2 de febrero de 2014

ENTREVISTA A SANTIAGO SIRI.

“Hay que plantear un nuevo sistema político para el siglo XXI”
Año 7. Edición número 298. Domingo 2 de Febrero de 2014
Por Guillermo e. Pintos
sociedad@miradasalsur.com
Pionero. Santiago Siri inició su carrera profesional como programador de videojuegos. /Horizontal. La conducción del Partido de la Red está integrada por varios empresarios de internet.
Parte de la generación que nació en 1983, Siri plantea desde su militancia en el nuevo Partido de la Red que participó por primera vez en las elecciones porteñas de 2013, la idea de un nuevo paradigma de participación.

Emprendedor es un eufemismo de empresario. Es un mote que se le puso a una nueva generación que inició compañías de cero, en el contexto de Internet y sin hacer negocios con el Estado”, dice Santiago Siri, 30 años, considerado una de las mentes más brillantes de su generación, gurú y creyente fervoroso del advenimiento y los beneficios de una nueva era en la historia de la humanidad, a partir de la irrupción de Internet. “Habiendo nacido en 1983, soy nativo de Internet y nativo de la democracia”, informa. Santiago es hermano del talentoso humorista gráfico Liniers y parte de una familia de clase media-alta porteña, cuya particular historia con la tecnología arrancó muy temprano. Dice que tomó una computadora en sus manos a los 9 años y desde allí no paró. Más adelante, en tan sólo una década fundó varios emprendimientos en la Red de redes: a los 18 se animó con su propia compañía de videojuegos y desarrolló Fútbol de luxe, el primer juego argentino exportado. Más tarde, cofundó Three Melons, proyecto vendido a Disney del que emigró para armar Popego, un laboratorio de I+D que construye tecnología para analizar las conversaciones en las redes sociales. En 2011, se fusionó con Boo-Box, la red de publicidad más grande de Brasil. La compañía conjunta se rebatió Grupo 42, una empresa binacional dedicada a desarrollar software “único e innovador”, como anuncia en la home de su página web. “Internet es una disrupción en la sociedad. Está cambiando los órdenes mundiales del comercio, la comunicación y la cultura. Es una época en la que el software se está comiendo el mundo”, afirma con fervor militante. En eso estaba, dedicado a ampliar el alcance de sus productos, viajar a Sillicon Valley (“la París de nuestro tiempo”, define) como el que va y viene a Avellaneda, dar charlas en las conferencias TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño) alrededor del mundo y en reunirse con personalidades globales como Bill Clinton, James Cameron y Bill Gates, cuando le picó el bichito de la política. Haber conocido en Chile al dirigente estudiantil y ahora diputado electo Giorgio Jackson, cuenta Santiago, resultó decisivo: “Fue una inspiración enorme”. A partir de ese momento arranca la historia de Siri con la política y con la fundación del Partido de la Red, la nueva agrupación política que reúne en su conducción horizontal, a buena parte de la más brillante generación de desarrolladores de software, empresarios online y líderes comerciales que tiene la Argentina hoy.


–¿Cómo se inicia y desarrolla su vocación política?
–A los 15 enarbolaba el manifiesto comunista y eso generó que mi viejo me mandara a Cuba: estuve viviendo un mes allá. Pero después debo admitir que perdí interés. Hasta que retomé contacto hace unos 2 años. Entiendo que para mi generación, los que somos del ’83, el idealismo y la rebeldía tienen que ver con internet y democracia, que tienen un vínculo muy poderoso. Así que estoy, personalmente, en un proceso de transición: de empresario a político. Milito en un partido completamente nuevo, para el que tuvimos que juntar las 4 mil firmas necesarias y con un grupo de 300 personas que todos los días están empujando, preguntándome qué hay que hacer para desarrollar el proyecto. Todo indica que tengo que ponerle el cuerpo, esto me apasiona. Ya no somos nenes de 20, somos jóvenes de 30, algunos tenemos un poco de experiencia en el mundo de los negocios y en los medios. Conocer a Giorgio me cambió la vida: era un pibe más joven que yo que, en Chile, logró movilizar a más de 3 millones de estudiantes a través de las redes sociales. Y usando el código de comunicación que tiene nuestra generación. Está pasando en Sudamérica: ya no sólo en Chile y por una cuestión central, propia de ellos. Lo mismo en Paraguay, Ecuador, México, Brasil… América latina es la parte de Occidente que todavía está en desarrollo en cuestiones tecnológicas, pero ya están ocurriendo cosas muy interesantes en un cambio de paradigma. Internet está empezando a penetrar en los órdenes que antes estaban reservando exclusivamente para los gobiernos, los bancos y las corporaciones: una nueva moneda como el bitcoin, o la posibilidad de generar grandes consensos a través de dispositivos de participación… Estoy convencido de que vamos a plantear nuevos sistemas políticos para el siglo XXI. Los sistemas ahora se contruyen con bites, con unos y ceros. El software incorpora en su misma esencia, la teoría y la práctica. Marx escribió la teoría y dos siglos después, alguien ejecutó el modelo. Ahora las redes sociales que entran en cada país están sembrando la semilla de la libertad de expresión.


–¿Cómo se concibe la política desde el Partido de la Red ?
–El software e Internet nos hacen ser más tolerantes con el otro porque lo que decimos tiene una consecuencia. Un tuit es una unidad de pensamiento y, cuando retuitea, está sinapsando en una red de personas. Cada persona es una neurona en ese gran cerebro social. Estamos teniendo en Twitter la conversación más grande de la historia. Ahora queremos darle un cauce a todo eso. Con el Partido de la Red queremos hackear al viejo sistema. Para eso creamos un software abierto y libre. Un software de pensamiento social. Como cuando James Madison se carteaba con Thomas Jefferson para discutir cómo sería el software de la República norteamericana. Necesitamos los Jefferson y Madison del siglo XX que entiendan cómo vamos a usar la Red como un sistema de pensamiento social para construir un software y alcanzar lo que nosotros llamamos “democracia en red”. Es un híbrido equilibrado entre la democracia directa y la democracia participativa.


–¿Cómo evalúa el primer resultado electoral? ¿Qué sucederá con el Partido en el futuro?
–En nuestra votación hay dos patrones que nos llamaron la atención. En la teoría del longtail (cola larga) nosotros somos el partido que asoma la cabeza: un partido de los chicos tiene, en promedio, 6 mil votos. Nosotros asomamos con 22 mil votos. Arriba nuestro están todos los partidos que al menos tienen un caudillo como líder, Zamora, Altarmira, Ocaña. El objetivo del Partido es que la participación en política tiene que ser accesible, que los que se animen a participar sientan que pueden influir en la realidad. En la era de Internet no son necesarios los intermediarios. Queremos aportar una nueva lógica que tiene que ver con el potencial que ofrece Internet. Después de las elecciones se potenció mucho el efecto del Partido y todo ocurrió a partir del día de la elección: nuestros 300 fiscales conversaron con los fiscales de otros partidos y se dieron cuenta que estamos haciendo algo distinto a todos los demás. Estamos yendo en contra de la lógica de los partidos y la forma tradicional de hacer política. Como empezamos empresas, ahora empezamos un partido de cero. Queremos hacer las cosas bien, no transar con nadie. Tuvimos ofrecimientos y dijimos que no. En enero de 2013 eramos 40, hoy somos 300. Y el año que viene seremos 4 mil. No puedo negar esa realidad. Hay que obedecer ese mandato. El año pasado me encontré en el Foro de Justicia de La Haya contándole la experiencia del partido a un juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos. El señor luego me envió una carta personal felicitándome por el esfuerzo de hacer algo así. Viajé a Londres y con 8 jóvenes líderes de opinión e innovación de todo el mundo, me encontré en el despacho del Primer Ministro del Reino Unido.


–¿Todo este lenguaje evangelizador de nuevas tecnologías se puede asociar a un discurso de derecha?
–No tengo idea qué es la derecha ni la izquierda. Por un lado, Internet llega a un tercio de la humanidad. En Argentina, estamos en el orden del 60% y en la Capital Federal, en un 90%. Naturalmente todo esto se desarrolla en ciudades cosmopolitas, las más grandes del país. Es cierto que es más compatible con grandes centros urbanos. Por otro lado, el grado de adhesión que ha tenido Internet es notablemente mucho más veloz que la radio, la televisión en su momento. Ni hablar de la imprenta. Estamos ante una tecnología que se acelera, donde los costos para acceder a Internet bajan año tras año. Hoy accedemos a través de un teléfono que tiene mayor capacidad de almacenamiento de datos que la computadora personal de escritorio que teníamos hace 5 años. Si miramos la película y no la foto (porque muchos insisten en mirar la foto), lo que hay que hacer para construir en política es mirar la película entera. Está claro que Internet será un bien que se volverá un derecho fundamental en la educación y formación de cada persona: la alfabetización del siglo XXI pasa por aprender a programar. Y aprender a programar es usar software para entrenar nuestro pensamiento, e Internet posibilita conectar ese pensamiento con los pensamientos de otros millones de personas.


–En todo este panorama, ¿no se queda afuera una buena parte de la sociedad que no accede a las nuevas tecnologías, de poder adquirir nuevos dispositivos para ingresar en ese circuito?
–Eso es un mito. En Kenya se vendieron 350.000 smartphones en un día. El smartphone llega a lugares donde el Estado no llega y genera un acceso a la información, a la cultura. La idea de que la tecnología es lujo es una estupidez. Obviamente, yo no puedo decir que no soy de Recoleta, que no nací en Buenos Aires en una casa que tuvo acceso a Internet antes que muchas otras familias. Eso fue hace 10 años. Por eso plantear un sistema político ignorando esa realidad, es tapar el sol con las manos. La cuestión ideológica, somos de derecha somos de izquierda… El foco del debate es cómo se llega hoy a la toma de decisiones, cómo se arriban a los consensos. En el sistema político actual a eso se llega de la misma forma, a espaldas de los ciudadanos, entre unos pocos y a las 3 de la mañana. Hablemos del sistema, eso es lo que hay que cambiar.
Fuente:MiradasalSur

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