Hasta esa fecha, Eurnekian no dispondrá del predio. Siguen investigando delitos de lesa humanidad.
15/05/2013
Sin cambios. Eurnekian logró que el municipio le adapte las normas, pero no puede iniciar las obras (La Voz / Archivo).
La Corporación América, de Eduardo Eurnekian, deberá esperar hasta el 15 de junio próximo para saber si podrá avanzar o no con el desarrollo inmobiliario que tiene previsto encarar en el predio del ex-Batallón 141. Esto, debido a nuevas prórrogas que dispuso la Justicia Federal sobre una resolución de no innovar que rige sobre el terreno en cuestión, debido a investigaciones por delitos de lesa humanidad.
La medida fue dispuesta por el Juzgado Federal N°3, a cargo del juez Alejandro Sánchez Freytes, por pedido del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf).
En vinculación con ese ex predio militar se tramitan en la Justicia Federal de Córdoba dos investigaciones, ambas en manos de la fiscal Graciela López de Filoñuk. Una remite a la aplicación del Plan Conintes, en los ‘60, y a posibles derivaciones represivas que habrían tenido lugar en ese sitio; y también se trata de dilucidar la veracidad de una denuncia que formuló un ex conscripto, por supuestos delitos de lesa humanidad cometidos en el ex Batallón durante la última dictadura militar.
Los plazos para seguir investigando en el sitio se extendieron, además, por otras novedades de esta semana. La referencia apunta al hallazgo de restos óseos en un pozo de la ciudad de Unquillo y también a la llegada, desde la Nación, de fondos presupuestados justamente para las tareas del Eaaf. Ese dinero se acreditó el pasado lunes.
Respecto de los plazos previstos para investigar, el pasado 1° de mayo se resolvió una primera prórroga por 30 días en la cautelar que impide el acceso de particulares al predio. Y el lunes último, se agregaron otros 15 días a modo “precautorio”,
La titular del Eaaf, Anahí Ginarte, dijo que ante la sospecha de que en el ex predio militar de 22,3 hectáreas pudieran haber enterramientos clandestinos, se realizarán tareas de prospección arqueológica para ver si hay restos óseos o movimientos de suelos.
Recordemos que Corporación América, que había comprado ese valioso inmueble ubicado junto al Parque Sarmiento a fines de 2007, hasta ahora no había podido iniciar ningún emprendimiento inmobiliario, porque las normas urbanísticas municipales no lo permitían.
En enero esa situación se modificó porque el predio fue incluido en un “convenio urbanístico” con la Municipalidad, que habilitó cambiar los patrones de uso del suelo, con lo cual se podrán edificar allí 446 mil metros cuadrados.
Claro que a esa instancia práctica se llegará sólo si la Justicia descarta que en el ex Batallón 141 se hayan registrado delitos de lesa humanidad. Hasta entonces, el predio seguirá custodiado por Gendarmería.
Fuente:laVoz
Envío:Agnddhh
JUSTICIA LEGÍTIMA – CÓRDOBA
COMUNICADO
Justicia Legítima Córdoba expresa su preocupación ante los hechos que han tomado estado público a partir de la inspección a la Cárcel de San Martín (U.P. N° 2) por parte del Dr. Abel Córdoba, Fiscal a cargo de la Unidad Fiscal contra la Violencia Institucional, dependiente de la Procuración General de la Nación. Frente a un suceso que, por los elementos encontrados y los testimonios recogidos (que hoy tomaran estado público), genera la seria sospecha de que en dicho establecimiento penitenciario estén siendo violados derechos humanos elementales, resulta llamativo que la única reacción institucional en la Provincia haya sido denunciar al Dr. Córdoba por su actuación. No parece casual que esta denuncia se realice contra un integrante del Ministerio Público Fiscal de la Nación que está a cargo de una de las nuevas Procuradurías especiales creadas por la Dra. Gils Carbó, precisamente para investigar los delitos más graves, como, en este caso, los relacionados con la violencia institucional. Recientemente, por la misma razón, fueron denunciados el Dr. Carlos Gonella, a cargo de otra de estas Procuradurías, y la propia Dra. Gils Carbó. Sin de ninguna manera abrir juicio sobre investigaciones judiciales en curso, Justicia Legítima Córdoba observa atentamente el desarrollo de los acontecimientos, en la espera de que los graves hechos detectados por el Dr. Abel Córdoba sean investigados seriamente, y no cubiertos con una estrategia que pretenda dirigir la mirada de la sociedad hacia el denunciante.
Córdoba, 11 de mayo de 2013
Envío:Cecilio M. Salguero
La Perla: La Fiscalía pidió detener a un ex policía de Bell Ville por secuestro y torturas
15.05.2013
El testimonio de los hermanos Bondone, apresados en marzo del ‘76 junto a su padre, muestra que la represión institucional comenzó mucho antes del golpe de Estado y algunos de sus protagonistas aún gozan de impunidad.
Por Alexis Oliva (El Argentino, edición Córdoba)
A partir del testimonio de dos hermanos de una familia de Bell Ville que fue víctima de la represión, el fiscal Carlos Gonella pidió la detención del policía Antonio Reginaldo Castro -actualmente jubilado-, quien se desempeñó en esa ciudad en tiempos del terrorismo de Estado.
Los hermanos Lisandro Luis y Mariano José Bondone tenían 19 y 18 años cuando, cuatro días después del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, fueron secuestrados junto con su padre Luis José, abogado y militante del Partido Comunista (PC), quien había representado a presos políticos y víctimas de las fuerzas de seguridad.
Según narró Lisandro, desde la intervención federal a Córdoba, en marzo de 1974, la actividad política y profesional de su padre le deparó “el odio de la policía local”, al mando de Raúl Pedro Telleldín, quien junto al imputado Héctor Vergez fue uno de los creadores del Comando Libertadores de América, versión cordobesa de la Triple A. La impunidad de la patota parapolicial se tradujo en Bell Ville en una serie de atentados explosivos contra referentes políticos y abogados progresistas.
“Una noche colocaron una bomba en la casa del doctor Aldo Lacreu, que también militaba en el PC. Conocíamos que eran elementos policiales y sabíamos en qué autos se manejaban. Identificábamos un Fiat 128 blanco con el capot azul, que tenía el escape roto. Después de que sonó la bomba en la casa Lacreu, escuchamos a ese auto detenerse frente a nuestra casa, y después le dieron arranque a toda velocidad. Entonces, yo encontré una mecha. Quisieron poner una bomba y algo les hizo fallar el atentado”, recordó.
Al asumir en julio del ‘75 la jefatura del Departamento de Informaciones D2, centro de detención que funcionó en el Cabildo de Córdoba, Telleldín fue reemplazado por su segundo, Antonio Castro. Él comandó el grupo que secuestró a los Bondone el 28 de marzo del ‘76 y los trasladó a la comisaría de Bell Ville y luego a la de Villa María. “Subversivos, acá van a decir la verdad, si no les vamos a dar con todo”, les anunció el comisario villamariense, según declaró el testigo.
“Me sacaron los anteojos, me pusieron la venda y empezaron los golpes. La pregunta era: ‘¿Quiénes son los comunistas?’ Yo adopté como principio no dar a conocer a nadie. Eso los enfurecía. ‘¿Quiénes son?’ ‘Yo’. ‘¿Y quién más?’ ‘Yo’. Me agarraban el pelo y me golpeaban contra los muebles. Me pegaron un rodillazo en el esternón. Eso se prolongó no sé cuánto tiempo. Reconocí la voz de Castro, en el interrogatorio y las torturas”, relató Lisandro, quien estuvo detenido hasta el 24 de diciembre del ‘76.
A su padre y su hermano menor los recluyeron en la cárcel de Córdoba, y luego en la de Sierra Chica, en Buenos Aires, hasta que fueron liberados en abril del 77. Pero ahí no terminó su odisea. “En el ‘78, de nuevo va Castro a casa y detiene a mi padre; lo trasladan a Villa María, lo esposan, lo cargan en una chata y lo llevan a La Perla”, señaló Mariano José. En el campo de concentración estuvo cautivo una semana y fue interrogado, junto con un grupo de abogados y militantes del PC, cuyo “delito” era impulsar la Asamblea Permanente de Derechos Humanos. Luego fue alojado en la penitenciaría de barrio San Martín, hasta su definitiva liberación.
“Quiero insistir en que Antonio Reginaldo Castro entró dos veces a mi casa, sin orden de allanamiento, y secuestró a mi padre”, dijo Bondone, quien también reveló que el policía “cuando sospechaba de alguien de izquierda, le daba el certificado de buena conducta, pero por detrás mandaba un informe a las facultades sobre el perfil ideológico”, lo que impidió que el menor de sus hermanos pudiera ingresar a Arquitectura.
“Me lo he cruzado muchas veces, hasta una vez en el supermercado. Mis hijos no le perdonan lo que hizo conmigo. No debería estar en libertad”, concluyó Mariano. Apenas terminó la declaración, Gonella solicitó al Tribunal que comunique al Fiscal de turno lo expuesto por los testigos para que “disponga la detención” del policía Castro.
Hoy, mientras Luis José Bondone sobrelleva una “insuficiencia coronaria severa, agravada por insuficiencia renal” que le impide presentarse como testigo, su victimario camina libremente por las calles de su ciudad. Pero no por mucho tiempo.
Envío:Agnddhh
La Perla: La Fiscalía pidió detener a un ex policía de Bell Ville por secuestro y torturas
15.05.2013
El testimonio de los hermanos Bondone, apresados en marzo del ‘76 junto a su padre, muestra que la represión institucional comenzó mucho antes del golpe de Estado y algunos de sus protagonistas aún gozan de impunidad.
Por Alexis Oliva (El Argentino, edición Córdoba)
A partir del testimonio de dos hermanos de una familia de Bell Ville que fue víctima de la represión, el fiscal Carlos Gonella pidió la detención del policía Antonio Reginaldo Castro -actualmente jubilado-, quien se desempeñó en esa ciudad en tiempos del terrorismo de Estado.
Los hermanos Lisandro Luis y Mariano José Bondone tenían 19 y 18 años cuando, cuatro días después del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, fueron secuestrados junto con su padre Luis José, abogado y militante del Partido Comunista (PC), quien había representado a presos políticos y víctimas de las fuerzas de seguridad.
Según narró Lisandro, desde la intervención federal a Córdoba, en marzo de 1974, la actividad política y profesional de su padre le deparó “el odio de la policía local”, al mando de Raúl Pedro Telleldín, quien junto al imputado Héctor Vergez fue uno de los creadores del Comando Libertadores de América, versión cordobesa de la Triple A. La impunidad de la patota parapolicial se tradujo en Bell Ville en una serie de atentados explosivos contra referentes políticos y abogados progresistas.
“Una noche colocaron una bomba en la casa del doctor Aldo Lacreu, que también militaba en el PC. Conocíamos que eran elementos policiales y sabíamos en qué autos se manejaban. Identificábamos un Fiat 128 blanco con el capot azul, que tenía el escape roto. Después de que sonó la bomba en la casa Lacreu, escuchamos a ese auto detenerse frente a nuestra casa, y después le dieron arranque a toda velocidad. Entonces, yo encontré una mecha. Quisieron poner una bomba y algo les hizo fallar el atentado”, recordó.
Al asumir en julio del ‘75 la jefatura del Departamento de Informaciones D2, centro de detención que funcionó en el Cabildo de Córdoba, Telleldín fue reemplazado por su segundo, Antonio Castro. Él comandó el grupo que secuestró a los Bondone el 28 de marzo del ‘76 y los trasladó a la comisaría de Bell Ville y luego a la de Villa María. “Subversivos, acá van a decir la verdad, si no les vamos a dar con todo”, les anunció el comisario villamariense, según declaró el testigo.
“Me sacaron los anteojos, me pusieron la venda y empezaron los golpes. La pregunta era: ‘¿Quiénes son los comunistas?’ Yo adopté como principio no dar a conocer a nadie. Eso los enfurecía. ‘¿Quiénes son?’ ‘Yo’. ‘¿Y quién más?’ ‘Yo’. Me agarraban el pelo y me golpeaban contra los muebles. Me pegaron un rodillazo en el esternón. Eso se prolongó no sé cuánto tiempo. Reconocí la voz de Castro, en el interrogatorio y las torturas”, relató Lisandro, quien estuvo detenido hasta el 24 de diciembre del ‘76.
A su padre y su hermano menor los recluyeron en la cárcel de Córdoba, y luego en la de Sierra Chica, en Buenos Aires, hasta que fueron liberados en abril del 77. Pero ahí no terminó su odisea. “En el ‘78, de nuevo va Castro a casa y detiene a mi padre; lo trasladan a Villa María, lo esposan, lo cargan en una chata y lo llevan a La Perla”, señaló Mariano José. En el campo de concentración estuvo cautivo una semana y fue interrogado, junto con un grupo de abogados y militantes del PC, cuyo “delito” era impulsar la Asamblea Permanente de Derechos Humanos. Luego fue alojado en la penitenciaría de barrio San Martín, hasta su definitiva liberación.
“Quiero insistir en que Antonio Reginaldo Castro entró dos veces a mi casa, sin orden de allanamiento, y secuestró a mi padre”, dijo Bondone, quien también reveló que el policía “cuando sospechaba de alguien de izquierda, le daba el certificado de buena conducta, pero por detrás mandaba un informe a las facultades sobre el perfil ideológico”, lo que impidió que el menor de sus hermanos pudiera ingresar a Arquitectura.
“Me lo he cruzado muchas veces, hasta una vez en el supermercado. Mis hijos no le perdonan lo que hizo conmigo. No debería estar en libertad”, concluyó Mariano. Apenas terminó la declaración, Gonella solicitó al Tribunal que comunique al Fiscal de turno lo expuesto por los testigos para que “disponga la detención” del policía Castro.
Hoy, mientras Luis José Bondone sobrelleva una “insuficiencia coronaria severa, agravada por insuficiencia renal” que le impide presentarse como testigo, su victimario camina libremente por las calles de su ciudad. Pero no por mucho tiempo.
Envío:Agnddhh


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