10 de abril de 2013

CAUSA ESMA: Raros testimonios de sobrevivientes de la ESMA cuando era una aspiradora que funcionaba a full.

09.04.2013
Son dos mujeres que cayeron en la misma redada, cuyo presa mayor fue Lisazo
Raros testimonios de sobrevivientes de la ESMA cuando era una aspiradora que funcionaba a full
La Casa de la Memoria recuerda a las víctimas la UB "Combatientes del Peronismo" 
Federico Lagrotta tenía seis años cuando sus padres, militantes de la Juventud Peronista, cuyo referente era Jorge "El Nono" Lisazo, fueron secuestrados y llevados a la ESMA. Su mamá, Graciela Beatriz Massa, reapareció con vida antes de que pasara una semana. En cambio su padre, Oscar Alejandro, permanece desaparecido. Ayer Federico y Graciela prestaron testimonio en el marco de la megacausa en trámite en la sala más grande de los tribunales federales de la Avenida Comodoro Py.

Oscar Alejandro Lagrotta fue secuestrado el 26 de abril de 1976 por una patota del Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA cuando acudió a una cita que tenía en el Café de Los Angelitos de Rincón y la avenida Rivadavia y fue introducido en el baúl de un Ford Falcon verde junto con su esposa.

Graciela describió el ingreso y estadía en la ESMA, donde fue sometida a golpizas y torturas con picana eléctrica. En uno de los interrogatorios, recordó, le dijeron que “habían ido a mi casa (a allanarla, ocasión en que, puntualizó, le robaron dinero y "un rólex de oro, regalo de mi abuela") y que habían visto a mis dos hijos durmiendo, cuidados por mis suegros, y no los habían despertado". Y agregó que antes de liberarla le dijeron que “no podía contar nada a nadie”.

Federico dijo que padre, Oscar, “trabajaba como gerente de tesorería en FATE, era profesor en Económicas en Buenos Aires" y que además daba cátedra acá en Buenos Aires y Mar del Plata”.
Federico dijo que su padre pertenecía a la Unidad Básica "Combatientes peronistas" de la Avenida Mitre y Malaver, Vicente López, dónde el máximo referente era el montonero Jorge "El Nono" Lizaso, miembro de una familia considerada un bastión del peronismo en la zona norte del Gran Buenos Aires.

Era con el Nono Lisazo y con su esposa, María Rosa "La China" Nuñez con quien tenía que encontrarse en el Cafe de Los Angelitos, puntualizó. Además de secuestrar a su padres, la patota de la ESMA mató allí mismo a La China y se llevó al Nono y a Jorge Niemal, otro militante de la JTP y de la misma UB que trabajaba en FATE y cuya compañera, María Rosa Mora, había sido secuestrada días antes, al parecer por el Ejército.

Los reunidos militaban en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y activaban en las Coordinadoras Interfabriles de la Zona Norte.

Tras recordar que tiene una hermana tres años menor que entonces tenía tres años, y el allanamiento de su casa, Federico sentenció: "Arruinaron la vida de una familia y dos niños. Además de la que llevaron impunemente. Durante mucho tiempo quedó la sensación de que mi padre era un fantasma, que se fue sin decir chau".

Luego declaró Noemí Beatríz Tenenberg, esposa de Roberto Arfa, fue secuestrada el 23 de abril de 1976, tres días antes que el matrimonio Lagrotta-Massa. Sus captores le hicieron escribir una carta para atraer a su marido a una "cita envenenada", pero Arfa, militante del Partido Auténtico, no cayó en la trampa. Sin embargo, igualmente fue secuestrado el 25 de abril en una casa de Ezeiza. Al día siguiente, ella fue liberada junto con "otro detenido de apellido Lerner, quien era el portero del Sanatorio OSPLAD, donde trabajaba Arfa”.

La particularidad de los testimonios de ayer es que en aquella época, la primera después del golpe de Estado de marzo de 1976, prácticamente no hay sobrevivientes entre los detenidos-desaparecidos en la ESMA, que era entonces una aspiradora de personas (no en vano, a los secuestrados, sus captores les decían "chupados") por lo que los casos citados son una rareza.
Fuente:Telam


08 04 2013 
TESTIMONIOS
Día 37. "Arruinaron la vida de una familia", dijo Federico Lagrotta
Fue en la audiencia de hoy. Tenía seis años de edad cuando su mamá y su papá fueron secuestrados y llevados a la ESMA. Su madre, Graciela Beatriz Massa, ex detenida-desaparecida, también declaró hoy.
Los testimonios fueron presentados por los casos de Massa y su marido, Oscar Alejandro Lagrotta, militante de la JP (Juventud Peronista), quien continúa desaparecido.
Del bar “Los Angelitos” a la ESMA
Según el pedido de elevación a juicio hecho por el fiscal de instrucción de la causa Eduardo Taiano, “Oscar Alejandro Lagrotta fue privado ilegítimamente de su libertad con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley el día 26 de abril de 1976, cuando se encontraba en el bar `Los Angelitos`, sito en la intersección de las calles Rivadavia y Rincón de esta ciudad (Buenos Aires), por un grupo de personas que, pese a no haberse identificado, pertenecía al Grupo de Tareas 3.3.2” de la ESMA.

Tal como señala la misma acusación, “posteriormente, Lagrotta fue introducido en la parte trasera de un automóvil junto con su esposa Graciela Beatriz Massa y fue trasladado a la Escuela de Mecánica de la Armada, donde permaneció clandestinamente detenido bajo condiciones inhumanas de vida (sometido a las paupérrimas condiciones generales de alimentación, higiene y alojamiento que existían en el lugar, a lo que debe sumarse la angustia provocada por el hecho de que su esposa se encontraba cautiva en el mismo centro clandestino en similares condiciones indignas de alojamiento). Asimismo, fue sometido a pasajes de corriente eléctrica mientras era interrogado. Aún permanece desaparecido”.

En la descripción de los hechos realizada por Taiano en el caso de Massa agrega que el vehículo en el cual fueron trasladados a la ESMA era un Ford Falcon verde. Massa “fue interrogada bajo la aplicación de torturas. Fue engrillada y la amenazaron con que la iban a matar. Además, fue encadenada a una cama y fotografiada. Finalmente, fue liberada durante la madrugada del día 2 de mayo de 1976, encapuchada, en la esquina de su casa”.

“Ahí nos separaron”
Graciela describió el lugar de cautiverio: la ESMA, sitio al que fue llevada con Oscar, su compañero. “Ahí nos separaron, subimos escaleras y me llevaron a un colchón en un piso. Después, a la cámara de torturas y nos hacían preguntas. Después estaba atada o encadenada en un colchón en el piso y después de varios días me cambiaron de lugar a una cama, encapuchada y atada”. Pudo contar que en la ESMA fue torturada: “desnuda, primero tiraban agua y después electricidad en todo el cuerpo. Me dejaron ir al baño, una vez sola me dejaron duchar. Si me traían comida y no la comía, me pegaban”.
La sobreviviente contó que escuchaba “aviones, gritos de sufrimiento, de dolor. A veces ponían música, pero no sé si era para tapar eso. Lo que más recuerdo eran gritos y ruido de avión. Había distintas voces, auditivamente distinguía a varios”.

Robo de bienes
Graciela Beatriz Massa contó que durante uno de los interrogatorios le dijeron que “habían ido a mi casa y que mis hijos de 3 y 6 años estaban con sus abuelos paternos, que no los habían despertado”. También contó que allanaron su casa y “se llevaron cosas, libros, escritos”. El Ministerio Público Fiscal le preguntó si ese material estaba relacionado con la actividad política de su marido y Graciela dijo que sí: “toda la documentación de él. A mí me sacaron dinero, un rólex de oro, regalo de mi abuela, una cadena de oro y aros”. El Ministerio le preguntó si exhibieron orden de allanamiento de algún juez y Graciela respondió que no, que “amenazaron con llevarse a mi abuelo”.
Para concluir, Graciela contó que una vez liberada de la ESMA fue amenazada. Le dijeron que “no podía contar nada a nadie”.

El testimonio de Federico Alejandro Lagrotta, el hijo de Graciela y Oscar
Federico tenía seis años de edad cuando sus padres fueron secuestrados y llevados a la ESMA. En la audiencia contó que su padre, Oscar, “trabajaba como gerente de tesorería en FATE, era profesor en Económicas en Buenos Aires, daba cátedra acá en Buenos Aires y Mar del Plata”.
El Ministerio Público Fiscal le preguntó cómo supo sobre los hechos cometidos y Federico relató que “tuve varias etapas de conocimiento. El primero fue a través de mi madre, quien me dijo que fue secuestrada junto a mi padre en el bar `Los Angelitos` por una patota, secuestrada en la calle y llevada a la ESMA. De mi padre no se supo nada. Me contó que fue torturada, que le hicieron una serie de preguntas que nunca especificó y estaban relacionadas a la militancia de mi padre. De más grande me fui enterando dónde militaba, que fue en la Unidad Regional Nro. 1 en Mitre y Malaver, en Florida, Vicente López. Militaba en la JP, estaba a cargo de Jorge Lizaso”.

Recuerdos de la infancia
Federico contó que cuando se produjeron los hechos juzgados “vivíamos en Villa Devoto y el día que secuestraron a mis padres habían pasado varios días después del proceso militar. Como lo estaban buscando, se ausentó y nos dejó con mis abuelos. Ese día entraron personas desconocidas, aparentemente gente de la ESMA, despertaron a mis abuelos, a nosotros. Preguntaron por mis padres, mi abuelo dijo que no sabían dónde estaban. Revisaron la casa, rompieron cosas… se robaron cosas…”.

“El daño es muy grave”
El Ministerio Público Fiscal le preguntó a Federico sobre cómo repercutieron estos hechos en su vida y respondió: “tengo una hermana tres años menor. Arruinaron la vida de una familia y dos niños. Además de la que llevaron impunemente. Durante mucho tiempo quedó la sensación de que mi padre era un fantasma, que se fue sin decir chau. El daño es muy grave”.

El testimonio de Noemí Beatríz Tenenberg
Según el pedido de elevación a juicio hecho por el fiscal Eduardo Taiano, “Noemí Beatriz Tenenberg, esposa de Roberto Arfa (víctima), fue privada ilegítimamente de su libertad con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, en la madrugada del día 23 de abril de 1976 por un grupo de 14 ó 15 individuos armados vestidos de civil y con traje de fajina, que se movilizaban en al menos dos patrulleros y un camión. La introdujeron en un Falcon color verde y, encapuchada, fue conducida a la ESMA, donde se la mantuvo clandestinamente detenida y fue atormentada mediante la imposición de condicione inhumanas de vida (sometida a las paupérrimas condiciones generales de alimentación, higiene y alojamiento que existían en el lugar). Allí fue interrogada y obligada a escribir una nota dirigida a sus padres para que le comunicaran a su esposo que ella lo aguardaría a las 17 horas en un bar, pese a lo cual él no concurrió. Finalmente, fue liberada el 26 de abril de 1976, junto a otro detenido de apellido Lerner, quien era el portero del Sanatorio OSPLAD, donde trabajaba Arfa”.

El traslado a la ESMA
Noemí contó que cuando la bajaron del auto la “hicieron entrar a un salón, porque vi algo. Como tenía la capucha me sentí con la sensación de que no podía respirar”. No la dejaron quitársela, pero sí “levantármela hasta la nariz. Sólo pude ver una columna muy grande, unos cortinados, que el que me interrogaba caminaba con botas y el pantalón adentro. Se veía que era de día, veía luz natural. Me llevaron a un cuartito muy chiquito, como un baño”.
El Ministerio Público Fiscal le preguntó acerca de cuántos días estuvo en cautiverio en la ESMA y la sobreviviente contó que “perdí la noción del día. Es una sensación. Tres, cuatro días. Más no fueron”.

Después de la ESMA
Noemí contó que “cuando me liberaron quedé mal, con mucho miedo. Me quedé en mi casa. No quería contacto con nadie. Sobre todo a la noche. La noche era terrible, muchos meses pasé los colchones de mi casa a los de mi mamá y dormíamos en el suelo, porque teníamos pánico. Durante el día sí hacíamos las cosas, pero la noche era terrible, terrible”.

Roberto
El compañero de Noemí, Roberto Arfa, sigue desaparecido. Según el pedido de elevación a juicio hecho por Taiano, era “militante del Partido Auténtico, fue privado ilegítimamente de su libertad con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, el día 25 de abril de 1976 en el domicilio de Mirta Pérez (víctima), en la localidad de Ezeiza, Provincia de Buenos Aires. Luego fue conducido a la ESMA, donde se lo mantuvo clandestinamente detenido y fue atormentado mediante la imposición de condiciones inhumanas de vida (sometido a las paupérrimas condiciones generales de alimentación, higiene y alojamiento que existían en el lugar). Aún permanece desaparecido”.

Próxima audiencia
El juicio continuará el miércoles 10 de abril desde las 10:00 horas con más declaraciones testimoniales. 
Fuente:MegacausaEsma

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