31 de enero de 2014

MIGUEL ETCHECOLATZ PRETENDE VOLVER A SU CASA DE MAR DEL PLATA.

MIGUEL ETCHECOLATZ PRETENDE VOLVER A SU CASA DE MAR DEL PLATA
El represor quiere ir a pasear
Tras fracasar en su intento por conseguir el arresto domiciliario, Graciela Carballo pidió que su esposo pueda visitarla en su casa. Dijo que tiene fotofobia y no puede ir a verlo a la cárcel porque allí hay mucha luz. La fiscalía rechazó su pedido.
El represor Miguel Etchecoltaz está detenido en el penal de Marcos Paz desde junio de 2006.Imagen: Sergio Goya
Miguel Etchecolatz sigue detenido en el penal de Marcos Paz donde, aparentemente, desde hace casi un año no recibe visitas. Ni siquiera la de su esposa. Graciela Luisa Carballo vive en el bosque Peralta Ramos, de Mar del Plata, donde alguna vez también vivió él. Esta semana, ella presentó un amparo ante la Justicia de esa ciudad. Pidió una autorización para que el represor obtenga salidas transitorias para ir a visitarla “al menos durante unas horas”, porque desde marzo del año pasado ella no puede ir a verlo por razones de salud. Entre otros males, evoca un cuadro de fotofobia y explica que entre los pabellones hay mucha luz. El fiscal Pablo Larriera rechazó su solicitud y advirtió que debe evaluarla el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, del que depende la detención del represor.

Etchecolatz estuvo en la casa del bosque Peralta Ramos de Mar del Plata hasta septiembre de 2004, cuando se reabrió la causa por los crímenes del circuito Camps luego de la nulidad de las leyes de impunidad. En ese momento fue detenido durante un año. En septiembre de 2005 volvió a la casa con arresto domiciliario y permaneció allí hasta junio de 2006, cuando el Tribunal Oral Federal 1 decidió detenerlo en prisión por “peligroso”, cuando se descubrió que tenía una 9 milímetros en su poder.

Ahora al parecer batalla por volver a ese espacio. El año pasado, su defensa presentó un hábeas corpus con un pedido de arresto domiciliario. Allí invocaron un desmejoramiento de las condiciones de salud. Explicaron que padecía una crisis de llanto y depresión, entre otros problemas, por la falta de visitas de su esposa. El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata tiene la custodia de sus días en prisión. El 4 de septiembre denegó ese pedido. Etchecolatz apeló ante la Cámara de Casación Penal, pero mientras eso circula, avanzó su mujer.

Carballo no presentó un hábeas corpus sino un amparo. El cambio de herramienta llamó la atención de quienes siguen las causas de lesa humanidad en Mar del Plata. Dicen que los hábeas corpus y los amparos son instrumentos que pueden ser pensados como un remedio rápido que tienden a proteger derechos vulnerados ilegítimamente. Obligan a la Justicia a actuar con premura. Pero señalan que el hábeas corpus se usa para que intervenga la Justicia penal y el amparo, la Justicia civil. A ojos de los expertos, este camino que intentó abrir en la Justicia civil la esposa de Etchecolatz a través de un amparo podría ser una estrategia para evitar el ámbito penal que suele estar más al tanto y en guardia ante los pedidos de los casos de lesa humanidad. Muchas veces los abogados presentan escritos que aparecen revestidos por problemas de salud, pero en realidad son estrategias para devolver a los represores a sus casas.

En este caso, el pedido llegó a manos del juez federal en lo civil de Mar del Plata Eduardo Giménez, que subroga ahora, durante la feria, al juez penal. Giménez pasó el amparo a la fiscalía a cargo de Larriera. El fiscal se expidió ayer y le pidió al juez que rechace el amparo por razones de competencia. Entiende que el ámbito que debe evaluar este pedido no es la Justicia de Mar del Plata, sino el TOF de La Plata del que depende la detención de Etchecolatz. En ese sentido, recuerdan: “El hábeas corpus y el recurso de amparo no autorizan a sustituir a los jueces propios de la causa, en las decisiones que le incumben, respecto de cuyas resoluciones en el supuesto de exigir un agravio constitucional, deben interponerse los recursos de ley”. Y luego señala que “remito en devolución las presentes, considerando que el señor juez debe declarar su incompetencia en razón del territorio en la presente acción de hábeas corpus y remitirla ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N 1 de La Plata”.


El papel de Carballo
La esposa del ex comisario Miguel Etchecolatz aparece varias veces en su vida pública. En los últimos años impulsó un pedido de juicio político a quien llevaba las causas en La Plata. Pero más atrás, los autores de Los días sin López, Luciana Rosende y Werner Pertot, la encontraron en el expediente judicial abierto por la desaparición de Julio López, entre las pistas que quedaron sin ser investigadas hasta el final. “En las pistas que trabajan sobre el entorno privado de Etchelotaz, su nombre aparece en el relevamiento de llamados y de mails, pero no se avanzó en esas pesquisas. Forma parte de una de las líneas de investigación sobre las que ameritaría continuar”, dicen en el libro.

El libro da cuenta de una comunicación desde el teléfono de la madre de Carballo, que muchas veces usaba ella, el día de la desaparición de Julio López. “La madrugada del 18 de septiembre de 2006, cuando López desapareció por segunda vez, Carballo mantuvo varias conversaciones. Si bien vivía en Mar del Plata, su celular se activó por esas horas en La Plata. Esa misma madrugada hubo contactos entre Marciana Lescano y Jorge Boynak. Ella es la madre de Carballo y la suegra de Etchecolatz. El era cabo segundo de Infantería de Marina. Su currículum estaba entre los papeles de Etchecolatz hallados en Marcos Paz.” Hubo un llamado del teléfono de Boynak al de Lescano a las 11.51, y otro del de Lescano al de Boynak a las 16.22.

La casilla de correo electrónico de la esposa de Etchecolatz también fue intervenida. “El mismo 18 de septiembre de 2006, Boynak le envió un mensaje a las 15.18, que además tenía como destinatarios a los abogados defensores del represor, Luis Boffi Carri Pérez y Adolfo Casabal Elías. “Envío de info”, decía el asunto. En el cuerpo del correo electrónico, bajo el título “agregar a López”, se leía: “López dice que los que lo torturaban estaban encapuchados y no los podía reconocer. Esto lo expresó en el Juicio por la Verdad. Sin embargo, en el juicio oral dio nombres de sus torturadores. ¿Cómo hizo para reconocerlos? En definitiva, da la sensación de que todo lo que dice López no es cierto”.
Fuente:Pagina12

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