Se destrabó la causa por Papel Prensa
Una pequeña esperanza
Por Franco Mizrahi
18.06.2013
Una pequeña esperanza
Por Franco Mizrahi
18.06.2013
Luchadora. A 36 años de su secuestro, Lidia Papaleo continúa peleando por Papel Prensa.
Luego de tres años sin avances, la causa penal por la apropiación ilegal de Papel Prensa por parte de los diarios Clarín, La Nación y La Razón, durante la dictadura militar, da sus primeros pasos. El expediente salió de su letargo el 13 de junio pasado cuando Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver, fue citada a declarar por el magistrado Julián Ercolini. “Lidia ratificó todo lo que dijo siempre y agregó un detalle novedoso”, relató a Veintitrés una fuente con acceso al expediente. “Recordó que en marzo del ’77 el abogado Bernardo Sofovich la citó junto al contador de Graiver y le dijo que se fuera a Uruguay en carácter de urgencia. Lo sintió como una amenaza. Esa misma noche fue desaparecida”, explicó.
La viuda del principal accionista de Papel Prensa fue secuestrada por un grupo de tareas del Ejército el 14 de marzo de 1977. Padeció torturas y vejámenes durante seis años. A 36 años de su secuestro, continúa batallando, esperanzada por el cambio de juzgado. Según su hermano, Osvaldo Papaleo, “por lo pronto estamos conformes porque la causa se movió”. La esposa del banquero fue aceptada como querellante el 6 de junio pasado.
La Cámara Federal de la Capital Federal resolvió a fines del año pasado que sea el titular del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional Federal Nº 10 quien lleve adelante la investigación. Así, concluyó con el conflicto de competencia entre el juez federal porteño Daniel Rafecas y su par platense Arnaldo Corazza. El caso recayó en el despacho porteño de Ercolini porque el presumible crimen de lesa humanidad se cometió el 2 de noviembre de 1976 en las antiguas oficinas del diario La Nación, ubicadas en pleno centro de la Capital.
Uno de los primeros movimientos de Ercolini fue realizar una pericia sobre el valor de las acciones de Papel Prensa para determinar si la empresa fue comprada a “un precio vil”. “Si no estás presionado no regalás una empresa”, apeló a la lógica Osvaldo Papaleo. Las investigaciones en esta materia aún no terminaron. No obstante, los querellantes también resaltaron que “se tiene que ver el panorama completo, que arranca con la campaña que hicieron los diarios contra la familia Graiver cuando murió David. Sigue con las amenazas directas de Héctor Magnetto (CEO del multimedios) contra Lidia Papaleo el día de la venta de las acciones. Por caso, a Rafael Ianover (directivo de Papel Prensa hasta 1976) le entraron después a la casa. Todos fueron torturados y sometidos a un consejo de guerra mientas el negocio se terminaba de confeccionar. El broche fue el brindis entre el dictador Jorge Rafael Videla y Ernestina Herrera de Noble”.
Otra novedad fue la excusación del fiscal Carlos Stornelli, por su relación personal de “más de 30 años” con el ex ministro del Interior de la dictadura Llamil Reston –quien no está imputado en el expediente–, familiar de su mujer. Se presume que ciertos amigos de Reston podrían vincularse a la apropiación ilegal de Papel Prensa, de la que el gobierno militar fue socio.
Ahora, los querellantes esperan que Ercolini llame a indagatoria a los directores de los diarios (vivos) acusados de llevar adelante el despojo. Se trata de Magnetto y Bartolomé Mitre (entonces director del diario La Nación). El magistrado está analizando las reuniones que el ex general de brigada Bartolomé Gallino mantuvo con los directivos de los tres diarios mientras la familia Graiver era torturada. Tal como publicó en una investigación el diario Tiempo Argentino, se estima que de esas reuniones surgieron los interrogatorios que sufrieron los querellantes. A corto plazo, la mentada citación parece improbable.
La viuda del principal accionista de Papel Prensa fue secuestrada por un grupo de tareas del Ejército el 14 de marzo de 1977. Padeció torturas y vejámenes durante seis años. A 36 años de su secuestro, continúa batallando, esperanzada por el cambio de juzgado. Según su hermano, Osvaldo Papaleo, “por lo pronto estamos conformes porque la causa se movió”. La esposa del banquero fue aceptada como querellante el 6 de junio pasado.
La Cámara Federal de la Capital Federal resolvió a fines del año pasado que sea el titular del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional Federal Nº 10 quien lleve adelante la investigación. Así, concluyó con el conflicto de competencia entre el juez federal porteño Daniel Rafecas y su par platense Arnaldo Corazza. El caso recayó en el despacho porteño de Ercolini porque el presumible crimen de lesa humanidad se cometió el 2 de noviembre de 1976 en las antiguas oficinas del diario La Nación, ubicadas en pleno centro de la Capital.
Uno de los primeros movimientos de Ercolini fue realizar una pericia sobre el valor de las acciones de Papel Prensa para determinar si la empresa fue comprada a “un precio vil”. “Si no estás presionado no regalás una empresa”, apeló a la lógica Osvaldo Papaleo. Las investigaciones en esta materia aún no terminaron. No obstante, los querellantes también resaltaron que “se tiene que ver el panorama completo, que arranca con la campaña que hicieron los diarios contra la familia Graiver cuando murió David. Sigue con las amenazas directas de Héctor Magnetto (CEO del multimedios) contra Lidia Papaleo el día de la venta de las acciones. Por caso, a Rafael Ianover (directivo de Papel Prensa hasta 1976) le entraron después a la casa. Todos fueron torturados y sometidos a un consejo de guerra mientas el negocio se terminaba de confeccionar. El broche fue el brindis entre el dictador Jorge Rafael Videla y Ernestina Herrera de Noble”.
Otra novedad fue la excusación del fiscal Carlos Stornelli, por su relación personal de “más de 30 años” con el ex ministro del Interior de la dictadura Llamil Reston –quien no está imputado en el expediente–, familiar de su mujer. Se presume que ciertos amigos de Reston podrían vincularse a la apropiación ilegal de Papel Prensa, de la que el gobierno militar fue socio.
Ahora, los querellantes esperan que Ercolini llame a indagatoria a los directores de los diarios (vivos) acusados de llevar adelante el despojo. Se trata de Magnetto y Bartolomé Mitre (entonces director del diario La Nación). El magistrado está analizando las reuniones que el ex general de brigada Bartolomé Gallino mantuvo con los directivos de los tres diarios mientras la familia Graiver era torturada. Tal como publicó en una investigación el diario Tiempo Argentino, se estima que de esas reuniones surgieron los interrogatorios que sufrieron los querellantes. A corto plazo, la mentada citación parece improbable.
Fuente:Veintitres
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