14 de mayo de 2013

BRASIL.

LUNES, 13 DE MAYO DE 2013 
El extractivista más grande del continente 
Por Eduardo Gudynas 
Extractivismo es la apropiación de enormes volúmenes de recursos naturales o bajo prácticas intensivas que, en su mayor parte, son exportados como materias primas a los mercados globales. Parece estar pasando desapercibido que, según esta definición, el mayor extractivista de América del Sur es Brasil.

Esa situación no siempre es reconocida, ya que cuando se habla de extractivismo en primer lugar se piense en la minería, y en segundo lugar se dirán que los ejemplos destacados son países como Chile, Perú o Bolivia. Las imágenes populares conciben a esas naciones andinas como los líderes mineros continentales, e incluso globales.

La realidad de los últimos años es otra. Brasil se ha convertido en el más grande productor y exportador minero del continente. Este país extrajo más de 410 millones de toneladas de sus principales minerales en 2011, mientras que todas las demás naciones sudamericanas sumadas, se apropiaron de poco más de 147 millones de toneladas. Estos indicadores se basan en la extracción en América del Sur de cobre, cinc, plomo, estaño, bauxita, carbón y hierro (que expresan a los principales minerales por su volumen de extracción y exportación). Es impactante advertir que Brasil extrae casi el triple que la suma de todos los demás países sudamericanos que tienen minería de relevancia (Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela).

Esos enormes volúmenes brasileños se deben especialmente a la apropiación de hierro y bauxita. Pero este país es también el que tiene una de las canastas mineras más diversificadas (además es un importante productor de carbón, plomo, algunos “tierras raras”, etc.). Que Brasil sea el mayor minero continental tampoco es un hecho reciente, y ya en el año 2000 extraía el doble de volumen que todos los demás países sudamericanos.

Como se sabe, por cada tonelada de mineral extraído existen distintas proporciones de una “mochila ecológica”, que representa todo el material no aprovechado. Al sumar esa mochila las cifras de recursos naturales apropiados aumentan todavía más. Este es un indicador importante para el caso del oro, ya que su volumen final es pequeño para incidir en los indicadores de arriba, pero tiene una altísima mochila ecológica (un kilogramo de oro requiere remover 540 toneladas de materia, según el promedio de referencia global), y en muchos casos se lo obtiene por procedimientos muy contaminantes y destructivos (tales como deforestación asociada y uso de mercurio). En este rubro el primer productor sudamericano en 2011 fue Perú (188 toneladas), pero Brasil fue el segundo (con 67 ton), y por detrás le siguieron Argentina y Chile.

El extractivismo en su sentido estricto es mucho más que la minería. La apropiación de grandes volúmenes de recursos naturales o bajo procedimientos intensivos, para alimentar las exportaciones, se repite en otros sectores, destacándose los hidrocarburos y la agricultura. En esos rubros Brasil también es un “campeón”.

Si bien Brasil es actualmente es un productor petrolero de nivel medio (ocupando el tercer lugar en América Latina), y se enfoca en su propio consumo, también es cierto que se está preparando para explotar yacimientos marinos. Su gobierno espera ubicar al país entre las primeras potencias petroleras mundiales. 

Los nuevos yacimientos se encuentran en la plataforma costera, a enormes profundidades, condiciones exigentes de perforación, y altas temperaturas. Esa extracción es de un enorme riesgo ambiental, tal como ha dejado en claro el accidente de la plataforma de BP en el Golfo de México en 2010. A pesar de esa catástrofe y de la evidencia sobre esos riesgos, la discusión brasileña está mucho más enfocada en los niveles de las regalías o su distribución, que en sopesar sino sería más sensato una moratoria en ese tipo de extractivismo.

Esto es muy diferente de lo que sucede, por ejemplo, en varias localidades amazónicas, donde la experiencia ciudadana frente a distintos impactos sociales y ambientales, no está dispuesta a aceptar más compensaciones económicas, sino que reclama moratorias.

Finalmente, Brasil también es el líder en el extractivismo agrícola. Actualmente es el primer productor mundial de soya; en la zafra 2011-12 superó los 66 millones de toneladas métricas (en nuestro continente le sigue Argentina con 40 millones ton m). Es también el primer exportador mundial, y buena parte de lo que comercializa lo hace sin procesamiento. Este fenómeno va de la mano con un enorme aumento del área de cultivo, que ha superado los 24 millones de hectáreas.

De esta manera, el extractivismo avanza en Brasil en varios frentes. Si se agrupan la extracción de recursos naturales mineros, hidrocarburíferos y agrícolas, el nivel de apropiación es de recursos naturales en Brasil es escalofriante, y deja muy atrás a cualquier país sudamericano. Ese estilo de desarrollo genera presiones ambientales y sociales fortísimas, que van desde los conflictos en el medio rural al drama ecológico que se observa en el Cerrado o la Caatinga, ecoregiones que pueden desaparecer al convertirse en tierras agrícola-ganaderas.

El extractivismo exagerado hace que la economía brasileña sea muy dependiente de exportaciones como las de hierro o soya para crecer. La proporción de productos primarios aumenta en el comercio exterior y caen las manufacturas. El país se vuelve muy dependiente de las condiciones globales, tales como los precios internacionales de las materias primas o la llegada de inversores extranjeros.

Por estos motivos, un examen riguroso muestra que la economía brasileña se está pareciendo más a la de los países andinos de lo que usualmente asumen analistas convencionales, que una y otra vez dicen que es un ejemplo de industrialización. Es más, durante las dos administraciones de Lula da Silva, la economía se primarizó en lugar de industrializarse.

A diferencia de lo que sucede en otros países sudamericanos, esta expansión del extractivismo no se debe solamente a las inyecciones de capital internacional, sino a los propios fondos internos estatales. El gobierno brasileño empuja decididamente este extractivismo, por medidas directas o financieras (en especial desde su banco de desarrollo BNDES).

Hay varios ejemplos. Petrobrás es una corporación petrolera mixta. Vale, la segunda empresa minera más grande del mundo, si bien es formalmente privada, aproximadamente la mitad de sus acciones depende de los fondos de pensión de los funcionarios del Banco de Brasil, y su principal fuente es el BNDES. Por esos y otros canales, el gobierno tiene amplios poderes de control sobre esa corporación.

Entretanto, el extractivismo agrícola también es apoyado directamente por el gobierno. Este se beneficia del más grande paquete de ayuda financiera estatal del continente (el llamado Plan Agrícola y Pecuario), que para los años 2012/13, totalizó 115,2 miles de millones de reales destinados al crédito, lo que favorece directamente la expansión de la agroindustria exportadora en lugar de los pequeños agricultores.

Esta es una situación de enormes paradojas: una parte nada despreciable del dinero recaudado por el Estado se utiliza en fomentar, apoyar e incluso subsidiar el extractivismo, el que alimenta en primer lugar la globalización antes que las necesidades internas del propio Brasil. En cambio, quedan dentro del país aquella mochila ecológica y otros impactos ambientales, y un amplio abanico de efectos sociales, políticos y económicos.

Son estas medidas de apoyo del extractivismo, la persistencia de una inserción internacional funcional a la globalización, y la contención de la protesta social, las que explican que el gobierno brasileño sea una y otra vez presentado como ejemplo económico a seguir para la economía convencional. Allí se originan las felicitaciones que se encuentran en las páginas de The Economist o en los foros de Davos. Pero si la perspectiva se coloca en la sociedad civil o en la Naturaleza, está claro que Brasil debería dejar de ser el campeón del extractivismo, y comenzar cuanto antes a discutir una estrategia postextractivista.
Fuente:Argenpress


13.05.2013
reunión
El presidente alemán destacó la situación económica de Brasil
El presidente de Alemania, Joaquim Gauck, resaltó hoy la situación de estabilidad y desarrollo económicos de Brasil, tras reunirse en San Pablo con su colega brasileña, Dilma Rousseff, con quien coincidió en la posibilidad de aumentar el intercambio comercial y las inversiones recíprocas.
"Lo que me impresionó no fue sólo la estabilización de la economía brasileña sino también la baja tasa de desempleo y las innovaciones", afirmó Gauck luego de reunirse y almorzar con Rousseff en San Pablo, donde también participó de un foro bilateral de empresarios, según reportó la agencia de noticias Brasil y la versión on line del diario Valor Económico.

La reunión de los mandatarios se inscribe en el 31er. Encuentro Empresarial Brasil-Alemania, organizado por las brasileñas Confederación Nacional de la Industria (CNI) y Federación de la Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) y la Confederación de la Industria Alemana (BDI), en el que participan cerca de 2.000 empresarios de las dos naciones.

"Necesitamos aumentar el comercio entre los dos países, ampliarlo en el intercambio de bienes de mayor valor agregado", resaltó Rousseff antes de la apertura de foro empresarial, y especificó la importancia de "estimular las asociaciones estratégicas, como los joint ventures", en especial en el área de ciencia e innovación tecnológica.

La jefa de Estado reseñó que cerca de 50 empresarios brasileños están instalados en Alemania y también ponderó la "excelente acogida" de los 2.000 estudiantes que están en el país europeo "beneficiándose con la innovación tecnológica" a través del programa Ciencia sin Fronteras, conocimientos que incorporarán a los procesos productivos en compañías instaladas en Brasil cuando regresen al país.

"Tenemos diálogos de común acuerdo entre nosotros. De hacer reuniones más próximas, más asociaciones entre empresas, sociedades y gobiernos brasileños y alemanes", sostuvo Rousseff en una conferencia de prensa conjunta.
Por su parte, Gauck destacó que el cambio climático y las medidas de protección al medio ambiente también son temas comunes de la agenda bilateral.

El presidente alemán elogió, además, a Rousseff por su "coraje para combatir la corrupción, por la Medida Provisoria de Puertos, en discusión en el Congreso Nacional, que "mejora el clima de inversiones en Brasil" y por haber ganado el embajador brasileño Roberto Azevedo la elección para la secretaría general de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La mandataria devolvió los elogios a Gauck, a quien dijo admirar "por su activismo para promover la verdad y la reconciliación en la Alemania unificada", proceso en el que coordinó la comisión alemana que controló la disolución de la policía secreta del sector oriental.

Por ello, le solicitó que verificase la existencia de eventuales archivos en Alemania que puedan ayudar al trabajo de la Comisión de la Verdad, que investiga crímenes de lesa humanidad durante la dictadura en Brasil.

"Es necesario aprovechar la oportunidad de llegar a la verdad y, si la comisión tiene el apoyo necesario para el acceso a todas las fuentes, va a conseguir mucho", respondió Gauck.

Brasil es el mayor socio comercial de Alemania en América latina y el flujo comercial entre ambos se triplicó en los últimos 10 años hasta alcanzar 21.500 millones de dólares en 2012.

La balanza es ampliamente favorable para Brasil, que el año pasado vendió a Alemania por 14.200 millones de dólares y le compró por 7.300 millones. Ese intercambio representa cerca de 22 por ciento de todo el comercio brasileño con la Unión Europea (UE).

Gauck, quien inició su gira por Sudamérica el miércoles pasado en Colombia, visitará el martes Río de Janeiro y permanecerá en Brasil hasta el jueves, pero los dos últimos días realizará actividades privadas. 
Fuente:Telam


13.05.2013
La Comisión de la Verdad teme que el mausoleo sea violado 
El Ejército brasileño se negó a custodiar la tumba de Goulart 
Los restos del ex presidente derrocado en 1964 serán exhumados, ante la sospecha de que pudiera haber sido envenenado por los militares, pero el jefe del destacamento de São Borja no está dispuesto a movilizar efectivos.
El Ejército de Brasil rechazó un pedido para custodiar la tumba del ex presidente João "Jango" Goulart, derrocado por el golpe de marzo 1964, y que será exhumado por decisión de la oficial Comisión de la Verdad, ante la sospecha de que pudiera haber sido envenenado por militares brasileños y argentinos, en el marco del Plan Cóndor de coordinación represiva entre las dictaduras sudamericanas de los años setenta del siglo pasado. 

El teniente coronel Andre Alvares,  jefe del Segundo Regimiento de Caballería Mecanizada del estado de Río Grande del Sur, sorprendió ayer al anunciar que no está dispuesto a ordenar que efectivos de esa guarnición se movilicen para garantizar la inviolabilidad de la tumba de "Jango", enterrado desde 1976 en el cementerio de la ciudad de São Borja, situada al oeste de ese estado y fronteriza con la localidad argentina de Santo Tomé, en la provincia de Corrientes.

Alvares respondió con una tajante negativa y sin argumentos a un pedido oficial presentado por el alcalde de São Borja, Farelo Almeida, responsable de un grupo de trabajo que asumió la responsabilidad de garantizar la seguridad de los restos del ex presidente, que serán exhumados en el correr de este año para ser analizados por un equipo de antropólogos forenses de Brasil, Argentina y Uruguay. Hasta anoche no se conocía ninguna reacción oficial del gobierno de Dilma Rousseff y en el Ministerio de Defensa guardaron absoluto silencio.

La Comisión de la Verdad –establecida en 2011 para investigar los crímenes y otras violaciones a los Derechos Humanos cometidos durante la dictadura cívico-militar (1964-1985)– y la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia consideran necesaria la exhumación de los restos de Goulart, fallecido durante su exilio en la provincia argentina de Corrientes, el 6 de diciembre de 1976, ante los indicios crecientes de que su muerte fue un magnicidio ejecutado en el marco del Cóndor.

Ante las sospechas de que el infarto que causó la muerte de Jango haya sido acelerado por un veneno suministrado por agentes de las fuerzas de seguridad del Plan Cóndor, la Comisión de la Verdad decidió el 3 de mayo pasado acoger un pedido de la familia de Goulart. La decisión fue trasladada a la justicia y la fiscal Suzete Bragagnolo le dio curso, y anunció que para garantizar la seriedad de la investigación se invitará a forenses de Argentina y Uruguay, con vasta experiencia en la materia. La fecha de la exhumación aún no fue definida.

Rosa Cardoso, abogada de la Comisión de la Verdad, justificó la decisión afirmando que "hay indicios concretos" de que Goulart fue vigilado en el exilio –desde que llegó a Uruguay, en 1964, hasta que murió en Argentina, en 1976– por agentes de ambos países y de Brasil, y que existe la posibilidad de que haya sido asesinado por orden de la dictadura brasileña, tal como lo sostiene la familia. Entre los indicios, mencionó las sospechas de que el ex presidente fue envenenado con una pastilla con potasio y clorato deshidratado por orden del comisario Sergio Fleury, uno de los principales comandantes brasileños de la represión durante los años de la dictadura.

Goulart murió a los 56 años y fue enterrado en su natal São Borja. La familia había denunciado que la dictadura había obstruido la realización de una autopsia en 1976. "Sabemos que hubo una orden del general Ernesto Geisel para que nadie pudiera abrir el cajón", dijo João Vicente, hijo mayor del ex gobernante y presidente de la fundación que lleva su nombre. 

La familia se convenció de la importancia de realizar la exhumación a casi 37 años del entierro, porque ahora hay certeza de que las modernas tecnologías detecten la presencia de un veneno suministrado hace tantos años. Además, la exhumación "ofrecería una prueba material para comprobar la causa de la muerte y podría corregir la historia oficial, informando que un presidente de la República fue asesinado", dijo el hijo de Goulart. El esclarecimiento del hecho podría coincidir con el 50º aniversario del golpe de Estado cívico-militar de 1964.
                                                      
el otro
plan: tres años antes 
Tres años antes de derrocar al gobierno constitucional de João Goulart, los militares brasileños habían montado un operativo para asesinar al presidente cuando aún no había asumido el cargo y viajaba desde China para asumir en lugar de Janio Quadros. La noticia se conoció la semana pasada, medio siglo después, por boca de un militar retirado que se negó a participar del plan urdido en 1961 y contó su versión a la Comisión de la Verdad. Goulart, que gobernó el país durante tres años, hasta 1964, moriría 15 años después en la provincia argentina de Corrientes.

El coronel aviador Roberto Baere contó los detalles del plan que se había preparado para matar a Goulart: derribar el avión que lo llevaría desde Porto Alegre, capital del estado de Río Grande del Sur, hasta Brasilia. 

La revelación se conoció un día después de que la Justicia  anunciara que, por pedido de la Comisión de la Verdad, se exhumará el cadáver del ex presidente para determinar si fue envenenado, en lo que sería el primer magnicidio del Plan Cóndor. La conspiración había sido montada por militares de ultraderecha que pretendían impedir que el 25 de agosto de 1961 Goulart llegara a Brasilia para asumir tras la renuncia de Quadros a la jefatura de Estado, forzada por los militares. 
El dato
Autopsia
La familia denunció que la dictadura había obstruido la realización de una autopsia en 1976.
Fuente:TiempoArgentino

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