9 de mayo de 2013

COLOMBIA.

MIÉRCOLES, 8 DE MAYO DE 2013
Pretenden entregar a UNE a la multinacional sueca Millicom 
Carta abierta del Diputado Jorge Gómez a los concejales de Medellín con motivo de la discusión del proyecto de acuerdo que pretende entregar a UNE a la multinacional sueca Millicom. 

Medellín, mayo de 2013 

Con todo el respeto que ustedes se merecen y en mi condición de Diputado de la Asamblea de Antioquia elegido, entre otros, por ciudadanos de Medellín, me dirijo a cada uno de ustedes a fin de solicitar encarecidamente, en principio a quienes consideran que la propuesta fusión de UNE con la multinacional Millicom es inconveniente, que se mantengan firmes en la decisión de votar en contra el proyecto de acuerdo en el segundo debate y a felicitarlos porque han mantenido una posición valiente y decidida en defensa del patrimonio público.

Pero mi ruego va dirigido con más énfasis a los concejales que por solidaridad política con la administración de Aníbal Gaviria, han decidido votar el Proyecto de Acuerdo 106 de forma afirmativa. A ellos les pido que recapaciten antes de votar el miércoles sobre los siguientes argumentos:

1. No es cierto que el patrimonio público se salva haciendo sociedades con una empresa privada y menos con una multinacional. Emplazo a la administración municipal y los gerentes de EPM y UNE para que muestren siquiera un ejemplo, un botón de muestra en algún rincón del planeta en el que haya sucedido ese extraño e inverosímil caso. En Colombia tenemos un ejemplo reciente con lo que sucedió con la estatal Telecom y la multinacional de origen español Telefónica, a la cual se entregó el manejo de la compañía fusionada supuestamente para salvar el patrimonio público y lo que ha sucedido es que con recursos del Estado se ha recapitalizado el fondo para atender las obligaciones pensionales que se había comprometido a cubrir Telefónica. Recuerden la afirmación del padre del neoliberalismo, el premio Nobel de economía Milton Friedman, “la única responsabilidad social de las empresas es la de obtener beneficios para sus accionistas”. ¿Será que Millicom es la excepción a la regla y tiene como destino en este mundo salvar la empresa de telecomunicaciones pública de Medellín? Con las afirmaciones catastrofistas de los promotores de la iniciativa, se hundirían tanto por UNE como Millicom por separado, como las dos juntas. 

2. No es cierto que la movilidad sea más importante desde el punto de vista de un plan de negocios que la banda ancha. Quien tiene banda ancha y es líder en ese segmento puede conseguir a menores costos la movilidad que quien tiene una red de cobre tan grande y valiosa como UNE. Y a la inversa, quien solo tiene movilidad (celulares), tiene que sudarla duro para conseguir la banda ancha (internet de alta velocidad y capacidad, TV por cable y telefonía fija). La parte ancha del embudo es para Millicom, la estrecha para UNE. 

3. Es falso que el talismán para salvarnos de la voracidad de Telefónica y Claro sea Millicom. Comparan los defensores de la privatización a UNE con los dos colosos para hacer ver a nuestra empresa de telecomunicaciones aún más pequeña que a David frente a Goliat. ¿Pero han comparado a los dos Goliats con Millicom? La distancia es igualmente enorme, especialmente si se tiene en cuenta los muy marginales países en que opera y la composición de sus clientes, en su inmensa mayoría, prepagos. ¿ Será que los 50 millones de clientes de bajo poder adquisitivo que tiene Millicom son suficientes para “competir” con los más de 600 millones que tienen los dos “colosos”? 

4. Es contundentemente cierto que las debilidades observadas en UNE tienen origen en pésima gestión administrativa y en decisiones absurdas como la de comprar Orbitel por el precio que se adquirió y vender en una operación que resultó un regalo, a Colombia Móvil –OLA- al socio que hoy se nos vende como el redentor. Aquí vale la pena recordar al sujeto que vendió el sofá porque su esposa le fue infiel en el. No se trata de vender el sofá, lo que se debe hacer es corregir el rumbo. 

5. “Los concejales no debemos definir el socio estratégico” afirma uno de los corporados que votó positivamente en las comisiones la fusión. La afirmación sobra pues el Alcalde y los Gerentes de EPM y UNE ya lo tienen definido. Pero también es claro que de aprobar el proyecto de acuerdo, lo harían a sabiendas de que se está dando vía libre a un negocio que tiene beneficiario con nombre específico, asunto que además ha sido publicitada profusamente y de manera abusiva por la gerencia de EMP mediante costos volantes que recibimos todos los suscriptores. Y aunque no lo diga la letra del acuerdo, están convalidando un “acuerdo de entendimiento” ya suscrito entre los gerentes de UNE y Millicom. Estarían haciendo lo que dicen no hacer, lo que a mi juicio y del de respetables juristas, transgrede normas legales y éticas.

6. A los personajes públicos hay que juzgarlos por sus ejecutorias. Aníbal Gaviria cuándo fungía como Gobernador de Antioquia y su Secretario de Hacienda en ese entonces y hoy Gerente de EPM, Juan Esteban Calle, propusieron privatizar la Fábrica de Licores de Antioquia con idénticos argumentos a los que hoy usan para regalar a UNE: que iba a desaparecer, que iba a convertirse en un costoso pasivo para el Departamento, que se la iban a tragar las multinacionales en medio de la globalización, que era mejor venderla cuando todavía valía algo y un largo etcétera de argumentos que la vida demostró que eran falsos y que solo servían como una especie de taparrabos para ocultar que respondían a simples motivaciones ideológicas de los cultores del mercado y devotos del capital extranjero. Hoy se repite la historia, cambiando solamente el objetivo a privatizar y los encargados de autorizarla. Los llamo a que tengan el valor que tuvieron los Diputados de ese entonces y engrandezcan su nombre inscribiéndolo en la lista de los defensores del patrimonio público y no en la de la “Historia universal de la infamia”, en la que con nombres cambiados, José Luis Borges, narrara crímenes reales. 

Podríamos escribir sin límite argumentos, el debate podría prolongarse al infinito, sé que muchos de ustedes van a votar con serias dudas. Por esa razón les propongo que exploremos otras salidas como la de acudir a una consulta popular con los accionistas de UNE que somos los ciudadanos de Medellín, o a que ante la duda se abstengan, como aconseja la sabiduría popular, pero casi en tono de súplica, les solicito que no entreguen a una multinacional de dudosísima ortografía otro pedazo de nuestro patrimonio público. 

De los señores Concejales, atentamente: 

JORGE ALBERTO GÓMEZ GALLEGO 
C.C. # 8’426.821 
Diputado Asamblea Departamental de Antioquia. 

MIÉRCOLES, 8 DE MAYO DE 2013
La Paz: Es un acuerdo entre quienes la queremos 
REVISTA INSURRECCIÓN 
Si el futuro de Colombia no es la paz, el país seguirá transitando la oscura noche en que anda sumida, luego de más de medio siglo, donde las generaciones han transitado su vida insertas en un conflicto social y armado, que cada vez se profundiza más, así el Presidente Santos pretenda entregar al país un avance positivo a los trabajadores, con motivo de su día internacional. 

La verdad es otra y debe reconocerse a profundidad, para buscar salidas realistas, en ello los trabajadores movilizados, plantearon sus exigencias y derroteros que contradicen las afirmaciones del mandatario y colocan sobre la mesa urgencias que deben asumirse y que no caben dentro de la realidad económica, social y política del país, lo que obliga a mirar más allá de lo que oferta el Presidente. 

A este primero de mayo le precedieron grandes movilizaciones abogando por la paz y si juntamos tales exigencias con las de los trabajadores, podemos concluir que están fusionados dos torrentes que buscan un marco diferente al que hoy ofrecen los dueños del poder.

Ese marco diferente, pasa por un proceso, donde la sociedad transite un camino distinto al de la guerra, logrando acuerdos que incluyan a todas las partes involucradas, lejos de las exclusiones y reconociéndonos partes determinantes del futuro estable y duradero, en el que las grandes mayorías sean parte indispensable de los protagonistas. Es a esto que le llamamos un Gran Acuerdo Nacional de Paz. 

Basado en lo anterior, el ELN ve con muy buenos ojos una mesa de diálogos con el gobierno y sigue esperando que ese proceso comience para expresar en la mesa, cómo entiende estos desarrollos y mecanismos dentro de un plan de acción de carácter nacional. 

Pero tenemos claro que la mesa de diálogos entre el gobierno y la insurgencia, no es la panacea del proceso de paz, es solo una parte de ella donde unos de los actores en el conflicto, estimulan y contribuyen al protagonismo de las mayorías, y se comprometen a actuar dentro de una reglas del juego para que el proceso de paz fluya y se haga realidad.

Somos conscientes de las complejidades de todo esto, pero somos realistas que con el concurso de todos y todas, arribaremos a buen puerto. La magia de esta edificación está en la persistencia, el trabajo denodado y la participación colectiva sin exclusiones. 

Hay poderosos enemigos de este camino y este propósito, pero tanto las múltiples manifestaciones por la paz, como las denuncias y exigencias de los trabajadores el pasado primero de mayo, nos afianza en estas urgencias del país. 

No van a dejar de existir quienes se opongan a la paz, porque hay poderosas fuerzas enquistadas en las instituciones del gobierno y el Estado, que seguirán pugnando por la guerra porque ellos no la padecen sino que la agencian, porque ellos se han enriquecido al apoderarse de parte del presupuesto destinado para ella, además se apoderaron de tierras y demás bienes de cerca de 5 millones de desplazados; y tales tierras y bienes hacen parte hoy de grandes empresas y megaproyectos legalizados. Es decir, para ellos la guerra es un poderoso negocio y así haya sido conseguido con la sangre y la desgracia de millones de colombianas y colombianos humildes, para ellos ese no es un problema, sino un buen negocio y la defensa de sus intereses sin límite. 

Pero además hay otros que quieren la guerra para evadir la justicia como es el caso del ex-presidente Uribe y sus allegados, incursos en graves delitos, entre ellos varios de lesa humanidad. Esas oscuras fuerzas necesitan una legislación de guerra como la actual y ser parte del entramado del poder para evitar que un nuevo escenario pueda juzgarlos como el caso de Pinochet, Ríos Montt, Fujimori y otros tantos a quienes un día les llegará la justicia. 

A propósito de quienes no quieren la paz, acaba de terminar un encuentro entre el Ministro de “Defensa” colombiano el señor Pinzón y el jefe del Pentágono, de seguro el tema no es la paz sino la guerra. 

Otro asunto que en el camino hacia la paz no podemos soslayar, son las diferencias que existen al interior de las diversas fuerzas que respaldamos un proceso de paz y no es para menos; pues en ese amplio concepto de paz estamos desde guerrilleros, sectores populares, sociales, intelectuales, partidos políticos de diversos matices, miembros de la clase política colombianas hasta reconocidos empresarios. 

En ese complejo arco iris, es apenas natural que existan matices y diferencias, pero hay un propósito común y eso debe permitirnos dialogar, encontrar las coincidencias y podernos agrupar, en la diversidad, el respeto y las reglas del juego que nos permitan avanzar, porque la paz es un acuerdo entre quienes la queremos. 

En este esfuerzo, el ELN plantea a todas y todos los amantes de la paz, conformar un gran Movimiento Nacional por la Paz y ello hace necesario concretar encuentros de intercambio, de interlocución y definir un plan de trabajo para avanzar. Es nuestro compromiso y cumpliremos.
Fuente:Argenpress

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