Año 6. Edición número 262. Domingo 26 de mayo de 2013
Por Eugenio Millán. Periodista santacruceño
politica@miradasalsur.com
Las denuncias de Lanata. Un repaso de las “denuncias” muestra cómo no se sostienen en información veraz.
El nuevo periodismo de los grandes medios y la narración de un relato sin sustento.
Hace algunos días un colega me consultaba sobre lo que podríamos dar en llamar el caso Lázaro (denuncias por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero del empresario de la construcción, entre otros rubros en los que diversifica su actividad e inversiones Lázaro Báez) y si las imputaciones en principio mediáticas –en las que Jorge Lanata farandulizó con personajes y tratamiento menor lo que podría haber sido un informe valioso, para convertirlo nada más que en puntos de rating televisivo– tenían algún asidero real.
El colega me consultaba desde Baires –a casi 3000 kilómetros de distancia, en este país aún tan “diferente” si la mirada es del centro concentrador de la riqueza o de la periferia de la Pampa Húmeda– cómo los pingüinos convivíamos con el Báezgate, y la verdad es que me parece que lo primero para responder a esa y a otras preguntas es poner blanco sobre negro, poner en valor cada cosa y no terminar en la visión discepoleana de la Biblia junto al calefón y que es lo mismo un chorro que un gran profesor.
Por lo tanto intentaré, con las limitaciones lógicas de un simple periodista de pueblo, separar la paja del trigo o las supuestas bóvedas de los denunciados ilícitos.
Tengo en claro que mi profesión es el periodismo, no tengo ni voluntad, ni capacitación, ni idoneidad para atribuirme funciones de policía o juez de los hechos o las personas. No soy ni quiero ser quien imponga penas o indulte, sólo pretendo brindar un versión seria de los acontecimientos negando cualquier objetividad aséptica, ya que en el periodismo, como en toda actividad, uno opina desde uno, con toda la carga que eso implica, incluida fundamentalmente la ideológica.
Avanzado sobre este punto la primera pregunta que uno debe hacerse no es si Lázaro Báez o Néstor Kirchner tenían en uno o en varios de sus inmuebles bóvedas de seguridad, ya que la posesión de una bóveda por sí sola no es ningún delito, sino qué contenían o contuvieron esas supuestas bóvedas. Llegado a este punto, no sirve la elucubración sustentada en “el me parece”, ya que se puede terminar afirmando una falsedad o desvirtuando una realidad, según sea el “objetivo” del periodista en cuestión. Como ejemplo basta un botón: en la bóveda que Néstor Kirchner habría mandado a construir en su casa de El Calafate, la que en principio era hexagonal u octogonal y que finalmente se describió como rectangular, a decir del citado Lanata, de haber estado llena podría haber albergado unos 3.000 millones de euros, lo que a la cotización actual (24 de mayo de 2013) implicaría unos 20.370 millones de pesos. Sin embargo, si en lugar de euros fueran reales brasileños, la montaña de papel ocuparía el mismo espacio físico, pero la suma en nacionales bajaría a 8.190 millones, y si fueran pesos charrúas descendería a unos 750 millones de pesos, y ni hablar si los papeles son pesos chilenos donde “apenas” se podría resguardar unos míseros 24 millones. Sin embargo, el hoy devenido primera espada periodística del Grupo Clarín habla de supuestos euros descartando “probables” chilenos.
Otro botón de lo que no es el periodismo que se sustenta en hechos y que sólo busca instalar una versión sin que importe si es exacta o no. En uno de los informes difundidos por PPT, un joven y carismático vecino de la ciudad de Caleta Olivia (en el extremo norte de Santa Cruz y segunda en cantidad de habitantes) fue presentado como Facundo Paredes, quien como ciudadano efectuó una serie de críticas a la obra pública en la provincia y a las empresas de Lázaro Báez en particular. Hasta aquí, más allá de que no aportaba pruebas serias en donde fundamentar sus críticas, podrían estas declaraciones ser materia de opinión. Claro que la cosa cambia si uno remarca que el supuesto Facundo Paredes es en realidad Facundo Prades, concejal por las boinas blancas, ex candidato a intendente de su localidad y autoridad de su partido e hijo del ex senador nacional por el radicalismo Carlos Prades. Nada de ello en sí es criticable, lo criticable que un programa que “hiperchequea toda la información” (sic de Lanata) venda pescado podrido y no se ocupe de salvar el “supuesto” error.
Seguramente usted, que es una buena persona, supone que sólo se puede haber tratado de un lamentable error. Para evacuar sus dudas va un tercer botón. Lanata en su denuncia mediática da a conocer opiniones de la diputada Mariana Zuvic, metiendo nuevamente las de andar. Mariana Zuvic nunca fue y por ende no es diputada, ni nacional ni provincial; tampoco fue concejal. Sí es la referente del sector político conducido por Elisa Lilita Carrió, sector que en Santa Cruz es prácticamente inexistente. Quien sí es diputado es su esposo el empresario Eduardo Costa, por dos veces candidato a gobernador y dos veces superado en las urnas por Daniel Peralta. Como dato de color –y no menor por cierto– es que desde la norteña localidad de Caleta Olivia, los ediles, entre ellos el presidente del Legislativo comunal (hombre que integra las filas del radicalismo), han solicitado se investigue la venta de dos terrenos por parte de la Municipalidad a la empresa Tehuelche, de propiedad de Eduardo Costa, ya que el valor asignado a la transacción es de apenas un 30 por ciento del valor de mercado. El Grupo Costa, al que desde estas líneas no acusamos de ningún hecho ilícito, además de ser proveedor del Estado provincial y de distintas comunas en artículos y materiales de la construcción, posee el mayor porcentaje de la venta de automotores (también provee licitaciones mediante al sector público) y hace algunos años intentó incursionar en la actividad petrolera presentándose como integrante de una UTE, en la licitación de áreas petroleras.
¿Los párrafos anteriores buscan correr del eje de la tormenta a Lázaro Báez, las bóvedas y el supuesto lavado de dinero y enriquecimiento ilícito? No, para nada. En lo personal prácticamente no conozco a Báez, salvo de haberlo cruzado en alguna oportunidad en las calles de nuestra ciudad. ¿Si creo que todos o algunos de los hechos de los que se lo imputa son ciertos? No tiene mayor importancia, ya que como periodista todo aquello que informo debe poder ser sostenido más allá de toda duda. No creo que un periodista serio pueda esconder su incapacidad de rastrear la información veraz en el uso del potencial. Se debe informar sólo aquello que se puede sostener.
Sobre algunos de los nombres que han surgido en esta “historia”, como es el del ex fiscal Andrés Vivanco, quien aseguró que el empresario, al igual que el ex presidente (Néstor Kirchner), “no tienen modo de justificar su patrimonio” y que además afirmó que Cristina Kirchner tiene otras dos bóvedas. No es un dato menor, al posicionar a cada uno de los “opinantes”, que Vivanco siempre fue un hombre “diferenciado” de la gestión kirchnerista, lo que no es de por si ni bueno ni malo, pero sí es importante para saber desde dónde se opina. Y tampoco puede obviarse que, como hombre de las leyes, lo que denuncia es válido sólo si es sustentable desde la prueba, sino que sólo en el mejor de los casos alcanza la categoría de rumor. También es importante recordar que el ex fiscal se ha sumado a la actividad política opositora al modelo nacional, lo que para nada es cuestionable pero puede explicar alguna de sus manifestaciones.
En lo que concierne a Sergio Treviño, operario de Austral Construcciones y devenido en ocasional fotógrafo, es uno más de los miles de vecinos anónimos que habitamos la ciudad de Río Gallegos. Será la Justicia la que deberá determinar si hay elementos que indiquen que las “pruebas” aportadas por Treviño sustentan la comprobación de un ilícito por parte de Báez, ya que insisto que la existencia o no de una bóveda no prueba y niega nada.
En síntesis creo que hay mucho ruido y pocas nueces.
Fuente:MiradasalSur
El colega me consultaba desde Baires –a casi 3000 kilómetros de distancia, en este país aún tan “diferente” si la mirada es del centro concentrador de la riqueza o de la periferia de la Pampa Húmeda– cómo los pingüinos convivíamos con el Báezgate, y la verdad es que me parece que lo primero para responder a esa y a otras preguntas es poner blanco sobre negro, poner en valor cada cosa y no terminar en la visión discepoleana de la Biblia junto al calefón y que es lo mismo un chorro que un gran profesor.
Por lo tanto intentaré, con las limitaciones lógicas de un simple periodista de pueblo, separar la paja del trigo o las supuestas bóvedas de los denunciados ilícitos.
Tengo en claro que mi profesión es el periodismo, no tengo ni voluntad, ni capacitación, ni idoneidad para atribuirme funciones de policía o juez de los hechos o las personas. No soy ni quiero ser quien imponga penas o indulte, sólo pretendo brindar un versión seria de los acontecimientos negando cualquier objetividad aséptica, ya que en el periodismo, como en toda actividad, uno opina desde uno, con toda la carga que eso implica, incluida fundamentalmente la ideológica.
Avanzado sobre este punto la primera pregunta que uno debe hacerse no es si Lázaro Báez o Néstor Kirchner tenían en uno o en varios de sus inmuebles bóvedas de seguridad, ya que la posesión de una bóveda por sí sola no es ningún delito, sino qué contenían o contuvieron esas supuestas bóvedas. Llegado a este punto, no sirve la elucubración sustentada en “el me parece”, ya que se puede terminar afirmando una falsedad o desvirtuando una realidad, según sea el “objetivo” del periodista en cuestión. Como ejemplo basta un botón: en la bóveda que Néstor Kirchner habría mandado a construir en su casa de El Calafate, la que en principio era hexagonal u octogonal y que finalmente se describió como rectangular, a decir del citado Lanata, de haber estado llena podría haber albergado unos 3.000 millones de euros, lo que a la cotización actual (24 de mayo de 2013) implicaría unos 20.370 millones de pesos. Sin embargo, si en lugar de euros fueran reales brasileños, la montaña de papel ocuparía el mismo espacio físico, pero la suma en nacionales bajaría a 8.190 millones, y si fueran pesos charrúas descendería a unos 750 millones de pesos, y ni hablar si los papeles son pesos chilenos donde “apenas” se podría resguardar unos míseros 24 millones. Sin embargo, el hoy devenido primera espada periodística del Grupo Clarín habla de supuestos euros descartando “probables” chilenos.
Otro botón de lo que no es el periodismo que se sustenta en hechos y que sólo busca instalar una versión sin que importe si es exacta o no. En uno de los informes difundidos por PPT, un joven y carismático vecino de la ciudad de Caleta Olivia (en el extremo norte de Santa Cruz y segunda en cantidad de habitantes) fue presentado como Facundo Paredes, quien como ciudadano efectuó una serie de críticas a la obra pública en la provincia y a las empresas de Lázaro Báez en particular. Hasta aquí, más allá de que no aportaba pruebas serias en donde fundamentar sus críticas, podrían estas declaraciones ser materia de opinión. Claro que la cosa cambia si uno remarca que el supuesto Facundo Paredes es en realidad Facundo Prades, concejal por las boinas blancas, ex candidato a intendente de su localidad y autoridad de su partido e hijo del ex senador nacional por el radicalismo Carlos Prades. Nada de ello en sí es criticable, lo criticable que un programa que “hiperchequea toda la información” (sic de Lanata) venda pescado podrido y no se ocupe de salvar el “supuesto” error.
Seguramente usted, que es una buena persona, supone que sólo se puede haber tratado de un lamentable error. Para evacuar sus dudas va un tercer botón. Lanata en su denuncia mediática da a conocer opiniones de la diputada Mariana Zuvic, metiendo nuevamente las de andar. Mariana Zuvic nunca fue y por ende no es diputada, ni nacional ni provincial; tampoco fue concejal. Sí es la referente del sector político conducido por Elisa Lilita Carrió, sector que en Santa Cruz es prácticamente inexistente. Quien sí es diputado es su esposo el empresario Eduardo Costa, por dos veces candidato a gobernador y dos veces superado en las urnas por Daniel Peralta. Como dato de color –y no menor por cierto– es que desde la norteña localidad de Caleta Olivia, los ediles, entre ellos el presidente del Legislativo comunal (hombre que integra las filas del radicalismo), han solicitado se investigue la venta de dos terrenos por parte de la Municipalidad a la empresa Tehuelche, de propiedad de Eduardo Costa, ya que el valor asignado a la transacción es de apenas un 30 por ciento del valor de mercado. El Grupo Costa, al que desde estas líneas no acusamos de ningún hecho ilícito, además de ser proveedor del Estado provincial y de distintas comunas en artículos y materiales de la construcción, posee el mayor porcentaje de la venta de automotores (también provee licitaciones mediante al sector público) y hace algunos años intentó incursionar en la actividad petrolera presentándose como integrante de una UTE, en la licitación de áreas petroleras.
¿Los párrafos anteriores buscan correr del eje de la tormenta a Lázaro Báez, las bóvedas y el supuesto lavado de dinero y enriquecimiento ilícito? No, para nada. En lo personal prácticamente no conozco a Báez, salvo de haberlo cruzado en alguna oportunidad en las calles de nuestra ciudad. ¿Si creo que todos o algunos de los hechos de los que se lo imputa son ciertos? No tiene mayor importancia, ya que como periodista todo aquello que informo debe poder ser sostenido más allá de toda duda. No creo que un periodista serio pueda esconder su incapacidad de rastrear la información veraz en el uso del potencial. Se debe informar sólo aquello que se puede sostener.
Sobre algunos de los nombres que han surgido en esta “historia”, como es el del ex fiscal Andrés Vivanco, quien aseguró que el empresario, al igual que el ex presidente (Néstor Kirchner), “no tienen modo de justificar su patrimonio” y que además afirmó que Cristina Kirchner tiene otras dos bóvedas. No es un dato menor, al posicionar a cada uno de los “opinantes”, que Vivanco siempre fue un hombre “diferenciado” de la gestión kirchnerista, lo que no es de por si ni bueno ni malo, pero sí es importante para saber desde dónde se opina. Y tampoco puede obviarse que, como hombre de las leyes, lo que denuncia es válido sólo si es sustentable desde la prueba, sino que sólo en el mejor de los casos alcanza la categoría de rumor. También es importante recordar que el ex fiscal se ha sumado a la actividad política opositora al modelo nacional, lo que para nada es cuestionable pero puede explicar alguna de sus manifestaciones.
En lo que concierne a Sergio Treviño, operario de Austral Construcciones y devenido en ocasional fotógrafo, es uno más de los miles de vecinos anónimos que habitamos la ciudad de Río Gallegos. Será la Justicia la que deberá determinar si hay elementos que indiquen que las “pruebas” aportadas por Treviño sustentan la comprobación de un ilícito por parte de Báez, ya que insisto que la existencia o no de una bóveda no prueba y niega nada.
En síntesis creo que hay mucho ruido y pocas nueces.
Fuente:MiradasalSur

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