Tribunales federales
El juicio a los jueces, otro momento que meterá a Mendoza en la historia
Comienza el mes que viene. Será el primer debate que buscará demostrar la complidad del poder civil con los represores que actuaron durante la última dictadura militar.
09 de Abril de 2013
Por: Jorge Hirschbrand | En Twitter @Jorge_Hirsch jorgeh@elsol.com.ar
Tal vez por tratarse de algo que ocurrirá aquí, en Mendoza, en una sala de los Tribunales Federales ubicados en Avenida España y Pedro Molina, no se tome la dimensión real que tendrá el juicio contra los jueces que actuaron en el Poder Judicial de la Nación en la provincia, durante la última dictadura militar.
Comenzará el 4 de junio y será, conceptualmente, parecido al famoso Proceso de Núremberg, donde se juzgó, entre otros, a los responsables de darle un marco jurídico y simular legalidad a los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Alemania nazi.
Gabriel Francisco Guzzo, Rolando Evaristo Carrizo, Luis Miret y Guillermo Max Petra Recabarren serán los ex magistrados que estarán, esta vez, del otro lado; sentados en el banquillo de los acusados y enfrentando cargos que, según los casos, van desde ser cómplices de secuestros y torturas hasta participación en hechos de homicidios.
Todos serán defendidos por defensores oficiales, a excepción de Petra Recabarren, que contrató a Eduardo Mestre Brizuela, otro ex juez federal que es investigado por haber intentado dejar impune el secuestro de la bebé del matrimonio Terrera-Manrique, una pareja jóvenes militantes raptados y desaparecidos en 1977.
El tribunal a cargo de evaluar el comportamiento de quienes en algún momento estuvieron en esos mismos lugares, estará compuesto por Juan Antonio González Macías, Alejandro Piña y Carlos Parra.
El fiscal será Dante Vega, todo un experimentado ya en este tipo de juicios. Participante y co protagonista en los primeros dos debates contra el aparato militar y policial que funcionó en Mendoza, y con una labor destacada en el tercero, esta vez su objetivo será demostrar cómo desde el Poder Judicial de la Nación no sólo se desatendieron los planteos y reclamos de los familiares de las víctima y no se investigó, sino que se creó un clima de complicidad para garantizar la impunidad de los autores de los crímenes.
Será la comprobación de que el golpe de Estado del 24 marzo de 1976 no sólo fue una aventura iniciada por el poder militar, sino que existió una parte de la sociedad civil que estuvo detrás de cada una de las decisiones tomadas y que costaron la vida a miles de personas.
"Este es el segundo juicio en el mundo con estas característica", explicó el abogado Pablo Salinas, quien junto con Viviana Beigel serán querellantes a favor de Luz Faingold, una de las víctimas durante esos años y en cuyo relato, por ejemplo, consta el contacto cara a cara que tuvo con Miret luego de ser secuestrada y llevada al D2 cuando era adolescente.
De todos modos, el staff de acusados no estará completo. Habrá un lugar vacío y será el del ex camarista Otilio Romano, cuyas causas no pudieron ser elevadas a juicio por estar prófugo en Chile, y a la espera de que se resuelva el pedido de extradición para ser devuelto a la Argentina.
Fuente:ElSol.online
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