“Nosotros teníamos el registro de los expedientes que venían del Ministerio de Justicia, con 60 prófugos (en causas de Lesa Humanidad), con pedido de captura y recompensa, y cuando sale la ley, automáticamente decidimos que los incluiríamos en la lista internacional de terroristas”, afirma el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbattella.
“Nosotros consideramos que son terroristas, porque los crímenes de Lesa Humanidad son un delito continuo, al no aparecer los desaparecidos, y porque además, al estar prófugos, aterrorizan a los testigos”, añade.
La ley antilavado permite también perseguir e incautar el dinero del narcotráfico, ya que los fondos provenientes de delitos penales que se cometieron hasta hace diez años compiten con el capital de origen lícito y dañan el orden económico y financiero.
De ese modo, las estancias y los bienes de los narcotraficantes colombianos Ignacio Álvarez Meyendorff, extraditado a EE.UU., o de Henry de Jesús López Londoño, alias ‘Mi sangre’, tienen también un pedido de incautación como sucede con los crímenes de Lesa Humanidad, ya que si bien fueron adquiridos antes de la sanción de la ley, el lavado no prescribió por ser un delito continuo que se sigue cometiendo.
Fuente:Patagónico
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