15 de diciembre de 2013

ROSARIO: UN HOMBRE DE CONFIANZA DEL PAPA FRANCISCO ANALIZA DENUNCIAS AL ARZOBISPADO.

El mal pastor
Por José Maggi
El arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan es investigado por el Vaticano, que envió como delegado al obispo emérito José María Arancibia, por denuncias de mala administración y maltratos.

UN HOMBRE DE CONFIANZA DEL PAPA FRANCISCO ANALIZA DENUNCIAS AL ARZOBISPADO
Errar es humano e investigar es divino
El obispo emérito José María Arancibia estuvo en la ciudad. Si bien se habló de intervención, tal figura no existe en el Vaticano. Hubo denuncias por mala administración y maltrato. La labor del padre Buffarini está bajo la lupa.
Por José Maggi

Mollaghan desmintió problemas de salud y ejemplificó con su mediación frente a la policía.Imagen: Alberto Gentilcore
El arzobispo de Rosario José Luis Mollaghan está bajo la mira del Vaticano, que envió a un obispo emérito a revisar cuentas y chequear denuncias sobre maltratos. Los colaboradores del arzobispo reconocieron que estaban sometidos a una "visita pastoral fraterna" ordenada por la Santa Sede, que envió a José María Arancibia para que redacte un informe. El desempeño del padre Osvaldo Buffarini (ex titular de Cáritas) como responsable de la FM Asunción de Arroyo Seco, a quien Mollaghan corrió de ese cargo en febrero pasado, también está siendo investigado.

Según un despacho de la agencia Diarios y Noticias (DyN), el Vaticano había resuelto intervenir la arquidiócesis de Rosario y desplazar a Mollaghan del cargo máximo por presuntas irregularidades en el manejo de fondos, supuestos padecimientos psiquiátricos del arzobispo y denuncias de laicos y sacerdotes por "maltrato".

"Erróneamente se habló de 'intervención' del arzobispado cuando esta palabra no existe en el vocabulario canónico. Cuando un prelado debe ser corrido de su cargo se lo invita a renunciar, pero no se le interviene su diócesis, esto no es un banco o una comisaría, es la Iglesia. Además, los motivos para echarlo deben ser más que graves, ni siquiera a monseñor Edgardo Storni lo echaron del cargo, y estamos hablando de abuso de menores" razonó ayer ante Rosario/12 una fuente con profundo conocimiento de la vida eclesiática, que ponía negro sobre blanco detalles del escandaloso capítulo de la curia local.

La afirmación le permitió a Mollaghan desmentir el cable de la agencia, pero no la escencia del mismo: el presbítero dijo que "no tenía conocimiento" de que el papa Francisco hubiese tomado esa medida y calificó como "maliciosa" y "sin ningún tipo de asidero" la noticia sobre los presuntos desmanejos administrativos y los problemas psiquiátricos que se le adjudicaron. "Mis colaboradores y yo estamos asombrados", afirmó.

"No tengo conocimiento de ninguna intervención, ni de las causas de esa medida, ni de las cosas que se dicen de mí", manifestó. Sin embargo, Mollaghan admitió que recibió la visita de monseñor Arancibia, pero aclaró que había sido pautada hace unos días. "Visitó la Diócesis para conocer la conducción. Ayer lo estuvimos acompañando y mantuvo algunas reuniones. Fue a conocer el seminario, se reunió con los supervisores y con algunos sacerdotes. Arancibia se fue de la ciudad ayer con absoluta normalidad y sin formular cuestionamientos".

Una fuente con llegada a las denuncias aseguro que "están en la fase investigativa" y agregó: "Los problemas son el manejo de fondos y el trato con el personal que trabaja con él".

Quienes conocen el currículum vitae de ambos, aseguran que la mirada crítica de Jorge Bergoglio sobre Mollaghan viene desde hace tiempo y se origina desde el mismo momento en que fue designado al frente del Arzobispado de Rosario: como tenía llegada directa con el Vaticano, hizo pesar sus relaciones y lo designaron sin haber pasado por la Conferencia Episcopal Argentina. "Por eso, cuando llegaron las primeras denuncias sobre el arzobispo local, el Papa Francisco no dudó en enviar a Arancibia para observar de cerca la historia", razonó una fuente eclesiástica.

La objeción hacia la forma de designación no parece ser menor, porque un cargo de este calibre debe ser consensuado. Ese es el consenso general en la propia Iglesia. Sin embargo, lo que no parece sorprender es el gesto de Mollaghan, ya que sus buenos lazos se debían al sector donde abrevaba ideológicamente: la Iglesia que representaba Benedicto XVI que en 2006 lo ungió al frente de la diócesis rosarina. Era el ala más conservadora de la Iglesia.

"Mollaghan es un hombre que se muestra simpático con un tinte popular, pero es solo una pose: tras su sonrisa se esconde su concepción monárquica del poder", lo describió la misma fuente eclesiástica, que advirtió que en la Conferencia Episcopal Argentina nunca se lo consideró "un hombre con muchas luces".

Ayer Mollaghan trató de desmentir cualquier problema psiquiátrico recordando su última actuación pública: "Nos llama la atención que se difunda esta información falsa. No tuvimos cuestionamiento ni en el tema económico, nada de eso. Tampoco existe el problema de salud. Nunca estuve en cama, ustedes me han visto participando en las negociaciones en el tema de la policía", remarcó el obispo.

En tanto, una de las aristas económicas a develar es un caso ocurrido en Arroyo Seco, donde en febrero de 2013 el propio Mollaghan debió correr de su cargo al padre Buffarini. En su lugar designó al Presbítero Pedro Pergañeda como Director de FM 90.7 Radio Asunción, que pertenece al Complejo Parroquial. "Sé que el Obispo le propuso al Padre Osvaldo renunciar como Director de la radio y me propuso como Párroco ser el nuevo titular de FM Asunción. La idea es ir a paso lento pero firme, mientras se van acomodando algunas cuestiones, sobre todo vinculadas a lo económico dentro de la FM. Uno de los principales objetivos es ir despacito, solucionando muchos problemas, más aún los concernientes a problemas de nivel previsional, deudas con la mutual y demás", declaró Pergañeda.
Fuente:Rosario12


El Vaticano sigue “de cerca” al arzobispo José Luis Mollaghan
15 dic, 2013
Sacerdotes locales guardaron silencio, pero trascendió que José Arancibia, arzobispo emérito de Mendoza es el “investigador”. El arzobispado local desmintió una “intervención”, pero otras fuentes aseguran que los cambios son inminentes.
El Vaticano dispuso la observación de cerca de la arquidiócesis de Rosario por presuntas irregularidades en el manejo de fondos, supuestos padecimientos psiquiátricos del arzobispo y denuncias de laicos y sacerdotes por “maltrato”. Toda la información trascendió de fuentes eclesiásticas en Roma y Buenos Aires. En Rosario, por ahora sólo hay rumores y los allegados al arzobispo José Luis Mollaghan prefieren guardar silencio. Anteayer, sin embargo, fuentes cercanas a la Iglesia aseguraron a El Ciudadano que Mollaghan sería trasladado al Vaticano a más tardar en abril. Pero con el caso ya en conocimiento público, los tiempos pueden cambiar rápidamente.

Según pudo averiguar El Ciudadano, aparentemente todo comenzó cuando una alta jerarquía de la Iglesia se reunió con el papa Francisco  y le informó que en la ciudad de Rosario había párrocos disconformes con la prelatura de Mollaghan, en particular jóvenes sacerdotes que realizan trabajos sociales en barrios. Esa situación habría empujado al cura sanador Ignacio a pedir su traslado a Paraná, decisión que desactivó el propio Papa al cabo de una reunión que mantuvo con el reconocido sacerdote un tiempo atrás, cuando todavía no había pasado mucho de su asunción como obispo de Roma.

Distintas fuentes  señalaron que en ese momento Francisco dispuso que el obispo emérito de Mendoza, José María Arancibia, viajara a Rosario para iniciar una revisión para constatar todo lo dicho. Arancibia, que en Rosario se instaló cuando vino a la Capilla Niño Dios, ubicada en España al 900, a metros del Arzobispado, comenzó una serie de encuentros con sacerdotes de la diócesis. Hace unos días, este diario pudo comunicarse con él pero sólo se limitó a decir que había un diálogo: “No es una intervención, estoy en Rosario en misión pastoral”.

Arancibia, jubilado y con experiencia en la tarea de fiscalización por haber seguido el caso del arzobispo santafesino Edgardo Storni, se enfocó en tres frentes de irregularidades. La “intervención” radicaría en el “descontrol” en el manejo de fondos, una supuesta “insanía mental” atribuida por cierto sector al arzobispo y denuncias por “maltrato” tanto de sacerdotes como de laicos. Entre otras irregularidades, trascendió que

Arancibia evalúa el caso del presbítero Osvaldo Buffarini, párroco en Arroyo Seco y ex titular de Cáritas quien según trascendidos desapareció dejando deudas por casi 2 millones de pesos. “Se lo tragó la tierra”, dijeron fuentes eclesiásticas. El sacerdote también dejó a la deriva la radio FM Asunción, cuyos trabajadores ahora autogestionan la emisora.

La curia local niega que se trate de una intervención, pero los colaboradores del arzobispo rosarino reconocieron que estaban sometidos a una “visita pastoral fraterna” ordenada directamente por el Vaticano. Además, un sacerdote, quien pidió prudencia en la información y que se reservara su identidad, confirmó que en las versiones que circulaban durante los últimos días “hay algo de cierto”.

Mollaghan, por su parte, se negó a hablar con los medios pese a insistentes comunicaciones telefónicas para que diera su punto de vista. Desde la llegada de Arancibia se da por descontado en ambientes eclesiásticos que Mollaghan, de 67 años y con todavía ocho años de carrera episcopal, será removido del cargo más temprano que tarde. Las versiones, que arreciaban por las últimas horas en la ciudad incluso daban cuenta de un candidato a sucederlo. Se trata de Jorge Lozano, actual obispo de Gualeguaychú y presidente de la comisión episcopal de Pastoral Social. Habrá que ver si con la investigación, ese proceso se acelera.

Acusaciones “calumniosas”
Según publicó la agencia oficial de noticias Télam, el arzobispo Mollaghan negó en forma enfática las versiones de una  intervención por parte del Vaticano, a la vez que calificó de “calumniosas” las acusaciones en su contra. “Estoy asombrado. Yo no tengo conocimiento de ninguna intervención al Arzobispado de parte del Vaticano. Es más: esta mañana (por ayer) me comuniqué con la Nunciatura en Buenos Aires, y tampoco saben nada de una cosa así”, sostuvo el prelado.

Sobre las supuestas denuncias que pesarían sobre él, Mollaghan dijo no tener conocimiento: “Estamos asombrados, sorprendidos que se lancen acusaciones de esa naturaleza, calumniosas y hechas con total malicia”, sostuvo.

“Yo sigo en mis funciones, estoy preparando la Navidad, el martes tengo reunión con el clero; es decir, la actividad en la curia es normal. Por eso es que con mis colaboradores estamos asombrados de esta noticia, que habla incluso de fuentes eclesiásticas. No sabemos nada, esto está hecho con total malicia”, insistió el arzobispo.

La agencia estatal también consultó a Mollaghan sobre los trascendidos que mencionan además al arzobispo emérito de Mendoza, José María Arancibia, como posible interventor de la diócesis rosarina. “Monseñor Arancibia hizo una visita a la diócesis, sí, pero por asuntos de la diócesis, nunca vinculados a los temas que se hace mención en los medios”, replicó Mollaghan.

Sin embargo, este diario determinó que no se trató de “una” visita sino de un calendario regular, y que ahora Arancibia se instaló en forma permanente.

“Se conocen muy bien”
La designación de Mollaghan como arzobispo de Rosario en diciembre de 2005 despertó suspicacias. Su nombre no figuraba en la terna elevada al Vaticano –bajo el mando de Benedicto XVI–  por el entonces cardenal Jorge Bergoglio, y provocó chisporroteos con la curia romana en medio de un recambio generacional del Episcopado argentino, con puja entre sectores progresistas, moderados y conservadores de la Iglesia. Otras fuentes aseguran que Mollaghan y el hoy papa Francisco “se conocen muy bien” por haber coincidido como obispos auxiliares de Buenos Aires en los años 90, y que la relación entre ambos “nunca fue la mejor”.

Pese a la presencia del “investigador” Arancibia, Mollaghan continúa al frente del arzobispado, e incluso recientemente intervino en las conversaciones entre el gobierno provincial y agentes policiales en huelga para destrabar el conflicto.

Mollaghan fue una de las víctimas del ataque a la embajada de Israel: su parroquia estaba frente a la sede diplomática en el barrio porteño de Retiro y sufrió daños por la onda expansiva.
Fuente:ElCiudadanoyLaGente

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