2 de julio de 2013

BRASIL.

LUNES, 1 DE JULIO DE 2013 
Cuando la democracia directa tomó las calles
Por Juan Luis Berterretche
La democracia “representativa” vigente en Brasil se manifiesta en una alianza de la ultraderecha ruralista, la “centroderecha” del PMDB, la “centroizquierda” de partidos envilecidos menores como el PCdoB, y la “izquierda” del PT, juntos en un gobierno de coalición para aplicar un programa anti-popular impuesto por la dictadura del mercado. Cualquier semejanza del PT actual con el que protagonizó las luchas sindicales y anti dictatoriales, es pura fantasía.

Una respuesta muy oportuna

Era tal el convencimiento que el gobierno tenía de que habían desarticulado y desmovilizado a los movimientos populares por medio del consumismo, del clientelismo electoral y el asistencialismo social, que ante el levantamiento multitudinario se declararon “atónitos” y “perplejos”.

En el presupuesto para 2013 el gobierno destinó al pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública -con que lucra el capital financiero- 12 veces más que a la Educación, 10 veces lo concedido a la Salud, 40 veces más que a “Bolsa Familia” que alimenta a más de 4 millones de hogares y 180 veces lo otorgado a la reforma agraria. Desde 2011 vienen frenando las expropiaciones para la reforma agraria y centenares de miles de familias esperan sobreviviendo bajo cubiertas negras de plástico, el postergado otorgamiento de tierras. Este año detuvieron la demarcación de tierras indígenas y pretenden extender la minería a cielo abierto a toda la Amazonia. Ningunearon a los servidores públicos de la Salud y la Enseñanza que pedían aumentos y más recursos para sus sectores. Dejaron deteriorarse el transporte colectivo, cedieron a la avidez de los empresarios del sector subiendo el boleto, mientras incentivaban la compra de automóviles. Luego de aumento tras aumento en los alimentos y el transporte, Dilma anunció que el segundo semestre de este año haría un “festival de licitaciones” para represas, autopistas, puertos y otras obras de infraestructura que enriquecen empresas constructoras y que atropellan, tierras indígenas, campesinos pobres, pescadores ribereños y quilombolas. El “festival” comenzó en el primer semestre, adjudicando en mayo a las multinacionales, bloques de explotación petrolera en el territorio de 76 asentamientos de la reforma agraria y comunidades quilombolas, en el nordeste del país. El gobierno da un impulso descarado a la minería multinacional, a la agroindustria y la transgenia agrícola /1 en el camino de una contra-reforma agraria provocando múltiples conflictos con pequeños productores, pobladores y trabajadores rurales y ambientalistas. En las grandes ciudades, con la coartada de los mega-eventos deportivos, en favelas y barrios periféricos han lanzado una contra-reforma urbana favorable a la especulación inmobiliaria y destructora de las organizaciones comunitarias. Y el Congreso amenazaba con una enmienda constitucional que impediría a la fiscalía investigar la corrupción (PEC 37) y con otra que pondría freno definitivo a la demarcación de tierras indígenas (PEC 215). Y todo esto en medio de un “festival” de coimas y sobornos en las obras de los mega-eventos deportivos.

La sorpresa para los tres poderes de la institucionalidad es que Brasil no tiene tradición de “violencia revolucionaria” y no obstante ocupó pacífico las calles, creciendo en cantidad y descontento, resistió los ataques y las provocaciones de la policía militar, que de inmediato pasó a ser el símbolo de la brutalidad anti-democrática. La Policía Militar no tenía en el manual que su enfrentamiento a las enormes movilizaciones populares no podía equipararse al vandalismo impune con que actúan hace décadas contra las protestas puntuales en la periferia y la brutalidad con que tratan a los pobres, los indigentes y excluidos.

Las intensas movilizaciones en más de 400 ciudades ya tienen en su haber un freno total a los aumentos del transporte y en Porto Alegre se impuso una “tarifa cero” parcial. El martes 25/06 la cámara de diputados asustada enterró la PEC 37 que intentaba preservar la corrupción impidiendo investigaciones de la fiscalía (Ministerio Público). Pero mantiene la amenaza de la PEC 215 que permitiría el avance sin límites del agro-negocio y la minería en las tierras indígenas, para presionar sobre la promesa que les hizo el PT en mayo pasado, de detener la demarcación. Ahí la mordida de plusvalía es demasiado grande como para renunciar a ella de inmediato. De cualquier forma estamos frente a grandes victorias de la movilización que la imponen como la forma legítima y efectiva de alcanzar demandas populares.

Las propuestas de Dilma

Las cinco propuestas de la presidente Dilma para responder a las demandas de la calle son en verdad un truco para ganar tiempo sin dar en efectivo nada. El gobierno intenta desmovilizar y apaciguar el movimiento. Es sintomático que la primera propuesta reitera la subordinación de su gobierno a la Responsabilidad Fiscal. Éste es un mensaje dirigido al capital financiero y al imperialismo. La disciplina presupuestaria a la que adhiere la Ley de Responsabilidad Fiscal es la primera obligación de un Estado sumiso al Consenso de Washington, un programa económico de USA para esquilmar al continente.

La Cámara de diputados sabía que algo debía otorgar a la rebelión callejera que exigía más recursos para los gastos sociales y aprobó en la madrugada del 26/06 destinar el 75% de los royalties del petróleo del Pre-sal para Educación y el 25% para Salud. Se distribuye “con generosidad” algo que todavía está a 6 kilómetros de profundidad en el océano. Pero además los royalties que obtendría el Estado brasileño es apenas el 8% de la renta petrolera, el 92% restante va para las transnacionales que se apropian del crudo brasileño en las licitaciones.

Los recursos que le faltan a los servicios sociales, se los lleva la Deuda Pública que absorbe el 42% del presupuesto en 2013, un mecanismo para enriquecer al capital financiero y a rentistas nacionales y extranjeros. Sólo revocando la Ley de Responsabilidad Fiscal, eliminando la generación de mega-superávits primarios que funcionan como variable de ajuste de las cuentas públicas e iniciando una auditoría para rechazar toda la deuda ilegítima, se estaría actuando con soberanía nacional respecto a los recursos públicos y a favor de las necesidades sociales de la población brasileña.

La propuesta de una Constituyente para debatir la reforma política fue el primer globo que se pinchó. El sistema judicial fue quien de inmediato saltó en contra, nada de soberanía popular, la conducción del Estado es privativa de la élite oligárquica. Enseguida el PMDB, aliado de “centro-derecha” del PT rechazó cualquier posibilidad de una Constituyente. Con las experiencias de Venezuela, Bolivia y Ecuador al respecto, la Constituyente se transformó en el leviatán para la burguesía y el imperialismo en América Latina. La Constituyente entonces fue rebajada a un referéndum o plebiscito con 3 preguntas. Para Correio da Cidadanía “separada de cambios sustanciales en el pacto de poder existente”...”cualquier reforma política es pura perfumería.” Y concluyen: “En el pronunciamiento de la presidente Dilma, de concreto y palpable apenas la reafirmación de los compromisos de mantener la austeridad fiscal. Puesto contra la pared por la población, el gobierno del PT se esmeró en tranquilizar al gran capital y al gran hermano del norte: aquí en las tierras de Brasil todo continuará como antes.” /2

Otra las propuestas de Dilma era catalogar a la corrupción como crimen hediondo. La votación aprobatoria del Congreso no significa gran cosa. La corrupción es un aspecto inseparable y un fundamento básico del sistema capitalista. Y los integrantes de la Institucionalidad siempre encuentran mecanismos de evasión de ese tipo de leyes e incluso cuentan con la complicidad de la justicia burguesa para defender su impunidad. 

Pero no está todo dicho.

A partir de este enfrentamiento de los movimientos que han tomado las calles ejerciendo la “democracia directa” contra los poderes del Estado y su vacía, elitista, corrupta, “democracia representativa”, se abre una situación muy favorable para que la rebelión popular obtenga otras conquistas. 

La gran incógnita es cuál será el camino para que estos movimientos multitudinarios no sean corroídos y terminen extinguiéndose sin pena ni gloria. O sean absorbidos por la institucionalidad burguesa, cercenando su potencial transformador. Por el momento hay un atributo alentador de los movimientos: su horizontalidad democrática y su tendencia al debate abierto. Estos movimientos, con sus debilidades e imprecisiones, son una superación respecto a rebeliones del pasado en el continente, con líderes mesiánicos y autoritarismo sustentado por burocracias siempre ineficientes, despóticas y a la larga, prostituidas.

¿Cómo articular a los componentes de esos movimientos para que puedan enfrentar con éxito a la actual “democracia representativa corrompida”? ¿En partidos y sindicatos? Con diferencias de región a región, hay una gran desconfianza hacia partidos y sindicatos porque en su mayoría, hasta ahora, han jugado la carta de la indiferencia frente al golpe de timón a la derecha que dio el gobierno del PT. Hay excepciones: en Florianópolis en la movilización del movimiento por el pase libre (MPL) el jueves 27/06 hubo presencia con banderas del Sindicato de los Trabajadores del Transporte Urbano (Sintraturb), una alianza esencial para el MPL.

Pero esa división impuesta por la socialdemocracia en el siglo XIX entre lo social y lo político es la razón principal de que la central única de trabajadores (CUT), que representa especialmente a la élite del movimiento obrero brasileño, y otras centrales menores se hayan mantenido al margen de las movilizaciones. Durante los gobiernos del PT han aceptado la subordinación a la institucionalidad burguesa y se han demostrado incapaces de defender los intereses populares. Los movilizados intentan superar esas instituciones imprimiéndole a los movimientos un carácter social-político indivisible: las reivindicaciones son defensivas, económicas, democráticas y también políticas. La realidad les ha mostrado que en esta nueva época, ni los sindicatos ni las centrales han defendido con firmeza sus derechos. Y los partidos supuestamente de “izquierda” han sido incapaces de resistir las tentaciones y privilegios de la institucionalidad capitalista. Las pocas excepciones confirman la regla.

En la agitación callejera, algunos abucheos o forcejeos contra los portadores de banderas del PT u otros partidos del gobierno como el PC do B, son explicables. Los petistas de inmediato responsabilizaron de la agresión a la derecha y los grandes medios por sus consignas contra la corrupción y la demanda de que el movimiento fuera “sin partidos”. La Rede Globo -el gran partido político del capital que ya sufrió ataques de los movilizados en las semanas pasadas-, trata de desvirtuar las demandas y desviar el descontento hacia el anti-partidismo y el nacionalismo patriotero de derecha /3. Pero, el rechazo al PT de muchos jóvenes proviene sobre todo de su ejercicio del poder en alianza con ruralistas y otros personajes nefastos y aplicando una política que no pone en primer lugar las necesidades populares. Los petistas que se suman a las movilizaciones deben dejar la susceptibilidad a un lado e integrar el movimiento con humildad sin intentar aparatearlo. Es claro que muchos de ellos no apoyaban la derechización del partido y mantenían en alto su visión programática “socializante”. Pero la desconfianza de algunos jóvenes con el PT es legítima y solo se diluirá cuando vean que sus activistas apoyan las demandas y sus militantes están codo con codo con quienes marchan en las calles por cambios radicales.

Una visión utópica

La Comuna de Paris no abandonó ni el sistema democrático representativo ni el sufragio universal. La diferencia fundamental con las elecciones parlamentarias burguesas era el carácter de revocables en todo momento de los representantes. Es decir no se los elegía por un plazo de años y durante ese plazo eran inamovibles. La revocabilidad indicaba que la democracia representativa estaba subordinada a la voluntad de la mayoría y si no se cumplía su mandato el representante era destituido. Además de esa revocabilidad en todo momento de los delegados o representantes se estipuló que todos ellos se hallarían obligados por el mandat impératif, (mandato imperativo) es decir instrucciones precisas de sus electores que no podrían cambiar o modificar. Lo opuesto a lo que rige en la democracia burguesa, donde los parlamentarios pueden desvirtuar o contradecir los deseos de sus electores en sus decisiones, con total impunidad.

Lejos de perder validez, las lecciones que nos legaron los comuneros a través de los textos de Marx y Engels /4, siguen siendo un horizonte democrático de la humanidad, totalmente vigente.

Por ahora la única tendencia definida, entonces, es que los jóvenes se nuclearon alrededor de una serie de consignas que son social-políticas y democráticas pero aún no se tiene una clara definición programática. 

Las movilizaciones en Brasil todavía no alcanzaron a formular un programa que dé sustento a una visión utópica. Según David Harvey: “Hay varias maneras de construir una visión utópica. Creo que siempre existe la necesidad de tener en mente una visión utópica, de una manera u otra, un lugar al que deseamos llegar, aunque al final no lleguemos, en cierto sentido no importa mucho si se llega o no. Si se tiene una visión, tratando de cambiar las cosas, estas se mueven en una dirección u otra”...“Y creo que necesitamos un modo de construcción por la negación. Si se comprenden los aspectos del capitalismo que no nos gustan, ¿qué rechazaríamos?, cómo sería una sociedad que ya no funcionara sobre la base del valor de cambio, sino sobre la base del valor de uso...” /5

No obstante no esté formulada aún una visión utópica los movimientos ya aplicaron un modo de construcción por la negación (no al aumento del transporte, no a la obras de los mega eventos, no a la impunidad de la corrupción, etc.) del cual se desprende un esbozo de programa. Para los activistas sociales y políticos independientes o partidarios no es el momento de centrarse en el derecho a portar banderas, aunque eso sea una justa reivindicación democrática. Es tiempo de intervenir en las movilizaciones junto a los jóvenes, colaborar en su organización y defensa, ganar su confianza y -con humildad y sin preconceptos- ayudar a formular una visión utópica nacional del movimiento en base a sus consignas movilizadoras.

Notas:
1) Brasil es el segundo mayor productor de Organismos Genéticamente Modificados (OGMs) del mundo, perdiendo solamente para Estados Unidos. Un estudio realizado por la Céleres, consultoría enfocada en agro-negocios, divulgó que Brasil posee 37,1 millones de hectáreas destinados a la plantación de transgénicos. Esa cantidad representa más de la mitad del territorio destinado a actividades agrícolas que, según o IBGE, representa 67,7 millones de hectáreas en 2013. En Brasil, el producto que mas posee variedades transgénicas es la soja. A Céleres analizó también que 88,8% del cultivo total de soja para la zafra 2012/13 es genéticamente modificado.
2) Dilma o povo não está para brincadeiras. Correio da Cidadanía 25 06 2013 http://www.correiocidadania.com.br/
3) El miércoles 26/06 los movimientos que defienden la democratización de los medios de comunicación citaron un acto frente a la Rede Globo en Sao Paulo para el miércoles 03/07 y es posible que el rechazo al monopolio informativo de Globo se intensifique.
4) Karl Marx, La Guerra Civil en Francia 1871 y Federico Engels, Introducción a La Guerra Civil en Francia, Edición de 1891. 5) David Harvey, Spaces of hope (Espacios de esperanza) (California Studies in Critical Human Geography) Apéndices. University of California Press, 2000.

LUNES, 1 DE JULIO DE 2013 

Brasil y la revolución social 
Por  Manuel E. Yepe 
Cuando cientos de miles de brasileños salieron a las calles de Sao Paulo (400 mil personas), Río de Janeiro (300 mil) y otras grandes ciudades brasileñas para protestar contra el alza en las tarifas del transporte público y denunciar la corrupción de los políticos, la noticia causó sorpresa en todo el mundo.

Luego, la represión policial del 13 de junio detonó un asombroso proceso de masas comparable con el de 1992, cuando los brasileños tomaron las calles al grito de “Fuera Collor” (contra el expresidente Collor de Mello). Las dimensiones de las movilizaciones evidenciaron que la situación política nacional entraba en una nueva etapa. Un factor diferenciador de las movilizaciones brasileñas respecto de las que se han venido sucediendo con cada vez mayor frecuencia en diversas partes del mundo se apreció en que éstas han tenido lugar en un país gobernado por líderes que disfrutan de un alto grado de aprobación popular y han tenido innegables éxitos en sus políticas sociales con programas de bienestar popular muy apreciados por las masas humildes. En el plano internacional, se les reconoce el mérito por haber situado a la nación entre las diez primeras economías del mundo y se evidencia el papel protagónico que ellos desempeñan en la promoción de la unidad latinoamericana.

Otra diferencia ha sido que el discurso oficial de respuesta ha tenido un carácter inusualmente receptivo, respecto a lo acontecido en otros países en circunstancias comparables. Dilma Rousseff se declaró orgullosa de las movilizaciones y Lula señaló que “esas voces de las calles deben ser escuchadas porque nadie con sano juicio puede estar contra ellas”.

Ha sido como si se estuviera evidenciando en las masas, no una voluntad de detener al gobierno sino, por el contrario, de empujarlo. Se aprecia que Brasil vive un proceso cuyas características están aún tomando forma. Si bien todas las corrientes políticas parecieron sorprendidas, enseguida éstas comenzaron a disputarse la orientación del movimiento en un contexto en el que la izquierda –aunque sumamente fragmentada- es el conductor principal indiscutible y por ello las masas le imponen el deber de evitar que la derecha se apropie del mando de las movilizaciones en función de sus objetivos y en perjuicio de las aspiraciones del pueblo y los intereses más generales de la nación.

Brasil no ha hecho una revolución social. Aunque las masas populares hayan logrado imponerse por su número en los procesos electorales que han puesto el poder político formalmente en manos de la izquierda, el poder real es compartido con otras fuerzas. Entre estas últimas están las que representan al empresariado capitalista nacional, no siempre dispuestas a subordinar sus intereses económicos propios en aras de objetivos patrióticos, aunque coyunturalmente participen en alianzas con la izquierda como fuerzas políticas nacionalistas, en base a concesiones recíprocas.

De hecho, ni Lula da Silva ni Dilma Rousseff recibieron, al obtener sus altos cargos en las respectivas elecciones, mandato popular alguno para hacer la revolución social. Incluso, Lula se vio obligado a firmar una especie de compromiso público a “respetar los contratos”, lo que equivale a obligarse a mantener los fundamentos del sistema económico neoliberal y la democracia representativa burguesa.

Además, ellos representan no solo al partido en que militan sino a la coalición de varios partidos que les propició la victoria y, por tanto, se deben mover en sus actuaciones de gobierno dentro de los límites que les permitan tales agrupaciones partidistas.

De todo ello se desprende que, para lograr un mandato suficiente para hacer la revolución social que es necesidad de su pueblo y vocación y voluntad de sus dirigentes más altos, el camino podría ser el de una formidable movilización popular como la que parece estarse incubando. Se requerirá para ello de grandes líderes, de los que, además de Lula Da Silva y Dilma Rousseff, dispone ampliamente la izquierda brasileña que, además, tendrá que disponerse a actuar como frente único contra las tentativas de la derecha de adueñarse del movimiento así como para propugnar salidas anticapitalistas en los impredecibles contextos que se les presenten.

La “crisis” brasileña no tiene más salida que por el camino de la izquierda. De la inteligencia y habilidad de los revolucionarios de ese país dependerá cuánto se logre o cuánto se deje de obtener en las circunstancias actuales.

Como recordara en alguna ocasión el propio Lula, la política es el arte de lo posible para, en algún momento, intentar lo imposible. Y ese momento pudiera haber llegado.

LUNES, 1 DE JULIO DE 2013 

Camioneros bloquean rutas de Sao Paulo 
ANSA 
Camioneros bloquearon hoy carreteras de los estados de Sao Paulo y Minas Gerais, como parte de las manifestaciones que conmocionan al país desde hace un mes derribaron la popularidad del gobierno y la imagen de la presidenta Dilma Rousseff.

Camiones fueron estacionados hoy en la autopista Castello Branco, que une la ciudad de Sao Paulo, mayor polo económico del país, con el interior de ese estado, en reclamo contra el precio del peaje, lo cual originó filas de 15 kilómetros de vehículos según la Policía Caminera Federal.

Otros bloqueos fueron realizados hoy en el estado de Minas Gerais, en la región sureste, donde vehículos de transporte impidieron la circulación en la autopista que comunica con Sao Paulo y la BR-381, que lleva al estado de Espíritu Santo.

Las medidas de fuerza de los camioneros se realizan pese a que el gobierno interpuso una acción en la Justicia, y marcan el inicio de una semana en la que fueron anunciadas más a actos de protesta en varios estados.

Por otra parte estudiantes y activistas ocuparon la sede de la cámara legislativa de la Alcaldía de Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, en la noche del domingo, cuando anunciaron que continuaban su vigilia hasta el lunes.

El fin de semana estuvo marcado por las manifestaciones contra la Copa de las Confederaciones durante la final de esa torneo vencida por Brasil 3-0 sobre España, y en Salvador de Bahia, región nordeste, donde Italia obtuvo el tercer puesto al derrotar por penales a Uruguay.

Enfrentamientos entre inconformes y policías se registraron después del partido en el Maracaná, en la noche del domingo, en algunos puntos de la Ciudad Maravillosa.

LUNES, 1 DE JULIO DE 2013 
Del facebook a las calles 
Por Eduardo Lucita (ANRED)
Algo se rompió en el esquema de Brasil. Más de un millón de personas en casi 400 ciudades reclamaron por la ampliación de derechos ciudadanos. ¿Qué motiva las protestas sociales? ¿Qué perspectivas tienen?

La oleada de primaveras sociales que iniciara en Túnez y Egipto, que se expresara en España y Estados Unidos, que pocos días atrás la registráramos en Turquía ha llegado ahora a Brasil.

Llegó cuando nadie la esperaba, sin anunciarse. “Del facebook a las ruas” rezaba una pancarta que sintetiza el pasaje de la convocatoria a la acción directa. Unas marean humana que inundó las principales ciudades de un país que, salvo las grandes movilizaciones reclamando ¡Directas Ya! para las presidenciales de principio de los ’80 o exigiendo la renuncia de Collor de Melo en 1992, no registra mayores antecedentes en muchas décadas.

Se trata de grandes movilizaciones sociales en el país que nuestros neoliberales alaban como potencia emergente, como ejemplo de bajas tasas inflación, de tener fácil acceso a los mercados internacionales, de que le llueven los dólares, de que tiene reservas internacionales de enorme magnitud, de que ha sacado de la pobreza a 40 millones de personas para transformarlos en clase media. Conviene preguntarse ¿cómo definirán clase media? ¿Cómo explican lo que está pasando allí?

Ampliación de derechos

La matriz de las movilizaciones que recorren el mundo es similar, tanto como las convocatorias por las redes sociales, sin embargo los elementos disparadores no son los mismos. El movimiento “Pase Libre” fue el impulsor de este proceso buscando revocar el aumento de 20 centavos de real en el precio del pasaje de colectivo. ¡Y lo lograron! en San Pablo dieron marcha atrás con el aumento, demostrando que lo que parecía imposible era posible.

Pero no se quedan en ese triunfo, las demandas del movimiento van más allá. “Los 20 centavos fueron la gota que rebalsó el vaso, falta el resto”, dicen. “El transporte para ser verdaderamente público debe ser accesible a todos, debe ser entendido como un derecho universal” , gritan a los cuatro vientos. Una verdadera ampliación de derechos que se complementa con las exigencias de una mayor igualdad; de mejoras en los servicios públicos –transporte, salud, educación- con la reorientación social del gasto público –basta de infraestructuras faraónicas; de eliminar la corruptela y del blindaje que los políticos brindan a los corruptos. También luchan contra dos proyectos de enmiendas constitucionales, las PEC 37 y 33. La primera saca las investigaciones por corrupción de la órbita del ministerio público y las coloca en la de la policía; la segunda busca limitar los derechos de los LGBT y la lucha por el aborto, impulsada por un grupo de diputados evangelistas que consideran a la homosexualidad una enfermedad curable.

Giro a derecha

Para no pocos analistas desde mediados del año pasado se verifica una tendencia a derecha en el gobierno petista de Dilma Rousseff. Este giro se ve confirmado en las partidas del Presupuesto Federal para el año en curso.

Para el investigador de la Unviversidad de Santa Catarina Juan Luis Berterretche, “…el Presupuesto Federal programado para el año 2013 ya era un indicador del golpe de timón a la derecha del gobierno: casi la mitad de este presupuesto, -exactos 42%- está destinado al pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública brasileña”… “Lo que suma 2,4 billones mientras que están previstos por ejemplo, 71,7 miles de millones para Educación y 87,7 para la Salud o sea una doceava parte y un décimo respectivamente del monto reservado para el pago de la deuda pública. Para la reforma agraria se dispondría de 5 mil millones, es decir 180 veces menos. Agreguemos que en nueve días de pago de la deuda se supera el monto previsto para un año entero del programa "Bolsa Familia" que atiende cerca de 13,5 millones de hogares. En estas cifras se resumen las prioridades económicas del gobierno del PT.” Conviene señalar que siguiendo la tendencia mundial, la mayoría de los pagos de la deuda pública corresponde a la “deuda interna” que también tiene como principales beneficiarios a bancos e inversionistas extranjeros.

Reforma urbana

Parte del enorme gasto público aprobado está dirigido al desarrollo de la infraestructura del país -autopistas, ferrovías, puertos, aeropuertos, etc- pero también están incluidas las obras "necesarias" para los grandes eventos deportivos -Copa de las Confederaciones (se está desarrollando en estos días); el Campeonato Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016. La gente en las calles denuncia que, la par que se avanza en este plan de obras se lo utiliza para realizar una contra reforma urbana en las principales ciudades del país, que implica desplazamiento de poblaciones en zona socialmente conflictivas. La contrapartida no es otra que la valorización territorial y la especulación inmobiliaria.

El fútbol y la gente

En un interesante artículo, ese formidable goleador que fue Romario, hoy diputado, señala la contradicción de que en el país de los penta campeones mundiales, donde el fútbol es casi una cuestión de Estado, sea la Copa del Mundo la que moviliza a vastos sectores de la población a poner fin a los megaemprendimientos impuestos por la FIFA; a la corrupción y al despilfarro que ven en estas obras mundialistas. No es para menos los 17.000 millones de dólares involucrados en estas partidas contrasta con la situación edilicia de las escuelas, el deterioro de la sanidad y de los transportes públicos, la falta de viviendas populares. El goleador culmina sentenciando un verdadero aserto: “El fútbol no es más importante que la gente”.

Ya nada será igual

Entre nosotros sectores de la oposición derechista han pretendido equiparar estas movilizaciones con las de los caceroleros de nuestro país, mientras que desde sectores oficialistas se ha pretendido descalificarlas con al argumento que son las clases pudientes las que protestan contra gobiernos populares. Nada más alejado de la realidad, no solo por sus demandas, orientadas a la satisfacción de necesidades básicas, sino también por la composición social. Si en nuestro país los caceroleros eran mayoritariamente sectores de las capas medias-medias y altas cuyas demandas poco y nada tenían que ver con las clases populares, en Brasil se movilizan jóvenes estudiantes, sectores populares, trabajadores cansados de los malos transportes, de los malos servicios de salud y educación, de vivir hacinados, de la falta de oportunidades, de la corrupción… 

Quienes desde los primeros días de este mes se vienen movilizando en Brasil se han dado cuenta, nos dice el investigador de la Universidad de Campinas Ricardo Antúnez, “…que, más allá del crecimiento económico, del mito falaz de la “nueva clase media”, hay una realidad profundamente difícil, crítica, en todas las esferas de la vida cotidiana de los asalariados y asalariadas. Se ve en el foso gigantesco que existe entre la representación política tradicional y el clamor que surge hoy en la calle. Se constata en la brutalidad y la violencia extrema de la policía militar.”

¿Nuevo ciclo?

El ciclo de protesta inaugurado con las revueltas en el mundo árabe parece ahora cobrar un nuevo aliento, no es posible saber a priori cual será su evolución futura, pero si que ya nada será igual. Algo se ha roto con los cuestionamientos a los poderes económicos y políticos, a las instituciones, algo está pasando en la conciencia colectiva de las masas obreras y populares de un Brasil que es hoy la séptima potencia económica del mundo y al mismo tiempo uno de los diez países mas desiguales del planeta.

Es posible estemos en los prolegómenos de un nuevo ciclo de ascenso de las luchas populares. Si se consolida, por la envergadura del país y lo que este implica para América Latina, este ascenso no será solo brasileño.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda.
Fuente:Argenpress


DILMA ROUSSEFF ENVIA SU PROPUESTA AL LEGISLATIVO
La consulta, al Congreso
La presidenta de Brasil sostuvo una reunión con 37 ministros y funcionarios para definir detalles del plebiscito sobre la reforma política. “Nuestra obligación es escuchar la voz de la calle”, dijo.
Dilma se comprometió a mantener los planes sociales para los brasileños de menores recursos.Imagen: AFP

La presidenta brasileña Dilma Rousseff encabezó ayer una reunión con 37 ministros y funcionarios de gobierno para definir detalles del plebiscito. La consulta popular, que tiene como objetivo calmar históricas protestas, será enviada hoy al Congreso para ser analizada por los legisladores. La mandataria dejó en claro que las preguntas sobre el plebiscito dependen de otras instituciones y, por lo tanto, no serán dictadas desde el Ejecutivo. Asimismo, se comprometió a mantener los planes sociales para los brasileños de menores recursos.

La mandataria afirmó que no enviará preguntas para el referéndum por tratarse de una competencia del Congreso. “Es obvio que no vamos a enviar preguntas, porque el que va a decidir eso es el Tribunal Superior Electoral o el Congreso. Está claro en la Constitución que quien convoca a un plebiscito es el Congreso Nacional, por eso insistí en que sólo se puede hablar de sugerencias”, sostuvo Rousseff. “Una cosa es clara, el pueblo en las calles no pidió reducción de derechos sociales y mi gobierno no los hará. Reducir el gasto social, eso no lo esperen de mí. Terminar con el Bolsa Familia, jamás”, enfatizó.

“Desde nuestro punto de vista, sería oportuno que los cambios se aplicaran en 2014. Pero nosotros no tenemos cómo definir eso. Depende del plazo del Tribunal, y depende, en función de ese plazo, del Senado y la Cámara de Diputados. No tengo injerencia sobre esa cuestión. A mí me gustaría que fuera posible, pero sólo será posible en función de la decisión de los diputados y senadores”, expresó la mandataria.

Los dos grandes temas de la consulta serán la financiación de partidos y campañas y un sistema electoral que acerque más a votantes y políticos. La reforma política, un viejo proyecto del Partido de los Trabajadores (PT) y de otras fuerzas, es vista como un antídoto a la crisis de representatividad, al rechazo a los políticos y a la corrupción expresado por los manifestantes, quienes denuncian el elevado gasto público para el Mundial 2014 y piden más dinero para educación, transporte y salud.

Rousseff pretende que el plebiscito sea organizado contrarreloj, para que el Legislativo apruebe la reforma antes de octubre, fecha límite para que pueda ser aplicada un año después, en las elecciones de 2014. La presidenta cuenta con una aplastante mayoría en el Congreso, pero la base aliada es poco fiel a los designios del gobierno.

La presidenta del Tribunal Superior Electoral de Brasil, Carmen Lucia, dijo ayer que la Justicia Electoral estaba siempre preparada, dando a entender que podría cumplir con los plazos.

“Nuestra obligación es escuchar el mensaje de las calles”, dijo Rousseff ayer en su programa semanal de radio, en el que reiteró que, con el plebiscito, sigue en pie su empeño por ofrecer con gobernadores y alcaldes soluciones rápidas y concretas para algunos problemas de la economía, el transporte, la salud, la educación y la política.


OPINION
Brasil no se aburre
Por Marco Aurélio García *


Los franceses comprendieron hace 45 años que hechos aparentemente anodinos pueden ser el origen de acontecimientos históricos. Un hecho menor, en Nanterre, fue lo que provocó una de las mayores explosiones sociales y políticas de la segunda mitad del siglo pasado: Mayo del ’68. No se trata, obviamente, de explicar la amplitud de esa “deflagración” por su “detonador”, si bien los lazos entre ambos fenómenos son evidentes.

Hace poco más de una semana, en San Pablo, un aumento de 20 centavos en la tarifa de ómnibus originó una ola de protestas que se propagó rápidamente por centenares de ciudades brasileñas, hasta transformarse en lo que puede ser considerada la mayor movilización social que conoció el país desde el fin de la dictadura militar. Lo que, a primera vista, parecía corresponder a una demanda específica, se transformó rápidamente en un movimiento en el cual conviven numerosas –y a veces contradictorias– reivindicaciones.

Todo induce a pensar que, a pesar de la gran transformación económica y social que vivió Brasil en los últimos diez años, un efecto de las reformas implementadas por los gobiernos de Lula y de Dilma Rousseff, el país “se aburrió”, como dijo Pierre Viansson-Ponté sobre Francia en vísperas de Mayo del ’68.

El “tedio” brasileño puede parecer paradójico. En efecto, en los últimos diez años, el país retomó el camino del crecimiento después de más de 30 años de estancamiento. También consiguió ligar ese crecimiento a la salida de su condición de pobreza de más de 40 millones de personas, sin sacrificar por eso el equilibrio macroeconómico. Brasil vive hoy una situación cercana al pleno empleo, con un aumento significativo del ingreso de los trabajadores. La vulnerabilidad externa de la economía fue controlada. El país pasó de una situación de deudor a la de acreedor internacional. Incluso los problemas coyunturales que enfrenta hoy la economía brasileña no ponen en duda las perspectivas de desarrollo futuro.

Por primera vez en la historia del país, un gobierno decidió enfrentar el problema principal de su formación social: la desigualdad. Ese cambio fue realizado –lo cual supone una hazaña– mientras se profundizaban las libertades democráticas. La presidenta Dilma Rousseff saludó la “voz de las calles”, condenó los excesos de las fuerzas de seguridad y convocó a Brasilia a los principales portavoces de los movimientos para mantener un debate franco. Por lo tanto, no estamos delante de un movimiento contra el autoritarismo.

De todas maneras, es imposible negar la existencia de un malestar en la sociedad brasileña. Se relaciona con todas las instituciones en sus diferentes niveles y plantea problemas de dos órdenes distintos.

En primer lugar, a pesar de los grandes avances de los últimos diez años, las condiciones de vida de millones de brasileños siguen siendo difíciles. Allí corresponde incluir a los millones que vivieron recientemente un ascenso económico y social. La democratización del acceso a la educación no fue acompañado en todo el país por una mejora equivalente de la calidad. En los servicios de salud, áreas de excelencia conviven con sectores extremadamente deficientes. La urbanización acelerada del país, que cuenta con aproximadamente 200 millones de habitantes, puso en evidencia la situación precaria del transporte en las ciudades, donde los trabajadores pierden horas de su jornada para salir de sus casas y llegar hasta el lugar de trabajo.

La referencia a esos tres temas, mencionados en los carteles de los manifestantes, es pertinente. Habla de los problemas que son parte de la vida cotidiana de millones de brasileños.

La segunda razón de ese malestar brasileño está ligada a la esfera política. Los cambios económicos y sociales de los últimos años no fueron acompañados por las transformaciones institucionales de los poderes del Estado, de los partidos y también de los medios de comunicación, fuertemente concentrados en Brasil.
Los manifestantes reivindican servicios públicos de calidad. Fustigan la burocracia y la corrupción. Incluso en el “país del fútbol”, los gastos para la preparación de la Copa del Mundo y de la Copa de las Confederaciones se convirtieron en blanco de las manifestaciones. Fue criticada su falta de transparencia.
Mediante dos mensajes dirigidos a la nación, la presidenta de la República retomó la iniciativa política. Además de confirmar el desarrollo de las actuales políticas públicas, subrayó la necesidad de una amplia reforma política. Como en otras partes del mundo, especialmente en Sudamérica, las instituciones se revelaron tímidas e insuficientes frente al ensanchamiento del espacio público y la integración de nuevos sujetos políticos.

Una reforma política es esencial sobre todo en materia de lucha contra la corrupción, que como sucede habitualmente en la historia es presentado por ciertos sectores como el problema principal a resolver. Las críticas formuladas por los defensores de esa oposición se dirigen principalmente a las instituciones sin distinción y en particular a los partidos.

Es bien sabido que el ataque a las instituciones, en especial a los partidos que constituyen los fundamentos sociales, refleja dos orientaciones.

La primera está vinculada con una regresión autoritaria, que se articula en torno de un “hombre providencial” capaz de implementar una contrarreforma económica y social.

La segunda, de naturaleza democrática, preconiza una reforma urgente y profunda de las instituciones, en especial de los partidos políticos. Hoy, una reforma de ese tipo exigiría cambios en la ley electoral para corregir las graves distorsiones de los mecanismos de representación, adoptando el principio de financiamiento público de las campañas para eliminar la influencia ejercida por el poder económico en las elecciones. Esa reforma debería elaborar, igualmente, los mecanismos para fortalecer los programas de los partidos, abriendo lugar a una participación más importante de la sociedad en la vida política. En este sentido son pertinentes la multiplicidad de mecanismos de control de políticas públicas por parte de la sociedad, de instrumentos como la “revocatoria” de los electos y las consultas populares.

La crisis profunda que atraviesa el mundo de hoy no se refiere sólo a la economía. También los modelos políticos democráticos están siendo confrontados por el desafío del cambio.

El Partido de los Trabajadores, que fue la punta de lanza de las transformaciones en Brasil en los últimos años, no se opone a la necesidad de cambios. Nacido hace 33 años a partir de las luchas sociales y comprometido con todos aquellos que vivían al margen de la política en Brasil, hoy el partido necesita renovar y reencontrar esa alma generosa que animó sus primeros años de vida.

* Consejero especial de asuntos internacionales de la presidenta Dilma Rousseff y, antes, de Luiz Inácio Lula da Silva.
Fuente:Pagina12

02.07.2013
bloqueo de rutas en san pablo y minas gerais de un gremio del transporte 
Brasil: camioneros piden rebajas en el combustible 
Por primera vez, Lula habló de las protestas que enfrenta Dilma. Dijo que "el pueblo pide más" gracias a lo que ya consiguió en diez años.
El ex presidente de Brasil, Luíz Inacio Lula da Silva, rompió ayer el silencio que mantuvo desde que hace tres semanas estalló una ola de protestas en el país, se manifestó "complacido de que el pueblo quiera más" y elogió el "comportamiento extraordinario" que ha tenido su sucesora, Dilma Rousseff, para responder a unas manifestaciones que han tenido momentos de máxima tensión. Lula habló desde Adís Abeba, capital de Etiopía, el mismo día que piquetes de camioneros bloqueaban rutas de São Paulo y Minas Gerais pidiendo una reducción del costo de los peajes y un subsidio para los combustibles.

"Feliz es el país que tiene un pueblo que tiene libertad de manifestarse. Y más feliz aún, el país que tiene un pueblo que va a las calles queriendo más", dijo Lula desde África, y aprovechó para rechazar las versiones de prensa que señalaban que él desaprobaba e incluso había criticado el manejo de Dilma ante las protestas. "La presidenta tuvo un comportamiento extraordinario. En ningún momento hizo críticas a los manifestantes, a no ser cuando se dirigió a un grupo menor que de vez en cuando rompe algo. Fue solidaria con aquellos que pacíficamente salieron a reivindicar mejores condiciones de todo aquello a lo que el pueblo tiene derecho", agregó.
A la misma hora en que Lula hablaba, cientos de camioneros bloqueaban con sus vehículos dos importantes autovías de São Paulo y una de Belo Horizonte, y convocaban a iniciar un paro de 72 horas. La huelga fue resuelta por el Movimiento Unión Brasil Camionero (MUBC), una de las tantas asociaciones del sector, que se sumó así a las protestas que desde hace tres semanas estremecen al país. "Serán 72 horas de movilización, por lo que recomendamos a todos no programar viajes para ese período, de manera de reducir el número de vehículos de carga en las carreteras, pero sin causar trastornos a los ciudadanos", dice el comunicado. Los camioneros, propietarios de sus vehículos, piden una reducción en el costo del combustible y de los peajes.
El bloqueo en São Paulo, donde el pasado 10 de junio el alza de los precios del transporte público de pasajeros desató la ola de protestas que se extendió luego a casi todo el país, comenzó en la madrugada de ayer y su primera y única consecuencia fue un enorme atasco de tránsito. El comunicado del MUBC insta a sus afiliados a "dar un apoyo inmediato a las manifestaciones populares que se registren en cualquier lugar del país" y a "exigir al gobierno que mejore la situación del transporte de cargas". La convocatoria del MUBC sólo tuvo eco en esos dos estados, lo que hace pensar que la huelga no tendrá mayores consecuencias.
En opinión de Lula, el pueblo brasileño salió a las calles por "más participación y mejores servicios públicos" como consecuencia de los cambios operados en el país durante sus dos mandatos, entre 2003 y 2010, y lo que va del gobierno de su sucesora. "Esto es resultado de lo que fue hecho en estos diez años", concluyó el ex mandatario en un encuentro de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Lula. 
Fuente:TiempoArgentino


01.07.2013
reforma política
El gobierno de Brasil consulta a la Justicia sobre el eventual plebiscito
La consulta, acerca de la iniciativa oficial de convocar a un plebiscito para consultar a la ciudadanía sobre los aspectos centrales de una reforma política, fue transmitida a la titular del máximo tribunal por el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo.
La presidenta del Tribunal Superior Electoral (TSE), Cármen Lúcia, afirmó que convocará a una reunión extraordinaria de esa corte para analizar la consulta que hoy mismo le transmitió el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo.

Cardozo visitó a Lúcia para requerirle, en nombre de la presidenta Dilma Rousseff, opinión sobre el plazo necesario para la realización del plebiscito, reveló la jueza en declaraciones publicadas por la agencia noticiosa estatal ABR.

“Es obvio que la justicia electoral está siempre lista para cumplir la Constitución Federal pero, como el Tribunal está entrando en receso, voy a convocar a una reunión extraordinaria para tratar el asunto”, precisó Lúcia.

"Voy a convocar a una reunión extraordinaria para tratar el asunto”
Cármen Lúcia, presidenta del Tribunal Superior Electoral
 “Por ahora no hay nada para decir porque, como se trata de una consulta sobre plazos, debemos oír a nuestros órganos técnicos”, añadió.

La jueza dijo que mañana se reunirá en Brasilia con los presidentes de los tribunales regionales electorales de los 27 estados para requerirles opinión al respecto.

La idea de sancionar una reforma política y convalidarla mediante un plebiscito fue expresada el 21 de junio por Rousseff, en respuesta a las protestas callejeras que ya llevaban dos semanas en todo el país.

En ese discurso la mandataria propuso también refrendar la reforma a través de una asamblea constituyente, pero esta iniciativa fue descartada inmediatamente ante las opiniones adversas de legisladores y políticos, incluso aliados del gobierno. 
Fuente:Telam

No hay comentarios: