en nuestro país, lo cual no deja de ser un tema importante", aunque reconoció que tal vez sea el más sensible y prioritario para los mexicanos.
JUEVES, 21 DE MARZO DE 2013
México: Yocelyn, la mujer que “no existe”
Po Silvia Núñez Esquer (CIMAC)
Dueña de una mirada de desconfianza, Yocelyn llega al medio de comunicación por el que vemos desfilar a lo largo del año a muchas personas que acuden pensando que se les puede ayudar.
Dinero, cobijas, ropa, medicamentos, leche de bebé, pañales y muchos otros requerimientos son los que las personas de escasos recursos claman a través de los programas noticiosos de radiodifusoras, portales de internet y periódicos de Hermosillo.
“Señorita: vengo a ver si me pueden ayudar con pañales y leche”, suelta sin perder el tiempo Yocelyn dirigiéndose a la recepcionista. “Deja llamar a un reportero para que te atienda”, es la respuesta de rigor.
Con sus ojos de juventud preocupada, escudriña las paredes, las puertas de vidrio que conducen a otras áreas, y a las personas que nos encontramos en la recepción de la radio. Sus ojos tratan de alargar la visión como queriendo poder meterlos en las otras habitaciones para curiosear. Me pregunto: “¿Qué pensará Yocelyn que hay detrás de esas puertas?”.
Es 8 de marzo y 30 segundos después la recepcionista la despierta de sus elucubraciones: “No hay ningún reportero, si gustas esperar a que regresen para que te atiendan”.
“Sí, aquí espero, no traigo ni para devolverme al poblado (Miguel Alemán), así que mejor me espero”. Y es entonces cuando empiezo a aquilatar lo que está pasando.
Esta joven que podría ser una estudiante cualquiera con proyectos y sueños no anda “pidiendo”, sino que anda haciendo una gestión para sus hijos, pues llegó al medio de comunicación procedente de las oficinas de atención ciudadana del gobierno del estado, donde “sólo la traen dando vueltas”, según comentó, por lo que decidió cruzar la calle al ver que se ubicaba una estación de radio.
“¿Cuántos años tienes?”, pregunto sin poder contener la provocación de iniciar una entrevista periodística. “Veintiuno… casi veintidós”, contesta de inmediato como quien está acostumbrado a los interrogatorios.
“¿Y dices que necesitas leche y pañales?”, continúo sin que ella sepa quién soy ni para qué le pregunto eso. Después de varios cuestionamientos clave ya no veo el rostro de una chica de su edad, sino el de un grupo de mujeres que han sido excluidas por ser mujeres, por ser pobres, por ser migrantes, por ser indígenas, por ser nadie.
Yocelyn Buitimea Rojas debió haber sido su nombre. Quienes vivimos en Sonora sabemos que el primer apellido es de origen mayo, por lo que supuse debía ser integrante de la etnia del sur del estado.
“Sí, mi amá era mayo, era de allá”, fue su respuesta. Yocelyn no es una migrante común, ya que ella migró más bien en el tiempo. Sin proponérselo, su madre le heredó la condición de pobre y no tuvo tiempo ni siquiera de darle una identidad.
Hija menor de 16 hermanos, esta joven que es madre soltera de una niña de cuatro años y un bebé de seis meses, se sostiene limpiando vidrios, pues la epilepsia que padece no le permite emplearse como jornalera agrícola en la costa de Hermosillo, como lo ha hecho su hermana.
Aprovecha y trata de justificar su necesidad de pedir ayuda, pues las contrataciones en el campo son temporales: “Ahorita no hay”.
Su madre murió de un tumor cerebral cuando ella tenía nueve meses de edad, sin haberla registrado aún por lo que no cuenta con ningún documento que acredite su identidad.
Fue melliza de nacimiento, pero su hermano murió a los 33 días debido a la desnutrición. De pronto, al morir la madre, una de sus hermanas 14 años mayor que ella se convierte repentinamente y sin pedirlo, en madre, pues la acoge y cría como si fuera su hija.
Ambas han conocido la pobreza profunda, viviendo en jacales, en galeras, o como ahora, en una invasión “que está más lejos”, describe Yocelyn.
Han sobrevivido desempeñando los oficios del campo en la parte más difícil y agotadora. En tiempos infértiles valiéndose de cualquier hálito de energía para desempeñar un trabajo que les reditúe unos pesos para medio vivir.
“Dices que eres soltera y tienes hijos. ¿No estás inscrita en el programa Oportunidades?”, pregunto con excesiva ingenuidad, a lo que ella responde de inmediato: “No puedo porque no tengo credencial (de elector)”.
Poco a poco me doy cuenta que el de Yocelyn no es un problema de rutina, no es la falta de leche o pañales, no es que necesite ropa para sus hijos, tampoco es que no tenga ganas de andar de oficina en oficina “pidiendo” artículos para sus dependientes.
El problema de Yocelyn es nada menos que el de la exclusión social en el más amplio sentido. Su pobreza es extrema, y nunca ha tenido oportunidad de desarrollar capacidades.
No tiene acta de nacimiento, no cuenta con un aviso de nacimiento, no tiene credencial de elector, no sabe leer ni escribir, pues aunque acudió temporalmente a clases para adultos a los 15 años, nunca ha tenido la experiencia de ir a una escuela con compañeros de su edad, ni de graduarse de algún nivel básico, ni siquiera de un oficio manual, no tiene idea de lo que es la atención a la salud, como no sea en campañas masivas de vacunación, y atención hospitalaria las dos veces que ha parido, no sabe utilizar los anticonceptivos, y habla de que quisiera estudiar como cualquier otra joven.
Con ese panorama descrito por mi ahora entrevistada, me quedo sin una noción que me ayude a tratar de ubicar a Yocelyn en los grupos llamados “vulnerables”.
La “Cruzada contra el Hambre” anunciada recientemente por el gobierno federal es una salida ridícula si se piensa en contrarrestar lo que viven muchas familias de jornaleras y jornaleros en el poblado Miguel Alemán.
El peregrinar de Yocelyn y de su hermana mayor Mirna Elizabeth por las dependencias que les podrían ayudar a regularizar su situación de identidad, sólo ha servido para iniciar un juicio para lograr su acta en el registro civil, pero nadie se ha ocupado de garantizar que suceda.
No ha habido funcionario o funcionaria que dé seguimiento al caso de Yocelyn. Su hermana-madre ha acudido a cuanto funcionario o partido político ha visitado el poblado Miguel Alemán. El pretexto es que en la carta de inexistencia de documentos el nombre está escrito con J en lugar de Y.
“Todos nos han prometido que arreglarán esta situación, pero seguimos en lo mismo, ella no tiene acta y yo estoy desesperada”, expresa Mirna.
“¿Y tu papá?” –insisto en mi indagatoria–. “Vive en Navojoa, pero no me quiere, nunca me ha querido”, contesta inmediatamente Yocelyn. Su expresión es de desconfianza, de alerta, de impaciencia y de una gran necesidad de imprimir contundencia a sus palabras, tal vez para hacerlas creíbles.
Me doy cuenta de que en el fondo lo que sucede es que Yocelyn no existe. No sólo porque no tiene acta de nacimiento, sino porque nadie la ve. No hay quien capte que detrás de esa mujer tímida que lanza directa la petición de que necesita comida y ropa para sus hijos, está la realidad “real” del Estado.
No es cierto que seamos un Sonora en paz, mientras las mujeres no lo estemos. No es verdad que se practique una atención ciudadana con calidad, mientras haya personas sin nombre formal.
No existe una política de combate a la pobreza, si ella no puede acceder directamente a los programas de gobierno como Oportunidades, pues aunque su hermana sí lo tiene, a Yocelyn la cuentan como una hija y no como la jefa de familia que es.
El DIF no sirve de nada si permite que familias como Yocelyn y sus dos hijos dependan de que tenga una credencial para identificarse, y en lugar de acelerar los trámites, la lanzan a un mundo hostil para una analfabeta como ella.
Yocelyn no tendría por qué ser protagonista de un juicio tardado, ni pagar un cinco si quiera, pues ella no es la responsable de no haber sido registrada.
En Sonora viven 26 mil 56 mujeres indígenas y representan 2.3 por ciento de la población total. La mayor proporción de mujeres que hablan lengua indígena se expresan en mayo, lo que constituye 46.7 por ciento.
La tasa de analfabetismo entre indígenas mayores de 15 años es más alta en mujeres (20.4 por ciento) que en hombres (14.1 por ciento).
El poblado Miguel Alemán se ha convertido en una opción de residencia para migrantes indígenas y no indígenas que vienen de otros estados o de otros puntos de Sonora al trabajo como jornaleras y jornaleros.
Gran parte se quedó a vivir ahí por lo que sus hijas e hijos nacieron en territorio sonorense. Pero no todos los meses del año hay trabajo, así que algunos regresan, pero otros se quedan a esperar la próxima temporada. Por eso hay casos como el de la madre de Yocelyn, quien tuvo ahí a sus hijos y falleció en el mismo lugar.
A la fecha no existe un programa que pueda hacer que la sonrisa vuelva al rostro de quien debería tener la seriedad como excepción. Yocelyn Sotelo Buitimea es el nombre que llevará cuando pueda ser registrada. “Son los apellidos de mi cuñado y mi hermana”, dice por fin entusiasmada. “Así me van a poner, como ellos”, reitera.
Mirna, su hermana, nos confirma: “La queremos registrar como hija, yo la he criado, y he visto por ella, pero como no tiene acta, estoy amarrada, ya no sé qué hacer”.
Su situación es inverosímil. No porque sus dichos parezcan falsos, sino porque no se puede creer cómo en el 2013, en un estado como Sonora que presume de riqueza y desarrollo, de abundancia, de paz, le “asesore” a una joven que no sabe leer una lista de trámites y documentos que debe conseguir para poder obtener su identidad, por los que además ha tenido que pagar.
Sus hijos son una especie de nietos de la hermana que la crió, a ellos los pudieron registrar con una credencial de Yocelyn, del sindicato de jornaleros, única identificación que ha tenido en la vida.
Siendo mexicana y sonorense esta joven trabajadora parece una extranjera en su tierra. Su respuesta a las preguntas de si tiene Seguro Popular, o si accede a beneficios de los programas contra la pobreza, de inmediato nos recuerda a las y los migrantes latinos en Estados Unidos: “No tengo papeles”.
Y es que, inconcebible, pero cierto, Yocelyn simplemente no existe, por eso no la ven. Y al despedirme de ella pienso: qué extraña forma de conmemorar el Día Internacional de la Mujer.
JUEVES, 21 DE MARZO DE 2013
México: Competitividad. Un falso paradigma
Por Gerardo Fernández Casanova
En el discurso político moderno, el neoliberal particularmente, la palabra competitividad es de las más socorridas. Ya no se escuchan tan frecuentemente palabras como patria, pueblo, libertad o justicia tan presentes en el discurso tradicional; ha de ser un signo de progreso si hasta en el discurso de la izquierda está presente la tan traída y llevada competitividad. A tal grado se ha llegado que resulta ser un lugar común que se acepta como válido sin discusión alguna. Es un paradigma para cuya consecución se aplica todo el esfuerzo público y social, aunque sea un falso paradigma. No hay duda de que la competencia en el mercado sea benéfica, en términos generales, para el consumidor y que el monopolio sea su negación perversa, pero dista mucho de merecer el papel de factor determinante del progreso y que, en la confusión actual, se convierte en frecuente causal de injusticia y atraso.
En el modelo neoliberal y sus famosas reformas estructurales el asunto de la competitividad está en el centro de las decisiones, comenzando por la brutal reforma del mercado por la que se abrieron las fronteras para que la industria nacional se enfrentase a la competencia de las importaciones, supuestamente con el objetivo de reducir los precios al consumidor, cuyo resultado previsto y confirmado fue el desmantelamiento de la planta productiva industrial y agropecuaria, el desempleo y la desinversión. La industria nacional no fue competitiva. ¡Lástima!
Resultado de lo anterior, los capitales de mexicanos optaron por aplicarse a la especulación y se retiraron de la producción. Se creó la necesidad de atraer las inversiones extranjeras y, para ello, hacer de México un país “competitivo” que resultara más atractivo que otros en la pepena de dólares. Salarios e impuestos reducidos y todas las facilidades para la inversión foránea. Resultado: banca mayoritariamente extranjera, comercio dominado por Wall Mart y Cotsco, mercancías de importación, obra pública por contratistas internacionales, etc.
En la misma línea, la flamante reforma laboral diseñada para reducir los costos laborales a las empresas a fin de hacerlas competitivas ante el producto importado y para penetrar mercados del exterior. Resultado: menoscabo del bienestar del pueblo trabajador y reducción adicional del mercado interno.
Por el estilo, la política educativa orientada a formar entes competitivos, como autómatas destinados a la producción, carentes de los conocimientos necesarios para comprender a la humanidad y actuar en ella. La filosofía y la historia, por ejemplo, son cargas inútiles y acarrean el peligro de formar seres pensantes y, por ende, propensos a la libertad.
El tema en boga es la reforma en materia de las telecomunicaciones; la esencia es la procuración de la competencia, incluso abriendo de par en par la participación de empresas extranjeras al 100%. El estado ejerce (o debe ejercer) el dominio sobre el espacio radioeléctrico y otorga concesiones a particulares para su explotación comercial; por el mismo hecho, en la materia no puede darse una plena competencia, dada la restricción del espacio disponible. En tal virtud, el estado debe fijar las condiciones de operación para evitar los daños del monopolio y ejercerla a plenitud hasta el extremo de la cancelación y la incautación de los equipos. Es absurdo suponer que la apertura a una o dos nuevas cadenas concesionadas va a generar una competencia eficaz y de beneficio social; su competencia, en todo caso es por aumentar la audiencia y la venta de espacios publicitarios; esto ha dado como resultado la vulgarización de los contenidos de la programación, contraria al interés social. Ya se ha tocado suficientemente el tema en estas líneas.
Ahora se quiere que PEMEX sea una empresa competitiva y para ello se pretende que haya otros concurrentes al mercado de las gasolinas, Exxon por ejemplo. Es una pretensión absurda cuando quien fija los precios de los combustibles es la secretaría de hacienda y no el mercado. La constitución otorga al estado el monopolio de la energía por tratarse de una materia estratégica cuya operación debe atender a los requerimientos de la economía nacional y no a los tramos de ganancia de los particulares. La competencia no es funcional.
Así, en apretada síntesis, puede confirmarse que el paradigma de la competitividad es una falacia a combatir junto con el modelo neoliberal de la economía.
Fuente:Argenpress
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