| FuenteFoto:Wikipedia El fusilamiento de Severino Di Giovanni, por Roberto Arlt |
| El 1º de febrero de 1931 fue fusilado el anarquista expropiador de origen italiano Severino Di Giovanni, quien con asaltos y atentados, logró tener en jaque a la policía del país durante seis años. Tras despedirse de su familia, Di Giovanni fue ejecutado en el patio de la penitenciaría de la calle Las Heras ante varios testigos, entre los que se encontraba el escritor Roberto Arlt, quien en un artículo –transcripto a continuación- narró los últimos momentos de vida del anarquista. |
| Fuente: ARLT, Roberto, Obras completas, Buenos Aires, Omeba, 1981, en PIGNA, Felipe, Los Mitos de la Historia Argentina 3, Buenos Aires, Planeta, 2006. |
| “El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quién sabe! El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate. Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar. Ha formado el blanco pelotón fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita: “Venda no”. ”Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso. Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas? — Pelotón, firme. Apunten. La voz del reo estalla metálica, vibrante: — ¡Viva la anarquía! — ¡Fuego! ”Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas. Fogonazo del tiro de gracia. ”Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero martillea a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y con zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra. ”Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez, de Última Hora, Enrique González Tuñón, de Crítica y Gómez de El Mundo. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la Penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara: — Está prohibido reírse. — Está prohibido concurrir con zapatos de baile”. |
| Fuente: www.elhistoriador.com.ar |
1 de febrero: 82 años del fusilamiento de Farabundo Martí

Farabundo Martí
El 1 de febrero de 1932, muere fusilado, Farabundo Martí, dirigente revolucionario, fundador del partido comunista de El Salvador y combatiente antiimperialista.
Farabundo Martí nació el 5 de mayo de 1893, en Teotepeque, La Libertad. Su vivencia con jornaleros, trabajadores de su padre y de haciendas vecinas, le creó, desde joven, rechazo a la injusticia. Se graduó de bachiller en 1913 e inició estudios de leyes en la Universidad de El Salvador. Aunque abandonó la universidad para dedicarse a la lucha revolucionaria, se formó con la literatura política de la época.
Farabundo vivió una época extraordinariamente agitada, que inició unos años antes de su nacimiento, cuando las comunidades indígenas y campesinas fueron despojadas de sus tierras por la naciente oligarquía cafetalera, con las leyes de 1881 y 1882. Luego, en los años 1903-1914, creció el negocio del café. Los grandes cafetaleros montaron las primeras fábricas industriales, quebrando a miles de artesanos que pasaron a ser obreros explotados en los nuevos negocios.
Entre 1918 y 1924 se crearon organizaciones de obreros industriales y agrícolas y se fortalecieron los gremios de zapateros, albañiles, barberos y otros. Farabundo participó en ese proceso organizativo. Además, hizo suyas las luchas de otros pueblos: fue miembro de la Liga Antiimperialista de Las Américas, del Socorro Rojo Internacional y del Partido Comunista Mexicano. Fue fundador del Partido Comunista Centroamericano y combatió junto a Sandino en la guerra de liberación de Nicaragua contra la invasión de Estados Unidos.
Por enfrentarse a la clase dominante, entre 1920 y 1932 fue encarcelado 9 veces: 6 en El Salvador y 3 en Guatemala, Estados Unidos y México. También fue expulsado 5 veces de diferentes países y fue el principal dirigente del Partido Comunista Salvadoreño, fundado en 1930.
En 1929 se inició la crisis del capitalismo mundial, que provocó una baja de los precios del café. En el país aumentó la pobreza en el campo, quebraron bancos, bajaron los ingresos del gobierno y miles de personas quedaron desempleadas. Farabundo seguía organizando a la población y participando en sus luchas.
En diciembre de 1931, el general Maximiliano Martínez derrocó al gobierno de Arturo Araujo. El 22 de enero de 1932, se dio un levantamiento indígena y campesino (“la insurrección del ‘32”), brutalmente reprimido por la dictadura. Farabundo participó en los preparativos del alzamiento, pero el 19 de enero de 1932 cayó preso junto a los líderes estudiantiles Luna y Zapata.
Un consejo de guerra presidido por el general Manuel Antonio Castañeda juzgó y condenó a Agustín Farabundo Martí y Alfonso Luna Calderón y Mario Zapata a morir fusilados en el Cementerio General de San Salvador, previo traslado desde sus celdas en la Penitenciaría Central.
En la tarde del 31 de enero de 1932 los prisioneros fueron llevados a una capilla para un servicio, y luego dos sacerdotes llegaron, el Padre Prieto y el Padre Rutilio Montalvo. Martí entonces dijo que no tenía pecados por los cuales confesarse. Se dice que en el momento de confesarse, Martí le dijo a un sacerdote que “he perdido la fe en los principios omnipotentes, los cuales de acuerdo a ustedes, son todos justicia y todos amor” , y preguntó al sacerdote si era justo lo que habían hecho el ejército y los burgueses a los fallecidos de “nuestros rangos”. Los otros dos acusados sí se confesaron. Luna admitió que no había comprendido los actos que serían necesarios para hacer justicia por los pobres, ya que se le acusaba de los actos inhumanos hechos por la revuelta comunista. Los tres fueron fusilados el 1 de febrero de 1932.
También perecieron otros dirigentes del levantamiento, como Feliciano Ama (líder indígena de Izalco) y Francisco Sánchez (que dirigió el levantamiento de Juayúa).
El coraje, el ejemplo y la coherencia del pensamiento de Farabundo Martí, ha sido un legado que ha estado presente en la lucha de todas las generaciones de revolucionarios posteriores, que han levantado las banderas de justicia en las tan golpeadas tierras centroamericanas.
Fuentes: Varias / Compilación: Prensa PSUV.

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