Por Raúl Kollmann
En diálogo con Página/12 la flamante ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, analiza los conflictos policiales iniciados en Córdoba y resalta que “todos los gobernadores tienen que estar atentos ante cada alarma”. Explica que se debe “ejercer el control político de las fuerzas” para construir una “seguridad con la participación de los ciudadanos”.
REPORTAJE A LA MINISTRA DE SEGURIDAD, MARIA CECILIA RODRIGUEZ
“Hay que ejercer el control político de las fuerzas de seguridad”
Estrenando el cargo en una semana fuerte, explica la “construcción” de policías que sean ciudadanas y eficientes. El 911, la percepción del delito, el tema salarial y la formación de los uniformados.
Por Raúl Kollmann
Imagen: Pablo Piovano
Es viernes bien entrada la noche. La ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, tuvo un debut sin anestesia: en su primer día, los incidentes con los estudiantes de la UBA frente al Congreso, el segundo –que a esa hora no había terminado–, los conflictos policiales en Catamarca y Neuquén. Pese a las turbulencias, no está eléctrica, sino tranquila y cálida. Tal vez su paso por Kosovo durante un año –donde patrullaba a niños serbios pasando por territorios de la mayoría albanesa– o su participación en Haití, o el tsunami en Indonesia, la formaron en la calma ante situaciones vertiginosas. En la mesa una foto con un bebé en brazos –uno de sus hijos, de cinco y siete años, a los que ya hizo hinchas de Independiente– y otra con la Presidenta tomándole juramento. “La idea es muy clara: ejercer plenamente el control político de las fuerzas de seguridad. Esto significa una seguridad democrática, que construya ciudadanía, más derechos cívicos, sociales y políticos, participación de los ciudadanos. Noso-tros tenemos una parte operativa, en la que han visto trabajar al secretario de Seguridad, Sergio Berni, lo que se traduce en estar en la calle, controlando, conduciendo, interviniendo. Las instrucciones de la Presidenta son profundizar las cuestiones de seguridad con la gente en cada barrio: qué está pasando, dónde están las fallas, si la ubicación de los policías es la que debe ser, si hay cámaras suficientes, qué pasó con la víctima de un delito y qué pasó con la investigación de ese delito.”
Lo urgente
–Veo que a esta hora sigue de cerca los conflictos con las policías provinciales...
–Sí, por supuesto. Claramente es una cuestión salarial, potenciada por una negociación en Córdoba que produjo un efecto repetición en otras provincias. Estamos siguiendo todo al milímetro y a todas las horas del día. En Catamarca y en Neuquén están los prefectos y los gendarmes listos para intervenir. La responsabilidad en cada caso es del gobernador y todos tienen que estar atentos ante cada rumor o alarma. En Córdoba está claro que hubo una respuesta tardía de la gobernación y eso produjo el efecto repetición, sobre todo por una negociación hecha también en forma tardía. Ahora bien, quiero dejar en claro que nosotros estamos a favor de jerarquizar el trabajo de los policías, en especial de las fuerzas provinciales. Usted piense que yo ya estuve en este ministerio, a cargo de la Subsecretaría de Participación Ciudadana, de manera que conozco bien lo que se hizo. En el último año y medio se trabajó mucho en el bienestar del personal policial. Pero hay que profundizar ese trabajo: hay que avanzar en el terreno de la vivienda para los policías, los chequeos médicos, la infraestructura hospitalaria, el turismo. Nosotros mejoramos mucho el Hospital Churruca. Y el otro camino es el de jerarquizar a través de la formación, pero no dando un cursito de un día, sino verdaderas capacitaciones en cómo preservar la escena del crimen, la tecnología, las huellas, los sistemas interconectados para verificar los antecedentes, todo lo que tiene que ver con los avances científicos en materia de seguridad. Igualmente, le reitero: hoy por hoy, estamos muy atentos: cada gobernador debe seguir de cerca las alarmas, las situaciones de riesgo con los conflictos policiales, y nosotros tenemos los efectivos para intervenir en esas situaciones de riesgo.
–¿Qué significa profundizar el modelo de seguridad democrática?
–Reitero el concepto: construir ciudadanía, que todos tengamos derechos cívicos, sociales y políticos. Esto pasa, en primer lugar, por el hecho de que los funcionarios políticos somos los que tenemos que estar en la calle. Hay una manifestación, hay un operativo policial, tiene que haber un funcionario político a cargo. Y tenemos que trabajar en el territorio. Esto significa intervenir en las cuarenta mesas de participación ciudadana que hay en la Capital Federal y definir a partir de ese intercambio con los vecinos dónde es la parada del efectivo en esa zona, cómo fueron los eventos delictivos. Hay que ir y habar con la víctima, saber qué pasó, qué hizo la comisaría, revisar la gestión y la investigación. Este control político sobre las fuerzas de seguridad no está en manos de la comisaría sino nuestra.
–Se diría que la fuente principal de preocupación del ciudadano son los hechos más chicos: el robo en una esquina y, sobre todo, la entrada en las casas o departamentos.
–Hemos desarticulado algunas bandas organizadas que se dedicaban a ese delito, al que llaman entraderas. Acá vamos a retomar el trabajo con los encargados. En algunos casos con aparatos de radios y en otros con botones conectados directamente al 911. En el monitoreo del 911 se impuso que toda llamada debe atenderse antes de los veinte segundos. Y de inmediato tenemos un control de la forma en la que se actuó: qué se hizo, cuándo se llegó, cómo fue la intervención. Y en especial prestamos atención a los lugares más vulnerables, los barrios del Sur de la Capital Federal, lo que llamamos el operativo Cinturón Sur, la presencia de la Gendarmería. Hay un fuerte compromiso en esas zonas. Todo lo completamos con la actuación de Desarrollo Social, es decir el abordaje de los problemas sociales en el barrio. Hemos establecido que haya referentes del barrio que tengan el teléfono de los funcionarios del ministerio para estar atentos. Intervinimos, por ejemplo, las peleas de Los Larvas y Los Ramones en la Villa 31 con lo que llamamos policías de proximidad. Estamos atentos a lo que ocurre con los duomos de cámaras.
–¿Son realmente útiles las cámaras?
–Son una herramienta. Aisladas tienen menos utilidad, pero si eso está combinado con patrulleros inteligentes, con GPS en esos patrulleros que nos permiten controlar el recorrido e incluso los recorridos de patrullaje. Hoy tenemos un sistema que el Ministerio sabe dentro de las seis horas si un patrullero se salió del recorrido, si no cumplió con lo que debía. Y estamos a punto de instalar 800 cámaras más.
–Se ha hablado mucho del delito y los menores.
–Mire, nosotros trabajamos mucho en eso y vamos a seguir haciéndolo. Son aproximadamente 3000 los menores apresados. No se llevan más a las comisarías, sino a un Centro de Atención, el Inchausti, que queda en la calle Perón 2048. Ahí son revisados por médicos, se les toman las huellas cuando corresponde, se verifica si están intoxicados. En esto trabaja Desarrollo Social. En total, no pueden estar allí más de 12 horas. No hay maltratado, interviene sólo personal especializado. Y luego el juez decide qué se hace con ese menor: a veces lo devuelve a la familia, otras ordena su internación en un instituto. Depende del juez.
La experiencia
–¿Cómo se relaciona su paso por Kosovo, el tsunami en Indonesia, Haití con su tarea como ministra?
–Bueno, de entrada debo decir que todo eso tiene que ver con mi formación. El acento en esas experiencias estuvo en la inclusión social, pero también en cómo negociar, tomar decisiones, la planificación estratégica. Usted piense que en Kosovo había que planificar la forma en la cual llevar chicos de la minoría serbia por la zona albanesa. Era un verdadero peligro de muerte. Y no sólo eso: se trataba de situaciones en las que una chispa podía producir un estallido de consecuencias imprevisibles. Creo que me ayudó a tener fortalezas en cuestiones como la intervención, la gestión, la negociación y la no violencia.
El teléfono suena. Llegan informes de las provincias, de los conflictos con las policías. La ministra se recuesta en el sillón. Durmió poco en las últimas 48 horas y se preparaba para otra noche larga.
RADARES, GENDARMES, JUZGADOS SIN PERSONAL
Enfrentando al narcotráficoPor Raúl Kollmann
“En 2004, Néstor Kirchner dijo que hay que radarizar el país y hacerlo con radares argentinos –recuerda la ministra María Cecilia Rodríguez–. Todos dijeron que era una locura. Y hoy tenemos radarizado el 80 por ciento de la Argentina. Pero no hay que equivocarse: enfrentamos el narcotráfico con tecnología, investigando, coordinando, no sólo detectando los vuelos irregulares. Se ha crecido en forma impresionante en la cantidad de organizaciones desbaratadas, en la calidad de las pruebas que le llevamos a la Justicia y también en la cantidad de estupefacientes secuestrados.”
–Parece haber un cuestionamiento al trabajo en la lucha contra el narcotráfico. Tanto desde la Iglesia como desde los jueces del Norte, con un pronunciamiento de la Corte Suprema.
–En Orán, Salta, se estableció un escuadrón de Gendarmería con 800 hombres. De manera que basta hablar con el juez federal de allí, Raúl Reynoso, para que opine sobre la gestión del Ministerio de Seguridad. Verá que valora mucho el trabajo que hacemos. Ahora bien, otra cosa es que tiene 17 personas en su juzgado para ocuparse de 22.000 expedientes.
–Se ha dicho que uno de los problemas es que han sacado efectivos de las fronteras para traer gendarmes al conurbano y a las grandes ciudades.
–En primer lugar hay que decir que la Gendarmería es una fuerza que ha crecido muchísimo en cantidad de efectivos: tenemos presencia en las fronteras, en la radarización y, lo que es más importante, en política criminal. Y teníamos necesidad de traer efectivos para trabajar en la seguridad ciudadana. Estamos cubriendo ambas cosas: en la frontera además se desplegaron unidades militares, que tienen el objetivo de alertar, son preventivas. Pero la lucha contra el narcotráfico hoy en día no consiste sólo en cuidar los montes, sino en tener información, inteligencia criminal, conducción política y trabajar sobre las organizaciones de narcos. Acá se detuvo a Ignacio Alvarez Meyendorff, por las operaciones del cartel del Norte del Valle, y también a su hermano Juan Fernando. El otro que fue detenido es Mi Sangre, Henry de Jesús López Londoño. O sea que hay que trabajar sobre las organizaciones.
Ignacio Meyendorff fue extraditado en julio a Estados Unidos. En Colombia le confiscaron propiedades y bienes por 700 millones de dólares. Su hermano cayó en el marco de lo que se llamó la Operación Luis XV, que consistió en el envío de cocaína en muebles antiguos. Mi Sangre, por su parte, resiste la extradición a Estados Unidos. Se lo sindica como uno de los jefes de Los Urabeños, otro cartel colombiano, pero antes trabajó para los paramilitares, las unidades creadas para combatir a los narcos, pero terminaron también manejando el tráfico de estupefacientes a Estados Unidos.
–Desde ya que enfrentamos un enemigo enorme –señala la ministra–. Tienen tecnología, plata y un amplio mercado. En estos años se ha hecho muchísimo. Aquella locura de Néstor Kirchner se convirtió en realidad: hicimos el acuerdo con el Invap, la empresa estatal rionegrina, y tenemos el 80 por ciento del país radarizado. Los TAI (transportes aéreos irregulares) se están detectando: la Fuerza Aérea da el alerta y entran a trabajar las fuerzas federales. En este terreno estamos trabajando bien con los jueces. Pero le insisto con el concepto general de nuestro enfoque en materia de seguridad: la clave está en la conducción política.
Aunque no lo dice, la ministra deja tácito que los problemas son indefectibles cuando se delegan las cosas en una especie de autogobierno policial. Es lo que se verificó en Santa Fe y en Córdoba. La investigación realizada por la Policía de Seguridad Aeroportuaria y publicada en Página/12 derivó en la detención del jefe de policía santafecino, Hugo Tognoli, por sus vínculos con el narcotráfico. El viernes se determinó que los
tiros contra el domicilio del gobernador Antonio Bonfatti salieron del arma de un policía, Pablo Espíndola.
En Córdoba, toda la cúpula de Seguridad cayó por vínculos con el comercio de estupefacientes: el ministro era policía y, por supuesto, también el jefe de la fuerza y el titular de Drogas Peligrosas. Se comprobó que trabajaban con supuestos arrepentidos que, en verdad, también estaban involucrados con el narcotráfico y se vendía una parte de la droga secuestrada en operativos.
SEGURIDAD EN EL FUTBOL, TRAPITOS Y OPERATIVOS
Todavía sin visitantesPor Raúl Kollmann
La ministra Rodríguez es futbolera de toda la vida. Hincha de Independiente, va mucho a la cancha y contesta con un “por supuesto” cuando se le pregunta si los hijos, de cinco y siete años, también son del rojo. Responde desde el cargo, pero se le nota que está muy al tanto de todo lo que tiene que ver con la pelota.
–Estamos muy encima de esa especie de final entre Vélez y San Lorenzo el domingo 15. Conocemos perfectamente el conflicto que hay entre las dos hinchadas, de manera que estamos trabajando en consecuencia. Le hemos fijado condiciones a Vélez, entre ellas lo que ya se conoce: que entrarán sólo socios. Trabajamos en el propio estadio, fijando bien los movimientos de las puertas. Por supuesto que habrá un operativo grande, adecuado. Y también habrá un seguimiento minuto a minuto del resultado ese día y cómo va el partido de Rosario, entre Newell’s y Lanús.
–¿Es cierto que hay un acuerdo para que esté la premiación, pero no la vuelta olímpica en caso de que salga campeón San Lorenzo?
–Lo único que le puedo decir es que estamos trabajando, hablando con todas las partes. Como siempre, hay un hombre del Ministerio, Eduardo Villalba, que está encargado de Seguridad en el Fútbol. Y ponemos el acento en cuerpos policiales especializados en espectáculos deportivos.
–¿Hay posibilidades de que vuelvan los visitantes a corto plazo, es decir el próximo torneo?
–No, por ahora no. Como se ha dicho, no podemos disponer de la cantidad inmensa de efectivos que se necesitan para acompañar el traslado de los equipos, concretar operativos inmensos. La prioridad es la seguridad ciudadana.
–¿Eso significa que los visitantes no volverán por bastante tiempo?
–Veremos. Tenemos muchas expectativas en el sistema AFA Plus, de empadronamiento e identificación de los que entran a las canchas. Toda nuestra política es disuasoria de los conflictos, hemos utilizado a veces efectivos para frenar el accionar de los “trapitos” y seguiremos avanzando. Insisto, en el corto plazo no vuelven los visitantes. Veremos cómo funciona el AFA Plus y luego decidiremos.
CONTROL DE MANIFESTACIONES Y DE CORTES DE AUTOPISTAS
Sin balas, sin víctimasPor Raúl Kollmann
La ministra debutó en su primer día con el conflicto planteado por los estudiantes y las agrupaciones que intentaron entrar al Congreso nacional para intervenir en la Asamblea Universitaria que eligió al rector de la UBA. Durante dos horas hubo jóvenes arrojando piedras contra las fuerzas de seguridad que estaban detrás del vallado y que no salieron de allí ni intentaron detenciones: se evitaron corridas y enfrentamientos cuerpo a cuerpo. La Asamblea se desarrolló adentro sin grandes contratiempos y fue votado Alberto Barbieri como nuevo rector.
–¿Cuál es su balance de la intervención de las fuerzas de seguridad en manifestaciones y protestas?
–En general debo decir que estoy satisfecha. Vuelvo a decir que en todos los casos la prioridad está en que debe haber un funcionario político a cargo. Y también están los comisarios de jurisdicción, es decir los que controlan varias comisarías. Todos trabajamos en el diálogo, en la convocatoria a negociar y en disuadir los cortes.
–Pero esta semana hubo un corte de muchísimas horas en la Autopista Illia.
–Sí, intervino la Policía Metropolitana, no nosotros. Fue el conflicto con los que construyeron viviendas cerca de las vías. Nuestro camino es que inmediatamente interviene el poder político y se busca la forma de preservar los derechos de unos y otros. En ese caso no intervinimos.
–¿Y en lo que ocurrió con el conflicto universitario?
–Se actuó bien. Hubo un vallado muy firme, preventivo, que no se pudo vulnerar. No tuvimos que lamentar ningún herido. Ahora es evidente que tenemos que discutir con esas agrupaciones sobre cómo se manifiestan y cómo se usa el espacio público. Yo sé que no es sencillo, pero tenemos que lograrlo. Es un proceso.
Como es obvio, la ministra Rodríguez continuará con algunos de los criterios básicos que se aplican en los últimos años: efectivos sin armas de fuego, se evita cualquier cuerpo a cuerpo y la responsabilidad queda a cargo de un funcionario político que dialoga con los dirigentes de los manifestantes.
Fuente:Pagina12


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