El convulsionado y trágico final del fallido gobierno de la Alianza
Arranca el juicio por los asesinatos de la represión de diciembre de 2001
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 6 juzgará al ex secretario de Seguridad Enrique Mathov, el ex jefe de la Policía Federal Rubén Santos y 15 efectivos por la muerte de cinco personas y las heridas provocadas a otras 117.
Por: Néstor Espósito
Doce años después del baño de sangre que precedió a la caída del gobierno de Fernando de la Rúa y parió la peor crisis social de la Argentina, un Tribunal Oral Federal comenzará a juzgar hoy a los acusados por la muerte de cinco personas y las heridas de otras 117 en los episodios del 19 y 20 de diciembre de 2001. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal número 6, integrado por los jueces José Valentín Martínez Sobrino, Javier Anzoátegui, Rodrigo Giménez Uriburu, más Adrián Martín como magistrado sustituto, leerá a partir de las 10:30 la imputación contra el ex secretario de Seguridad Enrique Mathov; el ex jefe de la Policía Federal Rubén Santos, y los policías Orlando Juan Oliverio, Carlos José López, Eugenio Figueroa, Roberto Emilio Juárez, Jorge Daniel Toma, Carlos Alberto Loforte, Víctor Manuel Belloni, Omar Alberto Bellante, Raúl Roberto Andreozzi, Norberto Edgardo Gaudiero, Ariel Gonzalo Firpo Castro, Norberto Pablo Sabbino, Sebastián Leonardo Saporitti, Horacio Bautista Berardi y Mario Andrés Seia. Todos están imputados por los delitos de "homicidio y lesiones culposas", y la pena en expectativa en cada caso no supera los cinco años de cárcel.
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), querellante en la causa, expresó en un documento a fines del año pasado: "Las graves violaciones a los Derechos Humanos ocurridas hace 12 años aún permanecen impunes por las múltiples dilaciones judiciales. Luego de la elevación a juicio oral, se sucedieron graves problemas, como la decisión de dejar a testigos importantes fuera del debate y la exclusión de víctimas y querellantes que no fueron citados para brindar testimonio, sin explicaciones claras y razonables en ninguno de los casos. El paso del tiempo va consolidando la sensación de impunidad de las víctimas." De la Rúa será el gran ausente del juicio: después de un errático recorrido judicial, el ex presidente fue sobreseído. La Cámara Federal de Casación Penal consideró que el ex mandatario del efímero gobierno de la Alianza "no ordenó el accionar policial" y, en consecuencia, no tiene responsabilidad, ni siquiera por su máxima investidura jerárquica pues ser presidente no implica, al mismo tiempo, ser "garante de comportamientos”.
El Tribunal creyó que De la Rúa "desconocía los supuestos excesos en los que habrían incurrido sus inferiores durante el Estado de Sitio". Cuando prestó declaración indagatoria ante el juez federal Claudio Bonadio, el ex jefe de Estado confesó que se enteró de los muertos en Plaza de Mayo y sus alrededores viendo el canal de televisión Crónica TV.
Existe una remota posibilidad de que De la Rúa vuelva a estar imputado. La Corte Suprema debe aún pronunciarse sobre una apelación presentada por el CELS contra su sobreseimiento.
Durante aquellos aciagos días murieron en todo el país 38 personas. El juicio que comenzará hoy abarcará a sólo cinco de esos decesos. Se trata de los de Gustavo Benedetto, de 23 años de edad; Carlos Almirón, de 23; Diego Lamagna, de 27; Gastón Riva, de 31 y Alberto Márquez, de 57. También las lesiones de más de un centenar de manifestantes que reclamaban contra el "corralito", el estado de sitio, los saqueos, la desocupación, la pobreza –tan creciente como la deuda externa– y la exclusión social que se extendía por todo el país como una gigantesca mancha de aceite.
La causa lleva el número 1527 y está caratulada "Mathov, Enrique José y otros s/abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público". Precisamente Mathov y el comisario Santos son la "línea de corte" de las responsabilidades. Probablemente hubiera estado entre los acusados el ex ministro del Interior Ramón Mestre, pero en su caso la persecución penal se extinguió con su muerte.
Unos 580 testigos están convocados para desfilar por el edificio judicial de Comodoro Py 2002 durante más de un año, según evalúa el propio Tribunal.
La parte central del expediente fue elevada a juicio oral por Bonadio en 2008, e incluso una parte del proceso estuvo a punto de debatirse en agosto del año pasado.
Los policías Jorge Toma y Carlos Loforte estaban convocados a juicio por "lesiones" de distinta gravedad contra manifestantes, pero el Tribunal Oral consideró que todos los procesos por aquellos hechos debían debatirse en un único proceso. Así, esa causa terminó por unificarse con otras cuatro, entre ellas la que comenzará a debatirse hoy. Los jueces priorizaron "la necesidad de garantizar la realización de un único debate, quedando debidamente garantizado el derecho de defensa de los imputados y sin que ello vulnere el derecho de las víctimas". También la causa por el asesinato de Carlos Alberto Márquez, conexa a la principal, tuvo fecha de juicio para el 11 de junio de 2011, pero el inicio del debate fue suspendido por idénticas razones .

Las víctimas
El juicio oral por la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001 incluirá cinco asesinatos ocurridos en la Ciudad de Buenos Aires: Gustavo Benedetto, Carlos Almirón, Diego Lamagna, Gastón Riva y Alberto Márquez.
Benedetto fue asesinado frente a la sede del banco HSBC de Avenida de Mayo y Maipú. Por su asesinato estuvo acusado el teniente coronel Jorge Varando, quien trabajaba en la seguridad del banco y fue filmado disparando a los manifestantes, pero la Corte Suprema le revocó su procesamiento.
A Almirón, de 23 años, lo conocían como "Petete". Militante de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), recibió un disparo en el pecho en Avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo cuando encabezaba una columna de manifestantes que volvía de la Plaza de Mayo.
Lamagna, de 27 años, recibió un perdigón de plomo que provenía de un móvil policial, según relataron testigos del hecho, y el motoquero Riva, de 31 años, murió de un tiro en el pecho que prevenía de un grupo de policías mientras circulaba por la Avenida de Mayo.
Alberto Márquez, de 57 años, el mayor de una lista de víctimas que no superaba en su mayoría los 30 años, fue asesinado de dos balazos en el tórax cerca del Obelisco, donde un grupo de policías de civil y uniformados dispararon indiscriminadamente a una manifestación.
Convocatoria
El espacio Unidos y Organizados convocó a una movilización frente a los Tribunales de Comodoro Py por el inicio de un juicio "histórico". "El largo proceso de justicia sostenido durante todos estos años por víctimas y familiares busca evitar que los hechos queden impunes y lograr que la responsabilidad penal abarque a quienes ordenaron la represión. Unidos y Organizados convoca a acompañar el comienzo de este juicio importantísimo, que sirve también como un reflejo para recordar el país que se logró reconstruir a lo largo de esta década ganada en la que primero Néstor y después Cristina Fernández de Kirchner pusieron como eje central de sus políticas la no represión pero también la construcción de un país para todos", argumentó la agrupación.

De la rúa, ausente
El ex presidente Fernando de la Rúa no estará hoy entre los acusados que comenzarán a ser juzgados por los asesinatos del 19 y 20 de diciembre de 2001, punto final de una crisis que lo llevó a renunciar a su cargo. Si bien el ex mandatario decidió y firmó el estado de sitio que habilitó la brutal represión, fue sobreseído en primera instancia y en Casación por considerar que no tuvo conocimiento de los "excesos" policiales. Su absolución fue apelada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y debe ser revisada por la Corte Suprema. "La sentencia de Casación pone a De la Rúa en un lugar de observador, ajeno a los hechos de ese día (20 de diciembre), y ratifica la legalidad del estado de sitio dictado al margen del Congreso Nacional", cuestionó el abogado de la organización, Rodrigo Borda, al conocer el fallo.
En el corto plazo, De la Rúa, principal responsable político de la represión, no deberá volver a sentarse en el banquillo de los acusados. Por ahora, la justicia le fue favorable: recientemente el ex mandatario fue absuelto por el Tribunal Oral Federal 3 en el juicio por el supuesto pago de coimas para la aprobación de la Ley de Reforma Laboral en abril de 2000.
Fuente:TiempoArgentino
PASADOS MAS DE 12 AñOS, ARRANCA EL PROCESO ORAL POR LAS MUERTES QUE MARCARON EL FIN DEL GOBIERNO DE DE LA RUA
Juicio para la represión de diciembre de 2001
El juicio arranca a las 10.30. Son 17 acusados por las cinco muertes y más de 100 heridos que dejó como saldo la represión en los alrededores de la Plaza de Mayo. Entre los acusados se sentará Enrique Mathov, ex secretario de Seguridad.
Por Ailín Bullentini
La represión realizada por efectivos de la Policía Federal durante el 19 y el 20 de diciembre marcó el fin del gobierno de la Alianza.Imagen: Pablo Piovano
Aquel 20 de diciembre, Diego Lamagna cayó en el boulevard que separa la 9 de Julio de Bernardo de Irigoyen con un agujero en el pecho. Tenía 26 años. A Gustavo Benedetto una bala le suspendió el tiempo para siempre ese mismo día, mientras avanzaba por Avenida de Mayo. La misma suerte corrieron Petete Almirón, Alberto Márquez y Gastón Riva. Todos en las inmediaciones de la Plaza de Mayo. Todos fueron fusilados por la Policía Federal durante la represión que, como última acción de gobierno, ordenó el entonces presidente Fernando de la Rúa antes de renunciar a su cargo, en diciembre de 2001. Hoy, pasados más de 12 años, el Tribunal Oral Federal número 6 comenzará a analizar testimonios y pruebas para determinar las responsabilidades de quienes entonces eran secretario de Seguridad, Enrique Mathov; jefe de la fuerza, Rubén Santos; superintendente de Seguridad Metropolitana, Raúl Andreozzi, y jefe de la Dirección General de Operaciones de la Federal, Norberto Gaudiero, por esas muertes y por más de 100 lesiones.
También serán juzgados otros ex efectivos policiales en calidad de responsables directos de los disparos. El desafío que se plantea el Centro de Estudios Legales y Sociales, cabeza de querella desde el punto de vista del operativo institucional que derivó en las muertes, es “establecer niveles de responsabilidad jerárquica por delitos cometidos en el marco de una represión a protestas y generar jurisprudencia que fije estándares para analizar a futuro el accionar de la Policía durante este tipo de situaciones”, detalló Maximiliano Medina, el abogado del organismo que actuará durante el proceso oral. “Tenemos muchas expectativas de alcanzar las condenas solicitadas”, concluyó.
No fue fácil llegar al juicio oral que a las 10.30 comenzará a revisar el puñado de horas de aquel 20 de diciembre en el que balas policiales asesinaron al motoquero Riva, al deportista Lamagna, al jovencísimo Benedetto, al militante Almirón y al vendedor de seguros Márquez, sólo cinco de las 38 que dejó como saldo la represión del 19 y el 20 de diciembre de 2001, llegada tras el Estado de sitio decretado por De la Rúa en las postrimerías de su presidencia.
Los tiempos durante la instrucción –que estuvo a cargo de los jueces federales María Servini de Cubría, primero, y Claudio Bonadío más tarde– no fueron precisamente ágiles. Las líneas de investigación fueron múltiples, variadas y desordenadas. Se dividieron los expedientes con el objetivo de lograr más detalle en cada una de ellas, pero faltaron decisiones para obtener pruebas. Así, el avance fue por momentos tedioso, entre apelaciones, pedidos de nulidad y absoluciones. El juicio en sí está en condiciones de comenzar desde mediados de 2012, pero las dilaciones continuaron hasta fines de diciembre pasado.
Enrique Mathov es el único ex funcionario del gobierno de la Alianza que integrará el banquillo de los acusados. El ministro del Interior al momento de la represión, Ramón Mestre, falleció. La posibilidad de que el ex presidente acompañara a su ex secretario de Seguridad en las responsabilidades quedó trunca. Será la Corte Suprema de Justicia –tras varias apelaciones y rechazos en instancias previas de la Justicia–, la que debe decidir ahora si se juzgará también a De la Rúa por las muertes, debido a que fue él quien ordenó el Estado de sitio en el que la represión tuvo lugar.
La acusación que mantiene la querella sobre los imputados es por homicidio culposo, basada en actos de negligencia durante sus funciones. La hipótesis ubica al plan represivo como “herramienta posibilitadora”. El argumento es que con la crisis institucional desatada y el Estado de sitio en descuento, el objetivo del gobierno de la Alianza aquel 20 de diciembre era vaciar las calles, en especial la Plaza de Mayo, para poder negociar con el peronismo una salida sin tanta presión. En los integrantes del ámbito político, la negligencia se centra en haber avanzado con ese combo de acciones sin el menor análisis de posibles riesgos, sin tener en cuenta siquiera los hechos más candentes y recientes, y los graves excesos que para entonces ya protagonizaban las fuerzas de seguridad: el 19 de diciembre había sido igualmente violento, incluso la propia madrugada del 20, el Congreso acabó en llamas y José Cárdenas se convirtió en el primer herido de bala de plomo de la ciudad. La Policía acató las órdenes “del modo que quiso, sin importar consecuencias, con balas de plomo, con miles de deficiencias en los operativos”, deslizaron desde la parte acusatoria.
Para analizar la responsabilidad de los acusados, los jueces José Martínez Sobrino, Javier Anzoategui y Rodrigo Giménez Uriburu (se suma Adrián Martín en calidad de sustituto) escucharán, tres veces por semana, a más de 500 testigos y ponderarán gran cantidad de prueba, entre videos, grabaciones y demás documentación –se prevé que tres jornadas se dedicarán sólo a analizar imágenes–. “Tenemos un caso sólido con muchas expectativas de alcanzar las condenas solicitadas”, remarcó Medina, que además consideró que se trata de una causa “muy significativa porque es la primera vez que se juzgará a funcionarios políticos por delitos cometidos en el marco de una represión y a funcionarios jerárquicos de la Policía Federal por lo mismo. Es un desafío histórico.”
La cuestión, no obstante, es compleja. Una de las dificultades de la causa es el tiempo transcurrido. El desafío para las partes acusadoras, que se completan con algunas otras querellas que trabajarán las acciones directas de los disparos sobre las víctimas sólo en algunos casos y la Fiscalía, a cargo de Mauricio Viera, será hurgar en los detalles de determinadas decisiones y sus respectivas consecuencias que tuvieron lugar hace más de 12 años. “Es la oportunidad para poner fin a la impunidad y establecer la verdad sobre aquellos hechos que configuran un episodio crítico de nuestra historia”, ponderaron desde el CELS.
MARIA ARENA, VIUDA DE GASTON RIVA, UNO DE LOS MUERTOS DE 2001
“Parecía que nunca iba a llegar”
Su marido era motoquero y murió en la represión policial ordenada por el gobierno de De la Rúa. María Arena quiere ver al ex presidente en el banquillo, por eso dice que el juicio oral que comienza hoy “tiene sabor a poco”.
Por Adriana Meyer
María Arena quedó viuda y con tres hijos pequeños, por lo que salió a estudiar y a buscar trabajo.Imagen: Guadalupe Lombardo
Cuando los policías que reprimieron la rebelión del 20 de diciembre de 2001 mataron a su marido, Gastón Riva, María Arena tuvo que salir de su casa para estudiar y trabajar. Había que proveer el sustento de la familia que quedaba: sus tres hijos. Estudió locución y ahora trabaja como productora periodística de radio en tres emisoras. A pocas horas del inicio del proceso oral y público por aquella masacre provocada por el gobierno de la Alianza para ahogar la insurrección ciudadana de aquel día, Arena le habla directamente al ex presidente Fernando de la Rúa, que no figura entre los imputados. “No te vamos a perdonar, algún día te vas a sentar en el banquillo porque sos el que manejaba el país, sos responsable igual si lo manejaste mal a propósito o porque no sabías”, dice en esta entrevista.
–¿Cómo está viviendo el inicio del tan demorado juicio? –Es un poco raro, parecía que nunca iba a llegar este día. Lo estoy viviendo con muchos nervios y no demasiada expectativa. Tengo la sensación de que falta algo. No sé si a quienes pasan por estas situaciones les sucede lo mismo, que no alcanza. De hecho, una de mis mayores preocupaciones siempre fue la policía de la calle; entiendo que (el policía Víctor) Belloni no va a juicio por las muertes, nunca se pudo probar que él disparó el arma que mató a Gastón (Riva), a Diego (Lamagna) y a (Carlos Almirón) Petete. Es muy movilizante por un lado, pero también te deja ese gusto a poco. Igual vamos por lo que sea, y cuando se pueda vamos a ir por más. Falta De la Rúa, la apelación del sobreseimiento está revisada en la Corte Suprema. Ahora voy a tratar de seguir lo más que pueda este juicio, estaré presente en algunas declaraciones importantes.
–¿Cuál es su mayor expectativa? –En principio, que se pueda determinar la responsabilidad política de estas personas que van a juicio, los más altos funcionarios después de De la Rúa que tuvieron competencia en esto. Que se pueda determinar que fueron ellos los que mandaron a matar, los que no pusieron el límite, los que por omisión o por incompetencia lo manejaron así. Siempre pienso que el mayor responsable es De la Rúa. Te das cuenta de que el presidente es quien comanda todo, él es el primero que determina una orden, ahí está el mayor problema. Definitivamente De la Rúa tiene que ir a juicio.
–¿Entonces entiende que no enjuician al mayor responsable y tampoco a los autores materiales? –Es como que alguien tiene que pagar, lo que no quiere decir que no tengan responsabilidad. Están los policías responsables directos del asesinato de (Alberto) Márquez, no es que no sean culpables. Entonces, por hacer o por no parar la situación son todos responsables. El primero es De la Rúa, y después quienes por obedecer, o por sed de matar, también. Que se mandaron solos no me la creo. Por más que la policía de la calle tenga este instinto de matar cuando les parezca oportuno sin importarle la vida del otro. Y lo peor es que fue sobre manifestantes desarmados.
–¿Hubo una luz verde política? –La orden principal la dio De la Rúa al pedir que despejen la Plaza de Mayo ante el rumor de que querían tomar la Casa de Gobierno. Con el paso del tiempo esa sensación que tengo recrudece, porque encima él sale a decir una cantidad de pelotudeces, a defender lo indefendible. “Si alguna vez cometí un error, pido disculpas”, dijo. No, disculpas no, tenés que pasar por la Justicia, no me vengas a pedir perdón porque ya sabés que no te vamos a perdonar, te vas a sentar en el banquillo porque vos sos el que manejaba el país.
–¿Cómo influye que tampoco haya ningún imputado preso? –Es por eso que todo esto tiene gusto a poco, falta eso, que verdaderamente paguen como corresponde. Estuvieron algunos años presos, pero como no son gente pobre, salen libres. Otros se comen miles de años sin juicio. Es la Justicia del poder y de la institución que los protege.
–¿Qué le pasó a usted en estos doce años? –Mi vida cambió radicalmente, y la de mis hijos, la de sus padres, los amigos. Es muy triste, pero lo que aprendí y lo que trato de transmitirles a mis hijos, y ahora a mi nieta, es que nunca hay que abandonar la lucha; cuando hay una causa, nunca bajar los brazos. Por más que no tenga muchas expectativas, no significa que abandone. Ojalá jamás ellos tengan que luchar de esta manera. También era así la vida de Gastón, era una permanente lucha para estar mejor. Vivía laburando. La vida del motoquero es sacrificada, en su momento tampoco me daba cuenta. Y él la peleaba en conjunto, pero la vida no le dio tiempo de hacer algo más.
–¿Los motoqueros fueron la barricada de aquel día? –Sin duda, fueron la resistencia. Los veo hoy y veo la garra y los huevos que tienen, y así era Gastón. Hay uno de los testigos que explica eso, que Gastón iba al frente. Que lo paró y le dijo: “Pará, vamos todos juntos”.
–¿Cómo viven sus hijos este momento? –Su dolor es más profundo de lo que me doy cuenta, ninguno de los tres quiere ir al juicio. Mi sentimiento es otro, ellos perdieron una figura irrecuperable. Perdieron un padre para siempre y eran muy chiquitos, tenían 2, 3 y 8 años. Si bien lo hablamos, es un punto muy difícil de abordar. Van a los homenajes, hablan del papá, pero creo que esto en particular debe ser muy doloroso porque no quieren estar. Quizá tampoco ellos tienen demasiadas expectativas. No militan, pero tienen una gran conciencia social; eso sí les quedó de Gastón, de mí, de ambos o de ninguno, quién sabe.
–¿Y usted qué hizo luego del asesinato de Gastón? –Me puse a estudiar y a trabajar a la vez, fueron tres años muy duros para los chicos. Pero lo hice pensando en el futuro, no tenía una carrera y no sé qué hubiera sido de nosotros; era un sacrificio por el que había que pasar, y los dejé con mis padres. Quizá de grandes lo entiendan, pienso que sintieron la falta de ambos.
Fuente:Pagina12



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