“Vamos a decir la verdad: todos fueron acribillados”
Lo dijo un policía que vio lo cuerpos de los guerrilleros en la morgue con múltiples disparos.
martes, 27 de agosto de 2013
En el marco de una nueva audiencia del juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal de Catamarca y en el que represores están acusados de haber dado la orden que concluyó con el aniquilamiento de 16 soldados del ERP a sangre fría, siete testigos más se presentaron para dar su testimonio en la jornada de ayer.
Carlos Carrizo Salvadores, Mario Nakagama y Jorge Acosta, quien sigue el juicio vía teleconferencia, se vieron nuevamante comprometidos por las declaraciones efectuadas a lo largo de la audiencia.
Persecución sistemática
Uno de los testimonios más sobresalientes de la jornada fue el aportado por la joven estudiante de aquella época, Lila Macedo, quien, a causa de haber prestado ayuda humanitaria a los integrantes del Ejército Argentino del Pueblo, sufrió de graves consecuencias, que llegaron al punto de la pérdida de su libertad por espacio de 5 años, es decir, que fue presa política durante ese periodo de tiempo.
La mujer relató que tuvo conocimiento de que el exrepresor Mario Nakagama se jactaba de haber torturado a los guerrilleros en diferentes oportunidades, lo que relataba orgullosamente.
A su turno, declaró Rafael Mardonio Díaz Martínez, quien en esa época se desempeñaba como abogado y que también se vio perseguido, perdiendo su libertad por dos años y debiendo, posteriormente, huir junto a su familia a Alemania, a causa de la persecución sistematizada de la que fue víctima.
El letrado dio cuenta de que no sólo él fue víctima de este tipo de accionar, sino que se conformó una especie de “lista negra” de abogados del medio, que debieron pasar por ultrajes similares, que concluyeron con la prisión y el destierro. Las emotivas declaraciones contextualizaron la época en la que se desarrollaron los hechos ventilados en el debate.
Testigo directo
Otras declaraciones de relevancia fueron las brindadas por dos policías, quienes en aquella época se vieron involucrados con el hecho. Por un lado, un oficial, que en esos momentos prestaba servicios en la Brigada de Investigaciones y que además era custodio del exjefe de la policía, Hipólito Chazarreta, dio a conocer que tuvo oportunidad de ser testigo directo de cómo uno de los jóvenes fue asesinado a sangre fría por parte de un miembro del Ejército Argentino.
Chazarreta explicó que llegó al lugar luego de la masacre y que pudo notar que uno de los que pensó que eran cadáveres aún estaba con vida.
El hombre relató que el joven del ERP trató de incorporarse, para lo que lo arrojó a él al piso. Uno de los militares, al advertir esta maniobra, le disparó directamente a la cabeza sin mediar palabras o solicitarle que se rinda, a pesar de que se encontraba herido y completamente desarmado.
El hombre dio a conocer, asimismo, que, mientras llegaba hasta el lugar donde estaban los cadáveres, vio un reguero de armas que habían pertenecido a los guerrilleros, pero que los mismos no contaban con ellas en su poder al momento de ser sorprendidos por el Ejército.
El oficial Antonio Leguizamón, por su parte, explicó ante el Tribunal que fue hasta la morgue en la jornada posterior a los hechos y pudo observar de cerca los cuerpos sin vida de las víctimas.
“Vamos a decir la verdad: fueron acribillados”, expresó, dando cuenta de que en los cadáveres que manipuló, vio -en cada uno- un mínimo de tres tiros, encontrándose con otros que tenían hasta 10 u 11 impactos de bala.
Fuente:ElEsquiu
Envío:Agnddhh
Carlos Carrizo Salvadores, Mario Nakagama y Jorge Acosta, quien sigue el juicio vía teleconferencia, se vieron nuevamante comprometidos por las declaraciones efectuadas a lo largo de la audiencia.
Persecución sistemática
Uno de los testimonios más sobresalientes de la jornada fue el aportado por la joven estudiante de aquella época, Lila Macedo, quien, a causa de haber prestado ayuda humanitaria a los integrantes del Ejército Argentino del Pueblo, sufrió de graves consecuencias, que llegaron al punto de la pérdida de su libertad por espacio de 5 años, es decir, que fue presa política durante ese periodo de tiempo.
La mujer relató que tuvo conocimiento de que el exrepresor Mario Nakagama se jactaba de haber torturado a los guerrilleros en diferentes oportunidades, lo que relataba orgullosamente.
A su turno, declaró Rafael Mardonio Díaz Martínez, quien en esa época se desempeñaba como abogado y que también se vio perseguido, perdiendo su libertad por dos años y debiendo, posteriormente, huir junto a su familia a Alemania, a causa de la persecución sistematizada de la que fue víctima.
El letrado dio cuenta de que no sólo él fue víctima de este tipo de accionar, sino que se conformó una especie de “lista negra” de abogados del medio, que debieron pasar por ultrajes similares, que concluyeron con la prisión y el destierro. Las emotivas declaraciones contextualizaron la época en la que se desarrollaron los hechos ventilados en el debate.
Testigo directo
Otras declaraciones de relevancia fueron las brindadas por dos policías, quienes en aquella época se vieron involucrados con el hecho. Por un lado, un oficial, que en esos momentos prestaba servicios en la Brigada de Investigaciones y que además era custodio del exjefe de la policía, Hipólito Chazarreta, dio a conocer que tuvo oportunidad de ser testigo directo de cómo uno de los jóvenes fue asesinado a sangre fría por parte de un miembro del Ejército Argentino.
Chazarreta explicó que llegó al lugar luego de la masacre y que pudo notar que uno de los que pensó que eran cadáveres aún estaba con vida.
El hombre relató que el joven del ERP trató de incorporarse, para lo que lo arrojó a él al piso. Uno de los militares, al advertir esta maniobra, le disparó directamente a la cabeza sin mediar palabras o solicitarle que se rinda, a pesar de que se encontraba herido y completamente desarmado.
El hombre dio a conocer, asimismo, que, mientras llegaba hasta el lugar donde estaban los cadáveres, vio un reguero de armas que habían pertenecido a los guerrilleros, pero que los mismos no contaban con ellas en su poder al momento de ser sorprendidos por el Ejército.
El oficial Antonio Leguizamón, por su parte, explicó ante el Tribunal que fue hasta la morgue en la jornada posterior a los hechos y pudo observar de cerca los cuerpos sin vida de las víctimas.
“Vamos a decir la verdad: fueron acribillados”, expresó, dando cuenta de que en los cadáveres que manipuló, vio -en cada uno- un mínimo de tres tiros, encontrándose con otros que tenían hasta 10 u 11 impactos de bala.
Fuente:ElEsquiu
Envío:Agnddhh
JUICIO MASACRE DE CAPILLA DEL ROSARIO
"Vi cuerpos brutalmente baleados, sin masa encefálica"
Los tres imputados por el fusilamiento de 16 integrantes del ERP están cada vez más comprometidos, señaló la querella.
"Vi cuerpos brutalmente baleados, sin masa encefálica"
Los tres imputados por el fusilamiento de 16 integrantes del ERP están cada vez más comprometidos, señaló la querella.
Publicado el 27/08/2013
La Cámara Oral Federal en lo Criminal de Catamarca tomó testimonio a siete personas que ratificaron que fueron fusilados 16 integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en el hecho conocido como “Masacre de Capilla del Rosario”, ocurrido durante la dictadura en la localidad de Piedra Blanca y por la que se juzga a tres militares.
En este fusilamiento, fueron abatidos tres santiagueños, militantes del ERP: Alberto Rosales Sánchez, oriundo de La Banda y radicado en el departamento Figueroa; Juan Carlos Lescano (profesor de Educación Física, vecino de la ciudad capital) y Rogelio Gutiérrez, vecino del norte de la provincia, en el límite con Chaco.
La jornada contó con la declaración de siete testigos de parte que comprometieron muy seriamente a los militares Carlos Carrizo Salvadores, Mario Nakagama y Jorge Acosta.
La testigo Lila Macedo, quien estuvo detenida cinco años por haber prestado ayuda humanitaria a uno de los sobrevivientes de la masacre, afirmó haber escuchado a dos sobrevivientes que fueron “brutalmente torturados” por Mario Nakagama.
Posteriormente, otro de los testigos que en esos momentos prestaba servicios en la Brigada de Investigaciones y era custodio del ex jefe de la policía coronel Anello, Hipólito Chazarreta, aseguró haber sido testigo del aniquilamiento de un sobreviviente.
“En esos momentos bajaba junto a otro soldado por el Cañadón de los Walther y observaron entre nueve y diez cuerpos sin vida y con signos de haber sido ejecutados”, testificó Chazarreta, quien agregó: “Uno de ellos, se levantó e intentó tocarme, pero sentí disparos y eso puso fin a la vida de ese hombre”.
Además, contó cómo un compañero de apellido Barrionuevo simuló ver a uno de los integrantes del ERP armado y le tiró una granada.
Otro de los policías que declaró fue Antonio Leguizamón, quien llevó a cabo el sumario y la identificación de los cuerpos en la morgue: “Pude observar que fueron brutalmente baleados, tenían las muñecas mutiladas y algunos hasta no tenían masa encefálica”.
Fuente:ElLiberal
Envío:Agnddhh

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