Venezuela agitada entre dos modelos (I)
Por Paco Vera
En la construcción de su privativa social, cultural y económica, Venezuela se muestra afanada en una restructuración radical de la sinopsis política, expresada en términos de proceso revolucionario. Por sus características, y teniendo presente las controvertidas informaciones, estimo oportuno seguir ese proceso en perspectiva substantiva y desde el silogismo presente en los avances de ese país suramericano de evidente referencia en América Latina y el Caribe. Venezuela está inmersa en un proceso político -sui generis- identificado en la moral y la justicia de los pueblos, en los derechos universales y en la herencia política de Simón Bolívar, proceso éste tenazmente adversado por las altas capas de la economía, las finanzas y de la burguesía venezolana, en conexión con intereses foráneos.
En las sociedades democráticas occidentales existe una cultura de estado que, prácticamente considera al voto como "la fórmula" para la participación ciudadana en política, reduciéndolo a un cómputo cuantitativo. Cultura ésta incubada en los albores de la democracia representativa donde la participación cierta de la ciudadanía, la inclusión de todos, la justicia para todos, los derechos pariguales, el amor como actitud, la solidaridad y la paz como patrón de la política, son valores ausentes en la praxis del poder alcanzado con esos votos. Es decir, los palenques de la democracia representativa usurpan el poder, y logran que la política sea cada vez más, la gran extrañada en los intereses de amplias capas populares.
En tiempo de elecciones, los discursos políticos se llenan de elocuentes lenguajes, repletos de promesas y apasionados juramentos. Discursos en los que se deslizan ofertas engañosas, insultos e incluso el descrédito del otro; todo vale en las lides por el poder. Pocas veces son campañas ejemplarizantes, al contrario, abunda la merma de ética en las expresiones, tornadas ejemplo de la catadura moral de sus ostentadores. Pero, todo en ese tejemaneje electoral aparece normal. El siempre ha sido así se vuelve cátedra para los cazadores de poder.
En ese escenario donde se simula la política como filón de la democracia representativa, irrumpe de pronto, con firmeza, un sujeto extraño, discordante, que se niega a la falsa promesa y al uso utilitario del voto ciudadano para gobernar, poniendo de relieve el respeto a los derechos pariguales, afirmando que es deber de todas y todos compartir esfuerzos, que de todos es la misión y la responsabilidad de construir el país deseado y donde la participación ciudadana es el eje principal, sin exclusiones, para una democracia donde la sociedad participa y es protagónica, donde la causa y el destino de esa democracia es el pueblo, con su acción, su voto y su confesión de parte, reconociéndose como el poder, y quién otorga licencia.
El planteamiento de ese nuevo sujeto se encamina a hacer fluir como valor político la, para algunos extraña, cualidad humana del amor en su acepción más desprendida por generosa, expresado en la solidaridad activa, la justicia para todos y por principios éticos universales. Dimensión de una política de equidad a la que pocos apostaban hasta entonces, por alienación histórica y que sin duda conmueve a unos, seduce a muchos, enoja a algunos y pone en guardia a no pocos. Se trata de concebir el poder sobre principios culturales fundamentales de la ciudadanía, ejerciendo democráticamente deberes y derechos, participando desde el respeto, la igualdad y el conocimiento en el ejercicio de ese poder, donde la gente es protagonista en el debate, en la toma de decisiones y durante la ejecución de las mismas.
En ese empeño, los sectores partidistas de la derecha política neoliberal y los poderosos de la economía y de las finanzas, hasta entonces amos privativos de la "inteligencia", reaccionan exasperados al comprobar que se les escapa el acceso al poder de gobernar, o a ingiriendo en el culto social del país. Escandalizados rasgan sus vestiduras ante la posibilidad de que gente pueblerina -personas no estudiadas, sin titulado universitario-, sea protagonista de la pauta política que rija el país, obviando en su ansiedad que esas mismas gentes son a las que ellos han acudido y acuden, en los comicios electoral, a pedir el voto para ocupar curul de gobierno.
Qué ironía! Para la democracia representativa el pueblo sí está "capacitado" cuando de pedirle el voto se trata, pero, luego, una vez circunscrito a golpe de propaganda dirigida ese voto, esas gentes solo podrán ocupar el carril marginal de espectador, pasivo, de la política, mientras el electo se dedicará a decidir y a pontificar, sin consulta ni aviso ni protesto. Fórmula ésta que ha dominado la política en Venezuela durante el período "democrático" de 1958 a 1998, sustentada por los medios de comunicación venezolanos e internacionales y suspicazmente silenciada la represión contra campesinos, estudiantes y trabajadores, quien sabe si para no convertir esa verdad en saberes o en materia de opinión pública, o quizás por haber borrado de su acervo político los valores fundamentales de la democracia, de la genuina democracia, pisoteados en ese período de gobierno para los grandes cacaos venezolanos y extranjeros.
La discrepancia evidenciada en el enfrentamiento de las dos principales fuerzas políticas que en los últimos 14 años han pugnado por el gobierno y el control del poder en Venezuela -el Gran Polo Patriótico (GPP), por una parte y por otra, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)-responde a la confrontación histórica entre voto utilitario y protagonismo del pueblo; entre socialismo y capitalismo; entre economía social y economía privada de mercado; entre cultura y transculturización, y entre libertad y dependencia. Mientras el Gran Polo Patriótico socializa su propuesta de país (Socialismo del siglo XXI) elaborando su programa de gobierno con la ciudadanía; la autodenominada Mesa de la Unidad Democrática evita exponer públicamente el modelo de país que pretende, blandiendo solo mensajes y promesas, aislados, dificultando así un conocimiento verosímil y fiable de su propuesta.
Pero, en Septiembre de 2012 sale a la luz un documento donde se describe un programa de gobierno de corte neoliberal, supuestamente de la MUD. Inmediatamente portavoces de esa coalición declaran desconocer tal documento, de existir niegan su autoría y denuncian intenciones oscuras en su contra, acusando de ello al chavismo (a Chávez y a su entorno). A escasos días de esas declaraciones acontece un debate en el seno de la MUD, derivándose, entre otras consecuencias, la ruptura de una formación partidista y la renuncia de Diputados a la MUD, quienes declaran la existencia del documento, que habría sido elaborado en el partido de candidato Henrique Capriles -Primero Justicia- y silenciado a socios de la coalición electoral.
Dicho documento desglosa lineamientos de política económica de corte neoliberal, en sintonía con los promovidos por el FMI, los cuales favorecerían la privatización de la industria petrolera, de las redes eléctrica y de telefonía y de otros sectores estratégicos -minería, transporte, aguas, etc.- poniendo el país de nuevo al abasto de capitales privados depredadores, derogando para ello leyes de control público democráticamente conquistadas, para lo cual habría que modificar la Carta Magna, una de las Constituciones más avanzadas en términos sociales y de democracia. Sería un gran retroceso para los logros en derechos de los pueblos.
Ese documento, escondido primero y luego negado por la fracción más derechista de la oposición que aspira a gobernar Venezuela y administrar sus riquezas, desglosa un programa de gobierno ceñido al capitalismo más rancio. Un programa que abarca los contenidos básicos del "paquetazo" que el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez (CAP) pretendió colar en 1989, dando origen a una sublevación popular (conocida como El Caracazo, que sacudió todo el país), y que un año más tarde supuso la destitución de CAP como Presidente de la República, siendo acusado, indiciado, procesado y declarado culpable. Ese programa es el que también trató colar el candidato de la derecha Henrique Capriles en Octubre de 2012 y luego en Abril de 2013, aunque nunca lo presentara como tal ni lo admitiera públicamente.
En los recientes comicios a Presidente de la República el 14 de Abril 2013 (14-A) el candidato del GPP, Nicolás Maduro -postulado con decisión "firme e irrevocable, plena como la luna llena" según pidiera Hugo Chávez- estuvo respaldado por la militancia chavista que asumió sin fisuras ese legado, presentándose con el mismo programa elaborado para los comicios del 7 de Octubre 2012 (7-O) que propone profundizar y consolidar un modelo de gobierno para un país de iguales: la sociedad socialista, construida en democracia y con criterios científicos y sustentada en principios bolivarianos, en valores cristianos -sin confundir con religiosidad- y desde el poder popular. Un programa ampliamente trabajado en asambleas populares en todo el país, que Nicolás Maduro formuló de nuevo de forma pública y notoria.
Como se sabe, en algo más de seis meses Venezuela ha encarado tres comicios electorales de dimensión nacional y de significativa importancia: para presidente el 7 de Octubre/12; de gobernadores el 16 de Diciembre/12 (16-D); y de nuevo los presidenciales del 14 de Abril 2013 -obligado por el deceso del Presidente Hugo Chávez-. La participación fue de 80,9% el 7-O y de 78,71% el 14-A. Una alta afluencia al llamado cívico de las urnas que revela la importancia que la población venezolana da hoy a su protagonismo y a la vez, el nivel político alcanzado en la ciudadanía en los últimos 14 años. Sin duda, la razón política ha crecido en todos los segmentos de la sociedad venezolana, demostrado, por ejemplo, en la creciente presencia activa de la gente en lo que la afecta; en la abertura a la opinión y a la crítica; en el despliegue de criterios y, en la desinhibida identificación de intereses argumentados.
Venezuela avanza agitada entre dos modelos de cultura política y de vida ciudadana claramente identificados, con presencia de viejos y nuevos paradigmas y de no pocas vacilaciones e interrogantes, entre los que llama la atención la merma de votos el 14-A para el candidato Nicolás Maduro a la luz de los obtenidos por Chávez el 7-O: mientras en los comicios del 7-O la diferencia entre Hugo Chávez y Henrique Capriles fue más de 11 puntos, en los del 14-A Maduro supera a Capriles en menos de 2 puntos; entonces, ¿qué parte del 19% que se abstuvo el 7-O votó el 14-A por Capriles? o, ¿qué parte de ese 11% que apoyó a Chávez el 7-O lo hizo por Capriles el 14-A? ¿Por qué? Muchos interrogantes están abiertos al análisis del proceso venezolano, también estos. Seguiremos buscando. Este proceso merece nuestra atención.
Fuente:Argenpress
17.05.2013
Venezuela
Maduro anunció una subasta de dólares para paliar el desabastecimiento
Venezuela
Maduro anunció una subasta de dólares para paliar el desabastecimiento
El gobierno venezolano anunció que volverá a subastar dólares por los que podrán compulsar empresas privadas para habilitarles las divisas necesarias para importar productos, como medida para superar el desabastecimiento.

El mandatario responsabilizó por la situación a la derecha y a actores en el exterior, al asegurar que Venezuela está superando "un ataque económico nacional e internacional brutal" y afirmó que "el problema del país no es la falta de recursos".
"Ahí es donde la burguesía, la derecha saboreadora se equivoca. Nosotros tenemos, como gobierno revolucionario, los recursos para colocarlos ahí, donde tenemos que producir", precisó.
El jefe de Estado resaltó que "el gobierno de calle es un instrumento extraordinario, de primer nivel para venir a trabajar en las regiones los planes de inversión productiva".
"Yo no vengo a tirar promesas vanas en el aire, vengo a decirle a la gente que vamos a producir más leche, más carne, más hortalizas, qué hace falta, qué estamos haciendo mal para corregirlo y en qué te puedo ayudar", expresó.
La primera subasta oficial de este tipo se concretó hace un año, cuando las autoridades financieras venezolanas vendieron 200 millones de dólares a unas 383 empresas privadas.
Este mecanismo de venta de divisas cobró mayor fuerza durante los últimos tres meses, a partir de que Venezuela incrementará el control cambiario -dispuesto en 2003- y dispusiera una devaluación de su moneda superior al 30 por ciento, lo que llevó a que la cotización oficial del dólar pasara de 4,30 a 6,30 bolívares.
También eliminó el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (SISTME) que remplazó por un nuevo mecanismo llamado SISCAD.
"Vamos a aplicar fórmulas novedosas para todo el tema del diferencial cambiario, para el tema comercial y para acabar con el contrabando que debilita la economía del Táchira y del país"Por otra parte, Maduro anunció la creación de dos zonas económicas especiales en la frontera del Táchira con Colombia para optimizar las relaciones comerciales binacionales y atacar el flagelo del contrabando.
Nicolás Maduro
El presidente especificó que una de estas zonas se desarrollará en la frontera Ureña-Cúcuta y la otra será en la zona fronteriza de La Fría, según reportó la agencia de noticias AVN.
"Vamos a aplicar fórmulas novedosas para todo el tema del diferencial cambiario, para el tema comercial y para acabar con el contrabando que debilita la economía del Táchira y del país", expresó Maduro.
Insistió en la necesidad de profundizar las medidas para acabar definitivamente con acciones contrabandistas en las zonas fronterizas para que haya "relaciones comerciales sanas, productivas, entre los dos países, en medio de la frontera, sin perjudicar a nadie".
Fuente:Telam
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