13 de junio de 2013

A LA 0 DE HOY VENCIO EL PLAZO DE INSCRIPCION DE ALIANZAS PARA LAS PASO.

A LA 0 DE HOY VENCIO EL PLAZO DE INSCRIPCION DE ALIANZAS PARA LAS PASO
El puntapié inicial del año electoral
Sólo el Frente para la Victoria fue inscripto en los 24 distritos del país. La UCR irá en alianza con el FAP, entre otras fuerzas, en Capital, Buenos Aires y Santa Fe. No hubo acuerdo entre el PRO y el peronismo opositor.
Por Nicolás Lantos

Con el cierre de la inscripción de alianzas se cumplió el primer plazo previsto en el calendario electoral.Imagen: Diego Spivacow
En el último minuto de ayer concluyó el plazo para inscribir alianzas de cara al proceso electoral que se llevará a cabo este año. Mientras que el oficialismo inscribió el Frente para la Victoria en los 24 distritos del país, la oposición terminaba de cerrar acuerdos hasta última hora, en un intento (no del todo exitoso) de evitar la dispersión sufrida en los comicios de 2011. Además, a pesar del fallo de la jueza federal María Romilda Servini de Cubría en contra de la elección popular de miembros del Consejo de la Magistratura, la mayoría de los partidos de la oposición inscribieron una entente a nivel nacional para poder competir de forma unificada en esa categoría en caso de que el voto a consejeros se lleve finalmente a cabo. Ahora quedan nueve días hasta el cierre de las candidaturas en los que se terminará de definir el mapa político de cara a las primarias abiertas de agosto y a las elecciones de octubre.

El kirchnerismo fue la primera fuerza que, ayer por la mañana, se inscribió ante el juzgado federal Nº 1 de la Ciudad de Buenos Aires, con competencia electoral, a cargo de Servini de Cubría. Bajo la denominación única de “Frente para la Victoria” participarán a nivel nacional el Partido Justicialista junto a una docena de aliados que incluye al Frente Grande, el Partido de la Victoria, el Partido Intransigente, el Partido Comunista y Nuevo Encuentro, entre otros. La alianza “utilizará los símbolos y emblemas partidarios registrados ante la Justicia electoral, por los partidos integrantes de la misma, en su orden nacional y provincial” y se “utilizará el color para las boletas reservado ante la Justicia nacional electoral por el PJ”, según detalló ayer uno de los apoderados del espacio, Jorge Landau.

El acta con la que el espacio quedó conformado compromete a que “los partidos de orden nacional integrantes de la alianza se comprometen a que sus partidos de distrito participen de las alianzas electorales que integre el PJ para las categorías de senadores y diputados nacionales” y que “deben llevar adherida a la boleta de diputados nacionales la boleta de consejeros del Consejo de la Magistratura del Frente para la Victoria”. También contempla la forma en la que se repartirán los cargos en caso de que haya internas (aunque no está confirmado que se decida dejar correr listas alternativas a las que proponga la presidenta Cristina Fernández de Kirchner). Las aguas mientras tanto están calmas esperando señales de la Casa Rosada, donde se están analizando las nóminas para consejeros de la Magistratura, diputados y senadores nacionales y también, en el caso de algunos distritos clave, los espacios para las Legislaturas provinciales.

Por su parte, la oposición continúa acomodándose: en principio, la Unión Cívica Radical y la mayoría de las fuerzas que componen el Frente Amplio Progresista lograron cerrar acuerdos en la ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires y Santa Fe. En tanto, el peronismo disidente y el PRO forcejearon hasta último momento intentando acercar posiciones y repartir lugares de forma tal de poder presentar un armado común en todo el país, pero no alcanzaron un acuerdo. De cualquier forma, todas estas fuerzas coincidirán en un único Frente por la Justicia para las elecciones para el Consejo de la Magistratura, en caso de que se lleven a cabo. La Coalición Cívica y Proyecto Sur quedaron afuera de este armado nacional, al igual que los sectores que se escindieron del espacio de Pino Solanas (Unidad Popular y el MST). El partido de los Rodríguez Saá y sus aliados y el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), en tanto, presentarán candidatos a consejeros por su cuenta.

Pero si ante las elecciones nacionales de consejero la oposición encontró una forma de unirse para intentar vencer al kirchnerismo, distinto es el escenario en cada distrito a la hora de sellar acuerdos. Al menos en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires, dos de los distritos más importantes de la contienda electoral, por las bancas que reparten y por el peso político de los actores que participarán de las elecciones, a la oposición le ha costado cerrar entendimientos.

Panorama porteño
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el único de los distritos con peso electoral fuerte donde además de diputados van a elegirse senadores, podría haber hasta ocho listas. El PRO, que gobierna el distrito, ha sumado oficialmente a su armado a Unión Por Todos, el espacio de Patricia Bullrich, pero se quedó con las ganas de conseguir la adhesión del peronismo disidente, que se anotó en un espacio aparte, con un frente que incluiría a FE, el partido de Gerónimo “Momo” Venegas. El ex ministro de Economía Roberto Lavagna evalúa si se presentará como candidato para ocupar un escaño en la Cámara alta bajo ese sello y busca tentar a otra ex funcionaria kirchnerista, Graciela Ocaña, para que lo acompañe en la lista. Este acuerdo le traería problemas con otro socio, Hugo Moyano, que apoya el armado de los disidentes en otros distritos, pero advirtió que no compartiría lugar con quien lo persiguió desde el Ministerio de Salud y después secundara a Francisco de Narváez en 2011.

Por su parte, la UCR, el socialismo, Libres del Sur, Proyecto Sur y la Coalición Cívica acordaron dirimir candidaturas en las PASO en tres listas: una encabezada por Ricardo Gil Lavedra y Alfonso Prat Gay, otra con Elisa Carrió y Solanas, y una tercera con Rodolfo Terragno y Martín Losteau. Afuera de esa interna quedaron Unidad Popular (Claudio Lozano) y el MST, dos espacios ex Proyecto Sur que hasta último momento intentaron limar asperezas para poder compartir boleta pero no tuvieron éxito. Lozano irá como candidato a senador junto a la nueva agrupación de centroizquierda Marea Popular, que llevará a Itai Hagman como postulante a diputado. Por último, es en este distrito que el FIT pone sus mayores esperanzas: de lograr mejorar la marca obtenida en los comicios de 2011 estarían cerca de conseguir una banca en el Congreso nacional. Jorge Altamira irá como primer candidato a diputado.

En la Provincia
En la provincia de Buenos Aires, en tanto, la cuestión se pone incluso más peliaguda. Por un lado, habrá un frente que agrupará a radicales, socialistas y el GEN: a diferencia de lo que sucederá en territorio porteño, en este distrito no habrá internas para este espacio sino que el acuerdo contempla que la lista la encabezará Margarita Stolbizer, escoltada por Ricardo Alfonsín. A ese armado se sumó a último momento la Coalición Cívica, luego de echar por tierra a último momento un acuerdo con Proyecto Sur. Por último, Unidad Popular y el MST aquí sí llegaron a un acuerdo y junto con el Partido Socialista Auténtico compartirán un frente que llevará como primer candidato a diputado a Víctor De Gennaro.

En tanto, no hubo acuerdo entre Mauricio Macri y Francisco de Narváez para reeditar el que los llevó a ganar el distrito en 2009. Así, el PRO llevaría su propia boleta, encabezada por el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y el economista Carlos Melconian; mientras que De Narváez buscará un nuevo mandato en la Cámara baja que lo ponga en carrera para volver a disputar la gobernación en 2015. En su boleta convivirá su tropa histórica con dirigentes sciolistas que revistan en la agrupación Juan Domingo y figuras vinculadas a la CGT que encabeza Hugo Moyano.

Estos espacios permanecen atentos a la decisión que acabe por tomar el intendente de Tigre, Sergio Massa, que por ahora sólo inscribió un sello, el Frente Renovador, aunque no definió su curso de acción. Hoy por hoy, suena poco probable que sea él mismo candidato, pero podría apadrinar una lista opositora encabezada por su mujer, Malena Galmarini, o por el ex gobernador Felipe Solá, elegir presentar una boleta corta con cargos provinciales y municipales o directamente evitar participar en este turno electoral.

Otros distritos
- Córdoba: el primero que se inscribió fue el Frente para la Victoria, conformado por once partidos políticos (Frente Grande, de la Victoria, Intransigente, Comunista, Humanista, Solidario, Corriente de Liberación e Integración Nacional (Kolina), Encuentro por la Democracia y la Equidad (EDE), Concertación-Forja, Cambio Córdoba y Acción para el Cambio). El gobernador José Manuel de la Sota inscribió Unión por Córdoba, que incluye el PJ, Democracia Cristiana, Acción por la República, Unión Celeste y Blanco, Fe, hasta completar 15 agrupaciones políticas que apoyarán la candidatura del ex gobernador Juan Schiaretti. El PRO de Mauricio Macri, que candidateará al ex árbitro Héctor Baldassi, irá en alianza con la UCeDé y Unión Popular. Por último, el Frente Progresista Cívico y Social comprende al juecista Frente Cívico y Social, el Partido Socialista, el Movimiento Libres del Sur, Córdoba en Acción y Nueva Izquierda.

- Mendoza: el Frente para la Victoria incluye al PJ, el Partido de la Victoria, al Encuentro por la Democracia y la Equidad, a Kolina, el Movimiento de Integración Nacional, entre otros, cuyo candidato principal todavía no está resuelto. El radicalismo lleva como postulante estrella al ex vicepresidente Julio Cobos quien abrió su lista para ubicar en el cuarto lugar a una dirigente de Libres del Sur, sin cerrar una alianza formal. Por su parte, el resto del FAP armó una alianza con la Coalición Cívica que dirimirán su candidato –el socialista Alberto Montbrún y el cívico Gustavo Gutiérrez– en las primarias abiertas.

- Santa Fe: el ex gobernador Hermes Binner irá de nuevo al frente del Frente Progresista Cívico y Social que el Partido Socialista mantiene con la Unión Cívica Radical, el Partido Demócrata Progresista, el ARI, el GEN y Libres del Sur. El Frente de la Victoria incluye al PJ con el Frente Grande, el Partido del Progreso Social del ex intendente Héctor Cavallero y el Partido Conservador Popular, entre otros. La tercera alianza de importancia se denominará Unión PRO Santa Fe Federal y agrupa al partido de Macri, Unión Celeste y Blanco, el Movimiento de Integración y Desarrollo, Unión Federal y la Unión del Centro Democrático, que tendrán como primer candidato al capocómico Miguel Del Sel.

OPINION
A PASO redoblado
Por Mario Wainfeld


Ayer vencía el plazo fijado para inscribir las alianzas que aspiran a participar en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Las tratativas, las roscas, los simulacros mediáticos, los amagues forman parte de la liturgia, que no ha terminado. Todavía se pueden tejer acuerdos, aunque sólo con la boleta de un partido o de las confederaciones ya inscriptas. O sea colar alguien de otra fuerza en una boleta partidaria, con la sola condición de cambiar la camiseta por un rato. Esa segunda oportunidad privaría de ciertos derechos a los partidos que no se hubieran anotado (plata, personerías eventualmente), pero todavía es factible echar mano a ella. Recién el 22 de este mes se conocerán las listas, las alquimias, los acuerdos entre fuerzas afines o entre el agua y el aceite.

El juego es difícil de sistematizar porque se disputa en 24 distritos, de tradiciones y sistemas de partidos variados. Una primera mirada generalista podría diferenciar lo que son partidos medianamente establecidos con las fuerzas que son la carrocería de un candidato-estrella o un puñado de ellos.

El Frente para la Victoria (FpV) y la Unión Cívica Radical (UCR) son los dos únicos competidores instalados en todas las provincias y en la Ciudad Autónoma. Distinto es su porte, asimétricas sus ambiciones actuales, pero algo los asemeja: la necesidad de sostenerse, de mantener un caudal propio, diseminado en toda la geografía nacional.

El FpV cuenta con un liderazgo indisputado, que es su eje vertebrador. Su estratega es la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En solo diez días se corroborará cuánto atendió-concedió a los jefes del “territorio” (intendentes y gobernadores) que tienen un peso relativo, que fue bajo en 2011 y que, ahora, acaso, engrose algo el kilaje.

La UCR, huérfana de liderazgo nacional, tiene algo de entente de partidos provinciales, unidos por la historia común y el imperativo de no seguir perdiendo terreno. Con lógica de subsistencia, sus tácticas han sido varias. Irá sola, acaso con su tradicional Lista 3, en dos provincias en las que aspira a primar: Córdoba y Mendoza. Vaya a saberse si lo logra o no, pero es claro que son los distritos en los que, a priori, talla más alto.

En otros dos que congregan muchos votos y bancas, Buenos Aires y la Capital, los boinas blancas se avinieron a hacer coaliciones. Su posición previa era la de tercero, con suerte. En la Capital formó la flamante Unen, que irá a divertidas internas abiertas. Para la dirigencia radical sería un trago amargo perder a manos de la extraña pareja conformada por los diputados Elisa Carrió y Fernando Solanas. Pero consideraron más adecuado someterse a esa ordalía que encaminarse solitos y resignados hacia la derrota.
Colocarse detrás de la diputada Margarita Stolbizer en Buenos Aires ha de ser ingrato para el fuero íntimo de Ricardo Alfonsín, que fue por la presidencia hace dos años. Pero el ranking manda y es mejor embarcarse en un bote salvavidas que ahogarse sin remedio. Máxime en una provincia en la que el pan peronismo (FpV, PJ federal, el partido de Francisco de Narváez) suele alzarse con el 60 por ciento del padrón, cuanto menos.
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Al cierre de esta edición, continuaban los toma y daca entre el PRO, el partido (del) Colorado, el delasotismo y otras variantes justicialistas. De nuevo, son tribus de porte distinto. De la Sota es figura dominante en Córdoba, el jefe de Gobierno Macri es hegemónico en Capital, De Narváez mide bien en “la provincia”. El ex ministro Roberto Lavagna es un candidato con virtualidad en Capital, pero no tiene estructura, puede cabildear y hasta retraerse esta vez: su capital político es él mismo. Otros dirigentes transitan en busca de un lugarcito.

Si el intendente Sergio Massa fuera una mujer no faltaría un machista que lo acusara de estar histeriqueando. Sería injusto, maneja sus tiempos mientras pispea lo que hacen los demás. Como es él y sólo él quien “arma” y quien decide si saldrá a la cancha (o a qué cancha, la nacional o solo la provincial) puede dilatar decisiones. En eso anda, hasta ahora.

Esta reseña incompleta debe agregar un dato central: el FpV anotó una lista para competir en la elección popular de integrantes del Consejo de la Magistratura. La oposición no llegó a concretar una lista única, pero sí conformar una alianza especial ad hoc bastante amplia, compuesta entre otros por el Partido Socialista, el PRO, la UCR, Libres del Sur, el GEN y Unión por Todos. Por las dudas, se anotaron mientras crece el pressing sobre la Corte.
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Dejamos de lado, en esta columna, el debate exhaustivo sobre las sentencias de Servini de Cubría. Hablaremos, más bien de su redacción, sus prejuicios, la gigantesca soberbia que transmiten los abundantes y farragosos propios describiendo al Poder Judicial real y existente. La magistrada describe un paraíso de próceres republican@s que nada tiene que ver con la realidad de Tribunales. El autoelogio, la falta total de introspección, mirados en panorámica, corroboran la necesidad de democratizar al Poder Judicial. Política por donde se las mire, la resolución demoniza a los partidos, a la forma en que conforman sus listas, al hecho de tener una pertenencia. Los jueces, en cambio, se describen como lirios del campo. El equilibrio de poderes se declama, pero se va al tacho a la hora de las comparaciones.

Un abogado-maestro descalzo que enseñó derecho procesal al cronista décadas atrás le inculcó que, cuando uno tiene un gran caso para defender, debe concentrarse en sus buenas razones y no perderse en circunloquios, derivaciones forzadas o versos de todo porte. Lo que sí es más aconsejable cuando la fuerza de la posición es menos sólida. Las decisiones de Servini corroboran el aserto de ese profe. Su real fundamentación se resume en pocas y mal redactadas líneas, que contienen una pésima homologación entre la representación en derecho privado y la política y un copy-paste de los escritos de los abogados de la Asociación de Magistrados.

Las digresiones abundan. La sentencia, por caso, examina cómo se eligen los jueces en otros países. No es el tópico que se controvierte, ella misma lo reconoce, pero consagra unas buenas líneas a irse por las nubes de Ubeda. Con poco más de tino, recorre el derecho comparado en materia de elecciones de miembros del Consejo de la Magistratura. Pero, como ella misma confiesa, la escasa experiencia en otras comarcas no es prueba de inconstitucionalidad doméstica. Una norma atípica puede ser discutible, hasta puede ser mala... ser inconstitucional es algo cualitativamente diferente, aunque la moda local las homologue.
Alargando un cachito el divague, cabría considerar repugnante a la Constitución a toda legislación pionera o novedosa. El voto femenino en la primera mitad del siglo pasado o el matrimonio igualitario ahora, sin forzar mucho la mano.
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Las sentencias comprueban la soberbia del Poder Judicial y un afán intervencionista que cercena la esfera de la política. La judicialización al mango es una mala costumbre de la etapa, para nada exclusiva de nuestro país. Pero la cultura facciosa del sistema político, combinada con la impotencia de la oposición y de buena parte de los poderes fácticos en las urnas la incentivan, para peor.

El cuadro general de las demandas diseminadas por todo el país comprueba que el sistema jurídico está en crisis o algo peor. Sentencias de igual rango que se contradicen generan una perspectiva entre probable e inexorable de “escándalo jurídico”: fallos sobre una misma materia que se contradigan sin prodigar una solución definitiva al conflicto. La alquimia de un sistema que es un gruyere con operadores judiciales chicaneros o taimados produce un enchastro.

Ni siquiera es cabal que una sentencia definitiva de la Corte desanude todo el entuerto, ya que, en principio, concierne sólo a los expedientes que resuelve. Es una cuestión sofisticada de derecho, cuyo detalle se ahorra a los lectores. Pero lo cierto es que, tal como se avizora el horizonte, no sólo queda escaso tiempo para dar una solución judicial convincente y tempestiva: frisa con lo imposible que haya una que ponga fin al container de juicios sobre el punto.

Ese fardo recarga las espaldas de la Corte, colocada entre dos fuegos. La oposición la castigaría reciamente si la defraudara, ni qué hablar de los medios dominantes y las corporaciones del ramo.
El oficialismo, a su turno, parece haber adelantado su crítica, a menudo despiadada y sin matices. Las tácticas del Gobierno han acicateado la furia de la mayoría de los magistrados, el kirchnerismo no siempre analiza la posibilidad de alternar palos y zanahorias. A la hora de la corrida, funciona casi siempre como un toro mientras subestima las artes y los recursos del torero.
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El Estado recurrirá a la Corte por vía del per saltum. El Tribunal puede rechazar el planteo, pero tirios y troyanos descuentan que lo admitirá. Sería una barbaridad hacer lo contrario, dejando firme el pésimo fallo de Servini. La apertura del recurso suspende los efectos de la sentencia de primera instancia o sea reanuda los plazos de las PASO. El trámite, pues, seguirá adelante hasta que la Corte emita sentencia definitiva. Prometió hacerlo rápido, en castellano debería ser un buen rato antes del 11 de agosto, fecha de las elecciones Primarias.

Las apuestas están abiertas, las corporaciones de magistrados y abogados le marcaron la cancha al Supremo Tribunal, que es la cabeza del Poder Judicial. Habrá que ver cómo combinan los cortesanos el apego al derecho y el respeto a la forma representativa y republicana del gobierno con la presión de “las bases”. Que no son todo el Poder Judicial, francamente dividido en buena hora, pero sí su fracción más poderosa y estridente.

EL ESPACIO DE LOS NO PERONISTAS NI MACRISTAS EN LA CAPITAL FEDERAL
Nace Unen y definirá lista en las PASO
La UCR, el FAP, la Coalición Cívica y Proyecto Sur formaron “Unen” en la Capital y van a internas. Claudio Lozano presentó su alianza con Marea Popular y el MST irá con el partido de la gobernadora fueguina Fabiana Ríos.
Por Sebastian Abrevaya

Pino Solanas, Rodolfo Terragno y Alfonso Prat Gay irán a internas para definir la lista de senadores de Unen.Imagen: DyN & Rafael Yohai.
El arco no peronista ni macrista logró acotar en buena medida la dispersión que dominaba el escenario electoral hasta hace unas semanas y anoche inscribió tres alianzas electorales en la ciudad de Buenos Aires. Por un lado, la UCR, el FAP, la Coalición Cívica, Proyecto Sur y Podes conformaron el frente Unen, que disputará entre tres listas las candidaturas a diputados y senadores nacionales. Una será encabezada por la dupla Elisa Carrió y Fernando “Pino” Solanas; otra por Ricardo Gil Lavedra y Alfonso Prat Gay y la tercera por Martín Lousteau y Rodolfo Terragno. Los otros dos frentes, de menor peso electoral, quedaron conformados por Unidad Popular y Marea Popular, denominado Camino Popular, y el otro por el MST y el Partido Social, denominado Nueva Izquierda.

A contramano del resto de los partidos, los apoderados del radicalismo, el FAP, la CC, Proyecto Sur y Podes inscribieron su alianza electoral cerca del mediodía, varias horas antes de que se acabara el tiempo. Se trata del único frente porteño que definirá sus candidaturas compitiendo en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del 11 de agosto. Las nóminas completas de candidatos se presentarán el 22 de junio, pero las cabezas de las listas ya están definidas. Al realizarse la elección, aquellos que superen el piso del 22 por ciento accederán al reparto de cargos, que, para diputados, se realizará por sistema D’Hondt. 

Dirigentes que integran el frente consideraban como más probable que en la elección general la lista de Unen quede integrada en sus primeros tres lugares por Carrió, Gil Lavedra y Lousteau. En cambio, la lista de Senadores será para aquel que obtenga más votos. El acuerdo político entre las fuerzas es que los votos obtenidos en las PASO sirvan para distribuir los lugares que le corresponderán a cada partido en la elección de legisladores porteños.

Fuera de esta alianza quedó Unidad Popular, de Claudio Lozano, que hasta ahora integraba Proyecto Sur. “Queremos que exista una alternativa cierta de centroizquierda en la Ciudad, luego del desmadre y contubernio aliancista de Pino y Carrió”, aseguró Lozano a Página/12, cuando todavía mantenía conversaciones con el MST para armar un frente con el otro partido que formaba parte del Movimiento Proyecto Sur. Sin embargo, las negociaciones no llegaron a buen puerto y Lozano encabezará la lista de senadores, Itaí Hagman la de diputados y Fabio Basteiro será candidato en las legislativas porteñas. “Sí se pudo armar en la provincia, pero acá no hubo la misma voluntad”, explicó Alejandro Bodart, legislador de MST, que finalmente inscribió su frente con el Partido Social, representación porteña de la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos.
Fuente:Pagina12