El reclamo por las islas se escuchará desde Chubut
Anoche, un grupo de ex combatientes inició una vigilia de la que participaba el vicepresidente Amado Boudou. La Presidenta llegará a Madryn al mediodía junto a una amplia comitiva de dirigentes políticos y veteranos.
Como primera actividad en Puerto Madryn, Cristina Kirchner se dirigirá este mediodía al monumento a los caídos.Imagen: DyN
La mandataria llegará a Madryn cerca de las 11.40 y se dirigirá al monumento a los caídos, donde anoche grupos de ex combatientes mantenían una vigilia. Allí, como parte del acto, se colocarán flores y serán descubiertas dos placas. Además de Cristina hablarán el gobernador y el intendente Ricardo Sastre. Coros de la provincia de Chubut junto a la banda de la policía cantarán el Himno Nacional y la Marcha de Malvinas.
Al acto fueron invitados representantes de los centros de ex combatientes de todo el país y los familiares de los cincos soldados chubutenses muertos en las islas. También irá, a pedido de la Presidenta, Norberto Karasiewicz, integrante del Grupo Cóndor que en 1966 desviaron un avión de Aerolíneas Argentinas y lo hicieron aterrizar en las Malvinas, donde izaron la bandera nacional.
El gobernador Buzzi apuntó que “para los patagónicos la causa de Malvinas es algo muy cercano, algo que está en nuestro corazón al igual que el de todos los argentinos, pero que por una cuestión geográfica nos tocó vivir de forma muy directa”.
“En Chubut, la guerra se vivió casi como si estuviésemos en la primera fila, porque de acá salieron varias unidades que combatieron en las islas. Comodoro Rivadavia y Trelew fueron bases muy importantes de la Fuerza Aérea”, agregó.
Madryn fue la ciudad que recibió a la mayoría de los soldados argentinos que volvían de la guerra. El 19 de junio del ‘82, la nave inglesa “Canberra” desembarcó allí a cuatro mil combatientes argentinos, dos días más tarde el “Northland” llevó otros dos mil y el 26 de junio, a bordo del “Almirante Irízar”, desembarcaron finalmente otros quinientos setenta y siete.
El presidente del centro de veteranos de guerra de Puerto Madryn, Julio Calvo, aseguró que este aniversario será “especial porque por segunda vez” un presidente irá a la ciudad para el acto en recuerdo de los caídos en la guerra y en reivindicación del derecho de los argentinos sobre las islas.
“La Presidenta ha realizado muchos reclamos internacionales sobre la soberanía y ha recibido muchos agravios de Gran Bretaña, pero ha mantenido el reclamo de la soberanía por sobre todas las cosas y para nosotros es muy importante.”
Por su parte, el vicepresidente Amado Boudou fue invitado a sumarse a la vigilia de ex combatientes que desde 1995 se realiza en Río Grande, Tierra del Fuego. Boudou será el orador de cierre del acto al que todos los años asiste una multitud de vecinos para acompañar a los ex combatientes, según informó Horacio Chávez, presidente del Centro de Veteranos de Guerra riograndense.
El vicepresidente también tiene previsto asistir hoy al acto central por el 31 aniversario del inicio de la guerra que tendrá lugar a las 11 en la plaza Islas Malvinas de Ushuaia, la capital provincial.
Los ex combatientes de Río Grande realizan la vigilia sobre la avenida costanera, que corre a orillas del mar. Allí montaron la llamada Carpa de la Dignidad, por donde ya pasaron 3000 estudiantes para participar de charlas y de la proyección de películas sobre Malvinas. Mientras se hacían los preparativos para la vigilia, un temporal de viento hizo colapsar parte de esa estructura, que debió ser desalojada por algunas horas, aunque la intendencia logró repararla. El secretario del Centro de Veteranos de Guerra de Río Grande, Raúl Villafañe, confirmó que pese a las difíciles condiciones del clima, “la vigilia se va a hacer normalmente como todos los años”.
Villafañe detalló que a pesar de la tormenta el viernes se realizó el simulacro de desembarco que efectúan todos los años integrantes del Batallón de Infantería de Marina Nº5 (BIM 5) y que recuerda el momento en que tropas argentinas arribaron a las islas en 1982.
Las actividades por el nuevo aniversario de la guerra se complementaron con la presentación de La Mancha de Rolando, la banda liderada por Manu Quieto que bajo el lema “Rock y Soberanía, juntos por Malvinas” se presentó en Río Grande y hoy lo hará también en el municipio de Tolhuin.
Un millón de firmas
La campaña del Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI) Ponele la Firma, que pretende recolectar un millón de firmas para respaldar la apertura del diálogo con el Reino Unido por Malvinas, será puesta en marcha en La Plata. El concejal Sebastián Tangorra contó que a través de Ernesto Alonso, quien preside la Comisión Nacional de ex Combatientes de Malvinas, se tomó contacto con el director del CAEI, Juan Recce, y “pusimos manos a la obra3con el objetivo de acompañar esta iniciativa que busca explicitar el respaldo a las gestiones que lleva adelante nuestro país”.
OPINION
El desafío de recuperarlasPor Julián Domínguez *
Desde la llegada a la Casa Rosada de Néstor Kirchner, el desafío de recuperar la soberanía de las islas Malvinas se transformó en una política de Estado, ratificada tanto por Néstor como por nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner en todo foro internacional del que participaron.
El Congreso Nacional también ha fortalecido la idea de cimentar una política exterior de Estado en la que se asientan los pilares de los derechos y reivindicaciones soberanas argentinas sobre las islas del Atlántico Sur. El mejor ejemplo de ello es la declaración de Ushuaia de marzo de 2012, aprobada por unanimidad por todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria.
La respuesta británica a esta firme decisión del grueso de las fuerzas políticas y sociales de nuestro país ha sido la organización de un referéndum entre los isleños, plebiscito que carece de cualquier valor legal internacional. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha expuesto en reiteradas ocasiones que la única vía que acepta Argentina para la resolución del conflicto es el diálogo bilateral, y la ONU ha dejado en claro a través de sus resoluciones que las partes que deben intervenir son dos y no tres. Porque quienes hoy habitan el suelo de las islas son británicos, no población nativa, y eso es así desde la invasión británica en 1833.
Actualmente, el gobernador británico en las islas es elegido por la reina a propuesta de su secretario de Estado de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth Británica. Según el texto constitucional, el gobernador representa a la reina de Inglaterra, y de ella deriva su legitimidad. Nunca ha habido avances en este sentido, a pesar de los pedidos locales de mayor autonomía.
Los argentinos no tenemos problema con que los isleños elijan sus propias autoridades, siempre que con sus decisiones no afecten los valores consagrados en nuestra Constitución Nacional. No queremos imponerle nada a la población de las islas Malvinas. Queremos que sigan trabajando y creciendo allí, con su cultura y sus costumbres. Eso sí: queremos que, por estar ocupando un territorio que es nuestro, acepten nuestro estado de derecho. Esto es demostrable en los más de 200.000 británicos y descendientes de británicos que habitan el suelo continental argentino y que gozan de los derechos y obligaciones que emanan de la Constitución Nacional y desarrollan su vida en plena libertad.
Este indeclinable pedido de Argentina para que se reconozca su soberanía sobre las islas tiene sustento en el pasado inmediato. El 11 de junio de 1974, representantes de la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires, por orden expresa de las autoridades británicas, le propusieron al canciller del gobierno de Juan Domingo Perón, Alberto Vignes, comenzar a discutir las salvaguardias y garantías que se les otorgarían a los isleños en la eventualidad de un condominio sobre las islas Malvinas. La muerte del general, a las tres semanas, dejó truncas estas negociaciones. Este hecho olvidado de nuestra historia señala dos cuestiones: que a través del diálogo se puede llegar a una solución satisfactoria; y que Gran Bretaña, en el fondo, siempre supo que las Malvinas eran y son argentinas.
Con el derecho de nuestro lado, el próximo desafío es lograr que Gran Bretaña se siente a la mesa de negociaciones. Y para eso tenemos que usar todos los recursos, tanto diplomáticos como políticos. Siempre sobre la indeclinable base de buscar una salida pacífica al conflicto, debemos ser creativos a la hora de plantear posibles soluciones pacíficas.
Quiero hacer propia una frase contenida en el mensaje final de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en Aparecida, Brasil, en 2007, texto que fue mencionado por el papa Francisco a nuestra Presidenta durante la audiencia que mantuvieron hace unos días: “Esperamos hacer de este continente un modelo de reconciliación, de justicia y de paz”. En esa audiencia, nuestra Presidenta contó que la cuestión Malvinas estuvo presente, una señal que nos llena de orgullo y esperanza a todos los argentinos. Y en especial a los de mi generación, que llevará por siempre la marca de la guerra de Malvinas.
* Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación.
OPINION
Relecturas de MalvinasPor Mario Goloboff *
Como sucede también en otros ámbitos y países, acontecimientos de la magnitud de Malvinas suelen provocar enorme cantidad de textos de toda índole y una puesta al día de la literatura con la historia, con el presente, con la realidad. Esa inmediatez conspira a veces contra la profundidad, la calidad, aunque quedan algunos muy rescatables. Conviene hablar de ellos.
Gustavo Caso Rosendi, combatiente en Malvinas nacido en 1962, en Chubut, vive ahora en La Plata; ha escrito otros libros antes, publicados e inéditos. Soldados se presenta como escrito en 20032004; las fechas subrayan el paso del tiempo, con el correspondiente beneficio para los poemas, hechos cuando las impresiones habrían decantado, se las ve de lejos y puede estetizárselas.
Así, se trata de una poesía que, cualesquiera hayan sido las vivencias del “soldado”, sin duda viene al libro de la experiencia, aunque mediada por la literatura, por la mejor literatura, extranjera y argentina. Por ser el material de que se trata, lo que suele denominarse “el contenido”, ello sorprende (diría: gratamente), porque en estos casos testimoniales el lector espera encontrar vivencias en bruto, pero acá son reelaboradas por las (buenas) artes de la creación estética. Otra cosa que sorprende es que la primera imagen que encontramos, de modo ciertamente paradójico, es una resonancia de la mejor poesía de lengua inglesa (T. S. Eliot: “The waste land”) en un poemario que comienza: “Se asoman cada noche/uniformados de musgo/desde la tierra parturienta...”. Esta imagen de la tierra que se abre, no aquí para parir sino para tragar, continúa en “Naturaleza muerta” (“La tierra se abría/y nos iba comiendo/Verdes manzanas machucadas”) y en otros.
Los indicios de la mediación literaria son numerosos. Algunas de las piezas llevan por todo título la cita de un poeta mayor: el primero, de Guillaume Apollinaire (soldado voluntario él mismo, durante la Primera Guerra Mundial, herido en la cabeza y fallecido a raíz de dicha herida); el segundo, de Giusseppe Ungaretti; luego, William Blake, Dylan Thomas, Juan Gelman... Otras llevan títulos como “Nevermore” y juegan con el cuervo de Edgar Allan Poe, o alusiones a Caronte en el poema “Despedida”, a SaintExupéry y El principito, a Moby Dick en “Puerto Madryn”, o un poema cuyo título es “Tenía razón Oscar Wilde”. A pesar de toda esa literatura que transcurre, o quizá debido a este hecho, la voz es sumamente original, viene del interior del poeta y va hacia el interior del lector, en lo cotidiano, lo ínfimo, y también en el recuerdo minucioso de lo doméstico, lo individual y personal que pudo haber en la guerra. Parece estar diciéndonos que las cosas, cuando suceden, así sean inmensamente colectivas, son, para cada uno, irreductiblemente familiares, personales. Y éste es, y desde ahí, el gran valor de lo vivido para la sociedad.
Otra cosa que hace Rosendi, mejor dicho que no hace, y eso embellece el sentido, es calificar, juzgar, elegir. La suya es una escritura melancólica y hasta nostálgica: de un pasado y un lugar en los que se estuvo por los dictados de la vida y, sin reprochárselo a nadie, se acumularon dolores y experiencias, gracias a lo cual (aunque parezca mentira, pero no lo es) hoy puede saber qué es brindar por la felicidad: “Y porque aún nos perdura/la tristeza es que estamos felices/y porque sabemos que de alguna/manera no nos han vencido/es que brindamos” (“Brindis”).
Rescato también un texto de Néstor Perlongher (“Todo el poder a Lady Di”), conocido poeta y militante por los derechos de los homosexuales, nacido en 1949 y fallecido en 1992; es uno entre varios de carácter poéticodenunciatorio publicados por él en forma casi clandestina en la revista feminista Persona durante 1982, año de los combates en Malvinas. Tuvo la virtud de ser, en aquellos tiempos de nacionalismo exacerbado, de confusión interesada y de impensadas y generosas complicidades, una de las pocas voces que se alzaron en la Argentina para señalar la esencia autoritaria y represiva de los acontecimientos iniciados por la Junta en el poder. Los que hicieron que “en nombre de una abstracta territorialidad, que en nada ha de beneficiarlas, las castigadas masas argentinas (o al menos considerables sectores de ellas) se embarcan en la orgía nacionalista y claman por la muerte”.
Nada de lo que dice Perlongher con tanta claridad es inexacto, y no parece atribuible a una visión política sino poética de la situación: los políticos especulaban por ese entonces con los sentimientos de nacionalidad de nuestro pueblo, y algunos de izquierda sumaban a ellos vagas reivindicaciones anticolonialistas (¡en manos de la Junta!). A su lúcida visión, Perlongher agrega un agudo enfoque de género (“el ansia de guerra de las masas –supremo deporte de nuestras sociedades masculinas–”) que subraya el carácter despótico del poder. Todo esto no impide que su crítica política sea tan ajustada y que, desde un solitario rincón, entre marxista internacionalista y libertario, denuncie con veracidad las posturas seguidistas y oportunistas de quienes apoyaron la aventura militar.
No quiero privarme de una pequeña joya hermética, que viene de una mujer, Sandra Cornejo, quien tenía la edad de los soldados en Malvinas, y escribió este poema de tres líneas, titulado solo “Clase 62”: “Llegó el verano/pero no estabas bajo la nieve./Jamás te olvidaremos”.
Por último, imposible eludir, por tantas razones, el texto ya célebre de Jorge Luis Borges, “Juan López y John Ward” (1982) (“...Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel...”). Dejando de lado previsibles consideraciones sobre sus diferentes posturas y actitudes políticas a lo largo de los años, y a lo largo también de los años de la dictadura, no sorprende esta pieza que recrea, con variaciones no fundamentales, uno de sus temas esenciales, el de “el otro, el mismo” (como reza el título de su famoso libro), y que leímos, notoria aunque no únicamente, en “Poema de los dones”, “El otro tigre”, “Le regret d’Héraclite”, “El tango”, “El otro”, “Emerson”, “Junín”, “Tankas” 6, “Un mañana”, “1972”, “All our yesterdays”, “No eres los otros” y “La moneda de hierro”, última pieza del libro homónimo.
A menudo, los “otros” son aquéllos que ha querido ser y no ha podido ser; a veces, se trata de la confusión entre dos seres opuestos: el traidor y el héroe, el hereje y el ortodoxo, el bárbaro y el civilizado, etc.. Este desdoblamiento se hace interior cuando ambas calidades se reúnen en una misma y única persona, ya sea la de quien narra el relato o la del hablante lírico. Claro que, en Borges, uno no puede limitarse a una sola vía de acceso y debe interrogarse sobre muchas otras. ¿Hay una nueva consideración sobre la historia? ¿Sobre el papel de las naciones? ¿Sobre la fiebre nacionalista en un mundo de extranjeros? ¿Sobre su propia identidad argentina? ¿Hay, también, acaso, algo de autocrítica ante su mirada siempre condescendiente (por decir lo menos) hacia esos militares que emprendieron el feroz delirio? ¿También la confesión final de que no puede sino aceptar un viejo mandato literario: “usted podrá evadirse de la realidad, pero no su obra”?
* Escritor, docente universitario.
Fuente:Pagina12
02.04.2013
El CECIM de La Plata presentó una denuncia en Río Grande con nuevos testimonios que comprueban los asesinatos
Reclaman reabrir la investigación por crímenes de guerra británicos
Scotland Yard había abierto una pesquisa en 1993, pero la cerró argumentando falta de pruebas. Reclaman que Gran Bretaña entregue a los acusados y que se exhumen los cuerpos en Darwin para conocer qué pasó. La complicidad de Menem, Camilión y Cavallo.
Por: Claudio Mardones
Soldado argentino sólo conocido por Dios". La frase se puede leer sobre el mármol ne gro que cubre cada una de las 123 tumbas NN, repartidas entre los 236 cuerpos sin vida. Todos yacen en el cementerio malvinense de Darwin. A 31 años de la guerra, esos restos todavía no tienen identificación alguna, aunque en su interior, encierran pruebas cruciales para esclarecer los crímenes de guerra cometidos contra los combatientes que quedaron bajo control inglés, después del 14 de junio de 1982. Detrás de esas atrocidades, existe una larga lista de sospechas sobre las maniobras británicas para ocultarlos. Pero también hay preguntas, aún sin respuesta, sobre los pocos esfuerzos invertidos desde Buenos Aires para saber quiénes y cómo murieron en los combates más duros antes de la finalización de la guerra. Esos interrogantes fueron planteados hace 15 días por una nueva demanda presentada ante la justicia Federal de Río Grande. La denuncia, radicada por el Centro de Ex Combatientes de las Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, recorre los testimonios vertidos hace más de una década por soldados británicos, en libros publicados en Londres. Pero por primera vez agrega que "a 20 años del comienzo de las investigaciones por presuntos crímenes de guerra, aún no hubo respuesta de ninguno de los dos Estados", en directa alusión a Inglaterra, pero también al Estado argentino. En el caso británico, la ausencia de respuestas incluye una investigación realizada por Scotland Yard entre octubre de 1993 y julio 1994, realizada entre Londres y Buenos Aires, que tuvo 470 testimonios. Todos fueron considerados insuficientes por la fiscal londinense Barbara Mills, porque no se trataba de historias presenciales, sino de relatos contados por otros que, según la funcionaria, "no aportan evidencia segura como para llevar adelante cargos reales contra persona alguna por ofensa criminal alguna". Sin embargo, la nueva denuncia del CECIM, que se suma a otras presentadas hace 20 años, aporta los testimonios de los ex soldados Carlos Connell, Carlos Amato y Fernando Magno, que estuvieron en territorio de combate y participaron de las batallas más sangrientas de los últimos días de la guerra en los cerros que rodean Puerto Argentino, como Longdon, Tumbledown y Wireless Ridge. Todos fueron discretamente contactados por la embajada británica en 1993, y repasaron sus recuerdos ante los agentes de Scotland Yard que, según relatan los testigos, "sólo querían saber si nos constaba lo que decíamos". Los primeros indicios salieron de las víctimas, pero fueron ampliados por soldados ingleses, a partir de los libros: Los dos lados del Infierno, del veterano Vincent Bramley, y Muchachos de ojos verdes: el tercer regimiento de paracaidistas y la batalla de Mount Longdon, del ex agente de inteligencia militar británico Adrian Weale, hoy historiador, y el ex paracaidista y hoy periodista Christian Jennings. Los únicos de la extensa biblioteca sobre Malvinas que mencionan el descontrol del paracaidista Gary Sturger en la noche del 11 de junio de 1982, cuando estaba enterrando en Longdon a 23 de sus compañeros muertos, y encontró a un soldado argentino vivo, herido en una pierna. "Sturge arrastró al soldado y desenfundó una pistola. El soldado argentino comenzó a gritar mientras exhibía un crucifijo que pendía de su cuello. Los gritos del prisionero alertaron al Capitán Tony Mason que se encontraba a metros del lugar. Mason asegura que vio cómo el soldado argentino fue herido en la cabeza, y cayó de inmediato en lo que constituía una tumba abierta", exhuma la denuncia del CECIM. Desde esa noche, no se sabe del soldado asesinado. Sólo que fue ultimado con un arma calibre 45. La enciclopedia de tormentos también incluye a José Carrizo, otro fusilado que hoy vive, a pesar del sargento John Pettinger y del fusil que le puso en la espalda. El joven, de 19 años, "levantó los brazos en señal de rendición y un inglés le hizo un gesto con la mano amenazándolo con cortarle el cuello. Luego de una corta ráfaga de ametralladora que le arrancó parte de masa encefálica y un ojo, lo dieron por muerto y lo abandonaron". Carrizo fue salvado milagrosamente por los médicos británicos y no corrió la amarga suerte de otro conscripto que, según el libro Al filo de la navaja. La historia no oficial de la guerra de Malvinas, fue asesinado por la bayoneta de un cabo de apellido Conery mientras le suplicaba en inglés: "¡Quiero ver a mi abuela!" La lista de acusados por la nueva denuncia, además de Sturger, Pettinger y Conery, incluye a otro paracaidista: Stewart MacLauglin, recordado por cortar orejas de argentinos muertos. Y, según la denuncia, también vivos. Las atrocidades fueron indagadas en Buenos Aires por Scotland Yard hace 20 años, pero fueron ignoradas porque los testigos no las habían visto directamente. "Quiero ser cuidadoso igualmente con el 'no me consta', porque creo que fue la herramienta clara y concreta que usaron los de Scotland Yard para desarmar nuestras opiniones. No la mía porque precisamente no la había visto, pero sí podía ser un testigo casi de concepto, aportando lo que había pasado en el momento, porque había estado en la batalla, en Longdon, toda la noche", relata Magno en la denuncia, que esa madrugada tuvo a Bramley del otro lado del combate, poco antes del avance de las tropas británicas. Magno, al igual que Connel y Amato, recordaron que en Longdon "hubo soldados que se quisieron entregar, que fueron encontrados en sus trincheras luego del primer combate de ese día". Nada de eso tuvo sustento legal para los sabuesos ingleses, que tomaron los testimonios en la sede británica en Buenos Aires. Lo mismo pasó en agosto de 1994, dentro del Ministerio de Defensa argentino, a cargo por entonces de Oscar Camilión. El funcionario recibió el informe de una comisión especial, que habría recopilado pruebas sobre el fusilamiento de nueve soldados. El paper fue entregado por el brigadier de la Fuerza Aérea Eugenio Miari, que de inmediato planteó la necesidad de obtener nueva información sobre Longdon, el hundimiento del Belgrano y el soldado Carrizo, el fusilado que vive. Todo fue ignorado por el gobierno de Carlos Menem, cinco años después de la firma de la rendición incondicional de la Argentina. El canciller era Domingo Cavallo, pero faltaba un año para que llegara su sucesor, Guido Di Tella, que propuso mandar peluches a los kelpers en señal de acercamiento. La vista gorda de Camilión y la candidez de Di Tella no tuvo fisuras dentro del Ejército. "Cuando se conocieron las primeras acusaciones, dos veces negaron esa situación desde la Argentina. El primero fue el teniente general Martín Balza, quien dijo que ni a la fuerza bajo su mando, ni a él, que combatió en Malvinas, le constaban los excesos. Otro combatiente fue Aldo Rico, que dijo ignorar si hubo hechos de ese tipo", recuerda la denuncia que exhuma, entre las decenas de pruebas, una nota del diario El País de España, del 28 de octubre de 1993, donde revela que "pocas horas antes de viajar a Londres, donde firmará el tratado de pesca en Malvinas con Gran Bretaña, el canciller recibió a los detectives que investigan crímenes de guerra". El canciller era Di Tella, que nunca contó el contenido de esa charla, hasta morir el último día de 2001. "En esta demanda, vamos a tratar que se conmine al Estado británico a poner a disposición a los acusados, sin revanchismo, pero también queremos que se alcance el grado de verdad material en nuestro país, por eso creo que podrían citarse mandos militares y funcionarios argentinos", explica en diálogo con Tiempo Argentino el abogado Jerónimo Guerrero Iraola. Es el mismo que, como representante legal del CECIM, lleva adelante la denuncia por torturas contra mandos militares argentinos y también radicó un amparo ante el Juzgado Federal 10, a cargo de Julián Ercolini, para hacer las pruebas de ADN en las 123 tumbas sin identificación de Darwin, algo que Londres sistemáticamente negó. Mario Volpe, veterano, y presidente del CECIM, sostiene que allí pueden estar las víctimas de los crímenes. Hubo decenas de muertos enterrados en el campo de batalla entre Longdon, Tumbledown, Two Sisters y Wireless Ridge, pero luego fueron exhumados por las tropas británicas, y trasladados a Darwin. "Nosotros pensamos, pero hay que comprobarlo, que están ahí. Un país soberano debe pedir por sus muertos, pero los traslados quedaron en manos de los ingleses", dice el ex soldado, mientras no deja de preguntarse si entre esas tumbas estará el joven que fue asesinado de un balazo calibre 45, o se podría hallar el pibe que pedía ver a su abuela. Heridas de una historia que lleva 31 años sin contarle a nadie. Salvo a sus víctimas.
Fuente:TiempoArgentino
El CECIM de La Plata presentó una denuncia en Río Grande con nuevos testimonios que comprueban los asesinatos
Reclaman reabrir la investigación por crímenes de guerra británicos
Scotland Yard había abierto una pesquisa en 1993, pero la cerró argumentando falta de pruebas. Reclaman que Gran Bretaña entregue a los acusados y que se exhumen los cuerpos en Darwin para conocer qué pasó. La complicidad de Menem, Camilión y Cavallo.
Por: Claudio Mardones
Soldado argentino sólo conocido por Dios". La frase se puede leer sobre el mármol ne gro que cubre cada una de las 123 tumbas NN, repartidas entre los 236 cuerpos sin vida. Todos yacen en el cementerio malvinense de Darwin. A 31 años de la guerra, esos restos todavía no tienen identificación alguna, aunque en su interior, encierran pruebas cruciales para esclarecer los crímenes de guerra cometidos contra los combatientes que quedaron bajo control inglés, después del 14 de junio de 1982. Detrás de esas atrocidades, existe una larga lista de sospechas sobre las maniobras británicas para ocultarlos. Pero también hay preguntas, aún sin respuesta, sobre los pocos esfuerzos invertidos desde Buenos Aires para saber quiénes y cómo murieron en los combates más duros antes de la finalización de la guerra. Esos interrogantes fueron planteados hace 15 días por una nueva demanda presentada ante la justicia Federal de Río Grande. La denuncia, radicada por el Centro de Ex Combatientes de las Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, recorre los testimonios vertidos hace más de una década por soldados británicos, en libros publicados en Londres. Pero por primera vez agrega que "a 20 años del comienzo de las investigaciones por presuntos crímenes de guerra, aún no hubo respuesta de ninguno de los dos Estados", en directa alusión a Inglaterra, pero también al Estado argentino. En el caso británico, la ausencia de respuestas incluye una investigación realizada por Scotland Yard entre octubre de 1993 y julio 1994, realizada entre Londres y Buenos Aires, que tuvo 470 testimonios. Todos fueron considerados insuficientes por la fiscal londinense Barbara Mills, porque no se trataba de historias presenciales, sino de relatos contados por otros que, según la funcionaria, "no aportan evidencia segura como para llevar adelante cargos reales contra persona alguna por ofensa criminal alguna". Sin embargo, la nueva denuncia del CECIM, que se suma a otras presentadas hace 20 años, aporta los testimonios de los ex soldados Carlos Connell, Carlos Amato y Fernando Magno, que estuvieron en territorio de combate y participaron de las batallas más sangrientas de los últimos días de la guerra en los cerros que rodean Puerto Argentino, como Longdon, Tumbledown y Wireless Ridge. Todos fueron discretamente contactados por la embajada británica en 1993, y repasaron sus recuerdos ante los agentes de Scotland Yard que, según relatan los testigos, "sólo querían saber si nos constaba lo que decíamos". Los primeros indicios salieron de las víctimas, pero fueron ampliados por soldados ingleses, a partir de los libros: Los dos lados del Infierno, del veterano Vincent Bramley, y Muchachos de ojos verdes: el tercer regimiento de paracaidistas y la batalla de Mount Longdon, del ex agente de inteligencia militar británico Adrian Weale, hoy historiador, y el ex paracaidista y hoy periodista Christian Jennings. Los únicos de la extensa biblioteca sobre Malvinas que mencionan el descontrol del paracaidista Gary Sturger en la noche del 11 de junio de 1982, cuando estaba enterrando en Longdon a 23 de sus compañeros muertos, y encontró a un soldado argentino vivo, herido en una pierna. "Sturge arrastró al soldado y desenfundó una pistola. El soldado argentino comenzó a gritar mientras exhibía un crucifijo que pendía de su cuello. Los gritos del prisionero alertaron al Capitán Tony Mason que se encontraba a metros del lugar. Mason asegura que vio cómo el soldado argentino fue herido en la cabeza, y cayó de inmediato en lo que constituía una tumba abierta", exhuma la denuncia del CECIM. Desde esa noche, no se sabe del soldado asesinado. Sólo que fue ultimado con un arma calibre 45. La enciclopedia de tormentos también incluye a José Carrizo, otro fusilado que hoy vive, a pesar del sargento John Pettinger y del fusil que le puso en la espalda. El joven, de 19 años, "levantó los brazos en señal de rendición y un inglés le hizo un gesto con la mano amenazándolo con cortarle el cuello. Luego de una corta ráfaga de ametralladora que le arrancó parte de masa encefálica y un ojo, lo dieron por muerto y lo abandonaron". Carrizo fue salvado milagrosamente por los médicos británicos y no corrió la amarga suerte de otro conscripto que, según el libro Al filo de la navaja. La historia no oficial de la guerra de Malvinas, fue asesinado por la bayoneta de un cabo de apellido Conery mientras le suplicaba en inglés: "¡Quiero ver a mi abuela!" La lista de acusados por la nueva denuncia, además de Sturger, Pettinger y Conery, incluye a otro paracaidista: Stewart MacLauglin, recordado por cortar orejas de argentinos muertos. Y, según la denuncia, también vivos. Las atrocidades fueron indagadas en Buenos Aires por Scotland Yard hace 20 años, pero fueron ignoradas porque los testigos no las habían visto directamente. "Quiero ser cuidadoso igualmente con el 'no me consta', porque creo que fue la herramienta clara y concreta que usaron los de Scotland Yard para desarmar nuestras opiniones. No la mía porque precisamente no la había visto, pero sí podía ser un testigo casi de concepto, aportando lo que había pasado en el momento, porque había estado en la batalla, en Longdon, toda la noche", relata Magno en la denuncia, que esa madrugada tuvo a Bramley del otro lado del combate, poco antes del avance de las tropas británicas. Magno, al igual que Connel y Amato, recordaron que en Longdon "hubo soldados que se quisieron entregar, que fueron encontrados en sus trincheras luego del primer combate de ese día". Nada de eso tuvo sustento legal para los sabuesos ingleses, que tomaron los testimonios en la sede británica en Buenos Aires. Lo mismo pasó en agosto de 1994, dentro del Ministerio de Defensa argentino, a cargo por entonces de Oscar Camilión. El funcionario recibió el informe de una comisión especial, que habría recopilado pruebas sobre el fusilamiento de nueve soldados. El paper fue entregado por el brigadier de la Fuerza Aérea Eugenio Miari, que de inmediato planteó la necesidad de obtener nueva información sobre Longdon, el hundimiento del Belgrano y el soldado Carrizo, el fusilado que vive. Todo fue ignorado por el gobierno de Carlos Menem, cinco años después de la firma de la rendición incondicional de la Argentina. El canciller era Domingo Cavallo, pero faltaba un año para que llegara su sucesor, Guido Di Tella, que propuso mandar peluches a los kelpers en señal de acercamiento. La vista gorda de Camilión y la candidez de Di Tella no tuvo fisuras dentro del Ejército. "Cuando se conocieron las primeras acusaciones, dos veces negaron esa situación desde la Argentina. El primero fue el teniente general Martín Balza, quien dijo que ni a la fuerza bajo su mando, ni a él, que combatió en Malvinas, le constaban los excesos. Otro combatiente fue Aldo Rico, que dijo ignorar si hubo hechos de ese tipo", recuerda la denuncia que exhuma, entre las decenas de pruebas, una nota del diario El País de España, del 28 de octubre de 1993, donde revela que "pocas horas antes de viajar a Londres, donde firmará el tratado de pesca en Malvinas con Gran Bretaña, el canciller recibió a los detectives que investigan crímenes de guerra". El canciller era Di Tella, que nunca contó el contenido de esa charla, hasta morir el último día de 2001. "En esta demanda, vamos a tratar que se conmine al Estado británico a poner a disposición a los acusados, sin revanchismo, pero también queremos que se alcance el grado de verdad material en nuestro país, por eso creo que podrían citarse mandos militares y funcionarios argentinos", explica en diálogo con Tiempo Argentino el abogado Jerónimo Guerrero Iraola. Es el mismo que, como representante legal del CECIM, lleva adelante la denuncia por torturas contra mandos militares argentinos y también radicó un amparo ante el Juzgado Federal 10, a cargo de Julián Ercolini, para hacer las pruebas de ADN en las 123 tumbas sin identificación de Darwin, algo que Londres sistemáticamente negó. Mario Volpe, veterano, y presidente del CECIM, sostiene que allí pueden estar las víctimas de los crímenes. Hubo decenas de muertos enterrados en el campo de batalla entre Longdon, Tumbledown, Two Sisters y Wireless Ridge, pero luego fueron exhumados por las tropas británicas, y trasladados a Darwin. "Nosotros pensamos, pero hay que comprobarlo, que están ahí. Un país soberano debe pedir por sus muertos, pero los traslados quedaron en manos de los ingleses", dice el ex soldado, mientras no deja de preguntarse si entre esas tumbas estará el joven que fue asesinado de un balazo calibre 45, o se podría hallar el pibe que pedía ver a su abuela. Heridas de una historia que lleva 31 años sin contarle a nadie. Salvo a sus víctimas.
Fuente:TiempoArgentino
crímenes de lesa humanidad imprescriptibles
La pelea por los ADN y el lastre de la dictadura
Aún hay familiares que se oponen a la apertura de las tumbas. El rol de Héctor Omar Cisneros, agente del Batallón 601 de Inteligencia.
Por: Claudio Mardones
La cruz 237 del cementerio de Darwin es mucho más grande que las demás. Es la última, que corona el cielo frío de la localidad malvinense, recapturada por tropas británicas el 28 de mayo de 1982. En Darwin cayeron decenas de soldados, y más de 1000 terminaron presos en galpones del caserío de Gose Green, bajo la sigla POW (Prisoners of War) que fueron borradas hace un mes, antes del referéndum colonial. Treinta y un años después de la guerra, en ese lugar está el camposanto argentino, con 236 tumbas y pequeñas cruces de cemento. Hace una década fueron de madera. Están encabezadas por una cruz blanca gigante, que tiene a sus pies ofrendas de soldados ingleses. Por allí peregrinan veteranos y familiares que van a visitar a sus muertos, aunque hay 123 familias que no saben dónde están enterrados sus seres queridos. Muchos vuelven sin cerrar un duelo que ya suma tres décadas. Aun así, todavía hay muchos familiares que se niegan a exhumar los restos para que el Equipo Argentino de Antropología Forense haga las pruebas de ADN y termine el calvario. El punto se resolverá en el juzgado Federal de Julián Ercolini, que hizo lugar a un amparo presentado por el CECIM para conocer la identidad de las tumbas NN. El reclamo judicial, que implicará un intrincado ajedrez diplomático, ocurre tres años después de que la revista Veintitrés revelara que el titular de la Comisión de Familiares de los Caídos en Malvinas, Héctor Omar Cisneros, era agente de "apoyo y producción" del Batallón 601 de Inteligencia Militar desde la dictadura. El hombre era uno de los que más se oponía a las pruebas de ADN y tuvo a su cargo la organización de los viajes a las islas de los familiares. El dato será parte de la nueva batalla judicial que emprendió el CECIM y otro capítulo para un proceso que comenzó en 1996, por una denuncia de la Federación de Veteranos de Guerra de la República Argentina, ante la Procuración General de la Nación. El caso fue derivado al Juzgado Federal Nº1 de Jorge Ballesteros, que se declaró incompetente. El 2 de diciembre de 1998, la Cámara Federal porteña consideró que "cabe el juzgamiento de las posibles violaciones" a los Derechos Humanos "en ambos estados", es decir en Argentina y Gran Bretaña. Desde entonces, están acusados el cabo de la Royal Navy, Kent Lukowiak, "que confesó haber fusilado a un soldado argentino después de la rendición", además de Sturge y Bramley, que admitieron haber visto los crímenes de guerra, considerados por la Convención de Ginebra y el Estatuto de Roma como delitos de lesa humanidad imprescriptibles.
Fuente:TiempoArgentino
02.04.2013
Ucronías
Una fría pero soleada mañana de junio de 1983. Frente a la formación militar y en uniforme de gala, el presidente Leopoldo Fortunato Galtieri se para frente al micrófono. A su derecha, un par de metros más atrás, el gobernador Mario Benjamín Menéndez. Entre los invitados especiales sobresale el secretario de Estado estadounidense, Alexander Haig. También se distingue la calvicie del flamante ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo, quien acaba de dejar su puesto como titular del Banco Central.
Por: Jorge Cicuttin
Mucha expectativa en Puerto Argentino. Se cumple un año de la firma del acuerdo entre la dictadura militar argentina y el gobierno británico de Margaret Thatcher que significó el final de una guerra empantanada y que, con la firme mediación de Ronald Reagan –presidente de Estados Unidos–, terminó dándole a la Argentina la administración de las Islas Malvinas, mientras que empresas británicas –con pequeña participación argentina–, se dedicarán a la explotación de los recursos naturales de la zona.
Claro que la expectativa no está puesta en el desfile militar en Puerto Argentino, sino en el mensaje de Galtieri. El presidente anunciará el plan de transición democrática para el país. En 1984 se podrán elegir concejales e intendentes, claro que para estos últimos se reserva un 50% de lugares para oficiales de las Fuerzas Armadas. Si funciona, en 1986 se podrán elegir diputados y senadores, con un porcentaje a definir para los uniformados y con senadurías vitalicias –modelo Pinochet en el caso chileno–, reservadas para los ex presidentes del Proceso de Reorganización Nacional.
En su discurso, Galtieri destaca los valores de la argentinidad, agradece al gobierno de Reagan por su ayuda en la negociación con el FMI por nuevos créditos y rinde homenaje a quienes combatieron en las Malvinas. Aprovecha para trazar un paralelo con "la gesta de la guerra contra la subversión", y entre los condecorados tiene un ejemplo que une las dos "guerras", el de Alfredo Astiz, firme y sonriente entre los altos oficiales de la Armada.
¿Una pesadilla? Sí, pero también podemos recurrir a un género literario que ofrece novelas históricas alternativas: la ucronía. En estas novelas, la trama recorre un mundo a partir de un punto en el pasado en que un hecho trascendental ocurrió de un modo diferente a como sucedió en realidad.
La situación que se cuenta al comienzo de esta nota es una posibilidad si la dictadura salía triunfante de la Guerra por Malvinas. Si el Estados Unidos ultraconservador y fervientemente anticomunista de Ronald Reagan convencía a Margaret Thatcher de la necesidad geopolítica de abandonar parcialmente las islas para ayudar al fortalecimiento de las dictaduras sudamericanas y darle paso a una explotación privada de los recursos naturales de la región. Claro que no es la única trama que nos podría dejar un triunfo argentino en Malvinas en 1982, también se podría pensar en una población que a partir de la recuperación de las islas se rebela en las calles y exige una rápida salida democrática sin tutelaje militar. Pero la primera versión en este juego de ucronías no es descaballeda.
La realidad histórica fue otra. La dictadura de Galtieri no recibió el apoyo que soñó de parte de Estados Unidos y perdió una guerra para la que no estaba preparado, abandonando a heroicos soldados que combatieron valientemente en desigualdad de condiciones con los profesionales británicos. Tras la rendición en las islas cayó Galtieri y la dictadura se derrumbó como un castillo de naipes.
Treinta y un años después de la Guerra de Malvinas, la Argentina hoy goza de una democracia fuerte y consolidada. Esta Argentina democrática pelea hoy para recuperar la soberanía sobre las islas como debe ser, en paz, por la vía diplomática, con el apoyo de las Naciones Unidas y de la totalidad de los países de la región, los que también se sacaron de encima las diferentes dictaduras.
Pero Gran Bretaña se niega sistemáticamente a sentarse para negociar. Este país que mantiene la mayoría de los últimos enclaves coloniales del planeta negoció en su momento con la dictadura argentina, hoy se niega a hacerlo con un país que hace tres décadas recuperó la democracia. El gobierno británico podría negociar con una dictadura que le entregue la explotación de los recursos naturales. No lo hace con un gobierno que se planta firme en la defensa de su soberanía política y económica.
Más allá de las ucronías, la Argentina más tarde o más temprano recuperará las Islas Malvinas. El mundo del siglo XXI no puede tolerar por mucho tiempo más la vergüenza de las colonias. Y la Argentina, en este marco y con esta perspectiva, debe continuar por el camino que hoy recorre. Reclamar en paz y con el apoyo de la mayoría de los países del planeta una negociación con Gran Bretaña. Junto con reforzar la unidad de los países de la región, que va de la mano con la consolidación de la democracia en la tan castigada Sudamérica.
Esta es la mejor manera de ahuyentar las pesadillas, como la que se cuenta al comienzo de esta nota.
Fuente:InfoNews
02.04.2013
Revisionismo y malvinas
Malvinas y desmentirización", compilado por Fernando del Corro, tiene la virtud de aportar datos y visiones originales para profundizar en un tema tan trillado y a la vez tan vapuleado por ideologismos y contaminaciones.
Por: Pacho O'Donnell
En su prólogo Del Corro aclara: "Cada uno de los coautores fuimos apuntando a temas específicos pero en un marco de mostrar, además, que la política colonial sufrida por la Argentina fue más allá de la usurpación de las Islas Malvinas como los ataques de 1806 y 1807 a la capital del entonces Virreinato del Río de la Plata y de la posterior colonización económica y cultural que tuvo sus paradigmas en el 'modelo agro-exportador' consolidado por la Generación del ’80 (1880) y su correlato ideológico del cual es vital la 'novela histórica' desarrollada por Bartolomé Mitre".
Edgardo Arrivillaga hace un notable trabajo de investigacion en fuentes británicas y muestra lo grave que fueron los daños sufridos por el enemigo durante la desigual confrontación, un ocultamiento que data de 30 años. Las cifras oficiales dadas desde Londres hasta el momento son fundadamente cuestionadas.
Por su parte Marcelo Gullo propone profundizar el hostigamiento económico, al que adhiere el compilador, para lo cual hay que lograr la solidaridad del resto de los países de la región, para desalentar el ilegítimo nivel de ingresos por turismo, pesca, lana y otros, a los que habrá que añadir en breve el petróleo, que hace que los kelpers, como lo revela también Del Corro en otro capítulo, tengan el séptimo producto per cápita del planeta.
El libro aporta también testimonios latinoamericanos como el del venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein, del cubano Jose Luis Méndez Méndez y del paraguayo Martín Almada. Este último señala un dato curioso: muchos de los chicos argentinos que murieron en Malvinas eran correntinos y formoseños, hijos de paraguayos, que hablaban guaraní. Por ello fueron destacados a los servicios de comunicaciones, para que los invasores no entendieran lo que decían.
En tanto Méndez hace otro aporte poco conocido que pone sobre el tapete los manejos sin tiempo de la política internacional de las grandes potencias, en el marco de los cambios de mano en Malvinas recuerda la previa ocupación de los Estados Unidos, también que los "marines" desembarcaron en Buenos Aires, supuestamente para defender su embajada, el día de la batalla de Caseros. "Coincidencia" notable que hayan venido desde tan lejos para estar presentes en el Río de la Plata aquel 3 de febrero. La misma casualidad que llevó al "Conflict" británico a estar con la planchada baja para llevarse al ilustre derrocado. No faltan en este libro recomendable los aportes de nuestros pueblos originarios desde la etapa en la que las islas eran parte del territorio nacional, luego en la gesta del Gaucho Rivero y hasta en la guerra de 1982.
El excelente prólogo de Julián Domínguez aporta el dato fundamental de la solidaridad de la Patria Grande, cuando celebra "la matriz de sustento geopolítico regional que la cuestión Malvinas tiene en la actualidad, a partir del pronunciamiento de apoyo de los países de la región, materializadas en las resoluciones de los bloques Mercosur (Mercado Común del Sur), Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y CELAC (Comunidad de Naciones Latinoamericanas y Caribeñas), hecho que evidencia la madurez política del proceso de integración regional, cuya evolución ha ido avanzando hacia modalidades más profundas y de mayor cobertura que las fórmulas más 'comercialistas' de las décadas de los ochenta y noventa. Existe una mayor convergencia y sintonía entre los países de la región respecto de numerosas políticas públicas, de las cuales el tema de soberanía de nuestros territorios genera sin duda un sentido de patrimonio común."
Otro aporte interesante es que la solidaridad internacional no debe esperarse únicamente de los latinoamericanos, sino que, como escribe Estela Caldarone, los norirlandeses simpatizan con nuestra reivindicación, incluso tienen una canción cuyo estribillo es "las Malvinas son argentinas".
Termino exaltando los méritos de Ana Jaramillo al trazar el vínculo entre educación y Malvinas, y los de Pablo Vázquez al plantear algo asícomo una letal partida de ajedrez comenzada antes del desencadenamiento beligerante entre los avezados Reino Unido y Estados Unidos y por el otro la torpe y etílica dictadura del Proceso.
Estos dos últimos autores, también Del Corro, Gullo y Manson, son miembros del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego y este libro puede ser considerado una visión revisionista del tema Malvinas. Desminitiendo a quienes nos reprochan ocuparnos del pasado remoto. Como si en historia hubiese pasado, presente y futuro…
Fuente:InfoNews
02.04.2013
Una fecha para reafirmar el compromiso con nuestra historia
Hoy, 2 de abril, conmemoramos el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra en Malvinas. La fecha nos trae el recuerdo de tantos jóvenes que ofrendaron su vida por una causa justa y de los veteranos que aún hoy sufren las consecuencias de una acción irresponsable que emprendió la última dictadura como una prolongación de la guerra instalada desde el Estado contra su propio pueblo.
Por: Daniel Filmus
Este nuevo aniversario nos ofrece la oportunidad de hacer memoria, pero también de reflexionar sobre las estrategias que nos permitan retomar su legado y recuperar la soberanía sobre la integralidad de nuestro territorio y terminar con una de la últimas rémoras del colonialismo en el siglo XXI.
Desde la recuperación de la democracia, pero principalmente a partir de 2003, la Argentina viene sosteniendo un trabajo diplomático intenso y perseverante. En los últimos años, el gobierno de Cristina Kirchner a través de nuestro canciller Héctor Timerman ha persistido en la vía diplomática, lo que le valió el respaldo de múltiples organismos internacionales. La ONU, la OEA, el Mercosur, la Unasur, Celac, SICA, las cumbres iberoamericanas, las cumbres de América del Sur con los países árabes y africanos, el G-77 más China, y las reuniones de parlamentarios europeos y latinoamericanos nos apoyaron con sus resoluciones.
Ante esta ofensiva diplomática en todos los foros internacionales y la solidaridad que ha concitado entre la mayor parte de las naciones la Causa Malvinas, el Reino Unido acudió hace pocos días a una estrategia política de naturaleza publicitaria: la votación entre los habitantes de las islas para preguntarles si deseaban seguir siendo un territorio británico de ultramar. La táctica británica pone a la diplomacia argentina frente al desafío de desmontar el argumento del "derecho de autodeterminación de los isleños", que en realidad oculta los verdaderos intereses del Reino Unido: poseer una poderosa base militar en una zona estratégica del Atlántico Sur, apropiarse de las riquezas y recursos naturales de la región y consolidar sus pretensiones sobre el territorio antártico.
Por eso, insistiremos frente a todas las instancias internacionales en que ese plebiscito no tiene sustento ni validación en el Derecho Internacional ya que es contrario a toda Resolución emanada de la Asamblea General y de las del Comité de Descolonización de la ONU. La votación efectuada en las islas en nada altera la esencia de la Cuestión Malvinas. No es sólo una posición del gobierno, es la mirada del conjunto de las fuerzas políticas y sociales del país.
Esto no implica que Argentina desconozca la nacionalidad británica de los isleños. La Resolución 2065 de la ONU es clara cuando señala que en la negociación bilateral con los británicos hay que respetar los intereses de los isleños. Nuestra Constitución enuncia que es necesario "respetar el modo de vida" de quienes habitan las islas. Lo que no pueden hacer es decidir sobre la nacionalidad del territorio en el que viven, que fue usurpado por el Reino unido hace 180 años.
Las resoluciones de la ONU son sumamente precisas. Estamos haciendo referencia a una situación especial: se trata de un territorio colonial, no de un pueblo colonizado. El pueblo y las autoridades argentinas existentes en las islas en el momento de la invasión militar fueron expulsados.
Los reclamos de Gran Bretaña sobre la autodeterminación nunca han encontrado apoyo de la ONU. No nos sorprende que la potencia colonialista por excelencia durante siglos sólo invoque el derecho de los pueblos a decidir en el caso de Malvinas. No lo ha hecho en Hong Kong ni en la Isla Diego García, en el Archipiélago de Chagos, donde desalojó sin consulta previa a sus habitantes para alquilarla como base militar de los EE UU.
Llama la atención que en los últimos años, en su afán de oponerse al gobierno nacional, algunos "intelectuales" nativos afirmen que nuestro país debería renunciar a la soberanía sobre las islas. Como a lo largo de gran parte de la historia argentina, estos sectores prefieren el beneplácito de las grandes potencias antes que la defensa de los intereses nacionales. Por suerte, aunque apoyados por los grandes medios de comunicación, son ampliamente minoritarios.
La convicción del actual gobierno de Cristina Kirchner es que sólo a través de la vía del diálogo y la paz y de una diplomacia activa y firme, el Reino Unido cumplirá con la resolución de Naciones Unidas y retomará la discusión sobre la soberanía en Malvinas. No se concibe que si ha negociado con la última dictadura militar, hoy se niegue al diálogo bilateral con la democracia que hace 30 años tiene vigencia en la Argentina.
Un nuevo 2 de abril nos obliga a reafirmar el compromiso con nuestra historia. Y a desplegar toda nuestra audacia y firmeza diplomática para plantear nuestros legítimos derechos sobre Malvinas. Recuerdo que en medio de la guerra del '82 un reclamo popular a los militares que habían matado, secuestrado y exiliado a buena parte de la población argentina para entregar nuestra economía a los intereses de las grandes potencias decía: "Las Malvinas son Argentinas, pero no se olviden que la Argentina también". Mas de 30 años después, podemos decir con orgullo que los argentinos, en democracia, sostenemos firmemente nuestra exigencia de retomar el diálogo por Malvinas en el contexto de una década en la cual también hemos sido coherentes en la recuperación de la soberanía nacional y popular en torno de la construcción autónoma de una sociedad más integrada y más justa.
Fuente:InfoNews
02.04.2013
Gran Bretaña, al margen del derecho
Treinta y un años más tarde de la recuperación de Malvinas, Gran Bretaña sigue edificando su estrategia para evitar que la Argentina logre cimentar en al ámbito internacional lo que le corresponde por derecho.
Por: Bruno Tondini
Los isleños, con el aval del Reino Unido, convocaron un referendo que resultó un unánime aval al status de territorio de ultramar. ¿Cuál fue el sentido del mismo? No es un acto aislado sino en línea con la planificación de política exterior del Reino Unido, para tratar de consolidar su posición en Malvinas y contar con mayor interdependencia de las islas con el gobierno central, bajo un ropaje jurídico actualizado, pero manteniendo el status quo.
Este nuevo paso continúa la delegación de atribuciones al gobierno isleño, como la posibilidad de fijar normas tributarias y conceder licencias de pesca y explotación petrolera, y buscará sentar a los isleños ante el Comité de Descolonización de la ONU. El Comité tomará nota del hecho para que quede en el informe que anualmente se eleva a la Asamblea General y no mucho más, atento a que nuestro país anunció que la consulta no tiene validez jurídica pues la de Malvinas no es una población plenamente libre. El Referéndum no permite hablar de autodeterminación y que la regulación de la relación Estado-ciudadanos sigue siendo del Reino Unido y en las islas se legisla por carácter derivado.
Argentina continua respondiendo en el ámbito del Derecho Internacional. Se espera que el designado Santo Padre pueda acercar a las partes o al menos que el Reino Unido inicie un canal diplomático para el diálogo.
De parte de los isleños se observa su objetivo netamente económico. En su presupuesto 2007/2008, la administración de las islas generó un déficit cercano al 10% del PBI, la idea es asegurarse el ingreso de impuestos por petróleo que podrían producir 111 mil millones de libras según el informe realizado por la Edison Investment Research en 2012. Resulta claro imaginar el impacto que tendría en las islas este número teniendo en cuenta que hoy el PBI está en sólo 100 millones de libras, y si bien los isleños se esfuerzan por demostrar que mantienen un presupuesto equilibrado, a fines de 2012 el consejo ejecutivo de Malvinas consideró promover el Impuesto de Ganancias sobre el capital para la industria del petróleo y gas por cinco años o hasta que el dinero que se reciben de las ventas de hidrocarburos extraídos permita cubrirlos.
Fuente:InfoNews
02.04.2013
aniversario
Con 3000 velas denuncian 180 años de usurpación británica
aniversario
Con 3000 velas denuncian 180 años de usurpación británica
Los Jóvenes Latinoamericanos por la Soberanía de Malvinas realizaron esta noche, en la ciudad de La Plata, una intervención cultural con 3000 velas para conmemorar el día de los Ex Combatientes y Caídos en el conflicto del Atlántico Sur, al cumplirse 31 años de la guerra de Malvinas y repudiar los 180 años de usurpación británica de las islas.
La intervención implicó el encendido de 3000 velas, configurando el contorno de las Islas y el número 180 debajo para denunciar la usurpación británica y la presencia del enclave colonial-militar en el atlántico sur.
El acto se realizó pasadas las 22 en la Plaza Moreno de La Plata, ubicada frente a la Catedral y la Municipalidad local, y se trató de una nueva intervención en el mural hecho el año pasado por el artista Bruno Sirota que representa la imagen gigante de las Islas Malvinas.
Francisco Marano, de Jóvenes Latinoamericanos por la Soberanía de Malvinas, expresó en el acto que "queremos hacer público nuestro repudio a las actividades militares desplegadas por el imperio a lo largo de estos meses, repudiamos la puesta en marcha de la cuarta flota, las actividades militares desplegadas en Corea, y repudiamos el referéndum kelper, una pantomima desconcertada, impulsada por un grupo de piratas que desprestigian la lucha de todo un pueblo".
"Repudiamos los 180 años de ocupación colonial a la que nos vemos sometidos, y enaltecemos los 180 años de lucha que viene desplegando nuestra Patria", afirmó.
Marano reclamó a los organismos internacionales que "decreten la formación de una mesa de enlace abierta a que la comunidad internacional debata la cuestión Malvinas. Sigamos un camino que iniciamos poco a poco pero que llegará a buen puerto".
"Hoy recordamos a aquellos argentinos que fueron asesinados durante la ocupación de Malvinas, recordamos a nuestros caídos de la post guerra, recordamos a nuestros ex combatientes que forjaron un ideal de lucha en una sociedad", remarcó.
El acto se realizó pasadas las 22 en la Plaza Moreno de La Plata, ubicada frente a la Catedral y la Municipalidad local, y se trató de una nueva intervención en el mural hecho el año pasado por el artista Bruno Sirota que representa la imagen gigante de las Islas Malvinas.
Francisco Marano, de Jóvenes Latinoamericanos por la Soberanía de Malvinas, expresó en el acto que "queremos hacer público nuestro repudio a las actividades militares desplegadas por el imperio a lo largo de estos meses, repudiamos la puesta en marcha de la cuarta flota, las actividades militares desplegadas en Corea, y repudiamos el referéndum kelper, una pantomima desconcertada, impulsada por un grupo de piratas que desprestigian la lucha de todo un pueblo".
"Repudiamos los 180 años de ocupación colonial a la que nos vemos sometidos, y enaltecemos los 180 años de lucha que viene desplegando nuestra Patria", afirmó.
Marano reclamó a los organismos internacionales que "decreten la formación de una mesa de enlace abierta a que la comunidad internacional debata la cuestión Malvinas. Sigamos un camino que iniciamos poco a poco pero que llegará a buen puerto".
"Hoy recordamos a aquellos argentinos que fueron asesinados durante la ocupación de Malvinas, recordamos a nuestros caídos de la post guerra, recordamos a nuestros ex combatientes que forjaron un ideal de lucha en una sociedad", remarcó.
Fuente:Telam
01.04.2013
aniversario
Vigilias en diferentes ciudades conmemoran a los caídos en Malvinas
Organizaciones de Combatientes de Malvinas iniciaron esta noche una vigilia en diferentes puntos del país para recordar a los caídos en la guerra del Atlántico Sur, al cumplirse el 31 aniversario de la contienda bélica con Reino Unido, que se niega a reanudar el diálogo como lo establece las resoluciones de las Naciones Unidas.
Esta vigilia se cumplirá en las ciudades más cercanas al Atlántico Sur, como Río Grande, Usuhaia en Tierra del Fuego, Caleta Olivia y Río Gallegos de Santa Cruz, y en Chubut, en Puerto Madryn, donde mañana al mediodía encabezará el acto central la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Acompañará a la jefa de Estado el vicepresidente Amado Boudou-quien en un principio iba a participar de la vigilia en Tierra del Fuego- el gobernador de Chubut, Martín Buzzi, ministros y legisladores nacionales y provinciales.
En ese marco ya llegaron numerosos ex combatientes a Puerto Madryn que se disponían a realizar desde esta noche una vigilia en el monumento a los caídos a la espera del acto.
También está previsto que varios conjuntos musicales acompañen la vigilia que comenzó junto a los ex combatientes.
De todos modos, la vigilia principal se realiza desde 1995 en Río Grande, donde los ex combatientes de Malvinas aguardarán la espera de la conmemoración de un nuevo aniversario de la guerra de 1982, confirmaron fuentes oficiales.
Todos los años asiste una multitud de vecinos para acompañar a los veteranos del conflicto bélico con Gran Bretaña, y si bien en principio los organizadores habían anunciado la asistencia de Boudou, allegados al vicepresidente confirmaron que irá al acto central que encabezará la jefa de Estado en Chubut.
La ceremonia que se realiza de manera ininterrumpida desde 1995 cuenta con la particularidad de que se llevará a cabo por primera vez desde que el Congreso Nacional sancionó este mes un proyecto de ley declarando a Río Grande Capital Nacional de la Vigilia por Malvinas.
En el Municipio de la localidad de Caleta Olivia se realiza desde las 20.30 la Séptima edición de la Maratón, “Día del Veterano y de los caídos en las Islas Malvinas” donde participarán alrededor de 100 atletas de Comodoro Rivadavia, Las Heras, Pico Truncado y de Caleta.
Además se efectuará un festival y luego comenzará la vigilia en espera del 31 aniversario de la Guerra en Malvinas donde a las 10 se hará la presentación de la Obra: “Recuperación Mural Malvinas Argentinas” y a las 11 se cerrarán los homenajes con un acto presidido por el Intendente José Córdoba y Grupo de Veteranos, en la plaza Malvinas Argentinas.
En Río Gallegos los actos comenzarán también con una vigilia en el “Monumento por los caídos en Malvinas” ubicado en la rotonda ubicada en avenida General San Martín y ruta nacional 3, donde al mediodía el Municipio local realizará un acto oficial presidido por el Intendente Raúl Cantín y representantes de “Veteranos de Malvinas”.
En Bahía Blanca, grupos religiosos de la ciudad realizarán esta noche un encuentro junto con la vigilia que realizarán los ex combatientes en el marco del Día de los caídos en Malvinas.
El encuentro se realiza desde las 21 en el centro cultural Islas Malvinas ubicado en Cuyo y Zellarrayán de Bahía Blanca.

Acompañará a la jefa de Estado el vicepresidente Amado Boudou-quien en un principio iba a participar de la vigilia en Tierra del Fuego- el gobernador de Chubut, Martín Buzzi, ministros y legisladores nacionales y provinciales.
En ese marco ya llegaron numerosos ex combatientes a Puerto Madryn que se disponían a realizar desde esta noche una vigilia en el monumento a los caídos a la espera del acto.
También está previsto que varios conjuntos musicales acompañen la vigilia que comenzó junto a los ex combatientes.
De todos modos, la vigilia principal se realiza desde 1995 en Río Grande, donde los ex combatientes de Malvinas aguardarán la espera de la conmemoración de un nuevo aniversario de la guerra de 1982, confirmaron fuentes oficiales.
Todos los años asiste una multitud de vecinos para acompañar a los veteranos del conflicto bélico con Gran Bretaña, y si bien en principio los organizadores habían anunciado la asistencia de Boudou, allegados al vicepresidente confirmaron que irá al acto central que encabezará la jefa de Estado en Chubut.
La ceremonia que se realiza de manera ininterrumpida desde 1995 cuenta con la particularidad de que se llevará a cabo por primera vez desde que el Congreso Nacional sancionó este mes un proyecto de ley declarando a Río Grande Capital Nacional de la Vigilia por Malvinas.
En el Municipio de la localidad de Caleta Olivia se realiza desde las 20.30 la Séptima edición de la Maratón, “Día del Veterano y de los caídos en las Islas Malvinas” donde participarán alrededor de 100 atletas de Comodoro Rivadavia, Las Heras, Pico Truncado y de Caleta.
Además se efectuará un festival y luego comenzará la vigilia en espera del 31 aniversario de la Guerra en Malvinas donde a las 10 se hará la presentación de la Obra: “Recuperación Mural Malvinas Argentinas” y a las 11 se cerrarán los homenajes con un acto presidido por el Intendente José Córdoba y Grupo de Veteranos, en la plaza Malvinas Argentinas.
En Río Gallegos los actos comenzarán también con una vigilia en el “Monumento por los caídos en Malvinas” ubicado en la rotonda ubicada en avenida General San Martín y ruta nacional 3, donde al mediodía el Municipio local realizará un acto oficial presidido por el Intendente Raúl Cantín y representantes de “Veteranos de Malvinas”.
En Bahía Blanca, grupos religiosos de la ciudad realizarán esta noche un encuentro junto con la vigilia que realizarán los ex combatientes en el marco del Día de los caídos en Malvinas.
El encuentro se realiza desde las 21 en el centro cultural Islas Malvinas ubicado en Cuyo y Zellarrayán de Bahía Blanca.
Fuente:Telam
02.04.2013
hijos de veteranos de guerra dibujaron el contorno de las islas
La Plata: con más de 3000 velas, homenajearon a ex combatientes
Más de 3000 velas dibujaron anoche el contorno de las Islas Malvinas sobre el piso de la Plaza Moreno de La Plata, al pie de la Catedral, para recordar los 31 años del desembarco argentino en el archipiélago y en denuncia de los 180 años de usurpación.
Por: Pablo Roesler
La iniciativa, que se completó con una vigilia en espera del Día de los Ex Combatientes y Caídos en el conflicto del Atlántico Sur, fue realizada por los Jóvenes Latinoamericanos por la Soberanía de Malvinas (JLSM), un grupo de hijos de ex combatientes que levantaron las banderas de la soberanía como una tarea relacionada "con el presente y el futuro".
A las 20:30, encendieron las velas instaladas sobre un mural de 228 metros cuadrados realizado sobre las baldosas y, cuando todos los pabilos tenían su llama, se apagaron las luces de la plaza. El resultado fue la imagen de las islas contorneadas en líneas iluminadas que podían apreciarse en toda su dimensión desde la altura de las torres de la catedral.
"La usurpación de Malvinas, la colonización y la instalación de una base militar de Gran Bretaña en Latinoamérica atenta contra la paz en la región y la soberanía de los pueblos", explicó Laurentina Alonso, de 27 años e hija de un ex combatiente del Centro de ex Combatientes de las Islas Malvinas (CECIM)
La Plata. Por su parte, Francisco Marano, de 24, y también hijo de un integrante del CECIM, reivindicó la toma de conciencia de la sociedad –y de los jóvenes en particular– con la cuestión Malvinas y la soberanía.
"Antes significaba defender una porción de territorio, pero hoy la soberanía tiene una nueva significación que va desde lo energético, lo económico y lo político hasta lo cultural y lo que queremos como sociedad", resumió.
Fuente:TiempoArgentino









No hay comentarios:
Publicar un comentario