4 de junio de 2013

Testigo clave en la Masacre de Capilla del Rosario:“Carrizo Salvadores dio la orden: hay que liquidarlos a todos”.

Testigo clave en la Masacre de Capilla del Rosario
“Carrizo Salvadores dio la orden: hay que liquidarlos a todos”
Lo aseguró un soldado que participó del operativo que concluyó en la masacre. El hombre sufrió de persecuciones y fue dado de baja.

martes, 04 de junio de 2013

“Carrizo Salvadores dio la orden: hay que liquidarlos a todos”
Los ex militares y su abogado defensor, Lucio Montero.

En el marco del juicio que se está llevando a cabo en el tribunal de la Cámara Federal por los delitos de lesa humanidad que se cometieron en agosto de 1974, denominados “Masacre de Capilla del Rosario” y donde se trata de establecer la culpabilidad de los ex militares Carlos Carrizo Salvadores, Mario Nakagama y Jorge Acosta, en la muerte por fusilamiento de un grupo de miembros del ERP que estaban desarmados; desfilaron 10 testigos más, en este caso, presentados por el Ministerio Público y la querella.

Sin lugar a dudas, el testimonio más sobresaliente de la jornada por su precisión en los detalles brindados y su claridad, es el ofrecido por José Gambarella, quien en el año 1974 se encontraba haciendo el servicio militar y el día de los hechos estuvo presente en el lugar de los hechos.

El en ese entonces “colimba” dio a conocer que en la jornada del 11 de agosto, recibió órdenes de hacer un rastrillaje en la zona aledaño al circuito de carreras, conocido como “Campanas del Rosario”, por espacio de tres o cuatro horas con un grupo de soldados.

Es que, según refirió el testigo, había llegado a Catamarca parte de la plana mayor del Ejército Argentino y tenían información del lugar en donde se encontraban ocultos los guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo.

De acuerdo con el testimonio de Gambarella, en horas de la tarde del domingo 11 de agosto siguió adelante el operativo, para el que se desplazaron varios helicópteros que llegaron desde el Oeste y se movilizaron grupos de oficiales de Ejército, en esta oportunidad, bajo las órdenes de un militar que tomó el mando, de tonada porteña, pero de quien desconocía su nombre o apellido.

Pesadilla
El relato del ex militar tuvo por momentos atisbos de pesadilla, especialmente al describir pormenorizadamente la situación: un grupo de jóvenes con las manos en alto o detrás de la nuca, en señal de clara rendición y la respuesta de un nutrido grupo de soldados a esta actitud; disparar a quemarropa y sin piedad sobre sus humanidades.

El hombre explicó que pudo observar cómo los guerrilleros sucumbían ante los impactos de bala, efectuados desde una corta distancia, aclarando que no presentaron resistencia alguna o portaban armas en este punto. “Me hice para atrás y no quise seguir mirando”, indicó, justificando que fue la única reacción posible ante tamaña brutalidad.

De acuerdo con el testimonio del soldado, luego de ese episodio, le ordenaron colaborar con el traslado de los cadáveres, que fueron llevados hasta un helicóptero. Puntualmente, Gambarella debió trasladar personalmente a uno de los cuerpos destrozados, que posteriormente fue llevado hasta la morgue ubicada en la ciudad Capital .

El exmilitar recordó con angustia la manera en la que fueron tratados los cuerpos, “no como si fuesen personas, sino animales”, hecho que lo horrorizó por ser él católico y comprender que esa no era la manera de tratar restos humanos.

Gambarella explicó que como parte del código que había adquirido en su instrucción militar, no era lo debido dispararle a un paracaidista antes de que toque el suelo, mucho menos disparar en contra de alguien que está rendido y se encuentra despojado de armas; por este motivo, una vez que concluyó el operativo, preguntó a sus compañeros: “Si se rindieron...¿por qué los mataron?.

El hombre explicó que haber lanzado este interrogante en esa oportunidad, le valió grandes disgustos, ya que estuvo en un calabozo por treinta días, le quitaron su DNI por un año y se dieron una serie de sucesos que desembocaron en su baja del Ejército.

El excolimba indicó que tratando de buscar explicaciones sobre esto, la única posible fue que lo consideraron un subversivo por haber mostrado humanidad ante los restos de los guerrilleros del ERP.

Respuestas
Una vez concluido el esclarecedor relato de Gambarella, continuaron las preguntas por parte de los fiscales, la querella y la defensa de los exrepresores, que, a pesar de la consistencia en los dichos del testigo, Montero calificó a sus dichos como “inexactos, contradictorios y falaces”.

Ante el cuestionamiento del abogado defensor de Carrizo Salvadores, Nakagama y Acosta, en la que ponía en duda el origen de las órdenes acatadas por Gambarella y el resto de los soldados que formaron parte del operativo, éste explicó que Carrizo Salvadores en persona dio la orden parado en la ruta cercana al lugar de la masacre.

En esa ocasión, el militar al mando del operativo dijo que se trataba de malvivientes que iban a tomar el Regimiento y que “había que liquidarlos a todos”, en referencia a los guerrilleros del ERP.

A su vez, el testigo indicó que en el mismo momento en que las órdenes eran impartidas a los diferentes grupos de soldados; Nakagama, es decir, el otro imputado, también estaba presente.

Asimismo, respondiendo a los cuestionamientos de Montero es que Gambarella recordó el estado en el que se hallaban algunos de lo cuerpos sin vida de los guerrilleros, a los que pudo observar desde una distancia de tres metros. Algunos estaban “partidos por la mitad” y con un gran número de impactos de bala en el cuerpo, y a otro le faltaba una mano.

Banda de Varela
Otro de los testimonios desarrollado en horas de la mañana de ayer fue el brindado por José Florencio Zalazar, un hombre que relató que en la noche referida estaba en su casa ubicada en Banda de Varela.
Hasta allí, segun atestiguó, llegaron dos hombres, uno de ellos heridos de bala. El pedido que le hicieron a Zalazar fue desesperado: necesitaba un médico que asista al joven gravemente herido.

Pero según explicó, cuando trató de encontrar para los desconocidos un facultativo que pudiera brindarles ayuda, fue detenido por miembros del ejército, que le obligaron a decirles en dónde estaba su casa y cuál era la situación. El hombre dijo que esos individuos se presentaron con el apellido Arroyo y Viudez.

“En calzoncillos”
Otro de los testigos que desfiló en la tercera jornada, fue uno de los choferes de los vehículos del ejército, quien aseguró que se le solicitó que conduzca al lugar de los hechos y se saque su uniforme, desconociendo el objetivo. El hombre asegura que estuvo “en calzoncillos” por tres horas, hasta que le devolvieron su uniforme.

Su testimonio trae a colación de la presunta actuación de un oficial de civil en la sangrienta escena.
Ormachea y Véliz

En horas de la tarde y en la continuidad de los testimonios del juicio, se presentaron algunos militares retirados, quienes dieron a conocer su participación en los hechos en cuestión, pero lo más sobresaliente de la segunda parte de la jornada fue que una vez concluida la lista de testigos, el fiscal Rafael Vehils solicitó una copia de la desgrabación de los testimonios de Gambarella y de José Perea, quienes a lo largo de sus relatos develaron la comisión de otro posible delito de lesa humanidad a manos de los militares.

Estos documentos se utilizarán para girar actuaciones a la Justicia Federal por la muerte de los conscriptos Ormachea y Véliz, hechos que tuvieron lugar en violentas y oscuras circunstancias, ya que se tratarían de infiltrados del ERP, dentro del Ejército.
Fuente:ElEsquiu
Envío:Agnddhh

Gambarella: “La orden era que había que matarlos a todos”
El testigo presenció la rendición y el fusilamiento de militantes del ERP. el debate seguirá el 17. 
  • debate. el juicio se prolongó durante siete horas aproximada

 El testimonio del ex conscripto Fernando Gambarella fue el más trascendente en la tercera jornada del juicio por la “Masacre de Capilla del Rosario”, que se ventila en el edificio del Tribunal Oral Federal. El testigo señaló que presenció el momento de rendición y fusilamiento de cuatro guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que ya estaban sin municiones. En la sala comparecieron otros seis testigos, en su mayoría ex soldados que fueron interrogados sobre cómo era la división de cada sección en el Regimiento de Infantería N° 17 y quién comandaba cada una de ellas.

Alrededor de las 9.30, el Tribunal compuesto por el presidente Juan Carlos Reynaga y los subrogantes Carlos Jiménez Montilla y Gabriel Casas ingresó a la sala de debates. El primer testigo en comparecer fue Fernando Gambarella, a priori considerado uno de los testimonios claves, debido a que presenció el supuesto fusilamiento el 12 de agosto de 1974, según constaba en su declaración realizada durante la etapa de instrucción.

Según relató ayer, observó a cuatro jóvenes, con las manos en alto, y otros con las manos detrás de la nuca que se rendían y gritaban "no nos maten". A posteriori, fue el encargado de cargar los cuerpos que eran arrojados desde un helicóptero y que eran depositados en un camión que los llevaba hasta la morgue del Cementerio Municipal.

El ex conscripto ubicó en la localidad de Capilla del Rosario a los tres imputados: Jorge Acosta, Mario Nakagama y Carlos Carrizo Salvadores. Del ex capitán jujeño sostuvo que era "quien estaba al tanto de todo", y fue más contundente al aseverar que de su boca había salido la orden de "que había que matarlos a todos".

A su vez, señaló a Acosta, a quien lo identificaba como "El Porteño" entre las filas, y que había participado del fusilamiento.

Contó que fue perseguido luego de expresar en el Regimiento su disconformidad con el abatimiento de los militantes. Tiempo después le dieron la baja.

Comparecieron otros seis testigos, en su mayoría ex soldados del Regimiento de Infantería N° 17. El Tribunal resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta el lunes 17 de junio.

La muerte de dos soldados
Al finalizar la jornada de ayer, el fiscal de Cámara subrogante, Rafael Vehils Ruiz, anunció que enviará a la Fiscalía Federal copia de las declaraciones de dos testigos que mencionaron la muerte de dos ex conscriptos a fines de 1974.

Se trata de Jorge Ormaechea, un conscripto que apareció asesinado en el dique El Jumeal, y de otro de apellido Véliz, quien fue encontrado muerto en la cuesta de El Totoral. Ambas muertes habrían sido encubiertas por el Ejército, por lo que el ministerio público solicitará al fiscal federal Santos Reynoso que abra una investigación en relación con estos dos hechos.

Por otro lado, se confirmó que en julio se hará una inspección ocular en la zona de Capilla del Rosario
Fuente:ElAncasti
Envío:Agnddhh

DD.HH.
Ex militar reveló que el cuerpo de un santiagueño fue arrojado en los cerros catamarqueños
Señaló que la víctima era de apellido Ormachea, un estudiante cuyo cadáver apareció en la Quebrada de Totoral.
Ex militar revelo que el cuerpo de un santiagueno fue arrojado  en los cerros catamarquenos
MATANZA. En el juicio se ventila la matanza de 14 militantes del ERP, entre ellos, la de otros tres santiagueños.
Publicado el 04/06/2013
La tercera jornada del juicio por la denominada Masacre de Capilla del Rosario que se desarrolla en Catamarca y en la que se ventila la matanza de 14 militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) tuvo como protagonista a un ex soldado del ejército, Fernando Gambarela, quien reveló detalles de la muerte de cuatro de las víctimas. Pero además, dio datos sobre el hallazgo de dos cadáveres, la de un soldado de apellido Véliz y la de un estudiante de Santiago del Estero, de apellido Ormachea, que apareció en los cerros catamarqueños.
Ante el tribunal, Gambarela comentó que presenció el momento en que se llevó a cabo el fusilamiento de cuatro personas que fueron consideradas miembro del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). El testigo contó que el 12 de agosto de 1974, estas cuatro personas fueron interceptadas en el campo de los Walther, hoy denominado como Capilla del Rosario, que en aquel entonces se encontraban desarmados y que se rindieron levantando sus manos. Relató que las víctimas pedían a los militares que no disparen, pero que éstos hicieron caso omiso. Luego, destacó que al regresar al cuartel reclamó por esa conducta a sus compañeros, hecho que le costó la persecución de las altas autoridades. 

Según organismos de DD.HH. locales, en la matanza murieron tres santiagueños: Alberto Rosales Sánchez, Rogelio Gutiérrez y Juan Carlos Lescano. Este testigo también aportó un dato coincidente con una investigación que llevó a cabo un docente de apellido Perea, quien ya declaró ante el tribunal y dio cuenta de la desaparición y el hallazgo de dos cuerpos: uno en Espejo de Agua (dique Las Pirquitas) encadenado con claros signos de tortura, y el otro en las cercanías de La Quebrada del Totoral.
Se trataba de un soldado, de apellido Véliz, y un estudiante de Santiago del Estero, de apellido Ormachea. Sobre estos dichos el fiscal, Rafael Vehils Ruiz, solicitó copia al tribunal para que giren inmediatamente a la Justicia Federal, para que el hecho sea investigado como delitos de lesa humanidad.

GARAY
La revelación tomó por sorpresa a organismos locales
Publicado el 04/06/2013 

La declaración de Gambarela, sobre el hallazgo del cadáver de un estudiante santiagueño de apellido Ormachea en los cerros catamarqueños, tomó por sorpresa a los organismos de derechos humanos locales, ya que no tenían registrado a esta persona como asesinada, desaparecida y ni siquiera detenida.
Así lo comentó a EL LIBERAL, Luis Garay, presidente del Instituto Espacio de la Memoria y miembro de la Asociación por la Memoria, la Verdad y la Justicia, quien adelantó que hoy se pondrá en contacto con los organismos de DD.HH. de Catamarca, para recabar mayor información sobre las declaraciones del ex soldado y de las investigaciones judiciales.
Por el contrario, para Garay el hallazgo del cuerpo de un soldado de apellido Véliz en Las Pirquitas, da forma a una hipótesis que manejan los organismos sobre el presunto asesinato por parte de los militares, al cabo de apellido Barrionuevo, que era oriundo de la capital santiagueña y que prestaba servicios en el Regimiento de Infantería Aerotransportado de Catamarca. Garay explicó que las sospechas apuntan a que Barrionuevo estaba buscando a Véliz y que fue ejecutado por sus superiores, al creer que el cabo estaba vinculado al grupo del ERP que intentó tomar el cuartel.
Fuente:ElLiberal
Envío:Agnddhh

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