JUICIO POR LA MEGACAUSA
Comparó Arsenales con Auschwitz
La vocal de un tribunal federal Alicia Noli testificó en el TOF por el secuestro y la desaparición de su esposo. El joven de 23 años acababa de ser padre cuando fue sacado de su casa, en 1976. La jueza comparó al centro clandestino de detención con los campos del nazismo.
"A medida que conocía la dimensión de lo que fue Arsenales y después de conocer Auschwitz me pregunté cuál era la diferencia. Cuando decíamos que (los secuestrados) estaban en un campo de concentración, no nos creían. Y existía. Allí se cometieron las peores torturas y fue donde se fusiló y se quemaron restos. No está Hitler. No están (Antonio) Bussi ni (Benjamín) Menéndez. Pero están los responsables de ese Arsenal, los imputados. Por ello, en la etapa que corresponda, mis representantes pedirán prisión perpetua y cárcel común". Las palabras de la jueza Alicia Noli resonaron en el recinto. Ayer, sin embargo, la vocal del Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) no estuvo en el estrado, sino como testigo en la sala. Sucede que es querellante en la megacausa "Arsenales II-Jefatura II" por el secuestro y desaparición de su marido, Enrique Sánchez.
"Fue un caso de manual" Tocaron la puerta de la casa, ubicada en calle Ecuador al 1.000, a las 21. El joven matrimonio pensó que eran vecinos que querían conocer a su bebé. Noli escuchó que su marido -quien tenía 23 años y era estudiante universitario- abrió la puerta y preguntó: "¿por qué?". Cuando ella -que ya era abogada- fue hacia la entrada, vio a tres jóvenes armados. Les pidió la orden de detención; ellos se identificaron como policías federales y la apartaron. Dejaron que Sánchez se despidiera del niño con un beso y se lo llevaron. Así recordó Noli la noche del 14 de septiembre de 1976, cuando su esposo fue secuestrado. Dijo que intentó ir tras el auto, y que alcanzó a gritarle a Sánchez: "¡te voy a seguir!". Fue la última vez que lo vio.
La jueza relató que llamó a los compañeros de facultad de su esposo para que le advirtieran a Juan Carreras -amigo de Enrique- sobre lo ocurrido. Y recordó que otros estudiantes desaparecieron en esa época. "Con los años me enteré que decidieron no avisarle a Carreras para que rindiera una materia. Fue el único caso en el que alguien fue sacado de un aula de la Universidad. La primera noticia que tuve de Enrique fue que en el momento de ese secuestro, lo tenían en un auto afuera. Compañeros contaron que lo vieron como enfermo", lamentó Noli. Junto a su familia emprendió un peregrinaje por la Justicia y la Iglesia, sin resultados. "El caso de mi familia fue de manual, del manual que deben haber tenido sobre cómo tratar al enemigo", consideró. Precisó luego que tanto la casa de la que Sánchez fue secuestrado como otra propiedad en la que habían vivido fueron saqueadas.
"Me arrancaron la mitad y privaron a mi hijo de una infancia normal", reflexionó. Sobre el destino de su marido, se mostró segura: "creo que se quedó en el Arsenal y que sus restos están ahí". Testigos dijeron haber visto al joven en el centro de exterminio.
Durante la mañana también declaró Santos Juárez, un ex trabajador del ingenio de Los Ralos. Consignó que en junio de 1977 permaneció 20 días en el Arsenal. Relató simulacros de fusilamiento y una violación. También mencionó que un sacerdote visitaba habitualmente el lugar. "Escuché que dos gendarmes le decían Padre Pepe", memoró. Los defensores del sacerdote José Mijalchyk, cuyo apodo es Pepe, efectuaron varias preguntas a Juárez al entender que podría estar involucrando al acusado.
"Si me vas a matar, tirame cerca de Los Ralos. Así mi familia no me busca para siempre", afirmó Juárez que le rogó a uno de sus captores antes de ser liberado.
Fuente:LaGaceta
"Fue un caso de manual" Tocaron la puerta de la casa, ubicada en calle Ecuador al 1.000, a las 21. El joven matrimonio pensó que eran vecinos que querían conocer a su bebé. Noli escuchó que su marido -quien tenía 23 años y era estudiante universitario- abrió la puerta y preguntó: "¿por qué?". Cuando ella -que ya era abogada- fue hacia la entrada, vio a tres jóvenes armados. Les pidió la orden de detención; ellos se identificaron como policías federales y la apartaron. Dejaron que Sánchez se despidiera del niño con un beso y se lo llevaron. Así recordó Noli la noche del 14 de septiembre de 1976, cuando su esposo fue secuestrado. Dijo que intentó ir tras el auto, y que alcanzó a gritarle a Sánchez: "¡te voy a seguir!". Fue la última vez que lo vio.
La jueza relató que llamó a los compañeros de facultad de su esposo para que le advirtieran a Juan Carreras -amigo de Enrique- sobre lo ocurrido. Y recordó que otros estudiantes desaparecieron en esa época. "Con los años me enteré que decidieron no avisarle a Carreras para que rindiera una materia. Fue el único caso en el que alguien fue sacado de un aula de la Universidad. La primera noticia que tuve de Enrique fue que en el momento de ese secuestro, lo tenían en un auto afuera. Compañeros contaron que lo vieron como enfermo", lamentó Noli. Junto a su familia emprendió un peregrinaje por la Justicia y la Iglesia, sin resultados. "El caso de mi familia fue de manual, del manual que deben haber tenido sobre cómo tratar al enemigo", consideró. Precisó luego que tanto la casa de la que Sánchez fue secuestrado como otra propiedad en la que habían vivido fueron saqueadas.
"Me arrancaron la mitad y privaron a mi hijo de una infancia normal", reflexionó. Sobre el destino de su marido, se mostró segura: "creo que se quedó en el Arsenal y que sus restos están ahí". Testigos dijeron haber visto al joven en el centro de exterminio.
Durante la mañana también declaró Santos Juárez, un ex trabajador del ingenio de Los Ralos. Consignó que en junio de 1977 permaneció 20 días en el Arsenal. Relató simulacros de fusilamiento y una violación. También mencionó que un sacerdote visitaba habitualmente el lugar. "Escuché que dos gendarmes le decían Padre Pepe", memoró. Los defensores del sacerdote José Mijalchyk, cuyo apodo es Pepe, efectuaron varias preguntas a Juárez al entender que podría estar involucrando al acusado.
"Si me vas a matar, tirame cerca de Los Ralos. Así mi familia no me busca para siempre", afirmó Juárez que le rogó a uno de sus captores antes de ser liberado.
Fuente:LaGaceta
23.05.2013
Tres dramáticos testimonios se sumaron hoy al debate, en el juicio Arsenales II
Tucumán: "En ese lugar había todos los olores del mundo, pero el más fuerte era el del miedo"
La jueza Alicia Noli fue testigo del secuestro de su esposo, el estudiante Enrique Sánchez.
Tucuman.- Una jueza de la Nación declaró hoy como testigo y querellante, por el secuestro de su marido en 1976, en la megacausa "Arsenales II-Jefatura II" por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura en Tucumán, y destacó que los familiares de las víctimas esperan "verdad y justicia". Alicia Noli brindó un testimonio detallado y preciso acerca de lo que pasó el 16 de setiembre de 1976, cuando tres hombres jóvenes, armados, entraron a su casa de Ecuador al 1000, en la capital tucumana, y secuestraron a su esposo, Enrique Sánchez. "Dijeron que eran de la Policía Federal, el más chico tendría 18 años y los otros 23, y lo llevaron en un Renault 12 blanco, sin patente", recordó la jueza que desde ese momento se comprometió en la lucha por la búsqueda de las víctimas del terrorismo de Estado y fue abogada de familiares de desaparecidos.
La jueza Alicia Noli fue testigo del secuestro de su esposo, el estudiante Enrique Sánchez.
Tucuman.- Una jueza de la Nación declaró hoy como testigo y querellante, por el secuestro de su marido en 1976, en la megacausa "Arsenales II-Jefatura II" por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura en Tucumán, y destacó que los familiares de las víctimas esperan "verdad y justicia". Alicia Noli brindó un testimonio detallado y preciso acerca de lo que pasó el 16 de setiembre de 1976, cuando tres hombres jóvenes, armados, entraron a su casa de Ecuador al 1000, en la capital tucumana, y secuestraron a su esposo, Enrique Sánchez. "Dijeron que eran de la Policía Federal, el más chico tendría 18 años y los otros 23, y lo llevaron en un Renault 12 blanco, sin patente", recordó la jueza que desde ese momento se comprometió en la lucha por la búsqueda de las víctimas del terrorismo de Estado y fue abogada de familiares de desaparecidos.
A Sánchez le decían "Villita", era estudiante universitario y cuando lo secuestraron tenía 23 años, estaba casado con Noli y ambos tenían un hijo de un mes. "Decían que eran combatientes armados cuando en realidad estaban armados por sus ideales", destacó al recordar a su esposo desaparecido, quien según el relato de testigos fue visto con vida por última vez en el Arsenal "Miguel de Azcuénaga".
Además de llevarse a su marido, Noli contó que saquearon la casa y también el departamento donde vivía su madre. "Se llevaron desde el calefón, que lo desprendieron, hasta el canasto de la ropa sucia. Todo menos las fotos y los libros", relató la jueza.
También brindó su testimonio Hector Galván, que fue secuestrado en Santiago del Estero cuando tenía 18 años y lo alojaron en el centro de detenciones conocido como el Arsenal. Entre los duros momentos que vivió en cautiverio, Galván recordó que estuvo con una mujer embarazada que le decían "la Panzona". "Una noche la sacaron y la volvieron a traer cuando había nacido el bebé. Ella suponía que la iban matar. Y así fue", expresó. "Nosotros sabíamos que los que sacaban de noche iban a morir porque los gendarmes decían `esta noche hay fiesta`", relató.
Por su parte, Margarita Lacowski, quien aclaró que es "testigo, víctima y querellante", señaló que en el Arsenal "todo era muy perverso y muy siniestro, tanto que tardé años en hablar de esto". "En ese lugar había todos los olores del mundo, pero el más fuerte era el del miedo", indicó.
La megacusa, proceso que tiene a 41 imputados por la desaparición de 222 personas en la década del 70, continuará mañana con la segunda jornada semanal que incluirá nuevos testimonio de víctimas y testigos.
Fuente:Telam
23/05/2013
Megacausa Jefatura II - Arsenales II
El cura Mijalchyk daba misa en latín en Arsenales
Una nueva audiencia en el marco de la Megacausa Jefatura II – Arsenales II se realizó ayer con impactantes testimonios.
El testigo Santos Juárez reconoció al padre Pepe en Arsenales, quien deba misa a los gendarmes. También declaró la jueza Alicia Noli.
La audiencia en la Megacausa Jefatura II – Arsenales II se inició con retraso debido a que el imputado Godoy tiene una “neumonía bilateral”. Estuvo estable pero al ser “un paciente tabaquista” puede necesitar asistencia mecánica, explicaron. Marcelo Godoy fue señalado por muchos testigos como 'El indio', el más cruento torturador.
Santos Juarez fue el primer testigo en declarar. Lo secuestraron el 10 de junio de 1977. Estuvo 20 días detenidos – desaparecido en Arsenales.
Dijo que en un camión lo trasladaron, junto seis personas más, entre ellas Sixto Villarreal. También escuchó los nombres de Narciso Veliz, Oscar Verón, Lauro Fuensalida, Juan Francisco Cabrera.
Al igual que otros testigos dijo que recibían periódicamente la visita de un cura. Escuché a dos soldados hablar pidiendo que llamen al cura, decían que lo traigan a Pepe.
A su vez indicó que vio a Hugo Bustos, "le habían quemado el bigote". También destacó: “escuché a uno que se identificaba como hijo del dueño de Méndez Automotores”.
Juárez precisó que "trajeron a una chica, le pegaron muy feo, le hacían daño con un palo en la vagina".
En otro pasaje del testimonio comentó que cuando lo liberaron exclamó "si me van a matar tírenme cerca de Los Ralos".
En medio de la audiencia otro imputado tuvo problemas de salud, fue Chuchuy Linares que de inmediato fue transferido al hospital. Tuvo una descompensación.
La audiencia continuó su rumbo, Santos Juarez sostuvo que la guardia en Arsenales la hacía Gendarmería Nacional. "Ellos se identificaron como gendarmes".
Respecto al padre Pepe aseveró que fue tres o cuatro veces al Arsenal. “El cura hizo oraciones en latín con tonada tucumana”.
Luego el abogado defensor Maggio preguntó cómo el tribunal consiguió el teléfono del testigo, cómo lo llamaron. “Los testigos de la doctora Laura Figueroa vienen y señalan a uno de nuestros defendidos”, expresó.
Juárez entonces sostuvo “siento que me están interrogante sobre un tema en el que yo padecí".
Luego llegó el turno de la jueza María Alicia Noli. Brindó un testimonio detallado y preciso acerca de lo que pasó el 16 de setiembre de 1976, cuando tres hombres jóvenes, armados, entraron a su casa de Ecuador al 1000, en la capital tucumana, y secuestraron a su esposo, Enrique Sánchez.
"Dijeron que eran de la Policía Federal, el más chico tendría 18 años y los otros 23, y lo llevaron en un Renault 12 blanco, sin patente", recordó la jueza que desde ese momento se comprometió en la lucha por la búsqueda de las víctimas del terrorismo de Estado y fue abogada de familiares de desaparecidos.
A Sánchez le decían "Villita", era estudiante universitario y cuando lo secuestraron tenía 23 años, estaba casado con Noli y ambos tenían un hijo de un mes.
"Decían que eran combatientes armados cuando en realidad estaban armados por sus ideales", destacó al recordar a su esposo desaparecido, quien según el relato de testigos fue visto con vida por última vez en el Arsenal "Miguel de Azcuénaga".
Además de llevarse a su marido, Noli contó que saquearon la casa y también el departamento donde vivía su madre. "Se llevaron desde el calefón, que lo desprendieron, hasta el canasto de la ropa sucia. Todo menos las fotos y los libros", relató la jueza.
También brindó su testimonio Hector Galván, que fue secuestrado en Santiago del Estero cuando tenía 18 años y lo alojaron en el centro de detenciones conocido como el Arsenal.
Entre los duros momentos que vivió en cautiverio, Galván recordó que estuvo con una mujer embarazada que le decían "la Panzona".
"Una noche la sacaron y la volvieron a traer cuando había nacido el bebé. Ella suponía que la iban matar. Y así fue", expresó.
"Nosotros sabíamos que los que sacaban de noche iban a morir porque los gendarmes decían `esta noche hay fiesta`", relató.
Por su parte, Margarita Lacowski, quien aclaró que es "testigo, víctima y querellante", señaló que en el Arsenal "todo era muy perverso y muy siniestro, tanto que tardé años en hablar de esto".
"En ese lugar había todos los olores del mundo, pero el más fuerte era el del miedo", indicó.
La megacusa, proceso que tiene a 41 imputados por la desaparición de 222 personas en la década del 70, continuará hoy con la segunda jornada semanal que incluirá nuevos testimonio de víctimas y testigos.
Fuente:TucumanHoy
Envío:Agnddhh



No hay comentarios:
Publicar un comentario